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	<title>CRASHBOOMBANG &#187; Rock Chileno</title>
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		<title>ROCK Y POP NACIONAL: BIENVENIDOS A LA BRECHA</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Apr 2011 20:06:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JCRF</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Es difícil definir la nueva música hecha en chile. Incluso centrándonos en el rock y pop. Más bien hay una dispersión de escenas, géneros, estéticas e incluso planes de promoción. Todo esta “novedad” –impulsada, sin duda por la masificación de internet desde fines de los noventa- choca contra la forma tradicional –léase industria- que dominó [...]]]></description>
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<a href='http://www.jcrf.cl/2011/04/27/rock-y-pop-nacional-1-bienvenidos-a-la-brecha/los-tres-coliumo/' title='los-tres-coliumo'><img width="145" height="145" src="http://www.jcrf.cl/wp-content/uploads/2011/04/los-tres-coliumo-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="los-tres-coliumo" title="los-tres-coliumo" /></a>

<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">Es difícil definir la nueva música hecha en chile. Incluso centrándonos en el rock y pop. Más bien hay una dispersión de escenas, géneros, estéticas e incluso planes de promoción. Todo esta “novedad” –impulsada, sin duda por la masificación de internet desde fines de los noventa- choca contra la forma tradicional –léase industria- que dominó los últimos treinta años y que es representada por bandas como Los Tres o Los Bunkers. Así se dan paradojas: mientras algunas bandas nuevas gestionan sus discos o salidas al extranjero, todavía hay algunos que sueñan con que los “descubran” y puedan sonar en la radio.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por J.C. Ramírez Figueroa para Cuaderno (Fundación Pablo Neruda), verano 2011</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #993300;">UNA BRECHA</span>. </strong>El 2010 regresaron Los Bunkers y Los Tres, posiblemente las bandas más trascendentes -a nivel masivo- del rock/pop chileno. Los primeros sacaron Música libre una colección de versiones de Silvio Rodriguez. Los segundos, Coliumo, álbum de 17 canciones que insisten en el rockabilly-foxtrot-cueca con que el público los asocia. Ambas producciones fueron lanzadas con prensa (no especializada), grandes recitales y apariciones en televisión. Es decir, &#8220;a la antigua&#8221;. Incluso los links para descargar los discos compartidos por los fans fueron &#8220;quitados&#8221; de blogs y fotos por los sellos respectivos. Mientras tanto, en la nueva escena independiente las bandas no tienen ningún problema en subir los discos gratis, negarse a entrevistas, dialogar -o discutir- por las redes sociales. Artistas que van desde el pop como Dënver hasta el piano rock de Carolina Nissen, desde el rock moderno de Fother Muckers al neo-folclore de Diego Peralta. Este último, de hecho, ha organizado todas sus giras por el país y Argentina gracias a los amigos que va haciendo en internet. Evidentemente, hay una brecha no sólo tecnológica o de la &#8220;industria musical&#8221; que los sostiene, sino también generacional. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="color: #993300;"><strong>EL FACTOR MYSPACE</strong>.</span> Antes de Twitter y Facebook, para las bandas nuevas la gran plataforma &#8220;social&#8221; de internet era Myspace. Un sitio -actualmente reformulado- que permitía no sólo colgar canciones en formato mp3, sino que también subir fotos de recitales, anunciar noticias o vincularse con los myspaces de sus influencias. Esto, sumado a páginas web/programas radiales como Super45 o Perdidos en el Espacio, ayudó a la creación de &#8220;microescenas&#8221; en la primera mitad de la década pasada, desde el hip-hop de Colectivo Etereo (que subía al instante sus collages sonoros compuestos y grabados en la pieza) hasta el pop de cámara de Les Ondes Martenot. Bandas con una base sólida de fans, mucha comunicación via internet y canciones que se escapaban a la lógica comercial radial. Bandas un poco más &#8220;convencionales&#8221; (en el sentido estilístico) como Guiso, Ganjas, Tsunamis o Ramires se fueron sumando a este eclosión indie. En regiones, sin embargo se seguía viviendo como en los viejos tiempos a excepción de fenómenos puntuales como la escena electropop de Talca o el emo-core de Concepción, sostenidas a través de Fotologs o bares convertidos en salas de conciertos. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="color: #993300;"><strong>SUBVENCIÓN VS. AUTOGESTIÓN</strong></span>. Desde la segunda mitad de la década pasada hasta hoy, la brecha es insalvable. Podríamos hablar incluso del asentamiento de la autogestión frente a la vieja subvención que dominó el mundo de la música popular moderna. Mientras por un lado habían bandas nuevas que aun intentaban entrar a la &#8220;industria&#8221; (esto es, conseguir productor, llegar a la radio o canales, ser contratados por un sello, editar un disco), por el otro había musicos que se agrupaban, que se autoproducían (desde canciones a giras internacionales) o que fundaban sellos como el netlabel Pueblo Nuevo, Cazador Records o Infanta Terrible. Todos con criterios estéticos y editoriales propios y siempre a la búsqueda de nuevas propuestas. De hecho este último generó un nexo para que músicos nacionales vayan a España y viceversa. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="color: #993300;"><strong>CANCIONISTAS</strong>. </span>Uno de los primeros cambios importantes registrados por los medios masivos fue la aparición de los cantautores que tomaban intuitivamente elementos del folclore, punk, electrónica y pop más &#8220;alternativo&#8221;. La mayoría ha editado discos este año: Gepe (Audiovisión), Javiera Mena (Mena), Manuel García (s/t), Leo Quinteros (Los días santos), Angelo Pierattini (Vampiros) o el ex Teleradio Donoso, Álex Anwandter (Odisea). Javier Barría está por sacar nuevo material. Curiosamente, a excepción de PedroPiedra (quien tocó la batería con Jorge Gonzalez en el reciente festival chileno-argentino El Abrazo), todos ellos siguen siendo vistos fuera del rock chileno canónico. Como si fueran intrusos en un mundo habitado por Los Tres, Javiera Parra o Chancho en Piedra. