3. Y pienso que hace 365 días hablé de power pop con el baterista (de mi disco favorito) de los Ramones, mandé todo el mundo tóxico que me rodeaba a la mierda y partí, solo, en un bus hacia Buenos Aires.
Este largo reportaje non fiction fue publicado origanalmente en Pániko. Fue mi aventura solitaria por el festival de cine independiente más grande del mundo. Y con una liquidación de sueldo por mis colaboraciones de viático.
Por J.C. Ramírez Figueroa para Paniko, abril 2007.
7 DE ABRIL. JC es nuestro corresponsal exclusivo en la 9º versión del Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI). Este es su primer reporte desde el otro lado de la cordillera, una crónica introductoria hormonal y plagada de lugares comunes sudacas. Aunque perdió la master class de Tom Waits, BAFICI exhibirá más de 400 películas, entre largos, cortos y mediometrajes, y recibirá a la prensa y curiosos con shows de bandas como Babasónicos y Yann Tiersen. Envidia.
GRACIAS A LAS GESTIONES editoriales de Aleandro Jofré y mis ahorros, compré un pasaje en bus directo al Bafici, el festival internacional de cine independiente de Buenos Aires. Sin pentdrive y con dolor de cabeza, me desparramé en el salón cama entre una delegación de alemanes gritones que bucaban conocer la Sudamérica Profunda y una pantalla LCD Sony que repetía la película de Superman. Me cae bien Clark Kent.
Treinta horas después, tras conseguir pieza de hostal (compartida con un alemán gordo malas pulgas y un brasileño que parece estar muerto), tomar desayuno con Romina (una amiga cuyo novio catalán le trajo el box set de La Buena Vida) y acreditarme en el Abasto, camino hasta Corrientes mientras Tom Waits con esa voz que tiene, habla sobre películas y su trabajo como “songwriter” ante la mirada orgásmica de la gente que se quedò fuera de la master class, pero que tiene una pantalla gigante y parlantes para no perderle la pista.
Ahí me da rabia por no haber llegado antes y retirar la entrada para Waits y entrevistar a D.A. Pennebaker (que aparte del viril apellido, siguió a Dylan en sus giras del 65/66, a Hendrix en Monterrey el 67 y a Bowie en su último show como Ziggy Starust) y asistir al debut porteño de Nacho Vegas -”parecía un robot con el pelo largo tapándole la cara mientras movía las manos encima de su guitarra”, dijo severo, el hermano cineasta de Romina. Pero la semana que viene se presentará en el Centro Español cantando canciones asturianas (!). Veremos que pasa.
Buenos Aires está sucia, desesperantemente húmeda y no entiendo el encantamiento que produce en el chileno media. Que te sorprenda que una persona te pida perdón por empujarte, sólo habla de lo maleducados que nos hemos pueto tras hipotecar nuestra libertad al capitalismo disfrazado de alegría concertacionista (wow, soy todo un analista político). A los 10 minutos, hojeando la cartelera de Página 12, la Rolling Stone de allá (mainstream, lo sé, pero sin Algo Records), entrando a las librerías, tomando café y revisando la grilla para ordenar las pelis que comentaré acá, me vuelvo a enamorar degeneradamente de esta ciudad.
8 DE ABRIL. A los seguidores de nuestra cobertura del Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires les tenemos buenas noticias. En su segundo reporte, JC se fue de lleno a las cintas. En este review: Radiant City, A girl is a girl y Tonite let’s all make love in London.
El Harrolds Meeting Point -asi se llama, yo no tengo la culpa- está repleto de chicos cinéfilos apretujados y transpirados. Yann Tiersen es “el” evento del día y a las 22 en punto se sube al escenario y en vez de tocar con su acordeón parisino los éxitos de Amelie o Goodbye Lenin (que en el fondo es la misma partitura), se carga a la guitarra eléctrica y el rock hace temblar el elegante lugar. Y suena bastante bien.
Pero tengo una entrada en el pantalón. Es para “Radiant City” en el Atlas de Santa Fe. Entonces agarro el primer taxi hacia allá. Ahora tengo 30 minutos para escribir, y como no quiero ser Sergio Paz (aunque sus contactos si) me remitiré a las películas y el ambiente del festival.
1. Lo mejor del Abasto, aparte del McDonalds Kosher, es su salita de dvds y vhs. Llegas, pides una pelicula y la ves en unas pantallas de LCD, sin que nadie te moleste. De lujo.
2. Así, a las 10.30 de la mañana pedí “A Girl Is a girl” (Reginald Harkema, 1999). Según la reseña el director tiene “las mismas preocupaciones de Godard en los sesentas”. Es decir las mujeres. Ambientada en una Vancouver suburbana, bohemia y con disquerías de elepés, la cinta, básicamente propone que la mujer ideal se arma conlas mujeres que hemos conocido (sería un horror). Y a medida que crecemos nos aproximamos más a esa mujer total que construyó nuestra cabeza, sin que podamos poseerla ni penetrarla en ningún sentido. Centrada en el romance de Trevor, el apavado protagonista, con una riot grrrl, guitarrista y de pelo rojo (que lo quiere mucho) y una enrollada chica de lentes de marco grueso (que lo jode mucho), el director presiona la tecla generacional/indie y sus códigos: conversaciones largas, personajes secundarios entrañables, referencias pop, bandas de garage, bares. Pero en vez de apestarte, te da risa: es Cinemax un sábado por la noche. Hay una escena donde la chica del pelo raro y Trevor van dialogando mostrandose los titulos de discos impresos en las carátulas. Eso me gustó. Hay otra escena donde la anteojuda se hace la difícil, le rechaza los besos, pero termina masturbando al chico. Hay mucho primer plano a cuellos, piernas y otras zonas púdicas. Ya sabemos de donde viene “Broken Flowers“, pero lo siento Jarmush: ésta si que tiene final.
