Gufi, levántate y toca

Archivo Periodístico,Música,Perfiles,Rock,Zona de Contacto,Zona de Contacto (Wikén) 3 June 2005 | 0 Comments

Gufi es una banda fantasma. Tiene dos súper hits, grupos de fans y un contrato multinacional, pero su disco no está en ninguna parte. Acá, la historia de la banda punk creada por hijos de gringos misioneros bautistas instalados en Chile, que se sobrepuso al asesinato de su baterista y logró popularidad gracias a los mp3. Punk adolescente para la generación MSN.

Por J.C. Ramírez Figueroa para Wikén/Zona de Contacto, 3 de junio 2005

Fines de 2003. Sintonizas una radio lola y te topas con unos guitarrazos tipo Blink 182 o Green Day. Nada raro dentro de las decenas de bandas con angustia-punk-adolescente que salieron ese año. Pero vaya, era en español y sonaba bien. El coro te enganchaba con la historia de un tipo que extraña a su novia suicida –“Por ella”-, y luego con la de “Paul”, un adolescente compulsivamente onanista que no puede parar de hacer lo que todos hacen a esa edad. La misma canción que este año fue portada de LUN cuando Tronic la versionó en el patio del Verbo Divino ante el espanto de los profesores. Pero nadie podía asegurar que Gufy, quienes grabaron el tema que suena insistentemente en las radios lolas, extitiera: no había disco, ni entrevistas ni fotos de sus integrantes. Entonces los crecientes fans tenían varias alternativas y muchos rumores:

1.- Son un invento.

2.- Es el proyecto paralelo de Koko Stambuck. O sea, un invento.

3.- Son monitos animados tipo Gorillaz.

4.- No existen.

5.- Me contaron que son argentinos

Tim Pichetti (25 años, guitarra y voz, sosteniendo el contrato en la foto), sonríe sabiendo que esto tendrá que aclararlo mil veces. Y como en las pelis, dice que es una larga historia. Y él, un superviviente.

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Hitos de la tele noventera

Archivo Periodístico,Zona de Contacto,Zona de Contacto (Wikén),television 29 April 2005 | 0 Comments

Eterno resplandor de una tele sin recuerdos.

Nana para varias generaciones de padres trabajólicos, la tele iguala en la memoria la caída de la Torres Gemelas con la caída del diente de Foxley. Acá, una lista de esos recuerdos freaks que significaron algo. Las imágenes que crearon tendencia en la religión catódica de la última década.

Por J.C. Ramírez Figueroa (en colaboración con Nicolás Copano) para Wikén/Zona de Contacto, 29 de abril 2005.

BOCAS CON JABÓN: “El Desjueves” era el “CQC” de la transición y García Huidobro se creía el rey del destape. Hasta que Mauricio Redolés recitó en pantalla una particular versión del poema de Nicanor Parra “El poeta y la muerte”, que remataba con el verso “hay viejos culiados que no creen en el amor”. Uuuuyyyy. El primer garabato televisivo de repercusión masiva. Escandaloso escándalo que antecedió al Show de Benni. “Humbertito” – a quien luego se le escaparía un testículo en pantalla- declaró que lo del poeta-rockero no era compartido por su equipo, mientras la central telefónica de La Red colapsaba. El gorro de lana no volvió a ser el mismo. Redolés se defendía: “Me sorprende que hagan escándalo por el lenguaje popular y no cuando se transmite por televisión la matanza de dos jóvenes -aludiendo a una noticia de la época-, lo que me parece cien mil veces más obsceno”. Reynaldo Sepúlveda, director del programa, aseguraba a la prensa que “El Desjueves” era un espacio “irreverente pero no insolente”. Ahora los garabatos en los medios son permitidos como parte del show. Uno que los hace ver open mind y reales. Desde “Morandé con Compañía” hasta “La Granja“, pasando por las rutinas de El profesor Salomón y el fenómeno Súper Taldo, reflejaron el cambio.

La Red, jueves 14 de mayo de 1992.