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="color: #993300;"><strong>ESTRIBILLOS.</strong></span> A diferencia de los noventa y principios de 2000, actualmente la producción nacional se maneja con criterios &#8220;profesionales&#8221; no sólo en el sonido, sino en la construcción de canciones. Antes, bandas como Canal Magdalena, Glup! o Santos Dummont destacaban de la media porque hacían &#8220;canciones con estribillos&#8221; a diferencia del resto sumido en el funk o la demostración virtuosa de los instrumentos. Actualmente todo el espectro de bandas concuerdan en la importancia de la melodía. Desde Primavera de Praga que oscila entra la psicodelia y el pop británico histórico hasta Las Lilits, banda de punk-pop femenino. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="color: #993300;"><strong>EL REDESCUBRIMIENTO DEL &#8220;CORAZONES&#8221; DE LOS PRISIONEROS</strong>.</span> Si bien es innegable la dispersión del rock/pop chileno actual, hay ciertos rasgos comunes en los proyectos más exitosos. Hablábamos de Javiera Mena, Pedro Piedra, Gepe, Anwandter o Dënver, solistas y bandas que han construido prestigio en el extranjero y que rinden tributo a un disco maltratado por la crítica de su tiempo: Corazones, el disco tecnopop y &#8220;despolitizado&#8221; (aparentemente, al menos) de Los Prisioneros. Canciones escapistas, lujuriosas y bailables que ahora son leídas como una liberación de la lucha por la democracia, que han sido revaloradas. Sin duda, Jorge Gonzalez, es el único puente de la nueva generación con el rock chileno clásico. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="color: #993300;"><strong>LA ¿NUEVA? CUMBIA</strong></span>. Si en Argentina la cumbia fue resignificada con las tecnologías digitales y la ironía -remitirse al catálogo de ZZK Records-, en Chile ha ingresado al público rockero, sin ningún maquillaje. De hecho, bandas impulsoras como Chico Trujillo o Juana Fe, hacen una lectura casi literal del viejo repertorio cumbiero-popular. Un movimiento que va mucho más allá del fenómeno de temporada y cuyo símbolo es Villa Cariño una agrupación que llevó este ritmo desde el tradicional Galpón Victor Jara al Club Amanda de Vitacura. Algunos incluso lo han llamado &#8220;Galpón Jaime Guzman&#8221;. Entre esta cumbia y fenómenos masivos como Americo, la diferencia la hacen los pequeños detalles que vienen “del rock”: volumen, cierto despliegue instrumental y cierta desprolijidad frente a la estructura clásica de la cumbia. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="color: #993300;"><strong>BLOGS, LINKS, REDES SOCIALES</strong>.</span> En general la prensa especializada se refugia en secciones de “Cultura y Espectáculos” y revistas como la Rolling Stone, Extravaganza, iPop o Rockaxis. Los puntos de vista son, en general, centrados en el dato duro (fechas y costo de los recitales), el reseñismo (“describir” los estilos y canciones de un disco) o la entrevista promocional. Si bien en internet, la tendencia es mas o menos similar –anulando la experimentación, polémica o aventura de la prensa internacional- al menos hay un campo interesante para compartir enlaces de descarga de disco. Este punto es interesante: aunque hay instancias de descarga legal y a precios relativamente accesibles como Portaldisc, los  links de descarga siguen siendo el acercamiento más directo a las “nuevas musicas”. En efecto, la novedad no es que se puedan subir discos en archivos .zip a internet, lo interesante es como estos links fluyen en Twitter y Facebook. El camino natural, después de Myspace. Esto, además se colgar recitales o videoclips en Youtube o Vimeo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="color: #993300;"><strong> DISPERSIÓN</strong>.</span> Por supuesto que hay contradicciones. Quizá nunca hubo tantas bandas y proyectos nuevos, pero las salas de concierto siguen siendo las mismas más algunas que abren y cierran. También hay cierto amateurismo en el manejo de las relaciones públicas (hay bandas que insultan directamente al crítico del disco). Además, aun no está completamente inventado un canal de distribución para la nueva música. Algunos venden sus discos en los recitales o ferias de diseño. Otros lo suben a mediafire o rapidshare (gestores de archivos) y luego lanzan el link en sus sitios. No faltan los que piden borrar el disco de los foros, temerosos de “compartir” gratis su obra. Mientras en el antiguo orden había una estructura que ordenaba las cosas, ahora todo es difuso. Sobretodo en la agotadora discusión por los derechos digitales o la ley que obligaría a las radios a tocar un 20% de música nacional en las radios. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="color: #993300;"><strong>PERSPECTIVAS.</strong></span> Hay teorías que dicen que el nuevo estadio de la música será componerla y compartirla con los amigos. Esto, por supuesto, no significa que desaparezcan los recitales o las grabaciones. Sin embargo, es muy interesante ver como los costos de grabación se van reduciendo cada vez más y existe todo un aparataje que permite manejar y mostrar esa música (redes sociales, mp3, pendrives). Durante un tiempo continuará la discusión, pero todo tiende a que el viejo modelo termine convirtiéndose en algo distinto. Pero, aun falta mucho: según un informe de la revista The Economist, esta misma industria musical global nunca había estado mejor que ahora, gracias los conciertos en vivo. </span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #993300;"><strong>Materiales</strong></span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #993300;"><strong></strong></span><br />