3. “Tonite Let`s All Make Love In London” (Peter Whitehead). Mientras preparaba una nota sobre 1967, traté de conseguirme este documental y no pude. Al fin pude ver de primera mano a Pink Floyd tocando en la sala UFO, a Mick Jagger con una lucidez insólita, reflexionando sobre los jóvenes que protestan contra la guerra utilizando la violencia, mucho Northern Soul para acompañar las imagenes a las inglesas con minifalda, una activista política universitaria cantando Guantanamera y apoyando a Fidel en español (!). El verano del amor londinense, que según un tipo, fue un invento imposible de tomar en serio para una ciudad que cierra sus locales a las diez de la noche. Excelente. El italiano sentado a mi lado se emocionó con “When I Was Young” de los Animals y empezó a tararearla. Yo con mis pies hice la batería.
4. “Monkey Warfare” me tincó por la reseña: “(…) obsesionados por los 70, Dan y Linda y Susan intentan reverdecer ya no la cultura de coleccionar vinilos, sino también los ideales y las prácticas políticas de aquella época”. Otra de Harkemam pero de 2006, la historia gira en torno a este trío que se pasea en bicicleta y recolecta juguetes viejos o discos o libros, que los linkean a mayo del 68 o al movimiento de Panteras Negras. Lo mejor: la escena fantasma donde te enseñan a ser revolucionario y usar molotovs.
5. En la cartelera de Página 12 se anunciaba “The Rutles“, esa parodia Beatle de 1978 hecha por un Monthy Python. Así que corrí al Centro Cultural Borges, en el microcentro y después de un café, entré y me dio demasiada risa: sale Mick Jagger diciendo que los Rutles siempre le ofrecían canciones porque los Rolling Stones no eran capaces de componer, o Belushi o Bill Murray (y sus fans post Sofía Coppola jamás citaron esta participación). Lo mejor, cuando descubrieron el “té” en 1967 por culpa de Dylan. Éramos cinco personas en la salita.
Saludos desde la Ciudad de la Furia.
PD: Dejé este texto en borrador y vengo llegando de “Radiant City“: la película, Canadiense, para variar, muestra la vida en los suburbios: el mall como plaza, el garage como puerta, los terrenos baldíos y feos, los vecinos que no se conocen, las mamás odiosas y los papás que se “se conectan con su yo interior” manejando su camioneta 2 horas por día. Entonces uno se entusiasma y enrabia porque hacia allá va Chile. Con estadísticas y la opinión de expertos se demuestra que es una vida de mierda, que a diferencia de vivir en el centro, no te integra, te aisla y te obliga a reproducir el mundo en tu pieza con internet o la televisión satelital. Hasta que, y perdonen que cuente el final pero es un escándalo, el director nos confidencia que todos los habitantes de “suburbia” eran actores, para parodiar los avisos publicitarios de los conjuntos habitacionales. Ahi se fue a la basura todo. Jim Brown y Gary Burns: así no hay verdad que se sustente.
9 DE ABRIL. En la tercera entrega desde BAFICI, JC termina algo decepcionado de los estudiantes de cine trasandinos. Quizá por su demora en el subte, sólo comparable con las de su homólogo del Gran Santiago. En esta crónica: Sueños de Polvorón y Música nocturna.
Estoy ordenando el programa para ver 5 películas por día. Hoy sólo vi dos y siento culpa. El resto de la jornada me la pasé acompañando la marcha de los profesores en el Obelisco, por el homicidio de un colega a manos de la policía en Neuquén (avalado escandalosamente por su gobernador). Habían unos tipos con unos tambores y ya veía que en cualquier momento empezaban a cantar el tuta tutá. El subte estaba cerrado y cuando lo abrieron a las 14.00 estaba tan lleno como en Santiago, pero la gente pedía permisos y perdones y disculpas. Llegué, al Abasto, revisé el mail: Alfredo Lewin felicitándome por un texto, cadenas y partí directo a “Sueños de Polvorón“.
El documental relata el ascenso de Willy Polvorón estrella de la canción (y eterno estudiante de Derecho) de Los Polvorines, barrio industrial castigado del Gran Buenos Aires. Con más actitud rockera que Delfin, pero con la misma falta de talento (”Si tuviese éxito en un caso hipotético, cambiarían mis punto de vista sobre la existencia, comenzaría a creer en Dios”, dice un entrevistado que repartía panfletos para sus escasos shows), sólo la pasión y la autoconfesada locura de su amigo/manager, el insólito éxito en la Rock and Pop y sus canciones sobre bicicletas perdidas, asados y covers mal pronuciado de los Beatles lo salvan del destino del autor de “Torres Gemelas”.
La cinta da gusto, la gente celebra y yo me acerco al director Gabriel Alijo. Le pregunto por Delfin, me dice que se lo tengo que presentar y quedamos en una nota.
Llego a Santa Fe y veo la publicitada “Música Nocturna” de Rafael Filipelli. No sé si será que Hollywood y sus estructuras hacen mal, o es mi falta de interés en los estudios sobre cine, pero una cinta donde una pareja se odia, con planos de cinco minutos a una calle y orquestas sinfónicas me aburre fatalmente. Y lo peor es que es en los propios dialogos (sobreactuados) se explica el conflicto central: un intelectual de la música docta no puede terminar un libro porque está neurótico. ¿No debería dejarmelo claro las escenas? La gente se volvió loca aplaudiendo y era que no: si la película tiene la cooperación de los estudiantes de cine del instituto de Buenos Aires. Fome.
Y me duele la cabeza.
Nos vemos mañana.
10 DE ABRIL. El cine como técnica y lenguaje no basta. Según varios. Según JC. En su nuevo reporte desde BAFICI, chequeó los estrenos de las cintas Amber city, Marriage stories, 20 years later, In between days y Reprise, la película generacional de la foto
Creo que el cine como técnica y lenguaje no basta. Aunque demasiada gente ponge los ojos en blanco, escriben fanfictions del libro de Fuguet (o, ejem, Godard) y dicen que su vida es como una película independiente de Cinemax, no muchos han relexionado la tremenda obviedad que acabo de decir en la primera frase.
