RETROMANIA. O EL RENOVADO ETERNO RETORNO EN EL POP

Uncategorized 29 May 2011 | 0 Comments

Musicalmente, pareciera que estamos viviendo todas las décadas anteriores. Como si se hubiese borrado la idea de presente. Reediciones, giras de reunión, samplers . Todo remite a la memoria histórica del rock y pop. ¿Habrá alguna forma de escapar?

J.C. Ramírez Figueroa

Actualmente, la música pop pareciera estar obsesionada con lo retro. Enamorada de sus propios subgéneros -new wave, rock progresivo, psicodelia- a los que recurre una y otra vez. Como si sólo pudiera avanzar reviviendo su propio historial, desde la masificación del rock and roll en los cincuenta hasta el triunfo comercial de la electrónica cuatro décadas después.

Es la retromanía, la adicción cultural al propio pasado que nos ha situado en un limbo de citas a los años ochenta, reediciones de discos clásicos, bandas tributos, giras de reunión o biografías de tapa dura. Incluso, ya es posible asistir a espectáculos donde ni siquiera el artista está vivo como “Elvis on tour” o “This is it” (dedicado a Michael Jackson).

El ejemplo sublime es Lady Gaga. La cantante, posiblemente el fenómeno musical más teorizado del año pasado, replica prácticamente al pie de la letra la carrera de Madonna. Capítulo por capítulo, incluyendo sus clips o declaraciones públicas. Su música, por otro lado, asume todos los recursos históricos del dance y pop comercial, desde las máquinas a los sintetizadores.

Pero hay más casos: la vuelta del soul a lo Aretha Franklin con cantantes como Adele o Duffy; el muro de sonido sesentero de Phil Spector desplazando las guitarras ruidosas en el rock independiente; los discos históricos de The Kinks reeditados en CD por segunda vez en menos de siete años; la vuelta de The Cars sonando exactamente igual que en 1981; Bon Jovi marcando el récord de ganancias por una gira el 2010, por encima de la misma Lady Gaga.

Las décadas reunidas

“La primera década del siglo XXI, en vez de ser la puerta al futuro, vio cómo la idea del presente en el pop fue desplazada por los sonidos del pasado. Triunfando el archivismo y los recuerdos de los años gloriosos del rock. Así, en lugar de identidad, vivimos una época donde todas las décadas anteriores están sucediendo de nuevo, desapareciendo la idea de presente”, explica el crítico Simon Reynolds quien lanzará en junio su investigación ” Retromania: Pop culture’s addiction to it´s own past ” (Faber & Faber).

Allí Reynolds se sumergió en el lucrativo mercado de las giras de reunión, donde muchas veces los músicos siguen sin soportarse tras la separación. Investigó los fenómenos donde “el rock se homenajea a sí mismo” en museos o documentales. Analizó el acceso a la historia de la música popular, ahora que existe YouTube , interfaces para escuchar discos online o leer entrevistas antiguas. Las técnicas de sampleo o mash-up , donde se intervienen pedazos de canciones son parte de este trabajo.

“Me interesaba analizar la locura de las bandas por revivir la misma secuencia discográfica de las bandas famosas. Pero también analizar la cultura del recuerdo y el reciclaje. El renacimiento infinito de la década de los ochenta. Y, especialmente, reflexionar sobre la relación de la música con el tiempo, la memoria, la nostalgia y el extravío”, explica el autor.

El triunfo de la ironía

La técnica del “mashup” cita Reynolds es otro signo de los tiempos. Se trata de mezclar dos canciones -preferentemente de estilos muy distintos- que provoquen un resultado nuevo. Un ejemplo clásico es el “The Grey album” (2004, de Danger Mouse, que toma piezas del Álbum Blanco (1968) de Los Beatles con las del Black Album (2003) del rapero Jay-Z. El gesto no sólo era experimental, sino también irónico hacia EMI, siempre recelosa del material beatle, pero también entre dos planos tan distintos: el rock clásico y el hip hop.

Y la ironía es vital para estos tiempos. Bandas exitosas como Vampire Weekend han patentado un estilo llamado “afroindie”, basado en el maquillaje de sus canciones pop con tambores africanos, entonación a lo Paul Simon, sintetizadores ochenteros y citas literales a Peter Gabriel. Por otro lado, los compilatorios de cumbia peruana se han convertido en un hit en los clubes más subterráneos de Nueva York. Lo mismo que el country-folk en países como Suecia o Finlandia. Chile no es la excepción: la cumbia ha llegado a los clubes más refinados y el pop melodramático de Lucero o Juan Gabriel ha sido adoptado por bandas de rock independiente en sus shows en vivo.

Este humor sonoro, sería pura retromania, porque -en términos de Reynolds- al intentar crear algo “nuevo” sin más recursos que lo “ya hecho” sólo contribuye a continuar con este tiempo cultural detenido. El libro “Qué fue de lo hipster” (Alpha Decay) lo llama “desregularización de la cultura” promovido por internet. Es decir, el libre acceso a todas las escenas y todas las épocas de la música pop. Y la construcción liviana e irónica de una identidad en torno a ella.