EL MINUTO MILLONARIO: Las pechugas tienen una larga tradición en la tele. Durante años, la Vedetón mantenía insomnes a los televidentes que esperaban alguna que se escapara en pantalla. Pero la primera vez que un desnudo fue usado como recurso del guión y televisado para todo Chile, fue en una teleserie. Ángela Contreras (alias, la mujer del mar) se sumergió una noche en las aguas de Zapallar y dejó ver a 5.000 metros de distancia, su cuerpo completo. No se veía nada, pero el desnudo en “Sucupira” abrió una discusión sobre el supuesto destape de la televisión chilena. Ante las críticas, Contreras declaraba: “Han vulgarizado un trabajo súper profesional”.

Lo mismo le dije a mi mamá cuando encontró mi carpeta de videos en el compu: “vieja, no vulgarizes su trabajo, se hacen con cuidado”. En todo caso, ese desnudo a larga distancia dio paso a las escenas de sexo de series como “Ídolos“, “Historias de Eva” o “Los cuentos del tío“.

Un lindo regalo para adolescentes sin internet.

TVN, lunes 11 de marzo de 1996.

JOE PINO: Dentro de la cancha Eduardo Bonvallet se hizo conocido por la exquisita técnica de pegar patadas. Fuera de ella lo hizo por algo parecido. Porque Bonva fue el primer opinólogo del país. El tipo que grita en un micrófono lo que el chileno medio vocifera desde la galería. El hooligan que todos llevamos dentro. Con su propio espacio radial – Más Deporte, CB 114, Radio Nacional- elevó los números de audiencia a niveles estratósfericos y llegó a la tele con “Bonvallet en la Red” acompañado de Marco Sotomayor – su Sancho Panza radial, que en ese entonces era víctima del “sisismo”: “sí, Eduardo, sí”- . Con “Tejedores de ilusión” de La Ley como fondo, se dedicaba a despotricar contra todo lo que usara camiseta o fuera D.T en las clasificaciones de 1997 y el Mundial de Francia 1998. Hasta que el tipo entrevistó inofensivamente a Pinochet y comenzó a caer solito. Pero antes Bonvallet dejó un legado trascendental, una fórmula que años más tarde daría origen a la opinología de farándula: no importa lo que digas, sino cómo lo digas. Que lo digas fuerte y convencido. Eso sí, siempre que se trate de temas tan idiotas como el fútbol, los famosos o, ehh, la tele.

La Red, temporadas 1997-1998.

TITI KILL THE ROCK AND ROLL STARS: Un mítico momento que todos recuerdan, pero que casi nadie vio, fue el escándalo que ayudó a terminar con las bandas de rock tocando en vivo en la tele. Titipelakables era un programa tween, pero mamón y sin actitud, que los niños de la nueva generación no aguantaban. Su momento de gloria fue cuando Koko Stambuck, vocalista de Glup!, declaró que “los roqueros eran suuuuper drogadictos” y desarmó un micrófono mientras un guardia se le tiraba encima. Andrea Ocampo, columnista de la Zona, tenía 13 años y estaba de público: “Después del ballet de la Titi se presentaron los Glup! Desarmaron micrófonos, parlantes, y los cables se los tiraron al público. Cuando volvieron de comerciales la Titi pedía disculpas y lloraba”. Ahí comenzó la pelea. “Estaban en una onda un poco volada, y tocaron con una actitud muy displicente”, señaló Titi Pelakable (a.k.a Fernanda García Huidobro). “Koko trató de hacer una ironía mal entendida”, señaló Norberto Berríos, representante del grupo. Desde esa tarde las bandas en vivo casi no tendrían espacio en la tele y “Rojo” se tomaría las pantallas con sus solistas de canción fotocopiada. Salvo, por el notable momento del Festival de Viña 2003, cuando Los Prisioneros atacaron al mismo canal que los ponía al aire. Y que decidía no cortarlos. Por fin estaba bueno el 13.

La Red, viernes 18 de junio de 1999.