Llego a primera hora y el pelado de la salita de cine, me dice que tengo que ver a Jem Cohen. Todos hablan de Cohen. De hecho anda por acá haciendo lobby. Cohen, documentalista de la contracultura pop, que persigue a Fugazi o graba videos a R.E.M, me parece muy respetable en el papel. Así que me senté con el VHS de “Amber City”, esperando un bombazo emocional y en realidad, era algo de no creer: una voz femenina presentando descoloridos planos a las callecitas de Amber, Italia; esquinas de su bibloteca o las frutas de su mercado. ¡Cohen al menos como cineasta es un buen fotógrafo!.
Pero tras escuchar como Romina -mi amiga con novio catalán a la cual jotean suecos indies enviandole copias del fanzine Anorak City- encontrar todo malo (desde los listados de Pitchforkmedia hasta “el hype insensato y mainstream de Arcade Fire”), concluí que debía darle otra oportunidad, ver otro VHS y luego tal vez entrevistarlo en el Mc Donalds Kosher. Pero ¡se cortó la luz! Y no pude ni siquiera elegir otro documental de él. Los cinéfilos, cinépatas y estudiantes de cine, estaban enfurecidos porque todas sus cintas quedaron en la mitad.
Se me olvidó contar que en la mitad de “Música Nocturna” la cinta se quemó también. Y aunque pudieron continuar con la proyección, me quedó muy claro que obras tan magnas como aquellas no tienen más remedio que autodestruirse. Ahora está lloviendo y saqué entradas para todas las que me interesan mañana. Vamos a las películas.
MADERA NORUEGA. Phillip y Erik son dos veinteañeros que quieren ser escritores. Ingenuos, talentosos, rockers. El primero sale “con la única chica del país con el Road To Ruin de los Ramones en vinilo, además de reconocer que The Clash la aburre”. El otro tiene novia, pero jode mucho y piensa en terminar con ella. En un bar, uno de los amigotes concluye muy serio: “Mándala a la mierda. Las chicas como novias, no te ayudan a ser lo que quieres ser. Te encierran en un círculo donde los amigos, los libros y la música dejan de interesarte y terminas convirtiéndote en un asqueroso burgués que pasa todos los putos fines de semana viendo tele y cocinando con ella. Amigo, ¿existe alguna mujer que te haya recomendado una banda o un libro que no hayas leído en la enseñanza media? Si existe, es porque su padre, hermano o ex novio se lo mostró”.
Risas nerviosas. Aplausos.
“Reprise” de Joachim Trier, no solo sorprende y gana premios en festivales independientes como el de Karlovy Vary, sino que mientras otros rozan, la cinta penetra. Y ojo, que según Pagina 12, son las otras penetraciones la novedad del año en el Bafici, como “Short Bus” (que tiene sexo real, según todos es muy buena y, me informan, se distribuirá en Argentina). Y, aunque sea un poquito tonto, me gustan estos guiños y referencias melómanas en el cine, como la polera del Queen Is Dead de Phillip o la música de Joy Division que enmarca la cinta.
Un accidente de Phillip y el inesperado éxito de Erik encausa la historia hacia una una historia de crecimiento coral, una reflexión sobre la voluntad (la figura de un viejo escritor de los sesentas santifica la búsqueda de ambos protagonistas) y un retrato generacional tipo “Dazed and Confused” pero más nouvelle vague y existencialista que cualquier cosa de Linklater. Acá hay buenos personajes, amistad, libros viejos, computadores, agentes literarios, post punk, caminatas, borracheras, escapadas a Paris, celos, cagazos y una infinidad de asuntos que aunque no conectarán a todo el mundo, al menos te conectan a ti. Es obvio. Y sin nada de A-Ha.
Con la ridícula fijación por los superhérores en la cultura televisiva/hollywoodense (puedes confiar, repito, en un tipo con capa el 2007?) agradezco, saludo y felicito el arribo de los nuevos cineastas que son nerds de bibliotecas/disquerías y no nerds de comics. Al fin.
DOCUDRAMAS. Me voy al Abasto a ver un documental que subrayé: “Marriage Stories, 20 Years Later“. Al final si ves todas las películas que te recomiendan terminarías alienado. La premisa de este documental es seguir a una pareja que inauguró los “Estudios sobre el matrimionio” en la TV comunista checa en 1980. Ver en qué andan ahora. Y es un espanto: con un negocio de muebles que no logra repuntar, cinco hijos -”nosotros quisimos tenerlos, pero nos miran raro” declara ella- uno con problemas de drogas y el otro de aprendizaje y una vida reducida al trabajo, es una prueba contundente que no te debes casar enamorado. Ellos lo hicieron y el marido está devastado (incluso llora y a mi me da una tristeza enorme) y ella es una neurótica. Uno de sus hijos se mete al ejército porque “quiere ser libre”. Si esos papás hubiesen pensando las cosas mejor y se hubiesen dedicado a sus hijos, otro gallo cantaría. Y estremece ver a la mujer declarando en blanco y negro: “Me caso porque lo amo. No lo he reflexionado. Pero tampoco creo que sea un pecado o algo tan terrible hacerlo tan apurados”.
ESTOS COREANOS. Se supone que el cine independiente de Corea es el que mejor retrata la vida urbana contemporánea. Para comprobarlo, pedí el dvd de “In Between Days” de So Yong Kim (2006). La cinta es básicamente: una chica Coreana en Toronto con tristeza, que camina con anorak en invierno y que no hace nada. Como la de “Babel” pero sin las partes pornográficas. Fome.
