Por J.C. Ramírez Figueroa para La Segunda, 3 de junio de 2010
Un millón de discos en apenas una semana. Ese fue el récord que acaba de marcar Lady Gaga con su álbum “Born this way”. Y, para desmarcarse aún más del resto de sus colegas, lo ofreció en iTunes para descarga digital a un precio insólito: 0,99 centavos.
Si lo sumamos a hitos como Prince repartiendo su disco gratis junto a un diario el 2007, el reemplazo de las disquerías por plataformas web como Bandcamp o -a nivel local- Joe Vasconellos y Los Bunkers vendiendo sus obras en supermercados, podemos decir que, más que crisis, hay una mutación.

Los músicos independientes chilenos en iTunes
“Chile, nuevo paraíso del pop”. Así titulaba la nota de tapa de EP3, suplemento juvenil de “El País” de España en febrero pasado. La foto principal era de Javiera Mena . Al mismo tiempo, el popular blog hispano Jenesaispop analizaba la historia del rock nacional. Ambas notas provocaron revuelo, ya que era de las primeras veces que desde el extranjero se hablaba de una “escena chilena”.
Mena, incluso, ha sido destacada por iTunes, el portal de Apple que permite comprar su música en todo el mundo. Algo, hace un par de años, impensado como posibilidad.
“Sin internet no podría hablar con gente de otros países ni llevar mi música a Europa o México. Mi carrera se ha desarrollado fuera de la radio, televisión y vías de corriente general”, dice Javiera.
Diego Sepúlveda, el veinteañero jefe del sello Cazador , es otro de los referentes de estos reportajes gracias a las bandas que editó, especialmente Fother Muckers y Dënver. Este último, un dúo de San Felipe, con un pop que podríamos definir como “orquestado” y “global”, fue elogiado en Argentina, México y España con su disco “Música, gramática, gimnasia”, al punto que ya tienen comprometida una segunda gira a este último país (la primera fue en abril)
“Creo que no existe una crisis de la industria, sino una reformulación. Nuestra generación ha tomado bastante ventaja”, afirma Sepúlveda.
“Cuando hace quince años una transnacional podía editar un millón de copias no había forma de competir con eso. Ahora ellos y yo podemos subir su disco a iTunes una vez y replicarlo la cantidad de veces que se requiera. La competencia es igualitaria en ese aspecto. Las principales barreras vienen, entonces, de nosotros mismos. Del romanticismo de querer editar un vinilo”, reflexiona.
De las revistas a la web
Para conocer nueva música chilena hay una infinidad de blogs y webs que abarcan desde el hardcore punk hasta discos descatalogados de los años cincuenta.
Andrés Panes, desde la trinchera de POTQ.cl es uno de los periodistas más activos de esta “nueva generación de periodistas musicales”. Y su posición es tajante: “Me sorprende la ineptitud de la industria. Con todo el dinero que generaron en su época dorada, que duró décadas, deberían estar mejor asesorados. La crisis afecta a los millonarios de la música, no al público ni a los artistas. No importa lo que inventen para sortearla, ya perdieron la batalla”.
Otros sitios para tener en cuenta son el clásico Super45, Bronto Beats (mucho más cargado al humor y las listas), Paniko.cl, Disorder y el portal de la mítica revista Extravaganza.
Sobre estos sitios, Panes cree que “son muy importantes porque funcionan como primer filtro, descubren grupos y los muestran, tienen menos prejuicios y algunos aportan con una visión mucho más especializada que la de un medio grande”.

¿Artistas o empresarios?
En Chile el cambio de modelo se ha dado de forma brusca. Así lo cree Sergio Cancino , director de Radio UNO , emisora especializada en música chilena. “En una industria chica como la nuestra creo que la transición fue rápida, porque es adaptarse o morir”, dice.
Natalia Díaz, que ha trabajado durante años haciendo prensa para bandas nacionales e internacionales y ha vivido la evolución, matiza: “Creo que se ha enfrentado de una manera lenta. Entre tanta pelea con la piratería hace años, siento que se perdió mucho tiempo en resolver y adaptarse a los nuevos formatos”.
