[ ¿POR QUÉ NO ME QUIEREN? DEL PIÑERA WAY A LA REBELIÓN DE LOS ESTUDIANTES ] HIGHLIGHTS

Uncategorized 9 August 2011 | 0 Comments

 

Aunque no es santo de mi devoción, Eugenio Tironi  hizo un buen análisis de la situación de Chile.

O más bien, sistematizó eso que pensamos todos en su nuevo libro -que no me atrevería a comentar sin leerlo, tal como el de Mario Waissbluth- “¿Por qué no me quieren? Del piñera way a la rebelión de los estudiantes”.

Como no todos tienen la clave de El Mercurio, la resubo acá

Pero antes, unos highlights:

-¿Por qué usted cree que la gente no le tiene afecto al Presidente?

-La gente no le tiene afecto porque lo eligió por razones estrictamente instrumentales. Lo eligió porque no les gustó el candidato de la Concertación, porque le creyó a su oferta de que venía el cambio y de que el cambio le iba a cambiar la vida. Le creyó que así como los aviones de Lan vuelan y que como él era propietario de Lan, el Transantiago se iba a arreglar. Vale decir, que la introducción de una lógica privada en el manejo del Estado iba a producir cambios. Entonces la gente votó por él no como respondiendo a una ideología, a una tradición, a una memoria como expresión de una identidad, sino por razones utilitarias, por las mismas razones que yo elijo un detergente.

A mi me gusta cuando la entrevista empieza a explorar el oscuro e inconfesable tema de la lucha de clases santiaguina.

-En su libro además plantea que la baja popularidad tiene que ver con cómo el Presidente ha establecido relaciones con la gente.

-Básicamente, las relaciones son simétricas y generalmente las fija el que tiene más poder. Si yo fijo una relación basada en lo afectivo, puedo conseguir una relación basada en lo afectivo. Pero si tengo una relación basada en lo comercial, la respuesta que voy a tener es una relación de carácter comercial. Y el Presidente estableció ese tipo de relaciones. Independiente de los esfuerzos que hizo, porque más allá de los esfuerzos de márketing, él es eso. Entonces la gente dice “mira, yo no tengo nada personal contigo, porque tú no tienes nada personal conmigo. Yo solo te pido que cumplas lo que me prometiste.

-¿Y eso no pasaba con la Concertación?

-La Concertación gobernaba el capitalismo a partir de un discurso anticapitalista. Eso no lo tienen ahora, este gobierno gestiona desde un discurso pro capitalista. Además, les afecta que la Concertación, con todo, tenía operadores. Los vilipendiados operadores, pero que eran un nexo entre el gobierno y la tecnocracia, los movimientos sociales y la gente.

-¿Cree que al gobierno le faltan operadores?

-Sí, lo digo en el libro. Si tú haces una reunión de asesores del ministro de Educación y les dices estos son los dirigentes estudiantiles. En dos minutos tenías nexos con todos ellos. O tenías el celular, o se habían visto en un concierto de Pablo Milanés, o un hijo que estudió en el mismo colegio, o conocían a la mamá. Son redes y redes. Pero este gobierno no tiene eso porque son una élite que viene de otro mundo.

-¿Sus redes son insuficientes?

-Es un capital social que es estupendo para los negocios, pero la política no funciona así. Son otras redes. La red que importa es respecto de, por ejemplo, Camila Vallejo. La Concertación tenía esa gran capacidad, que podía mandar a un guatón pelado vestido de una liquidación y no de Brooks Brothers, y este gordito partía en bus y hablaba con los viejos y le decía “compadre, pare la movilización”.

-Pero justamente muchos operadores abrieron la puerta a la corrupción.

-Exacto, porque eso podía significar un pitutito. Sí, es cierto. Pero hoy llega un joven con su Mac y su cafecito de Starbucks a hablar con estos mismos viejos y no pasa nada.

Pero antes dice algo interesantísimo que yo no pudiera decir mejor:

La gente ve que quienes gobiernan son demasiado ajenos a ellos. Son como tan esbeltos y los que no lo eran, se han puesto. Son tan triunfadores, les ha ido tan bien en la vida, tienen tantos estudios y tantos doctorados, tienen sus Mac, sus Starbucks, sus familias, se ven tan bonitos, parecen todos los Kennedy. Eso produce dos cosas. Por una parte, que la gente se sienta un poco más miserable. ¿Donde están los pelados, dónde están los gorditos, donde están esas señoras que llegaban a La Moneda vestidas medio artesa y que se comían los sanguchitos en los cócteles y que se los llevaban a los niños? Además, existían nexos con ellos. Pero estos son los Kennedy, un grupo de celebridades se tomó La Moneda. Y esto empieza a producir un sentimiento de vulnerabilidad.