“OPERATION FILMAKER“. Otro documental que subrayé. Un estudiante de cine Iraquí termina trabajando de asistente en una película con capitales judíos en República Checa. Todo gracias a las gestiones de un productor de MTV. Una chica decide grabarlo. El problema es que el tipo es un irresponsable y engreído. Aparte de defender a Bush por darle esta oportunidad (!!!), deja trabajo pendiente para irse de carrete, miente sobre sus orígenes -le dice a “La Roca”, si el mismísimo, que su casa fue bombardeada- y le pide plata a la gente y no la devuelve. Inteligentemente la directora Nina Davenport, muestra el choque con la cultura emprendedora estadounidense: “Debes servirle café a tu director, aunque sientas que esa no es tu labor. Debes hacer todo lo que te pida. Así te vuelves imprescindible para él. Y te dará una oportunidad”. Mucha sonrisa y poca ayuda, para este chico iraqui, que no hace nada para ganarse a la gente, claro. En la ronda de preguntas un tipo preguntó si no era ese acaso el problema, que los yanquis esperaban un iraquí trabajador y respetuoso del sueño americano y les sale este pastel que incluso apoya a Bush, ante el espanto del liberales y progresista equipo de filmación. Al final el tipo se fue a Inglaterra -beca “La Roca”- pero sin plata, pidiendole a la propia directora, enfadandose, quitándole las cintas y luego, invitandola nuevamente. “Si. Me arrepiento de haberme involucrado, pero te aseguro, chileno, que haré que ese tarado me la devuelva cada dolar que le presté”, me dijo.
Saludos cinépatas, cinéfilos y porteños.
11 DE ABRIL.Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires. BAFICI. Reporte número cinco. Cintas: Upa, How is your fish today y Zorro’s mar mitzvah.
Quiero ver “Short Bus“. Todo el mundo insiste en que la película es la bomba, porque está ambientada en Nueva York y los protagonistas tienen sexo de verdad. Como ya les conté, será distribuida en Argentina y no faltará quien la lleve al Cine Arte Alameda y hasta un periodista de LUN podría hacer una nota al respecto. Pero no la encuentro en la salita de vhs/dvds. Así que pido, sin dudarlo UPA (Una Película Argentina), el demencial debut del trío de directores/actores Tamae Garateguy, Santiago Giralt y Camila Toker.Terminé cagado de la risa, ante el espanto de los serios críticos de cine que estaban con los ojos en blanco ante las propuestas de Corea o del señor Cohen.
1.UPA CHALUPA. Veamos: un aspirante a director, gordo, gay y engrupido recibe la mejor noticia de su vida. Un premio desde el extranjero. Se trata de un incentivo monetario para desarrollar un corto. Ese corto servirá para vender un proyecto de película. A su vez ese dinero servirá para continuar buscando recursos. Y esos recursos permitarán filmar (o grabar) la película de una buena vez. Já.
Como si fuera un documental, con esas cámaras mudas pero nerviosas e intrusas, UPA nos muestra el proceso de buscar actrices (”¿no será una de esas películas de ahora donde no pasa nada durante dos horas?”, pregunta una), los ataques de divismo entre el equipo (”quiero maquillarme diez minutos como la otra”), la histeria ante las caídas de las locaciones (”hagámosla en mi departamento”, dice el gordo) y en definitiva todo el hueveo para sacar un maldito corto para promocionar una película.
Aparte que el corto en sí, es una cosa godardiana en blanco y negro y artístico que francamente da más risa.
UPA es el “This Is Spinal Tap” de las escuelas de cine. Me dan ganas de robarme el dvd y exhibirlo clandestinamente.
2. PELÍCULAS DONDE NO PASA NADA. Termino la película, voy corriendo a la sala a ver otra y la sala está llena. Ni siquiera alcanzo a ver el spot -odiado por muchos a estas alturas- donde unos tipos le insisten a otro a que muestre el cuadro que sostiene en sus manos y que según él, “no se puede, porque es el cuadro más triste del mundo” (la respuesta al enigma en youtube). En fin. La sala estaba llena. “How Is Your Fish Today” era la película. Y bueno, es una cruza documental/film (financiada por la siempre generosa BBC) donde un aspirante a escritor devenido en guionista de telenovelas en Beijng inventa un personaje que asesinó a su esposa y escapa hacia el norte, a Mohe, una tierra casi mítica para el escritor, donde dicen que el sol casi nunca se pone. El escritor está desencantado, con abulia. Se hizo budista, pero no encontró ninguna respuesta. Le aconsejaron tener un pez, pero se le mueren todos, excepto “Bella de Día”. Finalmente toma el tren para seguir a su personaje.
La película/documental es lentísima. De hecho en un momento, no estoy seguro si me quedé dormido, pero cuando me reincorporé, el tipo seguía en el tren. Guo Xiaolu, explicó después que “en este momento la película se vuelve documental”. Las texturas y las escenas de la vida cotidiana en Mohe y la China del norte, fronteriza con Rusia, repleta de hielo y, especialmente los pescados saltando sobre el fondo blanco, es increíble.
Lo raro, es que mientras el cine comercial está empeñado en acelerar en sincronía con la televisión por cable, imagino. Esta cinta -cuyo plot originalmente trataba sobre un tipo que asesinó a un comunista, pero para evitar la censura transformaron en su señora- es en cámara lenta.
“Para vender la película usamos una larguísima secuencia donde una pareja cocinaba pescado en Mohe. Duraba más de 5 minutos. Lo redujimos a 1.30 y la mostramos. Aun no obtenemos distribución”.
Una pena, porque esto si es que es travelling without moving.
3. SHALOM. Me comí unas hamburguesas en el Mc Donalds Kosher. No sé que les pasa, pero me atendieron bien. Creo que estos textos, por ser escritos a alta velocidad, pierden el peso. A veces, pudes reflexionar algo en serio, pero el soporte, digamos, “filológico” no te da. También pienso que debería estar ya, en el dj set de Babasónicos que es a las 00.00. Pero antes, la última película de la jornada. “Zorro`s Bar Mitzvah” de Ruth Beckermann. Esta noche soy más judío que el Muro de Los Lamentos. Se trata de un seguimiento a las familias judías de Austria en sus respectivos Bar Mitzvah, que, para los ignorantes, es una especie de fiesta de 15, donde los chicos “toman sus pecados, que hasta ese momento cargaban sus padres, y se hacen resposables de ellos, es decir se hacen adultos”, como bien explicaba un rabino.