<strong><span style="color: #000000;"> 5 discos </span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">JAVIERA MENA/MENA (2010, UNION DEL SUR)</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mena está destinado a ser escuchado fuera de nuestras fronteras, porque está en sintonía con el pop que se hace actualmente. Lograr mirar más allá de nuestras apretadas fronteras y crear canciones de estándares mundiales es el gran logro del disco. Por algo se lanzó por iTunes. Es difícil que los antiguos fans se sientan decepcionados. Más bien vivirán el mismo proceso compositivo de la autora al escuchar estas nuevas canciones. Y, al final, comprobar que el camino elegido fue el correcto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;"> GEPE/AUDIOVISION (2010, QUEMASUCABEZA) </span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En Chile, siempre ha existido una brecha entre el folclor y la música popular. Hits radiales -y sociales- como “Todos juntos” o “Lejos del amor” aun hoy son excepciones. En este contexto, el gran aporte de los nuevos cautores -Gepe, Camila Moreno, Diego Peralta, Pedropiedra- ha sido llenar las grietas y vacíos a pura intuición. En lugar de remitirse a una estructura o tradición, en su obra hay mucho de imaginación y riesgo. Aunque alcancen o no buen puerto. Por algo el autor de Audiovisión elude “explicar” su música. O la influencia de Víctor Jara, el pop, el post-rock o la electrónica. Elementos que ciertamente están en su propuesta desde el elogiado 5×5 (2004). Simplemente porque su estilo no viene de un lugar definido, sino que está en desarrollo. Este disco continúa esa línea evolutiva. ¿Cómo podríamos definir si no “Amigos vecinos”?. Una canción que comienza con un dejo de tonada y está acompañada de palmas, pero al rato entra un piano y un coro. O “Alfabeto”, que a pesar del arpegio de guitarras que remite al canto nuevo, tiene una excelente percusión nortina y una línea vocal más cercana al dream pop que a la música de raíz.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">ALEX ANWANDTER/ODISEA (2010, OVEJA NEGRA) </span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este disco-proyecto, que en rigor sólo menciona a su autor en los créditos, utiliza una batería de recursos sorprendente: efectos de teclados antiguos, diálogos grabados, sonidos de vehículos, ecos en las voces, pianos, violines. Pero a la vez adopta una estética bailable en su estilo más ortodoxo: canciones que se extienden por más de cinco, siete o nueve minutos con el único objetivo de provocar el trance en el oyente o bailarín. Y todo esto se traduce, a la  vez, en  una libertad (y humor) para encarar las composiciones que está claro que el rígido estándar del pop le hubiese impedido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;"> FOTHER MUCKERS/SI NO TIENES NADA QUE DECIR ENTONCES CALLA (2010, CAZADOR)</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"> En el mapa del pop-rock nacional, pocas bandas aprovechan la oportunidad de sonar a presente. Claro, están los netlabels y ciertos proyectos autogestionados, pero a nivel masivo, el panorama es desalentador. Ahí tienen a Chancho en Piedra, Lucybell o Los Bunkers, versionándose alegremente. De ahí la importancia que cobraron agrupaciones como Teleradio Donoso y Fother Muckers, que emergieron de forma paralela y jamás ocultaron sus ganas de alcanzar la masividad. Ambas bandas, comparadas y a veces enfrentadas en guerrillas de blogs o posteos, intentaban impulsarse desde el presente. Esto es asumir las influencias del pasado (en este caso, los Beatles, la invasión británica o Neil Young) pero tomando fuerzas del “sonido ambiente”. Esa mezcla de hits radiales, discos recomendados y métodos de producción que definen lo actual.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">3 WEBS DE CONSULTA</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a href="www.musicapopular.cl" target="_blank"> www.musicapopular.cl</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="www.mus.cl" target="_blank">www.mus.cl</a></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a href="www.super45.cl" target="_blank">www.super45.cl </a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">2 SELLOS</span></strong><br />
<span style="color: #000000;"> CAZADOR</span><br />
<span style="color: #000000;"><a href="http://www.sellocazador.cl/" target="_blank"> http://www.sellocazador.cl/</a></span><br />
<span style="color: #000000;"> PUEBLO NUEVO</span><br />
<span style="color: #000000;"><a href="http://www.pueblonuevo.cl/" target="_blank"> http://www.pueblonuevo.cl/</a></span></p>
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		<title>Las cinco de David Ponce</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Jan 2009 12:22:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JCRF</dc:creator>
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		<category><![CDATA[2009]]></category>
		<category><![CDATA[David Ponce]]></category>
		<category><![CDATA[J.C. Ramírez Figueroa]]></category>
		<category><![CDATA[libro prueba de sonido]]></category>
		<category><![CDATA[Paula.cl]]></category>