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Piñera, clase media, obreros

Uncategorized 17 February 2010 | 0 Comments

1. La Concertación y la Derecha pactaron -como todos lo saben- y juntas construyeron en los noventa una clase media a la medida del capitalismo tardío y sostenida en la “ilusión” de estar más cerca que nunca de la elite.

2. El discurso televisivo (“el problema de la delicuencia”), publicitario (“créditos flexibles”) y gubernamental (“jaguarismo”) tiene un correlacto perfecto con la carrera de Los Tres, tema que ya estoy trabajando.

3. Si Roland Barthes teorizó sobre la carne y el vino como signo de identidad francesa, los carnavales culturales -o el menú del Liguria- serían la versión chilena digna de analizar.

4. Asi como el rotómetro de la internet primitiva estaba hecha por proletarios proyectándose en lo abc1 (“¿usted cuando va al baño y no tiene confort se limpia con Economía y Negocios de El Mercurio”), la distancia o negación de la clase media hacia la pobreza nace de un intento por sentirse parte de la elite, arrebatándole el discurso de “esos pobres se llevan nuestros impuestos” (cuando son precisamente los empresarios quienes lo eluden).

5. Esa clase media Santiaguina (porque en regiones aun hay una Clase Obrera) irradió a todo el país el arquetipo de Faúndez, aquel invento publicitario donde un pobre tipo se sentía “integrado” porque el ringtone del celular pertenecía a él y no al resto de los abc1 que compartían el ascensor.

6. Si integrarse es asumir esta falsa consciencia, ¿no será una forma de transar?

7. Todo esto, hizo natural el triunfo de Piñera, lo sé, pero es necesario ordenarlo en un discurso coherente.

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Y Detrás Del Arcoiris No Hay Nada

Uncategorized 19 January 2010 | 5 Comments

AYER AMANECIÓ NUBLADO y caluroso. Un perfecto símbolo de la resaca tras las elecciones del domingo. Y yo  hago eso que algunos arribistas llaman “desayuno de medios”. Expreso doble con leche y a leer. La prensa corporativa se soltó las trenzas, veo. Tal como el jote/casquivana del curso en un pub universitario después de cinco cervezas seguidas.

Y ya que estamos con esto de los signos: ¿no son las fotos escogidas un claro mensaje post-orgásmico?. ¿Algo así como la resolución de la alegre fricción entre Concertación y Derecha que duró veinte años?

Y pensar que Masters y Johnson se separaron por problemas sexuales.

No es tan descabellado metaforizar la transición como un titubeante nuevo coito, tras esa “gang bang” que fue la Dictadura. El pacto donde la “centroizquierda” gobernaría (y se enriquecería) a cambio de no tocar el modelo (ni los hombres de Pinochet, cosa que no fue del todo cumplida), fue la excitación que duraría hasta mediados de los noventa.La meseta y orgasmo vendrían con la “jaguarización” de la economía nacional, el mundial de Francia 98, los desnudos de Tunick, el juicio a Pinochet o Los Tres jalando cocaína en el Liguria.

Si bien eso de que “los medios construyen realidad” es materia de primer año de Periodismo, no está de mas repasar los Mass Communication Research, el funcionalismo, conductismo, Merton y todos los demás.

La “challa” (papel Confetti, para las visitas internacionales) sobrevolando a Piñera y su esposa, potencia la tesis anterior. Pero más perverso es como La Cuarta supone que la “gallá” lo conceptualiza como “Don” Tatán. No por su apellido, como los analistas políticos. Un nombre que actualiza ese espíritu de La Hacienda recargado.

No es tan descabellado, si pensamos que hace tres generaciones casi todo Santiago estaba en el campo y de esa verguenza del pasado viene la intensa negación o burla al resto de las regiones del país).

Más portadas, política, sexo, críticas a la concertación liguriana y la visión de paraleja tras el salto [...]

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¿A Qué Vinimos Sino A Caer?

Uncategorized 15 January 2010 | 1 Comment

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El estallido parisino

Archivo Periodistico,Reportajes 11 November 2005 | 0 Comments

Arde la periferia de París. Toque de queda en los ghettos de inmigrantes. ¿Las causas profundas? Las de siempre: discriminación, pobreza y desigualdad. Una noticia que leemos en la sección Internacional. ¿Pero cómo estamos por casa? ¿Es realmente una noticia tan distante?

por J.C. Ramírez Figueroa para Zona de Contacto, 11 de  noviembre 2005.

