A ocho meses del terremoto 8.8.

Uncategorized 20 October 2010 | 1 Comment

Centro de Concepción. Domingo, alrededor de las 14 horas.

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Manuel García: “Es Hora Que Chile Deje De Mentirse A Sí Mismo”

Uncategorized 3 June 2010 | 0 Comments

El cantautor lanza S/T, un disco marcado por el terremoto y los cambios vividos por el país. Una obra que fue prácticamente reescrita entre comunicaciones que se caían, réplicas y visitas de amigos a la Sala Master. Este sábado lo tocará íntegro en la SCD de Plaza Vespucio.

Por J.C. Ramírez Figueroa para Emol, 3 de junio 2010.

Manuel García entró a grabar el disco S/T un par de días después del terremoto del 27 de febrero. Si bien ya tenía las canciones definidas, la catástrofe modificó todo. Sobre todo a nivel emocional. El músico confesaría que muchas canciones fueron grabadas entre las fuertes réplicas que vinieron durante los días posteriores, cuando los músicos instalaron en la Sala Master como punto fijo.

El músico también reconocería cuánto lo afecta cantar. Algo que se insinuaba en los celebrados álbumes Pánico (2005) y Témpera (2008) y que se explicitaba en sus shows en vivo, donde muchas veces se le escapaba una lágrima en plena interpreteación. Acá eso vuelve a ocurrir con “Amistad”, la estremecedora canción que cierra el disco y que se hizo pensando en la dramática historia dos niños que fueron arrastrados por el mar en Constitución.

Porque García no sólo protagonizó un rescate del folclor, la herencia de la Nueva Canción Chilena y, sobre todo, la trova en el pop nacional. También regresó a lo “social” del movimiento. Una perspectiva vinculada con la actualidad, que precisamente necesitan las nuevas generaciones. Él mismo diría antes de cerrar esta conversación: “hay que cortarla con eso de que el músico no puede tener una opinión política y social”.

-¿Donde estabas para el terremoto?
-En Barcelona. Después tomé el avión y me quedé atascado en Argentina, sin saber nada. Había muchos chilenos en los aeropuertos, gente llorando, sin poder comunicarse con la familia. No encontramos respaldo en las aerolíneas ni consulados, tampoco en el plano político. De eso se ha hablado súper poco, de la indefensión y la total incomunicación de los chilenos en el exterior. Había muchos que no tenían plata para alojamiento ni comida. Y nadie dio la cara.

-Esto modificó tu proyecto de disco, me imagino…
-Totamente. Lo bonito fue que los músicos empezaron a grabarlo antes que yo volviera. Montaron el estudio en la Sala Master y le instalaron sillones, para que venieran a acompañarnos los amigos. Eso me emociona mucho. En el disco hay una carga humana fuerte. Fue grabado para agradecerle al público, cantando con mucha emoción, sintiendo el miedo, el valor de enfrentarlo. Sin saber qué iba a pasar. En el fondo canté con la mente en la tragedia.

-¿Te tocaron réplicas fuertes mientras lo grababas?
-Unas tres réplicas importantes. Me acuerdo de una. Mientras comezó a moverse mis músicos empezaron a poner los ojos de plato, pero siguieron tocando igual. Fue así durante los cinco días que grabamos.

-¿Cuál sería la canción que mejor representa todo eso?
-”Amistad”. Es sobre los dos niños que “se fueron” en una camioneta en Constitución. La historia la contó un obrero que se puso a rescatar gente, y los vio desaparecer en un vehículo. En esos dos hermanos pensé cuando la cantaba…

-Y se te quebra la voz. Cuando cantaste “Te recuerdo Amanda” en un Festival del Huaso de Olmué y te pasó lo mismo.
-Sí, es cierto … me suele pasar cantando. Yo creo que el virtuosismo es una trampa donde quedas atrapado si no sabes administrarlo. Tienes que sacar la voz, la fuerza de tu interior. Me emociono también cuando compongo. Voy en la mitad y no puedo seguir… Hay varias cintas donde me pasa eso. Acá me pasó con “Amistad” y “Joan”. Me tiembla la voz un poquito.

Folclor, rock y música de cámara popular

-Tú fuiste cara visible de un movimiento de cantautores a mediados de la década que demostró a los músicos jóvenes que no era necesario tener una banda para expresarse… ¿estás de acuerdo?
-A mí me honraría mucho participar de ese fenómeno. Tuve la suerte de estar trabajando con esa esa intención, que ya era la hora de revisar la guitarra, catalizar lo que habia sido el rock cruzándose con el folclor y cantar sobre otras cosas. Me tocó grabar un disco muy valiente como Pánico, que iba muy a la orillla de lo que los medios iban trabajando. Pero era algo que iba a ocurrir en algún minuto. He sido afortunado al vivir eso…

-¿Vives de la música?
-Puedo decir que sí. Sabiendo todas las complicaciones de esto, nunca he hecho otra cosa que no sea música. Siempre he defendido eso, ya sé un poquito como arreglármelas económicamente.

