CHARLY GARCÍA – KILL GIL (2011)

Uncategorized 5 February 2011 | 0 Comments

Por J.C. Ramírez Figueroa para Emol, 5 de febrero 2011

Éste es el Chinese democracy de Charly García. Un disco que, tal como el de los Guns N’Roses, demoro años en salir a la luz. Y cuando lo hizo provocó decepción generalizada. Aunque, claro, en Chile el músico argentino es venerado al punto de que cualquier cosa que haga es una “genialidad”. En Argentina, en cambio, muchos se preguntan para qué sirve en definitiva el “oído absoluto” del que presume García.

Y escuchando el Kill Gil, uno se pregunta no sólo qué tenía de especial el disco que demoró tanto en salir, sino también qué hace especial la producción del histórico Andrew Oldham, el manager de los primeros Rolling Stones y productor de Rod Stewart y Eric Clapton. ¿Será el sonido de teclados añejos y baterías programadas? Lo cierto es que las canciones son un pálido reflejo del estado optimo de García en los ’80.

“King Kong” o “Pastillas” parecen demos y aun así, carecen de ideas interesantes. “Corazón de hormigón” (cantada a dúo con Palito Ortega) no es más que una toma simpática de uno de los primeros temas compuestos por García en su vida. “Mirando las ruedas” es un cover de Lennon que ni siquiera autoengañándose con su sonido de lo-fi (baja fidelidad) uno la podría encontrar buena o al menos interesante. Y esa es la línea de todo el disco: baterías machaconas, programaciones maquinales, una voz algo recuperada pero que no logra redimir canciones menores. No es que uno pida otro Piano bar o Clics modernos. Sólo que es difícil entender que se publiquen discos que incluso vistos desde la estética del lo-fi carecen de riesgo y aventura.

Charly García / ”Kill Gil” (2011, Sony)

1. No importa, 2. King Kong, 3. Pastillas, 4. Transformación, 5. Los fantasmas, 6. Corazón de hormigón, 7. Mirando las ruedas, 8. Break it up, 9. Happy and real, 10. In the city that never sleeps, 11. Telepáticamente.

Producción: Andrew Oldham

www.rock.com.ar/artistas/charly-garcia

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Apetito Por La Destrucción

Uncategorized 18 March 2010 | 0 Comments

Guns N’ Roses comienzan a ser interesantes cuando le quitamos toda la leyenda maldita de estrellas de rock y nos quedamos con sus grandes canciones. Piezas que reactualizan el sonido Rolling Stone y lo cruzan con el punk y hard rock de los ’80. Esas son las cenizas que quedan y que Axl Rose está dispuesto a defender.

Por J.C. Ramírez Figueroa para Emol, 18 de marzo 2009.

Guns N’ Roses es una desmesura histórica en el rock and roll. Desde sus psicoanalizados videos con coreografías de delfines (“Estrangled”) hasta los 35 millones de copias vendidas con Appetite for destruction (1987). Pasando por excentricidades como “trabajar” con una prostituta en el estudio o interrumpir o llegar tarde a  sus shows. Y, sobretodo, tardar quince años en grabar Chinese democracy (el disco que vienen a presentar) o lanzar un disco doble (Use your illusion, 1991) con, al menos, cinco canciones que duraban más de siete minutos.

“La historia de Guns N’ Roses es la del chico que le pegó al grande, del que triunfó a pesar de tener todo en contra. La banda, que combina lo mejor y lo peor del heavy metal, es el grupo más importante del año, esté uno de acuerdo o no (….) Su poderoso sonido es el soporte que tienen para explorar no tanto el lado oscuro del sueño americano, sino la carencia de este”, escribía Alberto Fuguet en 1988 cuando la banda desembarcó en el país -y el mundo- cautivando tanto al público del pop latino como a los thrashers.

Sin embargo, el secreto del éxito y posterior caída de Guns N’ Roses fue su identidad corporativa.

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Una jugada conceptual que agrupaba sus ropas, melenas, calaveras, declaraciones, apariciones noticiosas. El típico capital simbólico rockista que hizo que Las canciones fueron tomadas en serio después. O pasaran a un segundo plano.  No por nada entre 1987 y 1992 y con la ayuda de los agentes de prensa llegaron a ser “la banda más peligrosa del rock”, en lugar de “la banda con los discos más increíbles desde AC/DC, Led Zeppelin, etc”.

¿UNA BANDA PELIGROSA? Si aceptamos que el “relato rockero” contenido en películas y biografías fue creado por los managers y no por los periodistas, entenderemos la función de las innumerables leyendas sobre hoteles destruidos, pianos lanzados por las ventanas, orgías de sexo y cocaína, peleas en jets privados o entrevistas polémicas. Es el tipo de cosas que vuelve a un grupo de millonarios musicos californianos en bestias de temer y objeto de fascinación para adolescentes que creen que vivir así es lo máximo.

Yo tenía doce años, cuando la banda había llegado al número uno con “November rain”. Mis compañeras suspiraban con Axl y mis compañeritos usaban bandana en la cabeza. Me compré el Use your illusion 1 y, aparte de los solos de guitarra y un un puñado de canciones realmente buenas (el cover de Mc Cartney “Live and let die” y “Don`t Cry”) había mucho ripio.

Era de las primeras veces que sentiría esa sensación tan típica del capitalismo tardío de adquirir una “imagen” en lugar de una “experiencia artística”.  Es decir, lo que uno compraba era la imagen pendenciera de la banda y no canciones que, al menos, te hicieran sentir pendencieros.