Tagged in , ,

ENTREVISTA A SIMON REYNOLDS: “LLEGABA A LA MELODY MAKER COMO MOISÉS CON LAS TABLAS DE LA LEY”

Archivo Periodistico,Entrevistas,Musica 1 May 2011 | 0 Comments

Estoy enganchado a Jack Derrida

Leo cada una de sus páginas

Y ya sé lo que necesito:

Deconstruirle el corazón a mi nena

Traducción libre de “Jacques Derrida”, Scritti Polliti


Simon Reynolds (1963, Londres) es un ensayista y crítico musical británico considerado el más influyente de los últimos veinte años. Ha escrito en medios como Melody Maker, The Wire, The New York Times, Spin, Rolling Stone, Mojo y The Guardian.

Ha publicado libros como The sex revolts (estudio de género,  junto a su esposa Joy Press, ¡vaya nombre!), Rit it up and start again (sobre el post-punk y la new wave) y Energy flash (electrónica y dance).

Su antologador, Pablo Schanton, sostiene que el periodista logró eludir el “lirocentrismo” y la “sociología”, los dos grandes clichés analíticos del rock. Reynolds prefiere centrarse en la materialidad sonora (el “sonic bliss”)

¿Y cual es su técnica? “samplear” -pero jamás sobreintelectualizar- las ideas de la filosofía francesa, teoría post-marxista o la sociología clásica para centrarse en esta “materialidad” y “política” del sonido. Usando ese marco teórico, Reynolds intenta explicar fenómenos como el punk, ruidismo, las raves, el glam o la psicodelia. Por otro lado, es quien mejor ha explicado el post-punk y la escena electrónica.

Sobre los cambios actuales en la música popular escribe: “Estamos lidiando con cultura, y no con ciencia: los datos blandos y escurridizos de la percepción y el afecto”.

Después del rock” (Caja Negra) es su primer libro traducido al castellano. Un conjunto de ensayos donde la música pop -tal como la leemos/conocemos- es deconstruída, analizada y reconstruída para entenderla mejor.

Por J.C. Ramírez Figueroa para LuchaLibro, marzo de 2011.

I. UN POCO DE AMOR FRANCÉS. O DE CÓMO ROLAND BARTHES PUEDE EXPLICAR A  BUTTHOLE SURFERS

SAMPLEAR LA FILOSOFÍA O TEORÍA CRÍTICA FRANCESA es algo que aprendí de todos los periodistas de música que me impresionaron al leerlos por primera vez, cuando adolescente. En concreto: el New Musical Express (NME) y sus redactores: Barney Hoskyns, Ian Penman, Paul Morley y Chris Bohn, quien es ahora el editor de la revista The Wire.

Ellos siempre incluían pequeños bocadillos de teoría en sus reportajes y entrevistas de una manera emocionante y provocadora. Citaban a gente como Roland Barthes, Michel Foucault, Friedrich Nietzsche, Julia Kristeva, Georges Bataille. Yo, como adolescente, ya leía filosofía y política (feminismo radical, un poco de marxismo, teoría freudiana). También cosas de los años sesenta como Norman O. Brown. Después, a través del punk y leyendo sobre Malcom McLaren, descubrí el situacionismo.

Así se formó mi gusto por este tipo de escritura.

EN VERDAD, YO QUERÍA ESTUDIAR POLÍTICA Y FILOSOFÍA EN OXFORD (finalmente me ofrecieron un puesto para estudiar Historia). Pero cuando leí a estos tipos en la NME, el mundo teórico se me hizo más “venenoso” y atractivo. Además,  el giro que estaba dando la música en esa época era muy emocionante y radical: el post-punk y lo que se creó alrededor de él.

Esto fue propiciando la mezcla de música con la teoría. Una especie de sinergia mutua que los farmacólogos llaman “potenciación“: cuando tú tomas dos medicamentos diferentes y se obtiene un efecto más fuerte, de mayor grado.

Pero más que usar la teoría para legitimar la música, fue la música transformando a la teoría en algo interesante y estimulante, en la forma que a mi me interesaba y que me parecía estar en la vanguardia cultural. Por supuesto que están todos los teóricos franceses y, naturalmente, Nietzsche. Todos, grandes estilistas de la prosa que incluso traducidos conservan la elegancia y carisma.

Empecé a leer las cosas francesas, en mi tiempo libre en Oxford y, cuando empecé a escribir sobre música terminó saliendo así. Nada particularmente forzado. ¡Como si George Bataille se relacionara de manera natural con Butthole Surfers!

 

II. LIROCENTRISMO Y SOCIOLOGÍA: ¿DOS CLICHÉS DE LA CRÍTICA ROCK?

NO SÉ SI HE ELUDIDO LA SOCIOLOGÍA EN LA PRENSA MUSICAL, porque siempre he hecho un poco de análisis sociologíco. Siempre he estado consciente de la lucha de clases como factor de cambio social y musical. Siempre he advertido como la música transforma el mapa de las divisiones sociales.

Además, he leído a todos estos autores como Dick Hebdige que estuvo involucrado en el análisis de las subculturas juveniles, influenciado por el marxismo y, mirando a los rituales subculturales como expresiones de resistencia inconsciente a la estructura de clases, la vida industrial y el capitalismo.

También he leído a gente como Simon Frith, que en verdad es tanto sociólogo como crítico de rock.

PERO SÍ, EL ÉNFASIS EXCESIVO EN ANALIZAR LAS LETRAS ES ALGO QUE PRONTO ENCONTRE FRUSTRANTE. Parecía que pocos estaban escribiendo sobre música, enfocándose en el sonido, la producción y el papel de la tecnología. La mayoría de periodismo musical en los años ochenta se orientó en torno a la canción, el cantante y las letras como una forma de contar historias.