La ceremonia gira en torno a un chico obsesionado con el Zorro, y que exige al videista que repita una escena calentona que viver el bueno de Antonio Banderas. El documental es chistoso y la gente se ríe. Yo debi haber tenido una de esas fiestas, pero ni siquiera estoy seguro aun si mi abuelo es paisano de Woody Allen.
12 DE ABRIL.Frente a frente con Keane, en esos cachondos set íntimos de la cadena Much Music, mientras BAFICI encandila la otra mitad de Baires, la banda de Tom Chaplin mostró su repertorio a la prensa argentina en la antesala de Vive Latino Chile. JC terminó afónico de tanto chillar por los ingleses, revisa su apología.
Tom Chaplin y su banda Keane están frente a mí. Yo sigo el ritmo con el pie, canturreando “Cause everybody`s changing and I don`t feel the same“. Pero mi mente está en las empanadas, pizzas y tragos que se reparten acá, en La Trastienda, el local más famoso del “rock nacional” donde toca Spinetta o Pyschodelic Furs. ¿Cómo llegué acá? Contactos, eso mismo que no tengo en Santiago porque pensaba que Algo Records ya tenía contratado un relacionador público.En fin. Estoy en un especial de Much Music. Un recital íntimo como le dicen. Y el gordito de Keane está flaco y se cree mino porque usa ropa negra apretada y baila mientras canta. Si. Es igual a Jofré.
Se supone que Keane es una banda detestable. Un grupo de casting, mamón y lastimero. Lo peor de Coldplay pero con menos electricidad aun. Pero a mí me gustan. Algo hay en los cambios de acordes, en ese piano con efectos y la forma de alargar las frases de Chaplin que nunca antes se había escuchado. Tal vez si, en bandas que a nadie le importan como The Hit Parade de Sarah Records.
De hecho el recinto aparte del estresado equipo de grabación (”si me tocás algo, te vas al infierno, che”, le grita un cameraman a un pendejo) está repleto de gordas e histéricas, tipos elegantes que se nota no entienden nada y parejas de buen pasar.
David Bowie modelo Ziggy Stardust deja de sonar y aparece la banda, con más cara de turista perdido que de rockers curtidos en la carretera, y comienzan a repasar sus hits, en un formato piano/batería sin platillos/voz. Si bien el sonido pierde bastante, “Somewhere Only We Know” o “Bedshaped” emocionan, porque se nota que la banda aun no se apesta de tocarlas y por ende, se la creen.
Luego viene una pausa para la entrevista.
Saludan en castellano y ellas gritan “ahhhhhhhhh”, encantadas.
Ahi te das cuenta del “piloto automático” de las bandas presionadas por su sello para cultivar las buenas maneras en estos nichos de mercado, y además de la paja que debe dar desarrollar una respuesta nueva a una pregunta que te hacen mil veces. Y eso es tristísimo.
“Es increíble tener fans de todo el mundo y que vayan transmitiendo sobre la banda acá en Argentina … o Chile! (según un artículo de Wikén, titulado acertadísimanente “De Parte de Keane”, se habla que ellos están convencidos que fue un dj chileno el primero en creer en ellos, pero al parecer era centroamericano). “El piano es más emocional, pero nos gusta que suene como guitarra”. “Es extraño tocar en Glastonbury ante tanta gente, o componer en la ruta o no tener tiempo para nada”.
Chaplin relata su choque en la calle con Paul McCartney y que terminó en colaboración. “¿Quien no es fan de los Beatles? Lo notable fue como Paul corrió a una disquería, compró nuestro disco y le gustó”.
Luego sigue la tocata y la locura.
A mi me deprime un poco, aunque seguiré defendiendo sus discos.
Mañana más cinema y diversión,
23 DE ABRIL. En algún pegoteado ciber del sur, JC despacha su último review del Buenos Aires Festival Independiente de Cine Internacional. Hoy: Scoop, Filmatron, Paprika, The third pint, Slumming, trailers y más pelis.
Estoy en Tomé, octava región. Misión periodística. El Bafici terminó y Upa! -mi favorita, en serio- ganó premio categoría local y el “drama intimista coreano” In Between Days categoría internacional. El último piso del Abasto quedó vacío, me quedé comiendo pizzas y con bastantes ideas en el tintero y con este informe escrito en un cuaderno, con el último fin de semana cinematográfico del festival.
En la revista “Ñ” editada por Clarin y que se vende en Chile con meses de retraso (como la RDL), aparecía un reportaje sobre el Bafici. El redactor jugaba con los conceptos “snob”, “anteojos de marco grueso” y “sentirse parte de una comunidad” para describir a la gente acreditada que se ríe fuerte, especialmente cuando no hay subtítulos al español. Me dio risa eso, aunque el artículo era, en el fondo, una compilación de observaciones obvias. Pensaba esto mientras tomaba vino en “El Palacio del Queso” a cinco cuadras del Abasto, desde donde tuve que pagar la cuenta, correr y chocar con argentinas con poleras de Joy Division y sus novios dientones, todo sea para ver las últimas películas.
1. SCOOP. En rigor no estaba en la cartelera del Bafici, pero sí en el mismo cine donde se exhibían las películas en competencia. ¿Como no ver a Woody Allen en Buenos Aires, donde es un ídolo y éstán editadas hasta sus obras de teatro? Acá, Allen es un mago/ ilusionista de gira por Londres que invita a meterse en una caja “desmaterializadora” a Sandra Pransky (Scarlett Johansson haciendo de estudiante de periodismo). El problema es que adentro ella se encuentra con el fantasma de un periodista que no podía irse al sueño eterno sin contarle una primicia: el famoso “asesino del tarot” es, en verdad, un conocido aristócrata británico y esa si que es una buena historia perioística. Pransky convence a Allen, quien termina haciendose pasar por su papá y le dice a la gente: “bueno, al menos ahora es menos tonta que cuando nació”. Lo mejor de todo es ver a Woody Allen en la pantalla grande, reirse mucho y comprobar que la película no es mala como dijeron los críticos de rostro severo.