CLANDESTINOS. 27 de octubre. Bouna Traore (15) y Zyed Benna (17) ríen y conversan con sus amigos -todos de orígen africano- en la esquina de un barrio periférico de París. La verdad, no hay mucho que hacer, aparte de fumar hash o soñar con unas zapatillas Nike o un scooter. El liceo los prepara para la universidad, la realidad casi siempre les ofrece limpiar baños, podar el césped o aplanar calles con un currículum que rechazarán luego de leer el apellido de raíz extranjera. En sus casas la hermana chica está enferma, el padre aún no llega de su trabajo temporal y la radio sintoniza una lejana señal de Marruecos, Túnez o Argelia. Países que fueron colonia y que ahora son una carga para el ex imperio. Y en la calle, al menos existe aire, hip hop y gente que está en la misma que ellos. O sea, en ninguna parte.

Aunque les aseguren que son “ciudadanos franceses”, claro. Aunque no lo parezcan. Porque cuando la policía les fue a pedir los documentos, ellos salieron huyendo. Instintivamente. Sin pensarlo mucho se escondieron en un transformador de alta tensión. Sus amigos escucharon la explosión que los mató. Y comenzó el estallido en Francia. Al otro día 400 jóvenes de origen árabe se enfrentaron a unos 300 policías y más de 40 vehículos fueron incendiados. Cientos de camisetas con la leyenda “Muertos por nada” son impresas para una marcha pacífica. Pero el fuego ya se estaba extendiendo a otras localidades del país, repletas de inmigrantes que buscaban un destino y sólo encontraron pan duro en la mesa.

UNA TRIBU EN PARIS. “Existe una mayoría de hijos de inmigrantes que se quedaron en la periferia de París, conformando ghettos. No se sienten parte ni de Francia ni de su país de origen; de hecho, ni siquiera han viajado a conocerlo. Ellos son vistos por el ciudadano promedio como rebeldes y delincuentes. De hecho, dan susto”, cuenta Mamoun Ghallab (20, en la foto). Él es marroquí y llegó a París hace dos años. Ahora está en Chile como estudiante de intercambio de Ciencias Políticas en la Universidad Católica de Chile. A él lo salvó venir de una familia acomodada (su mamá es doctora y su papá exportador agrícola) y haber recibido una educación que lo dejó hablando francés a la perfección, lo que le permitió ser visto como uno más.

Dice que los chicos de los ghettos son distinguibles por su uniforme, cruza entre el fútbol y hip-hop –las dos grandes vías de escape para ellos-: zapatillas con onda, gorros y los calcetines encima de los jeans, nada muy distinto a las poblaciones chilenas. Para esos adolescentes será muy difícil entrar a la universidad debido a lo deficiente de la educación pública en los extramuros. Nada muy distinto, otra vez. “Envían a profesores jóvenes y sin preparación. Los únicos dispuestos a trabajar en esos lugares tan duros”, cuenta Ghallab.

“Para rematar, la policía los trata pésimo. Cada vez que hay un problema, ya sea en París o en los suburbios, la emprenden contra ellos. Por eso surgieron las pandillas”, dice Ghallab, quien ha seguido las noticias desde Chile. Lo que no le deja de sorprender, eso sí, es la intensidad del conflicto. “Pero claro, es algo que lleva más de 30 años”, concluye.

PARÍS ESTABA EN LLAMAS CUANDO DESPERTÉ. Elsa Delacroix (20, en la foto) creció en la zona francesa de la periferia de París, rodeada de hijos de inmigrantes. Ahora estudia Ciencias Políticas en la Universidad Católica. “Ellos viven en barrios duros, feos, sin infraestructura ni centros culturales. Es evidente que se van a sentir marginados. Es fuerte el odio de la policía hacia ellos. Yo veo como los amedrentan y les preguntan por sus identificaciones”, cuenta. Percepción que es compartida por Francisca Allamand: “El francés te mira distinto si tienes acento norafricano. A los latinos al menos nos encuentran exóticos, tal vez porque no somos tantos comparados a ellos. Hay mucho inmigrante. Te subes al metro y la mitad proviene del África dura”.

Francisca Allamand (24) es chilena y hace un par de meses reside en París como estudiante de intercambio de Ciencias Sociales en la prestigiosa Universidad Sciences-Po (Fundación Nacional de Ciencias Políticas). Desde allá responde el llamado de la Zona. “El gran tema es la crisis de los valores de la República. En todas partes se habla de eso. A pesar del toque de queda y la calma que llega de a poco, es “El” tema. Por ejemplo, en un diario sale un artículo donde se analiza punto por punto el fracaso de los planes de educación, la crisis del empleo, la seguridad, las fallas de las políticas migratorias”. Francisca dice que no por casualidad los manifestantes incendian hospitales y escuelas de sus propios barrios, sin avanzar hacia el centro de París, donde todo se mantiene calmo. “Un profesor me explicaba que eso era un “signo de inmovilidad”: queman lo que el Estado les ofrece”.