Ellos analizaban las canciones, ya sea como posición (político o existencial) o como narraciones: mini-dramas, refugios de sabiduría popular, enfoque vivencial del amor y la condición humana…

Estaba bien, pero se perdía gran parte de lo que era la música. Especiualmente porque no decían nada sobre lo que más me interesaba en ese momento: el éxtasis, el goce, la jouissance (1).

Lo no-verbal y lo difícil-de-verbalizar intensificado en la música, ritmo, textura sonora, ruida. Mi enfoque de esto viene de Barney Hoskyns de la NME y libros como “El placer del texto” de  Roland Barthes.

La verdad es que la exigencia de escribir así era parte del desafío. Además. cuando tratas como escritor de hacerte un nombre y construir un pequeño espacio intelectual, aprendes a cruzar las lagunas y accidentes geográficos que otros no han advertido.

Al mismo tiempo eso es jouissance

¡Y músical, aunque suene extraño!

(1): Nota de Editor: concepto lacaniano referente al disfrute o goce) .


III. PROCESAR LA EXPERIENCIA MUSICAL: DESMONTANDO AL PERIODISTA DE ROCK

UN PROBLEMA ACTUAL ES EL PAPEL MEDIADOR DEL PERIODISTA COMO “GUARDIÁN“: la persona que tiene el poder y la responsabilidad de presentar a la gente un nuevo sonido.

Eso ya pasó.

Cualquier persona puede consultar -en Youtube o mp3- cualquier cosa por ellos mismos. Así que el rol del que escribe sobre música ahora es más bien para hacer las conexiones, procesar la experiencia musical. Tratar de inyectar significado a esta situación, en un contexto de “hemorragia” debido a la sobrecarga de música.

En realidad, esa fue siempre parte de la función del periodista musical. Pero en los viejos tiempos también existía la tarea de presentarle cosas nuevas a la gente. Podías recomendar y apuntar cosas, porque ellos no podían darse el lujo de comprar todos los discos. Ahora la cuestión del coste es irrevelante.

El nuevo problema es que debido a que no se paga por la música, uno no se siente obligado a prestar atención a ella. Escuchas cosas a medias, distraído y desenganchado de ellas

Soy tan culpable de esto como cualquiera.

Hay un adelgazamiento de la experiencia musical. Hablaré de esto en mi nuevo libro Retromanía.

IV. ¿SI CREO QUE LAS REVOLUCIONES INCOMPLETAS DEL PUNK, ELECTRÓNICA O PSICODELIA LLEGARÁN A CONSUMARSE?

OCUPO ESTA IDEA EN EL PRÓLOGO DE RIT IT UP… DONDE ME LA JUEGO POR LA IMPORTANCIA DEL POST-PUNK POR ENCIMA DEL PUNK. La tesis es que el punk fue la revolución inconclusa: hablaban de revolución, pero ésta no llegó a la música (la mayoría del punk tenía una base hard-rock mal tocada). Además en términos de política económica de producción, la mayoría de los grupos de la primera oleada fueron contratadas por grandes sellos.

 

Gang Of Four, héroes de la generación post-punk

El post-punk, en cambio, cumplió la promesa revolucionaria del punk haciendo música más radical y con una explosión de sellos independientes. Sin embargo, el post-punk llegó a una especie de callejón sin salida, obligando a evolucionar hacia lo que en Uk se llamo “New Pop“. Bandas y música tratando de cambiar el sistema desde dentro.

La misma dinámica de lo que llamo música post-psicodélica, nacida en unos sesentas llenos de idealismo que decae gradualmente en el llamado “capitalismo hippie“.

Así que, básicamente, veo la música como una evolución a través de esta dialéctica.

ES DECIR, SE ABRE UN NUEVO CAMINO MUSICAL QUE, CON EL TIEMPO, INEVITABLEMENTE LLEVA A UN CALLEJÓN SIN SALIDA y, para evitar la pesadilla del estancamiento, este relato vira hacia una nueva dirección. Éste a su vez lleva a un nuevo callejón sin salida.

Este proceso tiene que ver con las contradicciones intrínsecas de intentar ofrecer una revolución a través de la música que se vende como mercancia (grabaciones) y espectáculo (recitales en vivo). Siempre habrán explosiones de energía que parecen abrir posibilidades utópicas, no sólo en formas musicales sino también en prácticas y comunidades musicales.

Pero este mismo impulso, en una última instancia, limita las posibilidades estéticas, porque siempre volverá a caer en algún tipo de mercantilización. Un nicho en el mercado de los bienes culturales de elite.

Es decir, siempre habrá un fallo en estas revoluciones musicales. Y seguirá habiéndolos, porque al final todas estas revoluciones sónicas son a medias, diversiones/desvios en torno a la política real.

ES UNA VISIÓN POCO OPTIMISTA, PERO CREO QUE ES VERDAD: en Gran Bretaña, sobre todo, donde nunca hemos tenido una Revolución. Sólo interminables “revoluciones” musicales y de moda (además de todo el discurso que las envuelve) Siempre desde el aspecto entretenido y glamoroso de la revolución. Sin jamás tener el cansancio, sacrificio y peligro de la política real.

