Fotodiario Concepción-Talcahuano

Uncategorized 18 October 2010 | 1 Comment

El fin de semana estuve en Concepción y Talcahuano. Del aeropuerto pasé directo al mall, de ahí a la casa y a almorzar con el Igor. Recordamos anécdotas y los sustos que pasamos en el Higueras después del terremoto 8.8.. También hablamos de los tres años junto a Daniela y cómo ha cambiado -mejorado- todo. Obviamente estuve regaloneando en mi hogar también.

Tagged in ,

Anorak City Parte I

Uncategorized 21 April 2010 | 0 Comments

1. Anoche el mismísimo Michael Grace Jr. me mandó el disco y completamos una interesante entrevista vía mail sobre rock, capitalismo, melancolía católica y lo que se supone es el indie rock neoyorkino.

2. Así como los metaleros sienten que cada riff de Megadeth o historia victoriana de Iron Maiden fue hecha especialmente para ellos, el video de “Johnny Anorak” me provoca la extraña sensación de que así habría sido mi vida sin Daniela, sin haberme perdido viendo 7 películas x día en Buenos Aires o sin haber mandado a la mierda todo (oh, la sensación de excepcionalidad).

3. Además, Talcahuano realmente se parece a la zona decadente post-industrial en que se hizo el video.

Tagged in , ,

Ciudad Desolación

Uncategorized 20 April 2010 | 2 Comments

ME OFRECIERON ESCRIBIR sobre el Terremoto y mi viaje a Talcahuano, cuando aun los caminos estaban cortados.

Pero no hubo caso. No podía desarrollar ninguna idea, frase o narración que no contuviera la rabia y el horror -a falta de palabras mejores, que aun no las encuentro- que me provocó ver EN TERRENO los barcos en la calle, la gente nadando hacia los containers para sacar aunque fuera una botella de Coca-Cola con parafina, la Biblioteca aplastada, las calles aun con agua y fango.

Me acuerdo que caminé y caminé desde Higueras hasta el puerto. El sol era espantoso y -alerta para los conspiranoicos- sentí una especie de tenaza apretándome la cabeza e impidiéndome pensar racionalmente. Primero era dolor de cabeza, después un impulso a hacer daño, después mucho miedo y finalmente -cuando vencí todo eso- más dolor de cabeza. Probablemente eran los gases que emanaban los pescados descompuestos. Si, probablemente.

[spoiler effect="phase" show="Seguir leyendo..."]

A mi novia le contaba también que mientras la gente, en un estado de locura, desamparo o como quieran llamarlo sacaban bebidas del Mercado que estaba a punto de derrumbarse.  Pensé en los dueños de esos locales donde tantas veces había acompañado a mi mamá a comprar. Me agaché a mirar un zapato que aun tenía la “etiqueta”. En eso, un militar apunta a un tipo que camina hacia un barco que está en plena Avenida. Y de repente la tierra se mueve. Réplica de 6 o más. La gente corre,  yo intento alejarme de los postes.

Pero antes había visto a una señora tratando de llevarse algo del café que usé como imagen durante el 2007-2008 en mi blog. Pasé una temporada en Higueras y en las tardes me iba a escribir, leer los diarios y tomar espressos. Bueno, ahí mismo un detective le apuntó con una pistola.

Claro, es de pésimo gusto recordar los días post-terremoto. Es como hablar de los palestinos de la Franja de Gaza después de ver una película sobre el Holocausto. Acá en Santiago a nadie le importa mucho Concepción, Talcahuano y menos los pueblos costeros. Total, la Teletón nos “sanó” simbólicamente….

¿A propósito? ¿Donde puedo encontrar las especificaciones de lo que se hizo con la millonaria meta ampliamente superada?

[/spoiler]

Tagged in ,

Después del horror

Uncategorized 8 March 2010 | 3 Comments

ESTUDIÉ DOCE AÑOS EN TALCAHUANO. De primero básico a cuarto medio. La rutina era así: a las 6:30 el despertador conectado a la radio Nacional, Chilena o “El Sereno de Doña Inés” (donde leían los diarios de la mañana); arreglarme; tomar un café Eco con pan tostado; elegir algún cassette para soportar los recreos;  colectivo a las 7:40 y a las 8:05 afuera del colegio, tratando de no hacer contacto visual con mis compañeritos, que a esa hora se contaban chistes malos o hablaban del “carrete” del fin de semana.