2. FILMATRON. “Estuvimos ocho años haciéndola” explicaban los de Farsa Producciones, los mismos de ese clásico llamado “Plaga Zombie” (cuando la palabra freak sólo la usaban los freaks). Y todo ese pulso artesanal enmarca una historia demente: estamos en un mundo orwelliano/sudaca donde la televisión está controlada con programas malísimos y no existen cámaras ni posibilidad de filmar películas. Entonces un grupo de rebeldes aprovecha el concurso “La Película de la Gente” para contar la historia de lo que está pasando. Con mucho personaje secundario demenbte y querible, guiños al mejor cine “b” y esa cosa esperpéntica/futurista recuerdan que estas historias “frikis” son las mejores.
3. PAPRIKA. Sábado por la mañana. Nuevamente el cine lleno. Animación japonesa y juego de espejos a lo Matrix sobre una máquina capaz no sólo de proyectar los sueños sono de compartirlos y meterse dentro. El invento, como era de esperar se le va de las manos a los cientíticos y todo queda en manos de la buenamoza Paprika. Una historia enredadísima -todas las películas que tienen que ver con sueños/pesadillas exageran el recurso de la confusiòn realidad/fantasía, con una escena notable de una parade perversa con personajes de sueños que quieren dominar el mundo y esa sensualidad naive de la agente Paprika. Interesante, apesar de todo.
4. THE THIRD PINT. Con guión y dirección del argentino Luciano Podcaminsky, se trata de un inglés que al beberse la tercera cerveza y sintiendose tan feliz al conocer a una mujer termina desapareciendo ydescubrendo lo bueno y lo malo de la invisibilidad. Su ingenuidad y mensaje cristiano chocó bastante con el cinismo cinematográfico, pero a mi me gustó. Es tan obvio que hay que cuidar y querer a los amigos que siempre se olvida.
5. SLUMMING. Esta la tenía subrayada desde siempre. La cinta austriaca -seleccionada en el “cada vez más mainstream” segun muchos Sundance y todo- gira en torno a una especie de Enrique Symns -es decir, un poeta de las cosas simples pero que leyó a Lacán- que vende sus textos e insulta a la gente, y unos niños ricos con tristeza que se meten en los barrios bajos y se dedican a seducir chicas por internet. Uno de ellos decide jugarle una broma metiendolo en la maletera del auto y haciendolo despertar en una heladísima República Checa. Buena y extrañísima.
6. L` ANNÉE SUIVANTE. Esta es una de esas cintas que uno llega porque no hay nada más en cartelera. Y al final te pasan cosas. Acá la idea de la soledad está tratada con largos planos de Manu, la chica protagonista sobreviviendo a los malls y Carrefours de los extramuros de Paris. Su querido e izquerdista padre recién falleció y su madre está empeñada en vender la casa y borrar el pasado. Lo que podría ser una lata o una especie de Lost In Translation con inmigrantes africanos, su directora Isabelle Czajka esquiva todos los cliches yprimero concentra la angustia adolescente de Manu, el duelo -que en verdad es el duelo de la izquerda de mayo del 68 simbolizada-, la tarada de la madre, el contrapunto entre bosques y megamercados y la más puta soledad. El punto de inflexión lo marca un instructor de tenis del resort que eligieron para olvidar, y que termina besando a Manu, pero ella en vez de responderle, pone caras de asco y comienza a buscar la forma de escaparse de la casa y tener trabajo, mientras se atan los nudos sueldos y el fin empieza a apretar al espectador con un final-no-feliz. Emociona de verdad. Ojalá que la distribuyan en Chile.
7. WOMAN ON THE BEACH. Aparte de revisar el debut de Jackie Chan (”Twin Dragons”) y la imprescindible “Don`t Look Back” con Dylan, el plato fuerte de la última jornada fue esta cinta coreana. Un guionista tiene que terminar un trabajo que le encargaron y viaja a la playa con un ayudante. Pero éste invita a la novia y el guionista termina echándole el ojo, mientras el ayudante simplemente desaparece. Lo que podría ser un romance de aquellos, se diluye cuando la chica se le ocurre contar -ante la insistencia de ambos- que tuvo muchas relaciones durante el tiempo que vivió en Alemania. Eso el guionista no se lo puede perdonar: “Todo el tiempo me vienen imágenes y no puedo luchar contra ellas”, entonces se busca otra parecida. El problema es que la chica vuelve y se encuentra con la escenita. Si bien la película puede ruborizar a los que hayan pasado por una situación parecida, no es muy original. Es más que nada un capítulo de Pasiones bien filmado. Pero vaya que la pasamos bien y nos sentimos mal, con el rollento guionista.
Tom Waits está vivo y pasó por Buenos Aires, en el marco del reciente festival de cine independiente. Habló de películas y canciones, respondió preguntas y claro, aporreó el piano ante un auditorio en pleno orgasmo. Después fue a ver a jóvenes tangueros, un partido de futbol y una secreta inspección de locales porteños donde tocar.
BARRERAS PAPALES en plena Avenida Corrientes. Es sábado por la noche, hace demasiado calor y los transeuntes abandonan su rutina de cafés-librerías-teatro para contemplar a la multitud apretujada frente al Teatro Presidente Alvear. Hay guardias y una pantalla gigante también. “Venite pronto, che. Tom Waits dará una conferencia y dicen que también va a tocar!. Pero no nos dejan entrar sin invitación, la puta que los parió” grita un flaco de barba por su celular.
