Morrissey, APSI, biblioteca

Links,Scrapbook 18 February 2010 | 0 Comments

En la mañana estaba escribiendo, escuchaba una extraña compilación de la Wire y al lado tenía la colección de Apsis de 1991.

Me hizo gracia que la Corrupción haya sido tema de portada prácticamente iniciado el gobierno de Aylwin.

O que mi colega Sergio Paz comentara un disco de Aztec Camera, que ahora aparecen reseñados en blogs indie al lado de las bandas de Sarah Records.

También había en el número del 6 de octubre una entrevista a Morrissey hecha por Jean-Daniel Beauvallet (vía Ajo Blanco).  La titularon: “La soledad del corredor de fondo”. Acababa de lanzar Kill Uncle, su segundo disco con los títulos más brutalmente irónicos de su carrera.

Dice muchas cosas interesantes, que se me habían olvidado que eran importante y me acercaron a sus discos, cuando no eran citados en películas mainstream. Hay frases que ya conocía. Ahora sé de donde la copiaron mis colegas más viejos, temorosos de citar.

Para mí, un éxito no es tan importante como parece. No estoy dispuesto a hacer lo que sea para convertirme en popular…Un amigo me decía hace poco: “Estás loco por decir que no a Top of the Pops. Yo daría mi brazo por estar allí”. Y le respondí: “Pues tendrías un aspecto un poco ridículo en Top of the Pops con un solo brazo.

Pregunta: Existe una teoría que dice que la escena actual de Manchester es fruto de una reacción contra los Smiths. Durante años le has dicho al público que no coma carne, que queme las discotecas, que lea a Oscar Wilde. Ahora de repente aparecen grupos cuyo mensaje es “Hagan lo que se les antoje, dróguense, sean vándalos”.

Es simplemente el cambio de guardia. Cada generación se revela contra la anterior. Los hijos hacen todo lo contrario a lo que hicieron sus padres. Con un poco de suerte, pronto llegará una generación que considerará a los Happy Mondays como unos idiotas y que reinvidicará los valores opuestos a los que acababas de enunciar.

(sobre el cine obrero británico de los sesenta, cuya estética reproducen las portadas de los Smiths). Lo único que quería comprender era la belleza de la trampa, ver a la gente luchar sin tener la más mínima oportunidad, sobre todo en el contexto de la vida familiar, en un mundo que conocía tan bien como el Norte. Esas películas reproducían mi infancia con una dignidad increíble. La gente era auténtica, lo cual no es muy habitual. Y yo quería que las películas fueran el espejo que reflejara mi vida. Necesitaba que me dijeran que no estaba loco

Creía ser la reencarnación misma del paria, del marginado social. Dicho hoy esto, parece casi arrogante, en el límite del romanticismo: el “rebelde”, el “outsider”… Pero no era el caso. Yo era sumamente insignificante.

Pregunta: ¿A quien se lo reprochas?

Es por culpa del gobierno (risas). Era un díscolo, me negaba a prepararme para una vida normal y respondí demasiado pronto “no, gracias”. El único deseo de la gente de mi edad era ahogarse en la masa, ser considerado como un miembro del clan Todo lo que se esperaba de mí me repugnaba. La vida podría haber sido mucho más fácil para mí.

(…) Estaba fascinado por el individuo, obsesionado por el individualismo

Pregunta: Has dicho que eras un niño “terriblemente impopular”. ¿Lo sentías como una fatalidad o una injusticia?

Era una crueldad sobretodo porque yo era un niño encantador. Iba siempre bien peinado, con la raya impecable (risas). Era una impopularidad malvada. La gente de mi alrededor disfrutaba haciéndome sufrir, creían que me lo merecía.

Pregunta: ¿No te sentías un poco orgulloso de tu aislamiento?