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		<description><![CDATA[El periodista lanzó Prueba de Sonido, una celebrada antología musical chilena, que va desde el rock and roll de los años cincuenta, hasta la aparición Los Prisioneros, treinta años después. Aunque algunas agrupaciones ni siquiera lograron grabar en condiciones profesionales, valía la pena conocer la historia. Y el primero en escribirla es Ponce. Por J.C. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>El periodista lanzó <em>Prueba de Sonido</em>, una celebrada antología musical chilena, que va desde el rock and roll de los años cincuenta, hasta la aparición Los Prisioneros, treinta años después. Aunque algunas agrupaciones ni siquiera lograron grabar en condiciones profesionales, valía la pena conocer la historia. Y el primero en escribirla es Ponce.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Por J.C. Ramírez Figueroa para <a href="http://www.paula.cl/blog/las-cinco/2009/01/02/las-cinco-de-david-ponce/">Paula.cl</a>, 2 de enero 2009.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><img class="alignright size-full wp-image-2091" title="prueba-de-sonido" src="http://www.jcrf.cl/wp-content/uploads/2010/02/prueba-de-sonido.jpg" alt="" width="243" height="321" />1. “Este libro tiene que ver con ser periodista.</strong> Cada vez que entrevistaba a algún músico para un diario, me quedaba sin poder escribir como el noventa por ciento de su historia. Y cada vez que iba de ‘enviado especial’ a cualquier otro país, entraba a alguna tienda de discos y había secciones completas para libros de rock. Después vino internet y de eso se trata el sitio donde trabajo, <a href="http://www.musicapopular.cl/" target="_blank">Musicapopular.cl</a>. Pero no hay como escribir en papel. La primera entrevista es de 1999. La última es de 2008. Y en medio me nutrí yendo a entrevistar a gente donde fuera. A Horcón. Al Persa 40. A un cerro en Valparaíso que se venía abajo con un diluvio. A la salida de la <em>Gare du Nord</em> en París, a un pueblo al que se llega en tren desde Barcelona o a una sala de ensayo en Madrid aprovechando unas vacaciones. A la Plaza de la Victoria con Los Blue Splendor, a un festival de la Nueva Ola en el Estadio Santa Laura con el rocanrolero Lucho Zapata, al barrio Suecia profundo esperando a Miguel Piñera a la salida de Entrenegros, o a la casa del pianista Jaime Vivanco una tarde en Recoleta”.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>2. “Lo mejor de ver Prueba de Sonido publicado es el impacto de la portada amarilla</strong>, la<strong> </strong> foto psicodélica en la tapa. Gracias a Ángel Parra padre por haber cedido la imagen en 2008, por haber grabado ese LP (<em>Canciones funcionales</em>) en 1969 y por haberlo subido gratis a <a href="http://angelparra.wordpress.com/" target="_blank">su blog</a> ahora: un long play sensacional”.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>3. “Al investigar me sorprendió mucha gente.</strong> Tres músicos insospechados, sólo como ejemplo. Andrés Pérez, que actuó con la actriz Roxana Campos en un festival de rock ocho años antes de dirigir <em>La Negra Ester</em>. <em>El Inspector Metete</em>, que salía en el canal cinco y que fue rocanrolero en Valparaíso en los años ‘60. Y Claudio Bertoni, que tocó tumbadoras en un grupo de free jazz y funk en el tiempo de la Unidad Popular”.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>4.  “Se puede escribir sobre música, aunque Elvis Costello y Frank Zappa digan lo contrario.</strong> Y fui consciente de que prefiero reportear a opinar gracias a tres cosas que me dijeron y a una que leí. La que leí: ‘¿Recomendar? No voy a recomendar nada. No te voy a decir lo que tienes que hacer’ (Johnny Rotten, de los Sex Pistols, en la revista <em>Q</em>, 1997). Las que me dijeron: ‘Siempre he tenido la política de escribir sobre la música que me gusta’ (Fernando Mujica, sobre la revista <em>Extravaganza!</em>, en una entrevista en 2001). ‘Pueden ser grupos malos, pero no por eso no les voy a permitir el derecho a tener una buena entrevista escrita’ (Paulina Cabanillas, de una discusión en 2006). Y ‘Él tenía un respeto tan grande por los grupos que, lo dijo en una conversación conmigo, si le llegaba algún disco por correo y no le gustaba, entonces suponía que el problema era suyo. Que él no había entendido. No que fuera necesariamente un mal disco’ (Steve Albini, hablando sobre John Peel, en una entrevista en marzo de 2008)”.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>5. “A veces compro dos copias de un disco. </strong>Uno para escucharlo y otro para guardarlo. Y cuando son cajas de cartón o hechas a mano, pongo el CD en una caja plástica y guardo la original para que no se gaste. Supongo que esas cosas me hacen un coleccionista”.</p>
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		<title>¿Por qué el rock chileno no tiene himnos?</title>
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		<pubDate>Sat, 01 Sep 2007 23:11:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JCRF</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Aparte de Los Prisioneros y, en menor medida, Los Tres, el rock nacional no dice mucho. Ojo, que no estamos hablando de música, sino de letras. Pero también debemos reconocer que cuando la letra y la música pega, terminas aprendiéndote las canciones de memoria. Y ahí se cumple eso que dijo Dylan y repitió Calamaro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-full wp-image-4995" title="los prisioneros" src="http://www.jcrf.cl/wp-content/uploads/2007/09/los_prisioneros1.jpg" alt="" width="394" height="233" /></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aparte de Los Prisioneros y, en menor medida, Los Tres, el rock nacional no dice mucho. Ojo, que no estamos hablando de música, sino de letras. Pero también debemos reconocer que cuando la letra y la música pega, terminas aprendiéndote las canciones de memoria. Y ahí se cumple eso que dijo Dylan y repitió Calamaro (que algo saben del tema): “una buena canción es un pensamiento de alguien capaz de detener el tiempo”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por J.C. Ramírez Figueroa para Rockaxis, septiembre 2007.