 

V. MI MÉTODO DE ESCRITURA

VARIOS TEXTOS DE DESPUÉS DEL ROCK LOS HICE ANTES DE CASARME, cuando vivía solo y no tenía computadora. Esto fue a fines de los ochenta y principios de los noventa y me llevó a mi actual estilo de mi vida donde trabajo toda la noche.

En esa época, los artículos se armaban en forma de “notas”, que eran varios segmentos que debían pegarse, en secuen cia, en la página. Todavía tengo mis transcipciones de entrevistas, con los pedazos marcadas que debían ensamblarse. Todo esto debía armarlos rápidamente en una noche de locos, para luego llevarlos al diario.

Aunque el único est imulante que usaba era el café, terminaba en un estado maníaco al amanecer. Dura nte un tiempo te sientes fatal, tu cuerpo desvaneciéndote y, de repente, la química del cerebro te deja en “estado de alerta” sin que puedas irte a dormir, inundandote la corteza cerebral con anfetaminas naturales.

ASÍ QUE, A LAS 7 AM ENTRABA EN UN ESTADO QUE PODRÍA LLAMAR “NIETZCHEANO”. Lleno de grandeza y convencido que estaba experimentado grandes revelaciones. Llegaba con las copias a la oficina del Melody Maker -no tenían fax, aunque ya estaba lleno de ellos y, obviamente menos e-mail- como si fuera Moisés con las Tablas de la Ley.

Casi todas mis historias y artículos de opinión fueron escritos así: durante la noche. Cosas como reseñas y textos pequeñas las hacía durante el día. Pero había algo en la desesperación del deadline (2) que le dio un tremendo impetus al acto de escribir. Y como no era un trabajo en equipo, uno debía impulsarse, donde cada frase era un compromiso, porque cuando entregabas lo escrito no podías volver atrás y cambiarlo.

OBVIAMENTE, CUANDO EMPIEZAS A VIVIR CON ALGUIEN NO PUEDES SEGUIR CON UNA VIDA ASÍ. Yo mismo me sorprendí de cómo terminé aprendiendo a escribir de forma disciplinada y regular. Trataba a mi pieza como una oficina y terminé trabajando a las 10 AM. Pero sería un error decir que soy disciplinado, porque la verdad es que me paso mucho tiempo posponiendo el momento de la escritura.

ANTES DE INTERNET, SOLÍA ESCAPARME DEL ESCRITORIO E IRME A HOJEAR LIBROS. La mayoría, textos de referencia sobre música. Por supuesto, ahora puedo escaparme de mi trabajo sin tener que moverme del asiento. Pero la cantidad de tiempo que he perdido en internet es terrible. Habría escrito dos o tres libros, posiblemente

La gente, probablemente, pienso que soy increíble productivo  porque Retromania es mi cuarto libro completamente nuevo (los otros tres son colecciones de ensayos o spin-off como Después del rock o la antología brasileña Beijar o Cléu) (3) Pero en verdad, podría haber escrito mucho más, si tuviera la habilidad de enfocar mejor.

ESCUCHO TODO TIPO DE MÚSICA MIENTRAS TRABAJO. Básicamente porque realizo múltiples tareas (4) porque hay muchísima música que revisar. Algunas veces, claro,  es música relacionado con el trabajo específico que estoy haciendo. Pero siempre estoy chequeando CDs, descargas, etc. No es la mejor forma de escuchar música, ya que sucede que terminó el disco y no recuerdas nada de él. Si estás concentrado en tu trabajo, como tiene que ser, no escucharás la música correctamente.

(2): El plazo máximo para entregar un texto. Aunque hay editores -y jefes- más flexibles que otros, en generla habla pésimo de un periodista entregarlo fuera de esa fecha. Sobre todo si no avisa antes.

(3): La bibliografía de Reynolds puede chequearse acá (via Wikipedia)

(4): Reynolds usa el término “multitask”, término aplicado especialmente en el trabajo de internet y traducido como “multitarea”.

 

LO NUEVO: RETROMANIA

LOS DIEZ PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO 21, EN VEZ DE SER EL UMBRAL DEL FUTURO, VIERON COMO EL PRESENTE DEL POP ES DESPLAZADO POR LOS SONIDOS DE AYER. Los archivos y memorias de los años gloriosos de la historia del rock. Las lixiviación (5) de estilos arcaicos en manos de las bandas contemporáneas. El resultado:  en vez de desarrollarse en si misma, la década de 2.000 ha sido cada década anterior sucediendo de nuevo. El tiempo del pop erosionando cualquier sentido de presente y tampoco diferenciando esta época con una identidad o sentido particular.

RETROMANIA ES MI INTENTO DE DAR SENTIDO A LA DÉCADA DE 2000, la década pop que acaba de pasar. Una investigación de la industria del rock retro: las etiquetas de nueva emisión, los museos de rock, la locura por las bandas para llevar a cabo su discografía en la secuencia clásica de las bandas famosas , el boom de documentales de rock.

Además de estas polémicas, hay una visión despiadada de la cultura de la retrospección y reciclaje. Una crítica total, desde el renacimiento infinito de los ochenta en la década pasada (6) hasta el mash-up. Desde el delirio de los cantantes aficionados en Youtube al impacto del iPod y el intercambio de archivos. Y es también una meditación profundamente personal sobre la relación de la música con el tiempo, la memoria, la nostalgia y el extravío.