Doce años viendo el mismo paisaje porteño: la villa Higueras,  neblina, tren sobrenivel, población La Libertad, industrias de harina de pescado, algunas abandonadas y otras activas, el humo saliendo por las tuberías de Huachipato, el faro, la remodelación de departamentos, la Tortuga, la “ventana al mar”, los barcos, las gaviotas, la lluvia, el mal olor, los containers, kioskos y “paradero por favor”.

Como todos, renegué de Talcahuano. Aunque me daba algo parecido a la rabia cuando los santiaguinos se reían mi olorosa y contaminada ciudad, no hacía mucho por defenderla.

ESOS DOCE AÑOS ME LOS PASÉ ESCAPÁNDOME A CONCEPCIÓN, metido en los “flippers”, ciclos de cine snobistas, disquerías que exhibían orgullosas sus Genesis o Jethro Tull, la tienda de comics “Casa del Figurín”, librerías de viejo, el Llanquihue, donde mi mamá siempre me pedía dos completos con chucrut y una Orange Crush en vaso, la U de Conce. Todo lo pencopolitano.

Después vino la Universidad, donde ya no tenía motivos para ir a Talcahuano. A veces daba vueltas por mi colegio, para pedirle algún consejo existencial a los pocos profesores buenos que tuve. O la biblioteca que quedaba al lado de la Tortuga, donde me saludaban de nombre. Pero sentía haberme deshecho al fin, de ese puerto contaminado.

Sin embargo, algo me pasó, que el invierno de 2007 “regresé” a Higueras. Me había cambiado de la pieza horrorosa del ucraniano y la mendocina que arrendaba y estaba a la espera que me tuvieran lista una casa para arrendar (detrás de una sala de ensayo) y no se me ocurrió nada mejor que escribir mis reportajes desde mi casa.

No sé bien cómo, pero empecé a escribir en el café Marbella de Talcahuano. Todas las tardes, tomaba el colectivo, sentía el olor marino (hace años que no hay olor malo en Talcahuano, me explican mis papás), pasaba por la Iglesia San José, la Plaza y me sentaba a pedir un expreso doble con soda y pan tostado con mantequilla. Lo hice durante todo ese invierno.

Empecé a investigar sobre Talcahuano (recibió una importante inmigración francesa en el siglo dieciseis y dicesiete, hay una canción folk inglesa dedicada a la ciudad, fue el puerto más importante antes de Valparaíso), me metí a los cerros, me sorprendí con la arquitectura, tomé el tren hacia Concepción, en definitiva, me entendía mejor, estaba más calmado, sentía que la gente -desde su forma de hablar- era “mi” gente, a diferencia, no sé, del típico colega que vive en Providencia.

También pensaba en Daniela, la llamé desde el terminal de buses antes de ir a Santiago -iba a las pautas, sin que nadie supiera que ya no vivía allá- tenía tantas ganas de traerla para acá.

LA ÚLTIMA VEZ el 1 y 2 de enero de este año, recorrí el puerto junto a mi amigo Igor. Me dio un extraño ataque de hipo. Estuve una hora así y luego vino un dolor brutal de estómago. Al otro día, ya mejorado, me fui a caminar por el mar de noche.

Pensé en Daniela, en mi vida, en el puerto y me bajó una pena extraña.

Escuché el mar, miré La Tortuga y la biblioteca, esquivé a las parejas escondidas en los roqueríos y tomé un colectivo.

Ahora sólo se puede entrar al puerto con mascarilla.

Tagged in ,

Y ahora la gente les aplaudió

Uncategorized 5 March 2010 | 1 Comment

Tagged in , ,

En Higueras, Talcahuano.

Uncategorized 5 March 2010 | 1 Comment

Si no fuera por Christian Sottolichio un ex compañero de la Universidad, jamás hubiese podido llegar a Higueras, Talcahuano. Me lo topé en el chat de Facebook -nunca me meto- y se enteró de los tres días que llevaba tirado en la cama, aterrado por lo que me informaba el search twitter (“Están violando en Higueras”, “Talcahuano desapareció”, “Milicos imponen ley marcial”).

Un familiar de él era vecino mío y me trajo en auto. Sino recién ahora sabría de mi familia.

Llegamos el martes desde la carretera que pasa por Penco y vimos los bancos de arena, barcos varados y el ambiente enrarecido de Talcahuano, antes de llegar al mall -que está tal como lo recordaba y acelerar hacia Higueras. Fuimos de los primeros en llegar desde Santiago.