El baldío –la periferia parisina- es un territorio duro como muchas periferias. Un lugar dominado por pandillas y donde todos se conocen. Es como algunas poblaciones chilenas, pero repleta de gente de otra cultura y religión que no se siente parte del sistema.

¿COMO ANDAMOS POR CASA?. Hacinamiento, discriminación, mala educación y falta de oportunidades son problemas globales, que en mayor o menor medida afectan a todas las grandes ciudades. Porque casi todas poseen un cordón periférico que las rodea. Quizás por eso, si uno compara las cifras que miden la discriminación y falta de oportunidades de los hijos de inmigrantes en Francia con lo que sucede en Chile, se da cuenta que al parecer sólo hay una gran diferencia: acá, los afectados son compatriotas.

Según la BBC,el desempleo entre los graduados universitarios franceses es de un 5%, mientras que el de los descendientes de nacionales del norte de África en la misma condición académica, alcanza un 25,5%.

En Chile, un estudio de Seminarium Head Hunting publicado el 2003, demuestra que sólo un 18% de las personas educadas en liceos fiscales ocuparán posiciones relevantes en las empresas. La baja movilidad social queda en evidencia en el estudio “Clasismo, discriminación y meritocracia en el mercado laboral: el Caso de Chile”, de los economistas de la U. de Chile Javier Núñez y Roberto Gutiérrez.

Ahí se demuestra que en Chile, de dos egresados de la misma carrera, de la misma universidad y con igual rendimiento académico, pero uno proveniente de un colegio particular y el otro de uno fiscal, recibirá mejor sueldo aquel que estudió en colegio privado. La principal razón: la red de contactos que se establecen en esos colegios, donde los apoderados son los principales dueños del poder económico del país. Otro tipo de ghetto.

Eso obviamente ayuda a mantener la pésima distribución del ingreso que se produce en nuestro país: en Chile, el 20% de la población más pobre recibe sólo el 3,9% del ingreso nacional y el 20% de la población de más altos ingresos capta el 59,5% del ingreso nacional. O sea, los más ricos tienen un ingreso 14,5 veces superior al que reciben los más pobres. Con eso nos ganamos el premio de ser uno de los países con peor distribución del ingreso del mundo, al nivel de Níger y Zambia. ¡Viva Chile!

“A mí no me parece un error comparar al chico de origen árabe o africano de un baldío de París, con uno que viva en una población de Santiago de Chile. Guardando las proporciones, en ambos países, detrás de una apariencia próspera se esconde marginalidad, desigualdad y exclusión. Pero no tienen tanto que ver con los bienes de consumo, sino con la posibilidad de desarrollar una vida plena”, señala el historiador Sergio Grez.

Especialista en movimientos populares, Grez vivió más de una década en París. Para él, lo sorprendente es que haya tardado tanto en manifestarse el descontecto de la población de inmigrantes en Francia. “La educación no es la solución de todos los problemas. Yo no creo eso. Es más un asunto de estructuras, porque por muy buenos profesionales que salgan, si no tienen trabajo, no llegamos a ninguna parte. La reforma (a esas estructuras) debe ser radical, redistribuyendo el ingreso o redistribuyendo el poder”, postula.

Al parecer, no existe mucha diferencia entre una tarde en una esquina de la periferia de Santiago, o de Arica, Temuco, París o Puerto Montt. Lugares donde muchas veces no hay mucho más que hacer, aparte de fumar y soñar con las zapatillas de marca.

¿Y QUE DICEN LOS CANDIDATOS?. Durante algún tiempo, todos los candidatos presidenciales coincidieron en dar relevancia mediática al tema de la desigualdad. Analizando sus programas de Gobierno, veremos que todos aspiran a una mejoría de la calidad de la educación y a generar condiciones que acorten la brecha entre los ricos y pobres. Pero de soluciones concretas, casi nada. Esto es lo que encontramos:

Sebastián Piñera: Propone una lista de cosas como “erradicar el analfabetismo” o “mayor acceso a la educación” mediante el conocido sistema de créditos.

Joaquin Lavín: Promete “ampliar el financiamiento para la educación superior y crear un “nuevo trato laboral”

Michelle Bachelet: Busca promover “la innovación empresarial” para tener ciudadanos más emprendedores.

Tomás Hirsch: Habla de “reajustar los sueldos, salarios y pensiones mínimos”.

A fin de cuentas son frases, ideas, eslóganes con formato de propuesta. Tal vez debamos buscar alguna letra chica en sus programas.

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