Hay una escena clave durante el debut de la banda en Santiago (2 de diciembre 1992, Estadio Nacional) que contradice la leyenda brutal del grupo. El público escupe a Axl Rose, el vocalista y líder de la banda en mitad de “Civil war”. En ese momento el cantante, con una horrible bandana en la cabeza, detiene a la banda e increpa al público. “¿Esto es acaso una fucking costumbre santiaguina?” y luego, indicando al “escupidor” pide que lo capturen, sin perder jamás la calma. Finalmente llama a la intérprete para que le diga al público que si mantiene su conducta Guns N’ Roses no seguirá tocando.

Es precisamente en esa grieta del espectáculo donde queda claro que el discurso “peligroso” de Guns N’ Roses es un invento. Axl, a diferencia de un Mike Patton que abría sobreactuadamente la boca para recibir el cariño del público, se comportó como un turista americano. Un tipo civilizado que “educa” a estos buenos salvajes latinos para que se porten bien

ES SOLO ROCK AND ROLL. Si para entender el sentido del cine del terror hay que quitarle los monstruos, para valorar a los Guns N’ Roses hay que extirpar su leyenda y dejar solamente la música. Una explosiva actualización del sonido rollingstoneado de Aerosmith y el glam de Iggy Pop o New York Dolls cruzado con el punk londinense del 77 y el hard rock de sus contemporáneos: Poison, Motley Crüe e incluso Ozzy Osbourne.

El sonido, centrado en la desgarrada voz de Axl y las guitarras explotando para luego separarse en rítmica y solista a cargo de Slash, era básico para potenciar las extraordinarias “Welcome to the jungle” y “Paradise City”. Ambas, certeras lecturas del ambiente post-Reagan y que adelantaban la depresión grunge de los ’90. Aunque también la banda sabía moverse en baladas como “Patience” o “Sweet child o’ mine”

Si repasamos su discografía, incluyendo el revelador disco de covers The spaghetti incident (1993), veremos que Guns N’ Roses se mueve tanto en el folk como el punk, las baladas y la épica, el piano rock y el blues. Sin embargo no todo llega cada vez a buen puerto. Sobre todo el Use your illusion, donde no sólo hay canciones que duran diez minutos, sino que en muchas hay espacio para solos de guitarra, bajo y batería, además del cantante que se resiste a terminar la canción estirando su grito hasta el final. Es tal el nivel de desorden, egocentrismo y falta de criterio en la producción que canciones como “November rain” terminan arruinándose y otras como “The garden” o “Dead horse” suenan a simple relleno.

Es decir, si el amor por el viejo rock and roll eleva a la banda, los excesos compositivos los arruinan. A tal punto que el único miembro que queda de la banda es Axl Rose, el mismo que intentó golpear a Kurt Cobain cuando este lo miró y lo saludó muerto de la risa en una entrega de premios MTV en 1992. Precisamente el año en que Guns N’ Roses comenzó a desintegrarse, con el extraño honor de haber sido la última banda de rock and roll en lograr el éxito global y vender decenas de millones de discos.

DEMOCRACIA CHINA. Sabemos que Axl Rose (impresionante: anagrama de la expresión “oral sex”) es el único sobreviviente de la banda y que tardó cerca de quince años en terminar Chinese democracy (2008). También sabemos que el disco fue un fracaso que hizo a la marca Guns N’ Roses salir de gira y tocar los temas clásicos. Pero, ¿valen la pena las canciones nuevas? El ensayista y experto en glam rock Chuck Klosterman, escribió en el sitio AV Club una de las reseñas más comentadas en Internet.

Dice que reseñar este disco es imposible. “Es algo así como criticar un unicornio. ¿Debería estar loco para pensar que algo así existe? ¿Debería compararlo con caballos convencionales? ¿Con rinocerontes? ¿Tiene esa mitología un impacto real en su valor, o debe ser examinada dentro de un vacío cultural, como si esta criatura no fuera más (o menos) especial que el resto del reino animal? He estado pensando sobre este álbum durante 15 años y he pensado en este disco más de lo que he pensado en China…”

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2001-2010: ¿La Peor Década De La Música Pop?

Uncategorized 12 January 2010 | 1 Comment

Un interesante artículo de Simon Reynolds para The Guardian, traducido por  Franco Ingrassia

Arcade Fire justo después de saquear a The Wild Swans.

Estaba mirando la lista de los 200 mejores discos de la década de Pitchork. Y noté algo extraño sobre el top 10. Es obvio que hay un límite en lo que se puede leer en una encuesta de críticos. Pero Pitchfork es una de las pocas instituciones que puede decirse que resulta influyente, en términos del material que cubre y de los juicios que formula. Pitchfork a la vez lidera y refleja a un público que es sustancial y sin embargo relativamente definido. Podríamos llamarlo “post-indie”, lo que significa que Pitchfork es lo más cercano, en la era moderna, al NME de los años posteriores al punk (cuando su perspectiva era distintivamente rockera pero con una apertura a música situada por fuera de este esquema, desde el reggae al disco, pasando por el funk, África y el jazz). Los participantes en la encuesta –el staff de Pitchfork- son personas que pasan muchísimo tiempo escuchando de forma intensa un rango realmente amplio de música. Así que parece improbable que su evaluación colectiva de lo que resultó importante en la última década esté privada de significancia. Y, en todo caso, en función de abrir el debate, voy a avanzar tomando como presupuesto que los resultados de esta encuesta significan algo

Deterioro de la músiva vs. calidad y cantidad, más sobre Funeral de Arcade Fire y una tesis sobre la fragmentación del rock acá [...]

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