Sin duda. Hay un goce perverso y amargo en el hecho de sentirse único, pero hay que pagar un precio muy alto y renunciar a muchas cosas en la vida. Pero debía hacerlo. Hoy en día los adolescentes me dicen: “Mi vida está vacía, no tengo amigos, no salgo, no me gusta este mundo”. Veo que lo que sentía entonces no era un sentimiento exclusivo; en aquel momento estaba solo y convencido de ser el único en esa situación.

Escribir puede ser mucho mejor que tener amigos.

Cuando alguien vive una juventud atroz, su vida no puede sino mejorar.

También habla de su rollo con el celibato (supe que ahora, al fin, encontró novia, bien Mozz!), que en The Smiths, mientras Johnny Marr estaba rodeado de amigos él apenas tenía el gato y que la mejor forma de acabar con la realeza es echarle cianuro al desayuno.

Un ensayo  sobre los Smiths y el jangle publicado acá

Una página que recopila toda la informarción de singles, portadas, ediciones raras y entrevistas

La extraña compilación de la Wire aquí, vía La Increíble Verdad Redux.

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Javier Barría: self made man

Archivo Periodístico,Entrevistas 8 May 2008 | 0 Comments

Ya es hora que este compositor pase de ser el secreto mejor guardado de la canción de autor nacional al conocimiento público. Sus canciones son una inédita exploración por el oficio rocker y la exploración melódica que jamás logra que pierdas la atención. Tras exitosos shows en Buenos Aires regresa a jugársela con un enésimo disco La edad de las moscas.

Por J.C. Ramírez Figueroa para Emol, 8 de mayo 2008,

Javier Barría tiene 28 años y es el mejor ejemplo del self made man (el tipo hecho con sus propias manos) aplicado a la canción de autor chilena. O mejor dicho, self made band: graba en un computador con muy poca memoria ram, yendo, literalmente, de la cama hacia el living. Edita y distribuye sus discos, a razón de dos por año. Gestiona vía MySpace conciertos como los que ofreció durante marzo en Buenos Aires. Viaja apenas acompañado de su guitarra. En vivo también toca solo, entre amplificadores, efectos y secuencias.

—Así tocan también Jorge Drexler y Juana Molina. Es interesante, porque cada uno lo usa a su manera. Por eso nunca suena igual. Es un sistema interesante porque es fácil de armar y desarmar. Incluso se gana más plata—, explica Barría, riéndose.

Sin embargo, al escuchar Ciudadano B (2007, autoedición), su último álbum, todo lo anterior se va volviendo apenas una anécdota, un dato al pasar, una metodología de trabajo. Tal es la intensidad emocional de su voz y guitarra, la pulsión rockera-songwriter en los estribillos y la calidad de sus canciones, que hay que rendirse ante la evidencia. Y ésa es que estamos posiblemente ante el compositor más aventajado del rock nacional. ¿Logrará escapar del incómodo estatus del “secreto mejor guardado”?

Confiemos en que sí, porque Barría tiene la muy notable capacidad de torcer los acordes tradicionales y aun así construir canciones que se pueden escuchar una y otra vez. De ésas que cuando se interpretan en vivo te pegan fuerte.

Compositor wi-fi. Criado por los Beatles, las grabaciones radiales nocturnas y el aprendizaje guitarrero de Led Zeppelin, un Barría adolescente cayó rendido ante la intensidad de Los Tres a mediados de los ’90. Como muchos, se instalaba cerca de Ángel Parra para comprobar su técnica y los pedales que usaba. Después estudió música en la Universidad de Chile y aunque descubrió las canciones brasileñas (tiene una banda paralela llamada Os Desafinados) también le aburrió el academicismo. “Se miraba la música popular en menos, simplemente porque es un género joven”.