ARMAGGEDON 2: Marcelo Comparini despidió “Plaza Italia” sin saber que se terminaba el proyecto. Así, a la mañana siguiente fuimos testigos del fin del primer canal hecho “por y para jóvenes”. Como si se tratase de un gigantesco sketch de “Plan Z“. Y lo era: muchos se enteraron por la prensa que ya no tenían pega. Sniff. Independiente de las razones de su fin, el aporte a la cultura pop del Canal 2 es indiscutible: programas de culto como “Plan Z”, “Gato por liebre“, “Plaza Italia“, “Maldita sea” y “Factor humano” aún se piratean. A la larga, sus rostros pasarían a ser anclas de otras señales donde se apostaba por lo contrario: el anquilosamiento y el entretenimiento tonto. Monserrat Álvarez y Consuelo Saavedra a los noticieros. Díaz y Peirano millonarios gracias a “31 Minutos“. Comparini e Iván Valenzuela a los matinales. Salfate y Pera a panelistas friks de “Mekano” y “SQP“. Carcavilla y Gumucio en las páginas del The Clinic. Un semillero parecido a la cantidad de rostros que han salido de la Zona en sus 14 años. ¿Copano tendrá su late show?, ¿Pepa conducirá un reality?, ¿Barry almorzará con los ejecutivos de TVN?, ¿Fabrizio será el nuevo Larry David? Mmm, estamos detrás del puzzle, pero seguimos intentándolo.

(Nota de JCRF: esos chistes fueron hechos por mi editor, ya en ese tiempo no me hacían gracia)

Canal 2, martes 30 de noviembre de 1999.

BOYS DON’T CRY: El Sapito Livingstone alegando por los papeles sobre “el césped” de las canchas sudamericanas. Julio Martínez recordando a un zaguero que nadie conoce. Carcuro hablando de “pases malos pero con buena intención”. Todos los comentaristas deportivos tienen su clisé. Y el de Solabarrieta llegó en las Olimpiadas de Atenas, cuando Massú y GonzálezMichael Müller, logró conectarse con el público y se transformó en un protagonista más de la victoria. Las lágrimas siempre han sido rentables en la tele. Pero esta vez no era el llanto de los entrevistados, sino del entrevistador. De ahí a los lagrimógenos despachos de Andrea Molina en el tsunami – como una víctima más, aunque maquillada, claro- y a los corresponsales en el Vaticano llorando la muerte de Juan Pablo II, hubo sólo un paso.

se llevaban una “presea dorada” . Entonces como la cámara no lo enfocaba, Solabarrieta gritó deseperado: “ESTOOY LLORAAAANDO!!!”. Como un niño perdido en un supermercado, abrazando a

TVN, 21 de agosto de 2004.

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Los viejos que obligan a leer libros cursis

Archivo Periodístico,Humor,Zona de Contacto (Wikén) 27 March 2005 | 0 Comments

Un alienígena que trae un mensaje de paz y amor. Una gaviota que quiere volar alto. Aggg, así son los libros que por obligación uno tuvo que leer en el colegio. Es que de otra forma, no venderían ni una copia. Porque lo único que puede matar tus ganas de leer y escribir, es un libro de éstos.

Por J.C. Ramírez Figueroa para Wikén/Zona de Contacto, 27 de mayo 2005

JUVENTUD EN ÉXTASIS, Carlos Cuauhtémoc Sánchez.

Antes de las Jocas, los desnudos colectivos, el reggeatón y Mekano, apareció este pequeño cursillo sobre el arte de aguantarse las ganas de hacer algo más contundente con tu pareja, que darse besitos.

Un espléndido negocio escondido en un libro de autoayuda. Aunque en realidad, el único que se autoayuda económicamente es el autor. Eso se hace evidente en las últimas páginas, donde Cuauhtémoc anuncia sus cursos y seminarios a precios muy convenientes.

Se supone que es una novela sobre Efrén Alvera, un muchacho que vive por y para el placer hasta que se contagia de herpes, claro, y va a visitar a un doctor. Éste lo apadrina y le da consejos para la vida. Una vida sin sexo, por supuesto. Porque lo único que aprendemos acá es que el sexo es lo más peligroso y feo del mundo.

Cita: “Si te llevas a una chica a la cama puedes embarazarla o adquirir una enfermedad venérea. Así de simple. Son los riesgos de jugar a la ruleta rusa” .

Uff, ni Kike Morandé es tan misógino.

UN VIEJO QUE LEÍA NOVELAS DE AMOR, Luis Sepúlveda.

Otro hijo no reconocido de García Marquez que piensa que por situar su novela en el trópico y decir que el rock es “extranjerizante”, retratará Latinoamérica.