(5) Reynolds habla de lixiviación, que es básicamentecuando un disolvente líquido toca un sólido pilverizado hasta que uno de los componentes del sólido desaparezca.

(6) El entrevistado usa el término noughties que es la forma en que la prensa inglesa bautizó a la década 2000-20010

 

EPÍLOGO: SOBRE SER TRADUCIDO AL ESPAÑOL

ESTOY EMOCIONADO Y CONTENTO DE TENER MI OBRA TRADCIDA AL ESPAÑOL. Algo que me ha hecho muy feliz.  Además de la recepción en Argentina y Chile, por supuesto. Algo realmente gratificante.

Al principio no sabía que iba a suceder realmente. Tenía claro que había un montón de actividad relacionda al rock desde los años sesenta, abarcando todas las formas, desde la psicodelia y rock progresivo al punk y new wave, además de diversas escenas bailables y techno.

Pero no conocía el tipo de tradición de crítica de rock existente en estos países. O cual eran los enfoques o tratamiento intelectual del rock y pop.

LO QUE ENCONTRÉ A TRAVÉS DE MIS VIAJES Y CONFERENCIAS por Europa y otros lugares es que muy pocos países han desarrollado tradiciones críticas serias de la música popular. Y no sólo en el ámbito académico, sino en las revistas de música locales.

Así, por ejemplo en Alemania y en Turquía, he conocido a personas que son el  equivalente local a Greil Marcus, Ian MacDonald, Eshun Kodwo. Y he estado aprendiendo que el mismo tipo de gente existe en Argentina y Chile y otros países de habla española. He estado haciendo varias entrevistas de “alto poder” (7) Algo maravilloso.

(7) Evidentemente se refiera a las buenas entrevistas que se le han hecho, incluyendo -esperemos- esta.

Sólo desearía poder leer los trabajos que se han hecho en estos países en los últimos años. Pero, por desgracia yo no hablo ni leo español. Creo que es porque, en general, el periodismo musical tiende a ser tanto idiomáticamente lleno de jerga y juegos de palabras. Sería muy difícil para mi leer periodismo musical en lenguas extranjeras, incluso habiéndolas estudiado en el colegio, como el francés. LL

DESPUÉS DEL ROCK. PSICODELIA, POSTPUNK, ELECTRÓNICA Y OTRAS REVOLUCIONES INCONCLUSAS. Ensayos sobre música pop contemporánea. Por Simon Reynolds. Editorial Caja Negra. Buenos Aires, 2010. 232 páginas. Distribuído en Chile por Cuarto Propio.

Tagged in , , ,

LANZAMIENTO “DESPUÉS DEL ROCK: PSICODELIA, POSTPUNK, ELECTRÓNICA Y OTRAS REVOLUCIONES INCONCLUSAS”

Uncategorized 20 March 2011 | 1 Comment

Este jueves 24 de marzo se lanza la imprescindible colección de ensayos de Simon Reynold editada por Caja Negra (Argentina) y distribuída en Chile por Cuarto Propio.

¿Donde? Librería Que Leo de Providencia 2120. 19:30 horas.

¿Quienes van? David Ponce (El Mercurio, Musicapopular.cl) , Sergio Cancino (Radio Uno, iPop) y Andrés Panes (POTQ). Tres generaciones reflexionando sobre música, “periodismo de rock” y esta década de cambio de paradigma impuesto por internet.

¿Que habrá? Los editores argentinos de Caja Negra, ejemplares a precio imbatible y vino de honor.

¿Dudas?  ¿Prensa?:  luchalibro@gmail.com


Bájate acá el dossier de “Después del rock” para saber más del autor, los capítulos y temáticas incluídas.

 

Tagged in , ,

VOLVER AL “RAW POWER”: SIMON REYNOLDS Y “DESPUÉS DEL ROCK”

Uncategorized 31 January 2011 | 2 Comments

En marzo se lanza “Después del rock” (Caja Negra/Cuarto Propio), de Simon Reynolds. Una colección de catorce ensayos que reivindica la crítica de la música popular como un ejercicio exigente.

Por J.C. Ramírez Figueroa para Artes y Letras, 30 de enero 2011.

¿Ha muerto definitivamente el rock? El debate lo originó el escaso 3 por ciento de canciones rockeras que figuraron en el ranking 2010 según la revista especializada Music Week. Una respetada lista de los cien singles más vendidos del año, elaborada exclusivamente con datos de la industria. El mismo jefe de la publicación, Ben Cardew aseveró que “la caída del rock entre las preferencias mayoritarias ha coincidido con una explosión en la popularidad de la música de raíz urbana en los últimos doce meses”.

Una lista liderada por Eminem y Matt Cardle (ganador del programa-concurso “X Factor”) y repartida entre el hip hop, r&b, pop y música dance. Según la publicación el estilo rock sólo estaría presente en el cover de “Don`t stop believin” -original de Journey, 1981- hecho por la integrantes de la serie Glee; el indie de Florence and the Machine y el amable “Hey, soul sister” de Train. Con estos datos -discutibles, polémicos- el diario catalán La Vanguardia aseguró en un titular: “El rock vive su momento más bajo desde hace medio siglo”.