Finalmente decidió que todos sus ingresos vendrían de la música. Se transformó en un compositor wi-fi. Pero se conecta a Internet sólo para hacer mejores canciones. Sorprende su productividad (el 2006 editó los discos Piola y El ciclista, el 2005, Limpio y Desayuno eléctrico). Y acá está, entre colaboraciones (ha tocado con Mariel y Alüzinati), decenas de canciones y contactos con Argentina. Barría quiere llegar lejos. O mejor aun, que sus canciones lleguen lejos.

-Tus canciones tienen mucho de ese rock de autor que gusta tanto en Argentina y que curiosamente acá no pega tanto. ¿Qué tal estuvo?
-Sí. Regresé a Chile muy potenciado, aunque igual me deprimí un poco. Acá no hay tanta vida en las calles y a uno le dan ganas de regresar allá. Toqué en El Noavestruz y El Nacional de San Telmo. Son locales donde se presentan muchos compositores como Antonio Birabent y Daniel Melero. Me contacté vía MySpace, tomé un bus y toqué. ¡Es mi primer viaje de trabajo a Buenos Aires! Ahora planeo regresar a fin de año.

-Tu haces dos discos por año, ¿todo en solitario?
-Siempre. Lo hago en un PC de 256 ram. Esa falta de memoria para algunos es un crimen. Pero es un buen entrenamiento. Antes grababa apenas hacía la canción. Ahora voy desarrollándola en vivo. Cuando dejé de usar el formato de banda adopté este estilo de trabajo. Así, a medida que se toca se perfecciona y se termina armando. A mí no me gusta repetir lo mismo en vivo, la idea es que se reversione.

-Como Dylan, aunque no todos lo entendieron así.
-Es verdad. Pero transformar las canciones en vivo le permite disfrutar y seguir vivo. Es una lata cuando las bandas tocan igual que en el disco.

-¿Qué pasa que hay tan poca canción de autor rockera a diferencia de Argentina?
-Yo tengo una teoría que no está comprobada. La mayoría de las bandas de acá, hacen canciones con la idea de “pegar”. Entonces, hacen una música para que el público rockee y tararean encima, convirtiendo a la letra en una especie de guitarra secundaria que faltó por grabar. Evidentemente hay que huir de eso.

Confiar en el oficio. Próximamente Barría editará su primer disco bajo un sello. Se trata de La edad de las moscas, que recuperará diez nuevas versiones de su extenso repertorio. “Están grabadas como las interpreto actualmente en vivo”, dice, reconociendo que ha pasado bastante tiempo y ya se puede hablar de “obra”. Será bajo el naciente sello Infanta Terrible. Mientras tanto se pueden escuchar sus canciones en el MySpace. La pulsión rocker contenida en “Morir ahí” o “Abandono” o la melancolía bossa de “Guía triste” (“voy buscando una ruta invisible / que me lleve a casa / y rompa el maleficio (…) la búsqueda será infinita”), se explicitan en “Wild horses” la célebre balada country de los Rolling Stones. Ahí confluyen todas las influencias actuales de Barría. “Es una buena canción. Sí, algo sabía que mucho del mérito es de Gram Parsons amigo de los Stones”.

-Hay bandas que suenan increíbles pero sus integrantes tienen 30 años y nadie los celebra porque “es lo que deben hacer”. Si tuvieran 20 los alabarían. ¿Qué ocurre si todo sale mal, finalmente? ¿Has pensado en eso?
-Entiendo a lo que vas. Lo que pasa es que yo confío en mi talento y mi oficio. Los años tocando y aprendiendo van dándote confianza. Y lo que hago no se va a detener. ¿Sabes? Si me va mal seguiré haciendo música. Siempre. No sé, terminaré haciendo clases en los colegios por último.

Biografía en musicapopular.cl
www.myspace.com/javierbarria

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Nacho Vegas, por el lado salvaje

Archivo Periodístico,Entrevistas,La Nación Domingo,Música,Rock 19 November 2006 | 0 Comments

Oscuro, literario y rockero, Nacho Vegas transita por la misma senda de Nick Cave y Bob Dylan, pero en nuestro idioma. Ahora prepara su desembarco como solista y con un proyecto paralelo junto al ex Héroes del Silencio Enrique Bunbury. A fin de año viene a Argentina y tal vez inyecte su veneno en Santiago. Esta es su primera entrevista para Chile.