¿Por qué tendría que haber más verdad en una selva que una metrópolis? José Bolivar supuestamente ama a su esposa Dolores Encarnación del Santísimo Sacramento -sospechoso, sólo un travesti podría llamarse así- y se escapa con ella debido al castigo social por ser ella infértil. Al final le da lo mismo que se muera y se hace amigui de los indios Shuar. Con el libro, aprendemos que los tigres son buenos, los gringos malos y que al viejo nadie lo obligaba a leer porquerías como ésta. Como el libro fue traducido a más de 14 lenguas, recomendamos leer la versión alemana. ¡Al menos así no entienden nada!

“-¿Cómo somos? – le preguntaban.

-Simpáticos como una manada de micos, habladores como los papagayos borrachos, y gritones como los diablos.
Los shuar recibían las comparaciones con carcajadas y soltando sonoros pedos de contento”.

AMI, EL NIÑO DE LAS ESTRELLAS, Enrique Barrios.

Un viajero espacial viene a la tierra a entregar un mensaje de paz y amor a través de Pedrito, un niño chileno. Un libro lleno de caminatas por la playa y psicodélicas exploraciones a otras galaxias mucho más evolucionadas que ésta, claro, porque allá la gente se ama.

Ami es un cover descarado, azucarado y mal redactado de “El Principito”. Además, el habitante del asteroide b612 se vestía como Cerati, lo que es mucho más cool.

Yo también creo en el amor, la caridad, la fraternidad y ese tipo de cosas, pero no me vengan con sermones mal escritos que ya tuve bastante con los curas del colegio. El autor asegura que Juan Pablo II lo leyó y bendijo su obra. Debió excomulgarlo por obligarnos a leer esto.

Sospecho que Ami, ahora un adolescente, debe ser hardcorito, vegano y tener fotolog.

JUAN SALVADOR GAVIOTA, Richard Bach

Nadie puede partir un libro dedicándolo a su propio personaje, en éste caso “al verdadero Juan Gaviota que todos llevamos dentro”.

Y menos aun si la a enseñanza es que por ser distinto te quedas sin amigos. Además, los profesores juran que sus alumnos necesitan metáforas en vez de realidad. Y bueno, creo que es más adecuado ver un documental de gaviotas en Animal Planet que leer este libro, para entender de qué se trata realmente la vida. El aire de autoayuda, las fotografías de gaviotas en blanco y negro, y lo obvio del mensaje, es demasiado.

Este libro es un compendio de frases obvias y enaltecedoras, una tarjeta Village hecha novela. Al menos tiene pocas páginas. Lo que garantiza que será leído. Y en una de esas te sacas un siete en la prueba, que parece que es lo único que interesa.

“-Esteban Gaviota, tienes la libertad de ser tú mismo, tu verdadero ser aquí y ahora, y no hay nada que te lo pueda impedir. Es la ley de la Gran Gaviota, la Ley que Es.

-¿Estás diciendo que puedo volar?

-Digo que eres libre”.

20 POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN DESESPERADA, Pablo Neruda

Clásico manual para engrupir chicas sensibles. Un disco de Arjona hecho papel. Pero como decía Dylan, los tiempos han cambiado. Y ninguna chica, ehh, inteligente, se creería tamaños versos.

Este librito es como un viejo verde tratando de seducir a Karen Paola. Obviamente, ella caería rendida aunque no entendiera nada. Neruda, tras esa apariencia romanticota de sus poemillas, esconde a un macho insaciable que lo único que quiere es revolcarse con la hembra. Pero como se supone que hay que guardar las apariencias, pone muchas “fecunda”, “orquestal” y “furia de buzo ciego”, palabras y figuras terribles de poéticas.

“Se parecen tus senos a los caracoles blancos.

Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.

Ah silenciosa!”.

Googleando vi que alguien se dio el trabajo de pasar este texto a pdf, sin citarme. Que triste.

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Queremos tanto a Wes Anderson

Archivo Periodístico,Películas,Zona de Contacto,Zona de Contacto (Wikén) 20 March 2005 | 0 Comments

¿Por qué Wes Anderson es nuestro cineasta preferido de la última década? ¿Cómo Bill Murray se convirtió en un comediante de culto? ¿Quién es el brasileño que canta los mejores temas de Bowie versión bossa en “La vida acuática de Steve Zissou”, la última cinta de Anderson aún en cines?. Acá, cuatro columnistas de la Zona te lo cuentan.

