“SEE MY FRIENDS” – RAY DAVIES FEAT. ALEX CHILTON, BILLY CORGAN, BRUCE SPRINGSTEEN, METALLICA, BLACK FRANCIS, ETC (2010)

Uncategorized 27 November 2010 | 4 Comments

Por J.C. Ramírez Figueroa para Emol, 27 de noviembre 2010.

Ya estaba bueno. Mientras los Beatles y los Stones viven en estado de homenaje permanente, los Kinks son habitualmente ignorados. Incluso por las mismas bandas que recibieron su influencia. Se sabe, claro, que “You really got me” (1964) llevó la distorsión y fiereza del garage a un nuevo nivel (Los Saicos, supuestamente los inventores peruanos del punk grabarían “Demolición” recién un año después). También se sabe que como letrista Ray Davies fue el más aventajado de su generación. Incluso se valora su propuesta nostálgica e irónica por la vieja Inglaterra y más tarde por “America”. Sin embargo el cancionero de los Kinks sigue siendo patrimonio de los mismos aficionados de siempre.

See my friends podría ser un ajuste de cuentas con el induscutido director artístico de los Kinks. Un disco de duetos que debió haberse hecho hacía tiempo. Da lo mismo que Metallica se guíe por el mediocre cover de Van Halen de “You really got me”. Tampoco que Bruce Springsteen a ratos cante como Meat Loaf o que Bon Jovi quiera quedarse con el protagonismo. Menos, que los suecos de Mando Diao estén más pendientes de sonar cool y no country/rock como el “Victoria” original. Lo importante es que al fin públicamente una generación transversal de bandas le presente sus respetos a Davies.

El líder de los Kinks se escucha emocionado pero a la vez canchero. No le importa competir con voces prodigiosas como la de Springsteen o vérselas con la realeza del canon indie como Black Francis de los Pixies en “This I where i belong”. Él sabe que ésta es una revancha. Y que las bandas y artistas están más nerviosas homenajeándolo. Tipos con fama de complicados como Billy Corgan acá no tienen más remedio que rendirse. Pero lo más estremecedor -aparte de Jackson Browne cantando “Waterloo sunset”- es escuchar al recientemente fallecido Alex Chilton haciendo “Till the end of the day”. Ese tipo de canciones de los Kinks de riff asesino que van al hueso y que su histórica banda Big Star cubriría. Ambos grupos son los desastres más maravillosos e injustamente subvaloradas por la odiosa historia oficial del rock. Y Ray Davies, autor entrañable como pocos, sí que se merece un homenaje como Dios manda.

Ray Davies / ”See my friends” (2010, Universal)

1. Better things, 2. Celluloid heroes, 3. Days this time tomorrow, 4. Long way from home, 5. You really got me, 6. Lola, 7. Waterloo sunset, 8. Till the end of the day, 9. Dead end street, 10. See my friends, 11 This is where i belong. 12. David Watts, 13. Tired of waiting for you, 14. All day and all off the night/Destroyer, 15. Victoria.

Músicos invitados: Bruce Springsteen & The E-Street Band, Jon Bon Jovi, Richie Sambora, Luncida Williams, Metallica, Paloma Faith, The 88, Amy Mc Donald, Lucinda Williams, Spoon, Black Francis, Gary Lightbody, Billy Corgan, Alex Chilton.

www.seemyfriends.co.uk

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Mi Rollo Es El Rock: Apuntes Sobre Metallica

Uncategorized 21 January 2010 | 1 Comment

A los catorce usaba una polera blanca con este estampado. Y asustaba a la gente.

MI HERMANO ME PREGUNTA por teléfono si quedan entradas para Metallica. Le digo que aunque hubiesen, no tiene sentido seguir enriqueciendo a esos muertos. Que el Death Magnetic es el disco que debieron sacar en vez del Load. Que por porfiados, jamás podrán volver al sonido pre-Bob Rock. Que a sus nuevas canciones veloces y “chacales” se notan las costuras, como los cambios de ritmo que en el Kill`em all les salían impecables (“¿Te has fijado que ese disco tenía más de hardcore a lo Bad Brains que heavy metal?”, le dije una vez y se lo demostré poniendole videos en youtube, que buen hermano que soy).

Él, que tiene una impresionante colección de discos, elepés y revistas de heavy metal, incluyendo el Hysteria de Def Leppard (edición americana) que le regalé para su cumpleaños se ríe y me dice que seguramente volverán.

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Sé que el heavy metal y sus derivaciones (las mismas que paulatinamente fue encarnando Metallica: NWOBHM, thrash, speed metal, neo heavy metal, neo hard rock y -horror- sinfónico) provee de chistes, parodia y menosprecio a críticos, periodistas y el indie de Pitchforkmedia. Tengo claro que es cierta la acusación de “bastardizar el blues” (desde Cream y Small Faces en adelante). También reconozco cierto machismo en las letras y la glorificación de lo infantil, a través de la épica medieval.

Los fans tampoco ayudan: el ensayo Flamigera Bola de Rock de Kiko Amat sobre Saxon provocó violentas y algo descerebradas defensas en el ambiente heavy metal hispano. Uno se esperaba un debate de alturas, algo de autocrítica (la misma que le faltó a la Concertación y antes al MIR) o al menos una tesis interesante.

Sin embargo Metallica escapa, sospecho que sin planearlo, de esta caricatura. Mientras Slayer y el resto del thrash cometía la torpeza de marketearse con la estética ocultista, la banda intentaba articular un desesperado mensaje que se podría resumir en alienación hacia el capitalismo tardío estadounidense. “Master of Puppets”, “Fade to Black”, “Search and Destroy” y todas las demás, no sólo atrapaban por lo rápido, fuerte, bien armada que eran. Había algo que hacía que te identificaras.

A los catorce yo vivía en un estado muy propicio para el heavy metal: odiaba a mis compañeros, no me interesaba estudiar (aunque me iba muy bien en Castellano, Historia y Francés), no tenía novia y me lo pasaba encerrado en la pieza de arriba sin saber adonde ir. En cierto punto necesitas escuchar una descarga eléctrica que vaya hacia algún lado. Me imagino que en los cincuenta eso pasaba con el hard bop, o antes con Wagner, o ciertos pasajes de La Consagración de la Primavera, o Bach. Y durante un verano al menos, no dejaba de escuchar a Metallica.

Que raro, nunca lo había reconocido así.

Supongo que es la madurez: no tienes que fingir tus gustos para quedar bien con el colectivo.

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