Por J.C. Ramírez Figueroa para La Nación Domingo, 19 de noviembre 2006.

Detrás de un cristal, cuatro putas invitan al extranjero a entrar mientras bailan un transpirado vals. Un padre no puede evitar mirar la mancha oscura que dejó su hijo Simón en el colchón después de suicidarse. Ante el juez, Ramona dice que mató a un hombre por culpa del calor y la humedad, y además porque esta vida iba a ser otra y algo salió mal. En el Bar La Sed Mortal, un borracho comienza a pedir perdón por todas las cosas y un payaso le cuenta que hasta los perros se ponen tristes después de eyacular.

Nacho Vegas (31 años, Gijón) escribe canciones que no sólo se escuchan, sino que también se leen. Y si una buena canción es aquella que te obliga a dejar cualquier cosa que estabas haciendo, el compositor español da en el blanco. Pedazos de un hombre/espejo roto que duele y muchas veces corta, desde “Actos inexplicables” (2001) y “Cajas de música difíciles de parar” (2003) hasta los simultáneos “Desaparezca aquí” (Limbo Starr) y “El tiempo de las cerezas” (Emi) –álbum doble junto al ex Héroes del Silencio Enrique Bunbury–, este flaco se ha convertido en el secreto mejor guardado del rock ibérico.

Aunque –tras sus constantes apariciones como artista o disco del año en la revista “Rockdelux”, el lanzamiento continental del disco con Bunbury y la bendición del YouTube de Internet– no es difícil encontrarlo, con sus gafas oscuras y su chaqueta de terno, caminando la senda de Nick Drake, Leonard Cohen o Nick Cave.

LOS CUATRO PASOS. Lo primero fue escuchar a Morrissey. “Era sensibilidad, ambigüedad sexual, provocación, belleza… todo. ¿Qué más se le puede dar a un adolescente desencantado con el mundo y hambriento de mitos a los que aferrarse?”, escribió el propio Vegas en un fanzine español dedicado al cine.

Luego, aprendió guitarra –inspirado en Sonic Youth– y formó bandas como Eliminator Jr. y Manta Ray. Después se encerró a leer y empezó a escribir letras en castellano. “Uno de los defectos de mi generación es abusar del inglés que oculta carencias y pone una frontera entre tú y lo que quieres decir”, manifiesta. Finalmente decide cantar en solitario.

Esos fueron los cuatro pasos de Nacho para convertirse en Nacho Vegas. Un compositor que ha sido saludado por “Página 12”, “Rolling Stone” e “Inrockuptibles”, y que ya inició el desembarco en nuestro continente con su sello Limbo Starr. El primer puerto es Argentina.

“El rock tiene una urgencia particular que lo hace muy excitante, especialmente cuando eres joven. La poesía es más sintética. El peligro es que puedes escuchar música lavándote los dientes, adoptando un papel pasivo, mientras que un libro siempre es activo. Los discos que más disfrutas también son activos”, explica Vegas al teléfono desde Gijón.

Y en su música, que alterna la electricidad despiadada y una perversa calma acústica, se detecta fácil un ADN de bibliotecas y rock. Pero, además, Nacho Vegas se salta el recurso del estribillo tarareable para caer en una zona del alma del oyente a la que pocos saben llegar. Historias de culpa, drogas, insomnio, muerte y amor condensadas en personajes miserables y atrapados por el destino como en los grandes dramas griegos.

“Unamuno decía que la gente prefiere el infierno a la nada. Lo único bueno del sufrimiento es que te hace sentir vivo. Y una de las cosas que más luces arroja sobre la naturaleza humana son los dilemas morales, el enfrentamiento con uno mismo”, dice soltando una bocanada de humo al auricular.