Wikén/Zona de Contacto, 20 de marzo 2005

PADRE DE FAMILIA. Un hijo (Owen Wilson) enfrenta a su desconocido padre (Bill Murray) sobre un barco que flota en la noche. A sus espaldas, la mujer de la que ambos se están enamorando, escucha la conversación. “Odiaba a los padres, así que nunca quise ser uno de ellos”, explica el progenitor ausente. El “yo soy tu padre” de Darth Vader en clave indie.

Los lacanianos dicen que a través del padre uno ingresa al orden simbólico. Hasta que llega el momento de la sublevación. De eso se trataría crecer: de odiarlos por arruinarte la vida, y dejar de hacerlo para ser uno mismo. Si tienes suerte, tu papá es Bill Murray, tú eres Owen Wilson, te filma Wes Anderson y un mar azul te acompaña de fondo.

Enfrentar al padre está en el centro del cine de Anderson. En “Rushmore” (1998, un neo clásico), el colegio apesta pero Max Fischer, perno iluminado y presidente de cuanta actividad extraprogramática hay, tiene las cosas claras. Hasta que se enfrenta al revivido Bill Murray por el amor de una profe. Así Murray se vuelve el papá que Fischer niega y que a la vez quiere ser y tener.

En “Los Excéntricos Tenenbaums” (2001, otro neo clásico) el conflicto se vuelve frontal. Los genios de la familia acusan al papá del clan, Royal, de convertirlos en unas rarezas. Es enfrentando al padre que los Tenenbaums pueden dejar que el dolor de ser un freak, emerja sin vergüenza.

En “La Vida Acuática de Steve Zissou” (2004) unirse a una expedición de locos sirve para aceptarse, descubrir que nadie es tan egoísta y que por más disfuncionales que seamos, los problemas se solucionan en familia. Divertido y doloroso, el mundo de Anderson plantea que puedes ser quien quieras ser. Que al principio serás visto como un inadaptado, pero que el compromiso contigo mismo finalmente te convertirá en lo que todos desean: alguien menos solo y más feliz. (Carmen Duarte)

DAVID BOSSA. ¿Quien rayos es ese tipo que interpreta canciones de David Bowie en plan bossa, aunque se aproxime un grupo de piratas? El mismo que en “Ciudad de Dios” encarnaba a Mané Gallina, aquel ex cadete de puntería perfecta que para vengar a su familia, ingresa al mundo de las pandillas en Rio de Janeiro. Precisamente ahí se crió Seu Jorge hasta que, tras el asesinato de su hermano menor, decidió ganarse la vida con su destartalada guitarra acústica, para terminar convertido en una celebridad pop en Brasil.
En “La vida acuática…”, Seu Jorge interpreta a Pelé dos Santos, guitarrista que abre y cierra la última cinta de Anderson. Un personaje que en lugar de hablar, canta. Un gran candidato para Soulseek.

“Aunque sólo dice una línea, es vital en la continuidad y emocionalidad de la película”, señaló Wes Anderson sobre las versiones de Seu Jorge para canciones como Starman, Life On Mars?, Rebel Rebel, Rock And Roll Suicide y Five Years, obras cumbres de la época dorada de David Bowie.

Como el guión requería un personaje brasileño -cuyo nombre es un obvio homenaje al futbolista-, Anderson pensó en Jorge sólo por su rol en “Ciudad de Dios”, sin conocer su trabajo musical. Seu Jorge dudó al principio -”me sentía como el ketchup de un plato de comida”-, tras estudiar las canciones de Bowie -solo conocía Let’s Dance-, las tradujo libremente, despojándolas de su electricidad glam. Bowie sólo dijo que las versiones estaban “ok”. (J.C. Ramírez Figueroa)

LISTO Y RE LISTO. Wes Anderson tiene un amigo que aparece en todas su películas: Owen Wilson. Juntos son a la comedia gringa, lo que Tarantino es al cine de acción de los 90s.