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿CUAL FUE LA ÚLTIMA CANCIÓN DE ROCK CHILENO QUE TARAREASTE y al final, aprendiste de memoria?. Pensarlo mucho es trampa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y no me vengan tampoco a decir que las letras no son importantes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El mérito del rock –y por lo que aun se mantiene como “actitud”- fue llevar temáticas que antes sólo eran discutidas por las elites -folkys, beatniks, vanguardistas- al auditor adolescente promedio. Una licuadora que no solo mezcló r&amp;b, country y folk. También fueron potentes ingredientes el surrealismo, la crónica callejera y la toma de conciencia política. Un espumeante vaso agitado entre el aterrizaje de los Beatles en Nueva York en 1964 y el primer show eléctrico de Dylan en Newport el 65, y servido ahí, en la boca de lobo del mainstream de la industria cultural.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Desde &#8220;Help!” –la fórmula de música alegre más letra triste patentada por Lennon cuya contradicción potenciaba el mensaje- , las canciones se vuelven himnos para cantar en tu pieza, una protesta o el estadio. Frases que pegan con la música y que te involucran. Palabras para subrayar y escribir atrás del cuaderno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Da lo mismo que el discurso se haya domesticado, como cuando vemos a Jack Black diciéndole los niños de &#8220;Escuela de Rock&#8221; que esta música es &#8220;libertad&#8221; y &#8220;rebeldía&#8221; mientras les asigna instrumentos y funciones y decide cantar él esas horribles canciones. Porque la idea de las letras que valen la pena se renueva en el tiempo con en el punk/postpunk o el hip hop</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un dato no menor, considerando que antes, la música pop eran tontas historias de amor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y entonces, ¿cual fue la última canción chilena cuya letra te hizo detenerte en la calle?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin hacer trampa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">ESO QUE MIRAS Y NO SE VE.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El problema no es que Chile sea un país depresivo y por ende las letras apelen a la melancolía y el llanto, algo que suena muy lógico -y ya fue tratado en los noventas- considerando a Violeta Parra (aunque jamás suena en las radios), los discos de Los Tres y Lucybell y la insólita popularidad de los tristes Morrissey y –ahora- Placebo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No, lo sorprendente, es que el rock chileno es borroso, mientras que el argentino –nuestro más cercano referente- es nítido. Acá no se sabe bien de qué se habla, mientras que allá las imágenes son potentes: el café donde se ven por casualidad, las ropas cayendo tras la persiana americana, las raíces del amor que donde estaban quedarán. Tampoco tienen vergüenza de cantar “Me gusta el rock/ el maldito rock”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En Chile las letras son borrosas, metafóricas, de vuelo nerudiano. “La mano se hizo amiga de la soledad” ¿realmente grafica el horror de Miño al quemarse frente a La Moneda, que intentaban recrear Los Bunkers?. ¿Qué quiere decir Gepe con “En un amplio gesto amable / con gracia y resonancia / te inclinas hacia los otros&#8221;? ¿Qué significa el verde, azul y gris de Los Tres?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Tal vez por eso la vuelta de Soda Stereo (con las mismas viejas canciones que jamás se fueron) es un acontecimiento nacional. Lo mismo pasa con La Renga o El Otro Yo. Como si ellos dijeran -en sus respectivos estilos- lo que los músicos de acá no saben decir. Por eso quizá la gente los necesita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">ESTO NO ES UNA HISTORIA.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En los sesentas el naciente rock chileno y argentino recibían los afilados textos de Bob Dylan (muchas veces interpretados por otros artistas como los Byrds o The Turtles), las historias de Eleanor Rigby, el submarino amarillo o el escritor de novelas baratas de Los Beatles y las crónicas de la clase media de Ray Davis de los Kinks. Los melenudos sudamericanos fueron capaces de nacionalizar estas temáticas y volverlas suyas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los Mac`s metían ruido de artillería en 1966 para gritar “Ayer mataron a mi hermano/ lo mataron ¿y qué?/ no sabía leer/ hasta ayer”. Es una protesta contra la invasión norteamericana a la isla de Santo Domingo. En “Como Cristo usó el suyo” y Los Vidrios quebrados recuerdan que Hitler tenía el pelo corto y la gente buena como Jesús, largo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Allá Litto Nebbia en Los Gatos eran más juguetones y le cantaban a una balsa donde “navegar hacia la locura” o a un rey que le pide a un hombre humilde el secreto para ser feliz. Y bueno, Moris, hablaba de un oso que aunque tenía comida y techo prefirío escapar a la libertad. Todo en primera persona y con frases gancheras que desde el primer verso te involucran en la historia, como en una buena película. ¿Influencia directa de las historias tangueras?.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Acá, aunque no hubiese habido Dictadura, el camino fue otro, íbamos hacia el rock folclórico con Los Jaivas, Quilapayún o Inti Illimani c0mo bandas insignia junto al hit de “Los momentos” de los Blops que básicamente no hablaba de nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La tradición de rock de autor y de contar historias tan normal en Fito Paez o Joaquin Sabina en España, acá en Chile prácticamente no existe. ¿Será que los rockeros no leen?. Alvaro Henriquez consiguió buenas historias con La primera vez, Pancho y sobretodo con La Torre de Babel, pero no es una regla. Acá la primera persona es un personaje secundario siempre a la deriva porque aun no sabe que en las canciones todo se resuelve en 3 minutos. &#8216;Sales del sol /te molesta el calor /providencia está igual /quieres comprar /algo para comer /pero todo sabe mal&#8217; (Leo Quinteros en Bailar y Fumar)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">EL CASO JORGE GONZALEZ.