-Acá hay una mitad acústica y otra eléctrica, en la vieja tradición dylaniana. O de Sabina…
-Sí, S/T recogió varias instancias: está presente la guitarra, la banda de rock y la orquesta con piano y pandero.

-¿Pop de cámara?
-De cámara popular (asiente).

-Tengo entendido que la canción dedicada a Joan Jara es la primera que se le compone directamente…
-Es un tema que yo comencé a trabajar acá, pero terminé en México. Era un puro estribillo que fue creciendo. Cuando fue el funeral de Víctor Jara lo enviamos como manera de saludo, en un video. Pero al final se convirtió en parte de este LP. Es una canción muy sencilla que habla de la persona que más ha tenido vivo su recuerdo.

-A propósito, ¿cómo ves la situación del Chile Bicentenario?
-Como ciudadano estoy muy preocupado por los nuevos tiempos, No quiero que se acaben las píldoras de solidaridad, ni que abandonemos a la gente del sur. No me siento afín con el nuevo gobierno, pero creo en los jóvenes, los pingüinos y la gente que desde la base haga cosas: los músicos callejeros, los titiriteros, los artistas. Hay que apostar al futuro y para que en el siglo XXI Chile deje de mentirse a sí mismo.

S/T, es decir Sin título

Manuel García adelantó el recital del 5 de junio en la Sala SCD de Plaza Vespucio a las 20:30. Dice que tocará el disco íntegro y prácticamente en el orden original. Además habrá un cover de “Gente” de Florcita Motuda y otro de Gustavo Cerati.

Los músicos invitados serán Fernando Julio y Camilo Salinas, integrantes de Los Bipolares. “También habrá descartes del disco, tres temas que no quedaron y da mucho gusto tocar”, explica. Y por supuesto un bis dedicado a sus discos anteriores: Pánico y Témpera, los únicos álbumes con título claro. Porque éste se titula Sin título.

www.myspace.com/manugarpez

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Ciudad Desolación

Uncategorized 20 April 2010 | 2 Comments

ME OFRECIERON ESCRIBIR sobre el Terremoto y mi viaje a Talcahuano, cuando aun los caminos estaban cortados.

Pero no hubo caso. No podía desarrollar ninguna idea, frase o narración que no contuviera la rabia y el horror -a falta de palabras mejores, que aun no las encuentro- que me provocó ver EN TERRENO los barcos en la calle, la gente nadando hacia los containers para sacar aunque fuera una botella de Coca-Cola con parafina, la Biblioteca aplastada, las calles aun con agua y fango.

Me acuerdo que caminé y caminé desde Higueras hasta el puerto. El sol era espantoso y -alerta para los conspiranoicos- sentí una especie de tenaza apretándome la cabeza e impidiéndome pensar racionalmente. Primero era dolor de cabeza, después un impulso a hacer daño, después mucho miedo y finalmente -cuando vencí todo eso- más dolor de cabeza. Probablemente eran los gases que emanaban los pescados descompuestos. Si, probablemente.

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A mi novia le contaba también que mientras la gente, en un estado de locura, desamparo o como quieran llamarlo sacaban bebidas del Mercado que estaba a punto de derrumbarse.  Pensé en los dueños de esos locales donde tantas veces había acompañado a mi mamá a comprar. Me agaché a mirar un zapato que aun tenía la “etiqueta”. En eso, un militar apunta a un tipo que camina hacia un barco que está en plena Avenida. Y de repente la tierra se mueve. Réplica de 6 o más. La gente corre,  yo intento alejarme de los postes.

Pero antes había visto a una señora tratando de llevarse algo del café que usé como imagen durante el 2007-2008 en mi blog. Pasé una temporada en Higueras y en las tardes me iba a escribir, leer los diarios y tomar espressos. Bueno, ahí mismo un detective le apuntó con una pistola.

Claro, es de pésimo gusto recordar los días post-terremoto. Es como hablar de los palestinos de la Franja de Gaza después de ver una película sobre el Holocausto. Acá en Santiago a nadie le importa mucho Concepción, Talcahuano y menos los pueblos costeros. Total, la Teletón nos “sanó” simbólicamente….

¿A propósito? ¿Donde puedo encontrar las especificaciones de lo que se hizo con la millonaria meta ampliamente superada?

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Replicas

Uncategorized 11 March 2010 | 1 Comment

Un grupo de gente frente a la Catedral mira hacia arriba.

San José mueve el brazo.