Para Alfonso Carbone, de Feria Music -que edita a Los Tres, Leo Rey, Américo, Miserables y Francisca Valenzuela, entre otros-, la caída del disco ha sido tremendamente negativa tanto para la industria como para sus propios artistas. “No existe un lado positivo para la caída de los formatos físicos”, dice.
“Creer que hoy ya no se necesita el trabajo de la discográfica es miopía”, piensa Carbone. “Un artista es y siempre será un artista, no un empresario. Y el artista necesita del respaldo de una empresa sólida y confiable detrás”.
Carlos Salazar, de Oveja Negra y Sello Azul, reconoce que, “si bien hay público dispuesto a conocer y escuchar música, los medios de comunicación mantienen una actitud conservadora y poco propositiva. Disponiendo la música chilena a los vaivenes del libre mercado”.
A pesar de esto, y tal como Feria Music, la producción de ambos sellos ha sido alta: el año pasado lanzaron sesenta y dos discos, destacando la reedición de la discografía de Violeta Parra en formato físico y digital en Portaldisc. Por otro lado, Sello Azul acaba de lanzar una colección de doce álbumes de artistas nuevos, destacando La Guacha, Carolina Nissen y Portugal.
Gestionar por internet y luego, viajar
La cantante Daniela Aleuy está radicada en México. Se conecta con Chile a través de internet y ella misma promociona la reedición de su disco “Encerio”.
“Es necesario salir”, piensa Aleuy. “Primero, para ver en qué están los otros y saber que vamos bien. Segundo, porque en Chile no hay posibilidades de sustentar una vida como independiente. Emigrar, vivir afuera, ya te cambia un poco el switch y para mi gusto ahí ya dejas de ser un artista «chileno» tan de moda últimamente. Creo que la dosis está en salir un rato”, dice.
El cantante Rafael Ríoz , que acaba de publicar “Viajes, sueños y destinos”, cree que Chile se está posicionando como un exportador de estilos. “Y no son los grandes sellos mundiales los que llevan esta tendencia, sino que sellos chicos y los músicos de forma independiente. Ejemplo de esto es la forma en que está llegando la Nueva Cumbia chilena a Europa, donde antes era imposible si no venía uno de estos monstruos de la industria y te exportaba”.
Las nuevas disquerías
Es cierto: internet cumple una labor esencial, ya sea desde la descarga legal en sitios como Portaldisc (con más de dos mil discos que van desde thrash metal a lecturas poéticas) o alternativas de “música en la nube”, como el Groveshark.
Pero también es necesaria la experiencia de comprar un CD. Feriamix ha sabido adaptarse gracias a los devedés y libros. Pero también gracias a un catálogo que privilegia las importaciones. Lo que antes era territorio de las disquerías “alternativas” ahora están ahí a un precio relativamente asequible: Belle and Sebastian, Wilco o The Pains of Being Pure at Heart.
Disquerías como la Billboard se trasladó al Drugstore de Providencia, vendiendo discos de rock clásico y moderno junto a una buena cafetería y venta de poleras de bandas.
Las bombas de bencina y supermercados también han refinado su material. En cualquier Tottus es posible encontrar devedés de Franz Ferdinand a menos de $5.000, compilaciones de rarezas de Motown o recitales de Lou Reed. Lo mismo pasa en la mayoría de las estaciones de servicio que se han convertido en una especie de disquerías.
Pero los reyes son los quioscos. En el centro, en el sector de Ahumada con Huérfanos, es posible encontrar una película sobre John Lennon y Yoko Ono al lado de un recital de los Pixies, junto a discos de Andrés Calamaro o las infaltables cumbias. ¿El problema? Se agotan rápido.
Los concursos de bandas
A mayor acceso a la música, mayor cantidad de músicos. Eso se hace patente con los concursos de bandas. Marcas como Pepsi o Jumbo lo han convertido en tradición: audiciones en regiones, finales en Santiago y la grabación de discos. El más reciente es el Peugeot Music, que a partir de hoy hace competir a sus 12 semifinalistas, incluyendo bandas con rodaje como Julius Popper, de Concepción, o la Sonora PatoCarlo!, de San Antonio. Los finalistas -elegidos por votación popular en www.peugeotmusic.cl – tocarán en el Amanda el 30 de junio. En el evento actuarán Los Tres y el premio principal no es menor: una van avaluada en quince millones de pesos, especial para transportar al grupo ganador en sus giras.