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las únicas canciones que rompieron todas las normas y fueron tan imprescindibles como el oxígeno para vivir y que hasta hoy se recuerdan y cantan, aparecieron en los ochentas y su autor fue Jorge Gonzalez. El músico sin querer regaló su manual de instrucciones en ese afiebrado libro de entrevistas “Maldito Sudaca”: la música y la letra debían pegar al mismo tiempo y más aun si la batería te hace bailar. Segundo, la mayoría de los músicos quiere pegarse “las quebradas” y hacer juegos de palabras cuando es mucho mejor ser directo, concreto, tener imágenes. Tercero, trabajar mucho hasta que todas las piezas queden bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Imágenes como “había tanto sol sobre las cabezas” o “Yo me acuerdo que los fierros retumbaban/ y chocaban en el patio de la escuela/ con cada ritmo que marcaban/dirigían el latido de nuestro propio corazón”. Declaraciones como “Por qué los ricos/ tienen derecho a pasarla tan bien/ si son tan imbéciles como los pobres” o “Latinoamerica es un pueblo al sur de Estados Unidos”. Frases heartbreaker: “siendo estúpido serás feliz” o “pero no voy a aguantar estrechez de corazón”. Al lado de Los Prisioneros las letras del rock argentino de la época quedan al mismo nivel de calidad, emoción y creatividad. O incluso arriesgando más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Tal vez porque cuando sus compañeros escuchaban Kiss a Gonzalez le interesaba The Clash y Sandro y esa mezcla entre la protesta punk y el frenesí pop le hizo decir cosas fuertes de una manera pop, y sin darse cuenta documentó una época mejor que cualquier banda radical o vanguardista. Esas si que son letras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por algo “Elvis sacúdete en tu cripta” fue la frase que abrió MTV Latino, cuando era una especie de youtube del cable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">VOLVER A LOS 17.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El rock chileno es un eterno adolescente. En 1973 despaparecio a la fuerza. En los ochentas fue solamente una moda. Pero precisamente ahí pasaron dos cosas aparte de Los Prisioneros, primero que lo directo trasciende: “Ha llegado un nuevo estilo de baile/ y yo no lo sabía” de Emociones Clandestinas, que sin ser un metaforón puede a partir de una imagen concreta referirse a cualquier cosa. Segundo, que comenzaron los intentos por capturar una idea en 3 minutos y hacer una canción con eso: “Yo soy de esta generación/vivo adentro de un televisor” cantaban Aparato Raro en Conexiones Televisivas. Con Sexual Democracia la idea evolucioné pero aunque las letras fueron importantes tanto chiste de semana mechona la perdían un poco. Acá era “Profanador de Cunas”, en Inglaterra era “Don`t stand so close to me”. Misma temática, distinto lenguaje.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y eso es lo que se sigue buscando sin encontrar. Un lenguaje, una mirada, una actitud que haga el rock nacional reconocible y no una copia de las traducciones de Internet de los textos de bandas indies. Y, lo más importante, que rompa el circulo de las tocatas, de los fanzines, de los blogs de Internet y esté donde el rock siempre tuvo que estar: sonando en la calle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los Tres cuando eran precisos lograban maravillas: “Que no se te olvida acordarte/ que me tienes que olvidar” (Hojas de Te), “Orugas, moscas y un mal olor en la piel” o la letra entera de La Feria Verdadera. Sonaban chilenos y sonaban bien. Glup y Canal Magdalena decían en las entrevistas que querían acer lo que Pulp o Blur hacían en Inglaterra: contar las historias de la clase media. Sin embargo los ingleses no le hacían asco a los textos largos si favorecían una historia. ¿Alguien puede enumerar al menos 3 frases tan buenas como las de Common People o Parklife? Solar lograba buenos momentos con frases como “la noche es luminosa” o Santos Dummont : &#8216;alguna vez cantarás /una canción de odio y amor /un sueño muerto bajo el mar /atornillado entre las rocas&#8217;. Hoy, Ganjas, Guiso, Teleradio Donoso, Difuntos Correa, Golem, todas las bandas dan la impresión de estar muy ocupadas en la música, escribiendo las letras después, a la mala, en un cuaderno. Aunque seamos justos, Javiera Mena recuerda en una letra que “hay tantas canciones buenas” y cada banda de alguna manera influencia con sus letras a su público, aunque ese público tenga que pensar bastante para encontrarle el sentido. Pero el rock como gran narrativa de una época hace tiempo está perdido y el hip hop –las verdaderas letras importantes- está atrapado en las poblaciones o en su version descafeínada para la tele. El rock chileno no es tan joven pero aun es pura adolescencia, donde es mas importante expresarse que decir algo importante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Dylan le dijo a Jimi Hendrix : “cuida las letras, la música se cuida sola”. Y a Lennon: “Ustedes están en lo más alto. Deberían decir algo”. Y esos tipos si que hicieron trascendente al rock. ¿Dónde está el tremendo legado de Nicanor Parra y Jorge Gonzalez? Alguien podría hacer algo con esos dos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No por nada el último “himno” realmente masivo fue “Ch Bah Puta la Weá”. Tal vez la última que te aprendiste de memoria.</span></p>