Todo lo anterior, el libro “Después del rock” lo reduce a dato anacrónico, ingenuo, carente de importancia. Catorce ensayos donde su autor, el crítico inglés Simon Reynolds (ver recuadro) elude los clichés sociológicos (estilo “el rock es rebeldía”) para explorar los subgéneros, ideas y las “políticas de sonido” que despegaron junto al género.

Destruir los mitos oficiales

El libro comienza, de hecho, con un golpe a la historia oficial que eleva al punk como una renovación en la música popular. Para Reynolds, The Ramones y Sex Pistols no cambiaron nada. La verdadera subversión vino con bandas como The Fall, Joy Division o Suicide que exploraron nuevas técnicas de grabación y composición, además de plantear un discurso político inteligente (“Postpunk. La revolución incompleta”).

En el siguiente ensayo (“La revuelta en el estilo: Política y pop”) el autor deconstruye la creencia de que el rock pueda generar un cambio social. Sobretodo, -escribe- en un contexto que pertenece a la industria de la entretención. “Encuentro más ‘política’ en la incoherencia de Nirvana que en el lenguaje lleno de denuncia ‘que dice las cosas como son’ de Rage Against The Machine”.

Reynolds es especialmente cruel al referirse a los raperos: “El yo del hip hop es ego masculino in extremis, es decir esquizofrénico-paranoico (…) combina los delirios de grandeza con un sentimiento de asedio en todos los frentes” (En “Hip hop”). Pero también se mete con Madonna: “las ideas de la cultura gay y luego convertirlas en marketing para las masas”. (En “Postfeminismo y pop”).

Políticas de sonido

“Después del rock” se vuelve más brillante, cuando Reynolds se embarca en el análisis del sonido. Partiendo por la psicodelia (En “Amor o confusión”), donde reinvindica a The Byrds quienes junto a The Beatles hicieron de la “difuminación del sonido” una marca de fábrica entre 1966-1967. En la misma línea, Reynolds alaba el ruidismo (En “Los poderes del horror”) donde exige “una toma de conciencia” sobre cómo Diamanda Galas, Tim Buckley o Cabaret Voltaire han abierto las posibilidades sonoras, por encima de la “música contemporánea” y el “new jazz”. También se reproduce el famoso “Post-rock” publicado originalmente en 1994 y que dio nombre a todo un subgénero. Allí Reynolds elogia aquella música que “usa la instrumentación del rock para propósitos ajenos al rock: usar las guitarras como vehículos de timbres y texturas más que de riffs y acordes de potencia”. Todo, en un contexto donde la música alternativa, era “una limusina destartalada que sólo marcha atrás”. La electrónica está presente también en los documentadísimos “Historia electrónica” y “Psicodelia digital. Sampleo y pasaje sonoro”.

En la conversación, reproducida al final del libro, Reynolds, reconoce como pasó de una fase de “rock orientado al goce” hacia una nueva forma de escribir sobre música. Un proceso rejuvenecido gracias a la música electrónica. “Los ideales de un underground musical, de un sonido que sea desafiante, que mire hacia el futuro, que se encuentre en un camino imparable de innovación y futurismo: todos ellos estaban vivos en la electrónica”. Esta pasión eleva el libro de Reynolds a un nivel poco visto en la “literatura rock”. Más allá de su incontinencia de citas y teorías (acá se cita desde Derrida a Brian Eno), sus textos cuestionan el tentador inmovilismo de recibir la información musical ya procesada. Como “El agotamiento de la innovación”, un ensayo implacable sobre la última década bajo la influencia de internet.

“Podría ser que estemos presenciando el equivalente musical-cultural de una crisis ecológica, los recursos finitos de las posibilidades del pop como un suelo explotado hasta su agotamiento”, escribe. Sin embargo, la postura de Reynolds jamás deja el optimismo. De hecho una de las virtudes del libro es que, de alguna forma, entusiasma. Y hace que uno corra a comprar -o más bien, bajar- la música que recomienda. “Bien adentro de mi corazón, todavía pienso que la escritura de rock debería ser como cuando yo era joven. Debería ser ferviente, encendida, ridículamente polarizada en sus juicios; arriesgarse hasta el absurdo por tomar las cosas tan en serio; debería embriagarse con su propio poder (¿de qué otro modo podía tener la esperanza de intoxicar al lector?)”, escribe en la introducción.

Y agrega: “La música debe ser como la Verdad dándote un puñetazo en la boca. Debe sacudirte con la vibración que Nietzsche llamó voluntad de poder.”

Después del rock: psicodelia, postpunk, electrónica y otras revoluciones inconclusas.

Simon Reynolds, Caja Negra/Cuarto Propio, 2010, 230 p.

Simon Reynolds

Nacido en Londres en 1963, es uno de los críticos de rock más respetados de la actualidad. Colaborador de Melody Maker, The Wire, Rolling Stone y Spin. Ha publicado ensayos como “The sex revolts”, “Energy Flash” y “Rit it up and start again”. El primero, junto a su esposa Joy Press, sobre la diferenciación de géneros en el pop. Los otros dos se sumergen en la escena electrónica y post-punk, respectivamente. Una de sus virtudes es que se aleja de la interpretación sociológica o el simple análisis biográfico/lírico de las bandas, para centrarse en las políticas de sonido (estrategias compositivas), teoría económica, psicoanálisis o géneros poco explorados por la crítica como el pop underground de los ochenta o la electrónica de vanguardia.