Suspenso. Una van se estaciona. Se abren las barreras y ante la incredulidad de los fans -que hasta levantan carteles ofreciendo dinero para conseguir la puta invitación- el mismísmo Waits se baja, levanta la mano derecha y saluda amablemente, sin quitarse su mítico sombrero. Saltan los celulares y cámaras digitales.
Es que su llegada a esta clase magistral organizada por el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires debía ser inmortalizada. Sobretodo, sabiendo que el músico es famoso por no dar entrevistas ni salir de giras “prefiero pasármela en la casa con mi esposa”. Después de todo tiene 59 y hace rato que abandonó la mala vida.
Adentro se encienden las luces (sorpresa! hay un piano!). Afuera, todos los ojos son para las pantalla gigante. Los periodistas encargados de conducir la entrevista lo saludan. Y él les dice a un auditorio ya entregado: “Hola!”. Gritos. Aplausos. Silencio.
PAPÁ DE LEJOS. Antes -aunque cueste creerlo- nadie queria a Tom Waits. Ni siquiera él mismo. Ya a los 18 era un viejo que daba tumbos por Los Angeles, con una petaca de whisky y su voz de monstruo, buscando cualquier antro abierto y equipado con piano. Eran los sesentas y como fugado de una novela de Bukowsky, trazaba un plan para completar el puzzle dejado por el padre ausente -abandonó su hogar hacía siete años- precisamente siendo como él.
“Mi padre era pura Rebeldía por partida doble”, confesaría el músico a la revista Mojo el 2004, recordando a este cantante y viejo bohemio llamado Jessie Frank, en honor a los bandidos Jessie y Frank James. ÉL le enseñó en guitarra las canciones de Woodie Guthrie, Harry Belafonte y corridos mexicanos. En los restaurants, cada vez que cruzaban la frontera, papá Waits pedía a los mariachis que por favor fueran a cantar a la mesa. Al final, la familia regresaba al hotel, mientras Jessie seguía cantando con ellos, regresando con los pajaritos, después de dormir en las colinas, mirando las luces de la ciudad y tomando tequila.
Entonces, el adolescente Tom convirtió a Louis Armstrong, Nat King Cole o Howlin`Wolf en sus figuras paternas. Los Beatles, que estaban en plena efervecencia, pasaron de largo. Su único contacto con la “contracultura” fue al dispararle casualmente a un amigo mientras practicaban puntería. En el hospital fue a visitarlo un primo hippie e intrigado, decidió partir a la cercana San Francisco, cuna del “verano del amor”. Terminó más interesado en la célebre librería City Lights y los cafés que en los recitales de Jefferson Airplane. Tom Waits ya era el vivo retrato de su padre.
Pero algun error habrá cometido en su destilada búsqueda paterna que, tras canciones, borracheras, vagundeo y la edición de “Closing Time” (1973) su sorprendente debut, fue adoptado por Frank Zappa para telonear sus shows. Y ahora lo cuenta entusiasmado entusiasmado dejando las bromillas al enciclopedismo de los entrevistadores -mientras le tiran datos duros él respondía “eh, si” o “eh, no”- y entregándose él a su público que le seguía la corriente.
ÉCHALE LA CULPA A FRANK ZAPPA.“Era una experiencia religiosa. Como si me tiraran a los leones. La primera noche inventaron un cantito para pifearme diciéndome que era malísimo. Creo que Zappa me estaba usando como termómetro rectal, claro que no en el sentido literal, jaja, sino para medir la temperatura del público, gente muy melómana. Cuando terminaba él me preguntaba “hey, Tom, como está la gente hoy”. Era una situación tristísima, pero pensaba: el show bussines es así y estoy pagando el piso. Así desarrollé un gran sentido del humor”- dice moviendo las manos.
Envalentonado por la experiencia, siguió dándole al trago y a la redacción cancionera. Sus ambientes aguardentosos, donde se desenvuelven texturas swingeras y blues, vientos, pianos maltratados, espesos riffs e historias degeneradas fueron un impacto al corazón de la industria de la cultura. Porque para entender a Waits no puedes poner sus discos mientras haces el aseo o comes con amigos: debes ensimismarte. Y como esto es casi un antónimo de la música pop, hasta el día de hoy Waits es acusado de sobrevalorado. O de todo lo contrario. Pero esto no es el planeta Arctic Monkey, esta banda británica que te ofrecen con la excusa de “haber tenido el disco de debut más vendido de la historia. Afortunadamente.
“A todos nos gustan las canciones” -dice, con esa voz que tiene- “Lo importante es que a ellas les gustes tú. Por eso debes coquetearles, hacerte el interesante, para que se queden contigo. Pero es un lío mantenerte atractivo todo el tiempo para que no nos abandonen. Hay que seducirlas, pero no sé si lo he aprendido, a pesar de los años. Uno no debería tenerse tanta confianza”.
MÚSICA PARA LOS OJOS. Waits dice que aunque le guste mucho trabajar en cine no se considera actor y reconoce que “las películas son caras y difíciles de hacer”. Fue camarero en “La Ley de la Calle” de Coppola, colaboró con Godard, estuvo en “Vidas Cruzadas” del finado Altman, se hizo amigo de Roberto “La Vida es Bella” Benigni y Jim Jarmush. ¿Cómo olvidarlo filosofando con Iggy Pop en “Coffe & Cigarrettes”?
“Si no te gusta tanto tu papel, pero aceptas trabajar igual, te aseguro que a la mitad de la grabación ya te quieres matar. Es como una relación de pareja: algo infernal puede salir en el camino. Hubo películas en que me dije: No puedo decir esta frase. No es graciosa. Y no va a ser graciosa porque yo lo diga”.
Su fuerte, claro, son las canciones para bandas sonoras: “One From The Heart” (del mismo Francis Ford), “Una noche en la tierra”, “Fight Club”, “12 Monos”, “La Tormenta Perfecta”, “Shrek 2″. Siempre con el inconfundible swing de sus manos sobre el piano. Mientras, paralelamente sacaba discazos como “Rain Dogs” (1985), “Bone Machine” (1992) o “Real Gone” (2004). “A veces quieren que mejores y salves una película con una canción. Y eso no se puede. Aunque a veces una canción puede iluminar un filme, pero no sé las leyes para lograr ese efecto”.