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		<title>Rock chileno: los exiliados del sur</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Dec 2005 15:25:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JCRF</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En los 90s Chile era un país adolescente. Uno que salía al mundo, engrupido con la llegada de MTV, los multicines, Internet, el cable. Y las bandas de rock sonaban muy parecidas a las de afuera. Una década después, un montón de bandas suenan propias, con canciones donde conviven identidad y globalización. De esas, Los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>En los 90s Chile era un país adolescente. Uno que salía al mundo, engrupido con la llegada de MTV, los multicines, Internet, el cable. Y las bandas de rock sonaban muy parecidas a las de afuera. Una década después, un montón de bandas suenan propias, con canciones donde conviven identidad y globalización. De esas, Los Bunkers son los más populares. Un proceso rockero que también habla del país. Y que partió con cuecas sonando ahí, en MTV.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Por J.C. Ramírez Figueroa (en colaboración con Marcelo Ibañez) para<a href="http://www.zona.cl/historicos/2005/12/09/Musica.asp#anchor1"> Zona de Contacto</a>, 9 de diciembre 2005.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-1842" title="los bunkers por j.c. ramirez figueroa" src="http://www.jcrf.cl/wp-content/uploads/2005/12/1.jpg" alt="" width="553" height="409" /></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>ESTOY VERDE.</strong> <em>“Estoy verde porque pase algo por aquí/ pero ya empiezo a desesperar/ podría haber algo como/ una fiesta!/ podría haber algo como/ unas chicas!/ podría haber algo como/ no sé/ podría haber algo cómo/ una revolución…”. La canción se llamaba “Una revolución en mi barrio</em>” y con mis amigos la cantábamos en la esquina cada vez que no pasaba nada. Y eso era casi siempre. Nada-mucho, poco-más Pánico nuestro primer cd: Combo discos, 500 copias, Bruce Lee en fondo rosa, un disco que compré a medias con un amigo en el Dos Caracoles. Teníamos 16 años.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>“Una revolución/ en mi barrio/ en mi esquina/ y todas/ todas esas chicas saldrían a bailar por mi calle/ y en mi cama/ A la policía, los políticos y toda ese gente del Estado les decimos/ conchetumadre…”</em>. Bendita adolescencia. La canción se convirtió en un himno callejero a pesar que ni la Rock &amp; Pop la tocara mucho (¿se acuerdan cuando la Rocka era realmente “la radio del rock chileno”?) Un himno que resumía el sentir de cualquier adolescente chileno en la mitad de los 90s: después de una infancia bajo el imperio del mal, era hora de la fiesta. Esa era nuestra revolución.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-full wp-image-1799" title="panico02" src="http://www.jcrf.cl/wp-content/uploads/2005/12/panico02.jpg" alt="" width="385" height="257" /></p>
<p style="text-align: justify;">Pánico representó eso a nivel no mainstream: hijos de exiliados, sonando a una fiesta playera tipo Pixies, disfrazándose arriba del escenario y enseñándonos a jugar de nuevo, sin miedo. Tipos con onda, mucha onda. Y los amamos por eso. Porque eso fueron los noventas en Chile: un grupo de adolescentes que empezaban a cambiar los uniformes por la ropa de calle. Una época donde pintarse el pelo, tatuarse o ponerse un piercing nos parecía una declaración de principios (aún recuerdo el impacto que me produjo ver el video de “Corazón de Sandía” de Los Tetas en el Canal 2 y sus pelos de colores), un grito de libertad que te traía problemas, y no sólo un asunto de onda como ahora.</p>
<p style="text-align: justify;">En los 90s todo Chile era un adolescente que se engrupía fácilmente, wannabes celebrando la llegada de MTV como la de un ejército libertador, rogándole a papá por el teve cable y leyendo a Fuguet hablar sobre River Phoenix (Ok, Fuguet nos enseñó a escribir y nos abrió la cabeza. Le debemos demasiado: desde Tarantino hasta Bukowski. Pero también hay que reconocer que se engrupe en extremo ¿O alguien nos puede explicar su incondicional amor por Phoenix y Henry Rollins?)</p>
<p style="text-align: justify;">La economía chilena comenzó a crecer. Pasamos de ser el hermano pobre y piola, al “jaguar de Latinoamérica” que mandaba icebergs a Sevilla. Tan nórdicos, tan fríos, tan engrupidos. En los estelares millonarios de la época había una pregunta que se repetía sin cesar, cuando el entrevistado era una mega estrella extranjera. “¿Cómo somos los chilenos?, ¿qué conocen de Chile?”.</p>
<p style="text-align: justify;">Como todo adolescente no teníamos claro quienes éramos y necesitábamos que el mundo nos lo dijera.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignright size-full wp-image-1805" title="mtv" src="http://www.jcrf.cl/wp-content/uploads/2005/12/mtv.jpg" alt="" width="298" height="231" />Cultura pop, Internet, cable, multicines. La globalización abriéndote la cabeza. Una ola que llegó casi sin aviso. Un mar en el que nos sumergimos con una sonrisa de oreja a oreja, y que con el tiempo —crisis económica de por medio— nos hizo aguantar la respiración, revolcarnos, tragar sal, y salir a flote. Los jóvenes empezaron a “empoderarse” tecnológicamente. Blogs, flogs, sellos independientes, raves, fiestas callejeras, etc. Con el tiempo aprendimos a hacer cosas y a digerir lo que llegaba de afuera. A tener mirada propia.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Y ahora? Bueno, ahora los adolescentes siguen siendo lo que siempre serán: unos wannabes en busca de identidad. Pero la diferencia, gran diferencia, es que con medios propios y una mirada más escéptica. Una que obliga a entender que todo es un juego. Que si te vistes de negro y vas a la Blondie tu enemigo no es el rapero que va a sus fiestas (como sí lo era en los 90s, donde las “tribus” se odiaban entre sí).</p>
<p style="text-align: justify;">De pronto nació una generación que creció sin miedo. Una que tiene claro que opinar es su derecho, aunque a veces opine puras leseras. Con el tiempo, entendimos que en esto de la globalización vivimos en la periferia. Y que eso puede ser una ventaja: miras para todos lados y sacas lo mejor. Así terminas conociendo más bandas, películas o libros que un tipo que respira en Nueva York, París o Londres. Porque ellos sólo se miran su propio ombligo. Tú tienes el mundo. Y entre medio, empezamos de a poco a valorar lo nuestro.</p>