Aunque reconoce que hay un sentido del humor implícito en sus textos, se percibe un exquisito cinismo de cantautor a negarse a explicar lo que las canciones evidencian. “Es necesario llegar a un punto donde se crea una distancia entre la canción y el autor, trascender el puro relato autobiográfico. Las canciones sirven para cuestionarse a uno mismo y lo que te rodea, y uno puede intentar reconocer sus errores sin dramatizar todo. La tentación, cuando utilizas la primera persona, es caer en el ombliguismo”, explica.

Vegas estaría tocando a fin de año en Ciudad de México, iniciando su plan de promoción junto a Bunbury –del cual ya se desprende el single “Días extraños”, con aires a canción de carretera y al “Everybody’s talking” de Harry Nilsson– y además aprovechará de visitar Buenos Aires en plan solista, aunque no se descarta un showcase en Santiago de Chile.

“Yo creo que las canciones salen del desorden, de los sentimientos confusos y encontrados, un caos que escapa de la lógica y que uno necesita ponerle melodía y letra. La gente cree que mis canciones son tristes, pero eso es reducirlas. Transmitir esa sensación de absurdo es difícil”.

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Marky Ramone: ¿El último de los mohicanos?

Archivo Periodístico,Entrevistas,Música,Rock,Zona de Contacto,Zona.cl 1 September 2006 | 0 Comments

Marky Ramone es el único sobreviviente de la banda que creó el punk. Él sabe que acá, la locura por los Ramones es mayor que en EE.UU, donde los Pistols se llevaron casi todo el crédito y Green Day la plata. “Para mí los Pistols son las Spice Girls del punk”, fue una de las frases para el bronce que se mandó en la entrevista. Pero le da lo mismo, él sabe que es leyenda.


Por J.C. Ramírez Figueroa (en colaboración con Guillermo Scott) para Zona de Contacto, 1 de septiembre 2006.

DON RAMÓN. Si no fuera por las arrugas, Marky se vería idéntico a como aparece en las tapas de sus discos con los Ramones. La misma chaqueta de cuero, la misma chasquilla y, obvio, las mismas converses. Mientras come una ensalada, se queda pegado en una vieja foto del trompetista Joe Sullivan que reposa sobre una pared del restaurante Bluebird de Providencia. Entonces mira a los ojos para responder la primera pregunta. “Claro que soy un sobreviviente. Mírenme: estoy vivo y respirando”, dice recordando a Joey, Johnny y Dee Dee, el resto de la familia Ramone que ya no está.

Marky Ramone es un punk amable. Y sigue siéndolo hasta que unos tipos de terno dejan la puerta abierta, a pesar que él les había pedido cortésmente que la cerraran porque hacía frío. Probablemente ni sabían quien era. Entonces, el baterista que a los 26 años abandonó el apellido Bell, grabó “I wanna be sedated” (78) y se fue a girar con la banda que creó el punk, levanta su metro 85 de estatura, les grita “asshole” y se vuelve a sentar aguantándose las ganas de ponerles un combo.

Marky llegó a los Ramones en 1978, como un suplente recomendado por el entonces baterista titular, Tommy Ramone. Marky entró a la cancha y supo jugar bien entre cada “one, two, three, four”, durante cada noche, ciudad y show. “No tuve que adaptar nada. Tommy y yo venimos de la escuela Ringo Starr. Él es grande, fresco, el mejor. Yo sólo tocaba un poco más rápido que Tommy. Y no pienses que nuestro estilo es fácil. Hay que ser muy preciso”

-¿Cuando te diste cuenta que ya eras un Ramone, que estabas integrado?

-Siempre lo fui. Hasta cuando me salí de la banda, aun seguía recibiendo dinero. En esa época (1981) yo estaba tratando dejar el alcohol. Ramones es lo que yo soy: un tipo normal al que le gusta tocar la batería”.