Tagged in , , , , , , , ,

POSTPUNK, NEO-DISIDENCIA ECOLOGISTA, LOS LIBROS 2010

Uncategorized 19 December 2010 | 0 Comments

Me encargaron para la iPop un resumencon los mejores libros -según yo- de la temporada.

Adjunto además mi reseña a Somos unos niños:

El 9 de marzo de 1989, Patti Smith telefoneó al hospital donde su amigo y ex pareja, el fotógrafo Robert Mapplethorpe, estaba internado. “Había llamado al hospital para darle las buenas noches como siempre, pero la morfina lo había dejado inconsciente”, escribe. Se quedó escuchando su respiración.  Subió la escalera de su casa, contando los peldaños. Abrazó a sus hijos y esposo. Y rezó hasta quedarse dormida susurrando: “sigue vivo”.  Al otro día había muerto. En la televisión empezaba a sonar el aria “Vissi d’arte”, de Tosca. Y repite: “he vivido para el amor, he vivido para el arte”.

Entonces, se prometió, “escribir algo que resucite a los muertos”. Y acá está “Eramos unos niños” (Lumen/Random House) que narra su adolescencia sufrida en Chicago, la llegada a la decadente NYC y su fundamental compañerismo con Mappelethorpe. Sin embargo, estas memorias, redactadas entre la “coquetería” intelectual y el despecho subterráneo, alientan la tesis que la postula como una “víctima del arte”. Alguien que dota de un significado extraordinario sus desgracias como cuando se embaraza de adolescente o cuando celebra que el parto haya coincidido con aniversario del Guernica.
Porque -seamos honestos- si Patti Smith redefinió el papel de la mujer en el pop no fue tanto por su música, sino por integrar el “arte poético” a un contexto punk que la potenciaba.  Así, este libro ayuda a entender a una Patti Smith que más que  mujer es un concepto. O más bien, asociaciones de ideas alentadas por documentales y reportajes: poesía, feminismo. Bob Dylan, “Jesus murió por los pecados de alguien pero no de los míos”,  activismo ecológico, abuela del punk, despecho, “Because the night”, y el disco “Horses” (1975).

Bajar acá (zip)

Tagged in , , ,

“El postpunk y la revolución incompleta” – Simon Reynolds (2006)

Uncategorized 29 October 2010 | 1 Comment

Para los que aun creen que los Sex Pistols -y la generación punk del `77- “revolucionaron” la música popular (y el arte como forma política).

Este ensayo fue el primero que encargué a Amazon, auspiciado por Pablo O., y se lo pasé a un colega del trabajo hoy. Tuve que bajar a la bodega y casi llego tarde a la radio. Pero, después de todo, uno debe “viralizar” los referentes.

Acá subo la excelente traducción del prólogo hecha por  Franco Ingrassia.

Bajar como pdf (mediafire)

Tagged in , , , ,

¿Vivimos La Peor Época De La Historia Del Pop?

Uncategorized 30 May 2010 | 4 Comments

Al parecer, se acabaron las superbandas de rock. Y también los discos que se escuchaban enteros una y otra vez. Pero, al mismo tiempo, estamos con superávit de estilos y canciones. Para unos (la mayoría), estamos en plena decadencia; para otros, nunca pudimos estar mejor, musicalmente hablando. Un debate candente en la prensa musical extranjera.

J.C. Ramírez Figueroa para Artes y Letras, 30 de junio 2010.

A mediados de 2001 comenzó a sonar insistentemente The Strokes y su single “Last Nite”. El videoclip simulaba haber sido grabado tres décadas antes: escenografía avejentada, errores de edición, ropa pasada de moda, colores toscos. Tan reciclada como la canción, que mezclaba The Doors (voz), Velvet Underground (estructuras), soul a lo Motown (bajo y batería) y rock and roll (guitarras). A pesar de eso, fueron proclamados por la industria como “la salvación del rock” y “los nuevos niños bonitos”. Y tal como pasó con los Sex Pistols , Nirvana y Oasis , se generó todo un movimiento mediático de bandas afines, pero algo salió mal, y ya a mediados de la década pasada este “movimiento” se desinfló, las ventas cayeron, los singles fracasaron, The Strokes suspendió sus actividades, y varios foros descubrieron que “Last Nite” era un asalto a mano armada a “American Girl”, un hit de Tom Petty & The Heartbreakers de… ¡1976!

La anécdota ilustra perfecto la caída de las bases donde se sostenía el discurso pop: la canción novedosa, el reciclaje exitoso y el relato de ficción en torno a las bandas y movimientos, creado por la prensa musical y la industria de la cultura, que los fans se creían al pie de la letra. Con The Strokes , una banda trabajada para ser fenómeno global, se topó con la crisis provocada por internet, y fracasó estrepitosamente.

¿Qué está pasando en el mundo de la música popular?

Fragmentación

Las listas de “los mejores discos de 2009″ nunca fueron más difusas. Mientras la New Musical Express elegía a “Primary Colours” ( The Horrors ), la revista Spin elevaba a “The Crying Light” ( Antony And The Johnsons ), el sitio Amazon lo hacía con “My maudlin career” ( Camera Obscura ), y Rolling Stone eligió “No line on the horizon” ( U2 ). En el mundo más independiente se repitió la tendencia. El prestigioso periodista musical Simon Reynolds intenta explicarlo en un artículo para The Guardian : “La fragmentación del rock/pop ha estado operando desde que tengo memoria, pero esta década parece haber cruzado un umbral. Hubo tanta música en la cual interesarse e investigar. Ningún género desapareció, todos siguieron adelante (…) El descenso de los precios de los estudios caseros y las tecnologías de grabación digital, combinado con la riqueza histórica que los músicos pueden absorber y recombinar, intensificó la calidad de la producción musical. Pero el resultado de toda esta sobreproducción fue que “nosotros” fuimos diseminados a lo largo de un vasto terreno sonoro. Es por ello que hay tan pocas coincidencias entre las distintas encuestas de fin de año o de fin de la década publicadas en las revistas musicales”.