<p style="text-align: justify;">Las semillas rockeras de los 90s comenzaron a brotar, al fin, en una síntesis que no se refugia estúpidamente en el Chile que no fue, sino que se alimenta de ambos lados. Identidad y globalización. Lo malo es que la mayoría de esas bandas (Matorral, La Floripondio!, Taller Dejao, etc.) siguen sin sonar en la radio. Lo bueno es que la Zona sigue escribiendo de ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero, ¿cómo empezó todo esto?</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-full wp-image-1800" title="los_tres" src="http://www.jcrf.cl/wp-content/uploads/2005/12/los_tres.jpg" alt="" width="385" height="257" /></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>CUECAS, AQUÍ, EN M-T-V.</strong> Tuvieron que aparecer Los Tres en el Unplugged de MTV, entre videos de Oasis y Soundgarden, para mostrarnos que la cueca no era esa música de viejos que sólo sonaba en las fiestas patrias, con historias campestres que no nos podían interesar menos. Nunca sospechamos que Los Huasos Quincheros, que por tanto tiempo tuvimos que escuchar obligados, escondían a Roberto Parra y sus amigotes. Cuequeros con más calle, vida y mirada que cualquiera de esos rockeros con camisa de franela o chasquilla british. Chilean punks.</p>
<p style="text-align: justify;">Al fin teníamos un pasado decente. Así como los gringos tenían sus blueseros, nosotros teníamos a los cuequeros. En la Yein Fonda nos dimos cuenta que también se peinaban con los foxtrots, tangos, tonadas, y eso que el tío Roberto bautizó como jazz huachaca. Aprendimos los primeros acordes de guitarra con “¿Quién es la que viene allí?” al mismo tiempo que con “Wonderwall”.</p>
<p style="text-align: justify;">“Nuestra dictadura fue la más cruel, porque por opción se mató la semilla que estaba germinado durante la Unidad Popular, sepultando todo. En Argentina nunca se persiguió a los artistas. De hecho la cultura siguió funcionando como siempre. Acá te obligaban a cortarte el pelo”, dice Mauricio Basualto, batería de Los Bunkers. En este ambiente, era lógico que perdiéramos la pista de esa gente. Pero lo más increíble es que fue en MTV, antes que en cualquier radio o canal nacional, donde descubrimos lo que nos escondieron: la buena cueca. Y nos dimos cuenta que sí teníamos una historias “rockera”, que los 70s y 80s fueron un obligado stand by. Afortunadamente Los Tres apretaron el botón adecuad</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><img class="alignleft size-full wp-image-1803" title="los-bunkers" src="http://www.jcrf.cl/wp-content/uploads/2005/12/los-bunkers.jpg" alt="" width="334" height="188" />ENTRAN LOS BUNKERS. </strong>Cuando Los Tres se separaron todo eso quedó flotando en el aire, disperso. Álvaro Henríquez se encargó de continuarlo, hasta que desde la misma ciudad, cinco chicos que también habían visto el “Unplugged”, lo hicieron llegar a la nueva generación. Su argumento era el mejor: canciones con identidad que silban en el cerebro todo el día. Porque los Bunkers se elevaron por encima de sus influencias adolescentes —Beatles, Kinks, Oasis, los mismos Tres—, para recuperar la memoria de su infancia. Todo eso antes de llegar al segundo disco.</p>
<p style="text-align: justify;">Con ellos empezamos a intrusear los viejos vinilos de los papás y tíos, descubriendo que Violeta Parra maneja la melancolía mejor que Radiohead, que Los Jaivas suenan únicos e irrepetibles y que las canciones de Víctor Jara son grandes lecciones de historia, como las de Dylan. La diferencia es que a él sí le entendemos las letras.</p>
<p style="text-align: justify;">“El mejor recital que he visto en mi vida fue el 2002 en una Yein Fonda. Se presentaron los Chileneros y quedamos vueltos locos. Nunca había visto tanto desparpajo, energía y fuerza”, recuerda Basualto.</p>
<p style="text-align: justify;">“Vida de Perros”,el último disco de Los Bunkers que se lanza en Santiago mañana, tiene canciones que recuerdan a Franz Ferdinand o Los Ángeles Negros, sin dejar nunca de sonar a ellos mismos.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong><img class="alignright size-full wp-image-1802" title="floripondio" src="http://www.jcrf.cl/wp-content/uploads/2005/12/floripondio.jpg" alt="" width="236" height="290" />EL FUTURO DE CHILE.</strong> “La actitud correcta al vivir en la periferia es abrirse. Porque acá tenemos un montón de cosas que hacer. Mi novia es de Estados Unidos y se sorprende que acá bandas chicas tengan acceso a la prensa. Acá todo es más familiar, más cálido. Y ya no es como en los noventas, donde las tribus marcaban territorio. Ahora se convive mejor. Se entienden mejor las cosas”, dice Gonzalo Planet de Matorral. Claro, lo mejor de vivir acá es que puedes mirar en las dos direcciones, aprendiendo a desprejuciarte.</p>
<p style="text-align: justify;">Parado desde la periferia de la globalización tienes dos opciones: puedes ser como un adolescente que escucha a Simple Plan o Good Charlotte y formar una banda para calcarle el sonido, o puedes buscarte uno propio. Y hay mucha gente que lo está haciendo. Porque ahora los hip hoperos chilenos samplean Camilo Sesto o Lucho Barrios y no sólo funk gringo. Y una buena parte de los rockeros aprendió a tocar cueca eléctrica.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora preferimos Vía X que MTV. Ahora podemos escuchar a Gepe mezclar Radiohead con Violeta Parra, Matorral sonando a los Stones y Los Jaivas, Perrosky bluseando a Atahualpa Yupanqui o La Floripondio! encendiendo la mecha con sus guarachas reggae y delirio a lo Tommy Rey. O los propios Pánico, que dejaron de sonar como Pixies para experimentar con cumbias y electrónica. Todos, sin dejar de sonar endemoniadamente rockeros.</p>
<p style="text-align: justify;">Sí, buena parte del rock chileno ha cambiado. Y de nuevo tienes dos opciones: puedes seguir encerrado viendo MTV, y enterarte de lo que pasó debajo de tus narices diez años después, o salir a verlos en vivo. ¿Te lo quieres perder?</p>
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