HEY HO, LET´S GO. 1978. En el CBGB´s los Ramones juegan de local y los Sex pistols son la visita que por entonces, se llevaba los créditos como creadores del estilo. Intimidados, los ingleses beben cerveza y miran de reojo al camarín. No saben como abordar a la banda que creó el estilo que ellos escaneron. Siguen bebiendo hasta que deciden acercarse a Los Ramones. Los neoyorkinos no pescan demasiado y en lugar de saludarlos, le pasan una chela a Johnny Rotten. La cerveza estaba meada. Los británicos ni se enteraron.

Los Ramones punkeando a los punks británicos. La historia la cuenta Marky entre risas, asegurando que es verdad.

-¿Es cierto que Syd Vicious les temía?

-El quería que nos presentaran. Estaba con Nancy y estaba seriamente borracho. Sid cuando chupaba se ponía muy odioso, rudo, quería pelear conmigo. Eso te dice como era su carácter y cuando supo que yo era un Ramone nos hicimos amigos, el era un fan de Dee Dee. Nos hicimos amigos porque nos juntábamos a tomar juntos, carreteábamos y eso. Una relación muy wasted.

-¿Qué pensabas realmente del punk inglés?

- “Para mí los Pistols son las Spice Girls del punk. Malcolm Mclaren, los juntó, los peinó, los vistió y les puso el Sex a los pistols. Eran punks fashion y eso es. Pero no eran una mala banda, no hacían mal punk. Eso sí, sin los Ramones no serían nada, ellos solo eran una banda de pop rock, se sentaban con sus pelos largos y tocaban la guitarra, eran unos hippies no hay ninguna diferencia entre ellos y Neil Young. Los ingleses tiene esa fijación con ser los que cambiaron la historia, ellos siempre dicen que inventaron el rock o el punk. Pero los que partieron todo fueron Elvis, Chuck Berry, Little Richard y tipos como ellos”.

-¿Por qué crees que durante mucho tiempo en EE.UU el crédito del punk se lo llevaran los Pistols por sobre ustedes?

-“Nunca fuimos portada de Rolling Stone porque éramos una banda nueva, el punk era nuevo, no era tan grande como ahora. Las bandas que la llevaban eran los Stones, Neil Young, Grateful Dead, Jefferson Airplane. Los hippies seguían dándole a estas bandas y la prensa no le dio a los Ramones una chance. Le dieron una portada a los Pistols y a nosotros, que inventamos el punk, no. Al final dijimos, jodánse, ¿a quien le importa?”

-Cuando ingresaron al Salón de la Fama Eddie Vedder los presentó. ¿Quien te hubiera gustado que los presentara?

-Me hubiera encantado que fuera Little Richard, Jerry lee Lewis o Dion de Dion & the Belmonts.

PUNKSTAR. Marky es una estrella de rock, pero se comporta como si nunca hubiera salido del garage. “Dylan ni en broma haría esto, ¿pero qué más da?”, dice mientras algunos oficinistas parecen reconocerlo pero no se atreven a saludarlo.

Marky se siente el responsable de mantener vivo el legado de los Ramones, mal que mal, es el último de lo mohicanos. Viaja por el mundo cantando los hits de la banda, está escribiendo un libro y tiene un programa de radio en la estación punk más importante de Estados Unidos (Satelite radio). Y acaba de formar una nueva banda, con las leyendas americanas del punk. Así se gana sus monedas. Mejor eso, que andar macheteando como los chilean punks.

-Cuéntanos del proyecto OsakaPopStars.