Owen Wilson y Wes Anderson se conocieron en la Universidad de Texas mientras Wilson estudiaba Lengua Inglesa y Anderson “parece que filosofía o algo así, no estoy realmente seguro”. Ambos asistieron por un semestre a un taller de guiones juntos, pero jamás cruzaron palabra: los dos solían llegar tarde y siempre terminaban sentados en los extremos opuestos de la sala. Aún así terminaron escribiendo juntos el guión de la primera cinta de Wes, “Bottlerocket”, una historia sobre cómo fracasan tres tipos realmente estúpidos al intentar convertirse en serios y respetables criminales. Tan estúpidos que terminan robando la propia casa de uno de ellos.

Wilson ha co-escrito tres de las cuatro películas de Anderson, además de aparecer en todas ellas: es un inseguro escritor yonki amante de los trajes de cowboy en “Los Excéntricos Tenenbaums”, asaltante limítrofe y sicótico en “Bottlerocket”, el improvisado hijo de Bill Murray en “La Vida Acuática de Steve Zissou” y en “Rushmore” aparece en una foto: es el difunto esposo de la profesora Rosemary Cross, el amor platónico del hiperactivo post-púber interpretado por Herman Blume (alterego de Copano en el universo Wesandersoniano).

“Richard Gere es realmente un héroe para mí. Sting, Sting también es otro héroe. La música que ha creado durante todos estos años. Yo no la escucho, pero el hecho de que esté haciéndola: yo respeto eso. Me preocupa desesperadamente lo que hago. ¿Qué si acaso estoy al tanto de qué producto estoy vendiendo? No. ¿Qué si sé lo que voy a hacer hoy? No. Pero aquí estoy, y voy hacer lo mejor posible por que todo resulte bien.” La cita es de Hansel, el modelo/divo masculino que interpreta Owen Wilson en “Zoolander”, pero refleja bastante bien la carrera de Wilson, un tipo que tiene la nariz fracturada en dos parte y que nunca tomó clases de actuación. Pero que quería hacer algo más aparte de escribir guiones. Y como Anderson ya se había adueñado de la silla del director, bueno, se quedó con lo que había. El tipo de cosa que harían dos verdaderos amigos en el universo Anderson. (Matías Correa)

Bill Murray Recargado. Si hay una cosa bella y justa en el cine es que no hay que ser un gran actor para hacer un gran papel. Grandes actores hay pocos, y son esa raza de artistas totales que le dan peso moral a cada fotograma en que están presentes. Los otros, los actores que hacen grandes papeles, a veces ni siquiera son muy buenos actores. Son tipos fiables que nos podemos quedar mirando solo porque nos causan gracia, o curiosidad, o nos recuerdan a un tío que tenemos. Bajo este prisma, Jeremy Irons es un gran actor, pero Bill Murray hace grandes papeles. Jeremy Irons podría agarrar una zanahoria y convencernos que es un conejo, y Bill Murray no (aunque sería total que lo intentara) porque es de esos actores que tienen ocho expresiones faciales y cuatro tonalidades de voz que repiten en todas sus películas. Y pagamos una entrada al cine para ir a verlos. Porque los tipos que hacen grandes papeles son como los amigos: los queremos ver, a veces, solo para escucharlos hablar. Mucho de eso tiene que ver con la resurrección indie de Bill Murray de los últimos años. Los directores que lo han rescatado (John McNaughton fue el primero con “Perro Bravo y Gloria”, luego vendrían los hermanos Farrelly, Tim Burton, Wes Anderson, Sophia Coppola y hasta Jim Jarmusch) quieren volver a verlo, pero esta vez sin fantasmas navideños molestando en el camino. Lo quieren como lo quiso su amigo cazafantasma Harold Ramis cuando lo eligió para “Hechizo del tiempo” aka “El día de la marmota” aka “Groundhog day”: para verlo una y otra y otra vez, ad infinitum, solo por ser él mismo. Ese cariño por Bill Murray se traspasa, y en esta “Vida acuática” la hipótesis queda probada. A mi parecer, la película guatea porque tenemos a un director que se copia a sí mismo, pero eso da lo mismo con Bill Murray. Que Bill Murray se repita es una verdadera fiesta (Gonzalo Maza)

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