Si bien la autopista no presentaba la “destrucción total” que me armé en la cabeza a partir de las pocas noticias de mi ciudad en la prensa e internet, algo raro había en el aire. Obvio, si hace apenas tres días una ola de cinco metros cargada de barcos, cajas, petróleo y peces pasó por aquí.

Cuando doblamos, entre las pozas de agua de mar, y entramos a mi barrio me urgí tanto, que me bajé del auto prácticamente en movimiento. Sin saber nada de mi casa, sin haber dormido, cagado de susto.

Justo, pero justo, estaba mi amigo Igor que vino a preguntar por mí.

Después aparecieron mis papás llorando.

La casa, aun en pie.

Recién ahi quedé tranquilo.

Ahora vamos a los apuntes.

1. Higueras, Talcahuano es un Oasis. El maremoto -¿a alguien aun le quedan dudas de qué lo fue?- no alcanzó a llegar. Las casas siguen todas en pie. El Estadio de Huachipato está OK.  Aunque recién llegó la luz e internet, aun no hay agua. Hay que armarse de botellas para ir a pelearla.

2. Todas las noches hay balazos. Mi padre que fue reservista, me explica que primero vienen las metralleta y luego las pistolas. Afortunadamente,  el barrio está organizado y se encienden barricadas y  se organizan rondas de vecinos. Incluso hay un loco que da vueltas en moto. Todavía no hay luz en la calle. Hasta estrellas fugaces se ven.

3. Las replicas son fuertes y se suceden prácticamente cada cinco minutos. Hoy fueron grandes. 6,6 grados. Es imposible dormir. Mis papás se quedaron sentados frente a la casa, a las siete de la mañana cuidando.

4. Radio Biobío, fundamental. La de Conce, claro. Si bien hay mucha conspiranoia -¿un haarp?, ¿Bill Gates monitoreando, de ahi su extraña visita a Chile la semana pasada? ¿un plan demente de Piñera a lo Ozymandias? ¿Una jugada comunicacional para olvidar la mala gestión de la Concertación desviandola a los saqueos?. La otra radio que llega es la ADN no puede dejar de ocultar su filiacion a la sociedad del espectáculo. Tal como la espantosa cobertura de TVN Y CANAL 13, con imágenes “para llorar” y musiquita dramática de fondo. Temas graves, como la lentitud de reacción del gobierno, las salidas sinsentido de Piñera, los llamados a la uniudad y calma de Bachelet (¿nadie se ha dado cuenta que sólo cuando habla en inglés, deja de sonar a vieja drogada?) son ignorados alegremente por los medios. La Biobío local en cambio, informa, conecta, y puede estar ocho horas produciendo contenidos, conectando gente, cuestionando la situación, sin tener nada que ver con la información central de Santiago. Ah, y hasta ayer se escuchaban radios de Mendoza.

5. Rumores e historias escuchados a vecinos, familiares, gente en la calle.

-La segunda noche civiles ajusticiaron a una pandilla entera que venían a saquear casas.

-En la población San Marcos entraron jaibas y pescados a las casas.

-Hay muertos dentro de las casas. De ahí el mal olor que aumenta allá, en plenas poblaciones de Talcahuano

6. El miércoles me fui a ver Talcahuano. Efectivamente, hay containers en la avenida del mar (es decir, a una cuadra de la bahía), casas destrozadas donde solo dejaron los diplomas pegados a la pared, gente disfrazada de bomberos robando harina, gente ARRIBA de un container en el agua sacando cosas (desde harina de pescado a aceite), tipos que se meten al mercado (destruído) sacando botellas de bebida, BARCOS en la avenida Colón, camiones dado vuelta. Es peor de lo que lo cuentan. PERO OJO, si no fuera por esas tres cuadras paralelas a la bahía que se destruyeron (mayormente bodegas y tiendas) habría sido peor. En la calle hay zapatos nuevos, muñecos, afiches, cuadernos. Horrible.

7. Recién hoy empezaron a funcionar las primeras micros de Higueras a Concepción. 380 pesos.

7. Contradictoriamente, la gente está “bien”. Con bastante hambre. Pero aguantando. Los vecinos nos ayudamos como podemos.

8. Veo que en Santiago, no se han enterado de nada y todo sigue normal. Eso es un tema que me afecta: me han llegado mails de conocidos pidiendo que les promocione un recital (!!!)

Tagged in , ,