-“Es una idea que tuve con mi amigo John Cafiero. Él juntó a la gente: Jerry Only, bajista de los Misfits, Dez Cadena guitarrista de Black Flag e Ivan Jullian, guitarrista de Richard Hell & the Voidoids. Yo escuché los demos y me enamoré del proyecto. Hicimos unos shows para ver como funcionaba y me gustó la onda. En verdad, durante mucho tiempo no quería hacer nada aparte de tocar los temas de los Ramones. Con Osaka hicimos un muy buen álbum así que vamos a tratar de hacer una buena gira”.

-¿Qué escuchas por estos días?

-”Escucho a tipos como Mozart, Bach, Beethoven y Wagner. Ellos eran verdaderos punks, no tenían electricidad ni baños, sus condiciones de trabajo eran una mierda, morían muy jóvenes pero hacían excelente música y por eso los respeto”.

-Plop… ¿Cuál es tu relación con Pablo Echaurren, el pintor chileno hijo de Matta?

-Es un amigo. Su padre es un genio, un verdadero artista. En mi última visita a Italia, Pablo me regaló un cuadro muy bonito de los Ramones tocando. Es un gran tipo

-Por último, ¿qué opinas del la escena emo?

-Es mejor que escuchen eso a que se influencien por bandas como Cinderella, Wasp, Whitesnake o Poison. Prefiero el emo mil veces.

Se ríe y agrega “pero no soy gay. Jajaja”

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Gloria Trevi, rompe el silencio

Archivo Periodístico,Entrevistas,La Nación Domingo,television 6 August 2006 | 0 Comments

La Locatrevi

Sedujo a Vodanovic el año ’93 en Viña, y “Voy a traer el pelo suelto” se coló en todas las radios. El ’99 la acusaron de abuso y corrupción de menores y terminó en una cárcel de Brasil. Ahí retuvieron su placenta para hacerle un examen de ADN. Había un embarazo y 76 sospechosos. Ahora habla de su nuevo disco y sin arrugarse se compara con Picasso. Esto no es una teleserie mexicana. Es una “trevolución”.

Por J.C. Ramírez Figueroa para La Nación Domingo, 6 de agosto 2006.

GLORIA TREVI, callebo sueto, celular en mano, incendia las autopistas mexicanas rumbo a Televisa.

Sin avisar, bajó de la suite al estacionamiento del hotel, mientras el encargado del sello se desespera buscándola y solicita –muy diplomáticamente– aguardar en línea, por favor.

Es la promoción de “La trayectoria”, disco en vivo donde asistimos al exorcismo definitivo de esta Linda Blair (o Madonna sudaca) de Monterrey, quien intentó hacer rock and roll y terminó componiendo baladas latinas con bases electropop. Melodías con frases guarras (“y aparte de todo quieres ser mi rey / no mames güey”) que la romperían en una fiesta kitsch o disco gay. Clásicos de fuente de soda que recordamos todos.

Aquí su particular operación retorno, directamente desde las ardientes cárceles brasileñas y la telenovelesca justicia mexicana.

–¿Aló, Gloria? Escuché el disco y tienes buenos estribillos y tu banda toca súper, aunque no necesitas esos solos de saxo sensual, porque con tu guitarrista basta y…

–Espere cinco minutos más. Estamos haciendo el contacto.

CHICA RITALÍN. Sucedió en el Festival de Viña de 1993. La banda toca “Borregos” (“brincan, brincan los borregos / dentro de un corral”) y la Trevi (25 años) salta, grita y corre de un lado a otro del escenario. Ni Mike Patton pudo rockear a la concha acústica como ella.

Era la revolución, las niñas querían andar de pelo suelto. Al año sacaría un disco con el impresentable título de “Más turbada que nunca”, acosaría a Vodanovic y se montaría sobre Peter Dragicevic en directo por Megavisión. Según la prensa de la época, ella fue “la primera latinoamericana que habló de sexo al aire” y pronto sería “la más ardiente latin lover desde Rodolfo Valentino”.

–¡Hola! Soy Gloria. Pos, espero que hablemos solamente de mi nuevo disco.

De fondo se escuchan los autos.