Lo independiente se hizo dependiente

Mientras hay escenas -la adolescente y bailable- que jamás han perdido su buena salud ( Hannah Montana , Lady Gaga , Jonas Brothers ), en el rock ocurrió un fenómeno curioso: las bandas nuevas comenzaron a preocuparse más de las fotos y que su hit de myspace apareciera en alguna publicidad. Casos notables: Arctic Monkeys , que maliciosamente fueron exaltados por todos los medios de Inglaterra como “la mejor nueva banda de la historia”. U OK Go , que con un video de YouTube donde ejecutaban una complicada coreografía en una sala de máquinas deportivas, lograron aparecer hasta en Los Simpsons. Es decir, lo que antes era independiente, en el nuevo modelo necesita urgente de la aprobación de los mundos publicitarios. El crítico estadounidense Mark Fisher lo clarifica: “‘Lo alternativo’ y ‘lo independiente’ no designan algo fuera de la cultura mainstream ; más bien, son estilos. De hecho, los estilos dominantes dentro de la cultura hegemónica. Nadie ha encarnado (o luchado contra) este conflictivo punto más que Kurt Cobain y Nirvana (…) Cobain sabía que era solamente otra pieza del espectáculo, que nada funciona mejor en MTV que una protesta contra MTV; sabía que cada uno de sus movimientos eran un cliché programado por adelantado, incluso dándose cuenta de que eso es un cliché”. Y por supuesto Cobain perdió.

Sobredosis de (¿buena?) música

Ahora se hace mejor música que nunca. Pero también es verdad que eso nunca antes importó menos. Así resume el músico español Francisco Nixon en la revista Squire la situación del pop contemporáneo. Aunque aclara que eso se refiere más bien a la situación de su país. “Por calidad, me refiero a que hay más medios para grabar, la gente sabe tocar mejor, conoce más música. No entro a valorar la calidad de las canciones, porque es muy difícil hablar en general. También me refería al hecho de que ahora tenemos acceso a mayor cantidad de música, cosas que antes estaban descatalogadas o eran difíciles de encontrar. Por contra, antes los discos tenían una vida más larga”.

Sin embargo, la revista Rockdelux se pregunta, en su edición especial del 25 aniversario, qué ocurrió que la internet no ha podido multiplicar la creatividad musical. Más bien -dicen-, ha multiplicado el mimetismo y el reciclaje como herramientas principales de la arquitectura sonora. Sin embargo, Simon Reynolds es enfático al señalar, a propósito del raro consenso en torno a la calidad del disco Funeral, de Arcade Fire : “El resultado de la sobrecarga de ‘cantidad x calidad’ es que aquellos optimistas implacables que anualmente corean que el año ha sido fantástico y que ‘cada año se produce más buena música que el año anterior’ están en lo cierto. Pero los previsibles gruñones que se quejan de las deficiencias de la cosecha anual también lo están. Más y más música entre buena y excelente se produce cada año, pero ese mismo hecho frustra la emergencia de la música realmente grandiosa, sofocándola. Cuando mayor es la diseminación, más nos diseminamos ‘nosotros’. Y es incluso peor: a medida que los artistas internalizan la reducción de expectativas, el ciclo menguante sigue descendiendo en forma de espiral”.

¿Existe disidencia en el consumo del pop?

Si en la última década se reivindicó a nivel masivo el canon “alternativo” del rock ( Velvet Underground , Modern Lovers , Brian Eno , The Smiths ), también es cierto que esto parece un supermercado extramusical. Estilos, peinados, leyendas, frases célebres, modelos de guitarras. Incluso Hollywood ha aumentado sus referencias a canciones y bandas. Basta recordar (500) Days of summer o Adventureland -donde la protagonista usaba, como si nada, una polera de los héroes del hardcore punk Husker Du -. Aunque aún existen bandas con estatus de culto, como Belle and Sebastian -que harán gira latinoamericana el próximo año-, solistas como Jonathan Richman, o sellos independientes de catálogos exquisitos como Elefant, Labrador o Bonjour.

El sociólogo uruguayo Sandino Núñez -cuyo programa de filosofía Prohibido pensar es un hit en la televisión charrúa- es enfático: “El mundo del rock/pop (y sus ramificaciones) es un universo fantástico de dioses y divos barrocos y mutantes genéticos, parecido a un gran programa de lucha libre (…) abre nichos iniciáticos cada vez más finos en el mercado y el consumo, para dar finalmente con el centro mismo del capitalismo mediático: el hiperconsumo, el consumo de segundo grado. No consumimos objetos o cosas (música, digamos), sino subgéneros y lenguajes de coleccionistas e iniciados: consumimos consumo, consumimos la acción misma de consumir”.

Tagged in , , , ,

Pages: 1 2 Next