Entro por la única puerta disponible.

Después de estar frente al Santísimo, paso a la librería Manantial y me dicen que todo ese rato estuvo temblando.

Fue la replica más fuerte desde el terremoto.

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Después del horror

Uncategorized 8 March 2010 | 3 Comments

ESTUDIÉ DOCE AÑOS EN TALCAHUANO. De primero básico a cuarto medio. La rutina era así: a las 6:30 el despertador conectado a la radio Nacional, Chilena o “El Sereno de Doña Inés” (donde leían los diarios de la mañana); arreglarme; tomar un café Eco con pan tostado; elegir algún cassette para soportar los recreos;  colectivo a las 7:40 y a las 8:05 afuera del colegio, tratando de no hacer contacto visual con mis compañeritos, que a esa hora se contaban chistes malos o hablaban del “carrete” del fin de semana.

Doce años viendo el mismo paisaje porteño: la villa Higueras,  neblina, tren sobrenivel, población La Libertad, industrias de harina de pescado, algunas abandonadas y otras activas, el humo saliendo por las tuberías de Huachipato, el faro, la remodelación de departamentos, la Tortuga, la “ventana al mar”, los barcos, las gaviotas, la lluvia, el mal olor, los containers, kioskos y “paradero por favor”.

Como todos, renegué de Talcahuano. Aunque me daba algo parecido a la rabia cuando los santiaguinos se reían mi olorosa y contaminada ciudad, no hacía mucho por defenderla.

ESOS DOCE AÑOS ME LOS PASÉ ESCAPÁNDOME A CONCEPCIÓN, metido en los “flippers”, ciclos de cine snobistas, disquerías que exhibían orgullosas sus Genesis o Jethro Tull, la tienda de comics “Casa del Figurín”, librerías de viejo, el Llanquihue, donde mi mamá siempre me pedía dos completos con chucrut y una Orange Crush en vaso, la U de Conce. Todo lo pencopolitano.

Después vino la Universidad, donde ya no tenía motivos para ir a Talcahuano. A veces daba vueltas por mi colegio, para pedirle algún consejo existencial a los pocos profesores buenos que tuve. O la biblioteca que quedaba al lado de la Tortuga, donde me saludaban de nombre. Pero sentía haberme deshecho al fin, de ese puerto contaminado.

Sin embargo, algo me pasó, que el invierno de 2007 “regresé” a Higueras. Me había cambiado de la pieza horrorosa del ucraniano y la mendocina que arrendaba y estaba a la espera que me tuvieran lista una casa para arrendar (detrás de una sala de ensayo) y no se me ocurrió nada mejor que escribir mis reportajes desde mi casa.

No sé bien cómo, pero empecé a escribir en el café Marbella de Talcahuano. Todas las tardes, tomaba el colectivo, sentía el olor marino (hace años que no hay olor malo en Talcahuano, me explican mis papás), pasaba por la Iglesia San José, la Plaza y me sentaba a pedir un expreso doble con soda y pan tostado con mantequilla. Lo hice durante todo ese invierno.

Empecé a investigar sobre Talcahuano (recibió una importante inmigración francesa en el siglo dieciseis y dicesiete, hay una canción folk inglesa dedicada a la ciudad, fue el puerto más importante antes de Valparaíso), me metí a los cerros, me sorprendí con la arquitectura, tomé el tren hacia Concepción, en definitiva, me entendía mejor, estaba más calmado, sentía que la gente -desde su forma de hablar- era “mi” gente, a diferencia, no sé, del típico colega que vive en Providencia.

También pensaba en Daniela, la llamé desde el terminal de buses antes de ir a Santiago -iba a las pautas, sin que nadie supiera que ya no vivía allá- tenía tantas ganas de traerla para acá.

LA ÚLTIMA VEZ el 1 y 2 de enero de este año, recorrí el puerto junto a mi amigo Igor. Me dio un extraño ataque de hipo. Estuve una hora así y luego vino un dolor brutal de estómago. Al otro día, ya mejorado, me fui a caminar por el mar de noche.

Pensé en Daniela, en mi vida, en el puerto y me bajó una pena extraña.

Escuché el mar, miré La Tortuga y la biblioteca, esquivé a las parejas escondidas en los roqueríos y tomé un colectivo.

Ahora sólo se puede entrar al puerto con mascarilla.

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Ausencias

Uncategorized 5 March 2010 | 3 Comments

Entel miente. No se me ha recargado el celular. Cuando agarro línea, hablo con Daniela, mi novia.

Dice que ya está cansada de las réplicas.

Y de la “mirada periodística santiaguina” que ve todo esto como un espectáculo.

Que tristeza.

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Y ahora la gente les aplaudió

Uncategorized 5 March 2010 | 1 Comment

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