–Ehhh…

Lo dice tan amablemente que no queda otra que escucharla. “Para mí, los años no han pasado. Es como si me hubiese metido en una máquina del tiempo y desperté ahora. La gente me quiere igual que antes. Y lo mejor es que estreno nuevas canciones, como ‘Todos me miran’, que habla de lo que me pasa a mí, de enfrentarme a los demás”. También explica que está en medio de una apretada agenda que la tiene viajando a Miami, grabando videos y ensayando. “Por suerte, tengo tiempo para mi hija, Ana Dalai, que es lo central en mi vida”.

SI PICASSO PUDO. Y uno intenta preguntarle por detalles escabrosos de su vida carcelaria, pero ella, que no es tonta, deriva la conversación a interminables frases promocionales de buena crianza, de esas donde no puedes salir, pero con entrelíneas. “Bueno, también te darás cuenta que tuve mucho tiempo para componer”.

Y ese mucho tiempo, seguro es el encarcelamiento en el país del samba hace seis años, donde huyó junto a su pareja y productor, Sergio Andrade –quien le dio cuerda desde que se emparejó con ella cuando tenía 15–, tras ser buscados por acusaciones de corrupción de menores.

La cantante se parece también a estas tías locas que nos ofrecen un jugo sonrientes y si se lo pedimos lo sirve a regañadientes. Puede ser muy cordial narrando cómo compone (“No uso ni piano, ni guitarra. Todo lo que hago es con la voz. Voy cantando y así van saliendo los temas”), pero no se puede dejar de pensar que hasta su prima Brandy Ruiz declaró ser abusada sexualmente por Andrade ante el silencio de la artista. Se dice que el representante tendría sexo con las adolescentes que reclutaba como coristas para la banda, como Mary “Boquitas”, quien escapó con ellos a Brasil. Episodios más oscuros que cualquier biografía de los Rolling Stones, a quienes, por cierto, versionó alguna vez con “Satisfecha”.

“Yo sólo quiero pedirles que se fijen en mi música. Del resto de las cosas prefiero dejar que la gente hable, que se inventen cosas. Yo estoy acá por mis canciones. Por eso quiero ser conocida. ¿A quién le importa que Picasso haya tenido siete amantes? Eso definitivamente no influye en su obra, pues todo esto tampoco debería hacerlo en la mía”, concluye.

También desmiente que recién haya encontrado a Dios en ese período oscuro, que concluyó el 2004 cuando fue absuelta por la justicia mexicana. “Siempre fui católica. Dios me da fuerzas para avanzar”, dice. Cuatro años antes, en Brasil, la policía había ordenado guardar su placenta para un examen de ADN tras su sorprendente embarazo. Los 76 hombres –delegados, celadores, presos– de la cárcel de Brasilia se volvieron sospechosos. El padre, se descubrió, era Andrade. Cuando le preguntan por él, ella dice: “Haz de cuenta que olvidé la pregunta”.

“NO LE CREAS A LA PRENSA”. Gloria dice que le gusta Chile, que no aguanta las ganas de tocar acá. Que su nueva placa no es solamente su nuevo punto de partida, sino que demuestra que está más viva que nunca. “Me aventuré con una cumbia llamada ‘Sufran con lo que gozo’. Te gusta el título, ¿ah?”, explicando que es una declaración de principios. En definitiva, deja en claro que es una chica plena y feliz. Y uno quiere terminar los rodeos y escuchar su versión de la historia.

–Gloria, lo que más sabemos de ti es por tus escándalos. Y frente a las versiones de prensa que leemos, nos gustaría saber la tuya, de primera fuente. Cuéntanos.

–No le creas a la prensa. Escuchen mi música. Y, ¿sabes? Justo estoy llegando a Televisa. Muchas gracias. Un abrazo para los amigos chilenos. ¡Chao!

Y corta. Como esa tía loca que te cambia de tema. Como ella sola.

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