WAITS PORTEÑO. Fueron las profundidades de los ochentas -entre la cirrosis, los amigos y los proyectos cinematográficos- el peaje donde finalmente Waits se convirtió en hombre. En esos años abandonó el alcohol -que jamás interrumpió su actividad compositiva-, reconoció que también le gustaban los Rolling Stones y formó una familia.”Mi hijo es el baterista de mi banda y se queja que le pago poco”, confesó.
De su padre quedó el amor por la tradición músical estadounidense y la voz -”Desde niño que usaba bastón y trataba de hablar ronco como los adultos”. Pero el camino que trazó en su adolescencia al piano de clubs de mala muerte californianos ya es otro.
Por eso ahora ahora lo vemos con cara de enojado -Bob Dylan es un viejito gagá al lado de él- , impecablemente vestido -los Strokes y Franz Ferdinand quedan en ridículo-, arriesgandose a grabar discos triples para el pequeño sello independiente Anti, como si volviera a tener 17 y cerrando la Master Class -que al final se convirtió en un emocionante monólogo con preguntas- aporreando el piano para tocar “You Can Never Hold Back Springs” y “Tom Trambeurt`s Blues”
Después del show, antes que el público -con gusto a poco, obviamente- recuperara la respiración tomó la van y se fue a cenar con el medíatico gobernador de la ciudad Jorge Telerman, alguien dateó a Waits para ver a la Orquesta Típica Fernandez Fierro unos jovenes tangueros con look rocker que estuvieron recientemente en Chile. El domingo partió a Liniers a ver el partido Vélez/Boca
Lo que nadie supo fue sobre su tour un tour secreto por los teatros porteños como El Gran Rex buscando un local donde hacer algun show, emocionado por la devoción argentina. El Luna Park le pareció horrible.
“Uno hace las canciones cuando ellas desean que lo hagas. ¿Desaprovecharás el momento? Si lo haces, al final te enojas mucho, porque después termina escribiendolas Bruce Springsteen. No me pasó, pero nadie está libre”
PARA ESCUCHAR A TOM WAITS.
Closing Time. 1973.
Su debut. El equivalente a una larga noche en una taberna, atendida por un Waits pianista, rudo y confidente. Sorprende su voz ronquísima que con el tiempo iría volviéndose prácticamente death metal (pero con neuronas). Jazz, Rithlim and blues y una canción que fue versionada por Tim Buckley ese mismo año: “Martha”.
Small Change. 1976.
Disco que potenciado por su evolución poética que fue muy popular en pleno advenimiento punk. “Step Right Out” o el mismo “Tom Traubert Blues”. Piano, bohemia y sobria ebriedad. Mucho piano y saxofón para ambientes sórdidos.
Rain Dogs. 1985.
Una tapa que cruza perfecto el London Calling con cualquiera de los Smiths. Y como el mensaje se vuelve más poderoso con los contrastes, acá no hay nada de punk ni de jangle londinense. Acá hay rock primal, con instrumentos como el trombón, la marimba y el banjo, pero con unas guitarras espesas tapándolo todo en función de canciones como el hit “Downtown Rain” o “Big Black Mariah” con su adorado Keith Richards en guitarras.
Bone Machine. 1992.
Un disco bruto que jamás será un hit, pero como bien señalaba la revista Mojo: “marca un punto aparte en su carrera”. Rock and roll de ultratumba, voces que asustan y pulsiones africanas. El ADN del sonido negro, reactualizado en un disco/juego que al parecer dejó muy contento a su autor y a nosotros nos sirve para disfrutarlo y sobretodo conocer los límites creativos del viejo Waits.
Orphans. 2007.
Su último e impresionante disco triple. “Orphans: Brawlers, Bawlers And Bastards” (“Huérfanos: Alborotadores, Gritones y Bastardos” ¿un guiño a las novelas de Soriano?) Una eléctrica y poderosa colección de versiones de rockabilly, country, blues y folk (eso que llaman “Americana”), tan buena como manejar un cadillac por las míticas carreteras yanquis con un grupo de forajidos. Es cosa de escuchar “The Return of Jackie and Lucy” o “Low Down” (con ese sonido de guitarras al máximo y baterías machacantes pero en un estudio de los años cincuentas) para caer rendidos ante este viaje a la semilla.
CONOCERLO ES AMARLO SIETE COSAS QUE HAY QUE SABER DE TOM WAITS.
7. A pesar de ser amigos con el cineasta Jim Jarmush estuvieron a punto de irse a los golpes. Según Waits, Jarmush estaba poniendo demasiado de su cosecha y la obra en rigor era un clip promocional “Me dijo: ‘Mira, no es tu película. Es una promo para mi canción’ (…) Recuerdo que lo encerré fuera, en el párking, y él aporreaba la puerta y gritaba ‘Jim! Voy a encolarte la cabeza a la pared!’ No pegó mi cabeza en la pared. Pero es verdad que en realidad los videoclips no son películas mías, son películas para una canción. Hace mucho que aprendí esto”.
6. Colaboró Junto al escritor William Burroughs colaboraron en una obra musical (“operística humorística”)The Black Rider. “Hablaba todo el tiempo de reptiles, armas e insectos. Si le conversabas de eso, le caías bien”, dijo Waits.
5. Keith Richards participó en la sesiones de Rain Dogs, aunque Waits se confesó incapaz de seguirle su ritmo tóxico. A propósito de las declaraciones del Stone, diciendo que jaló las cenizas de su padre, Waits dice “Bueno, no puedo opinar de eso. Total, eran las cenizas de “su” padre, no del mío”.
4. Los Ramones versionaron “I don’t wanna grow up” como último single en 1995. Waits les devuelve la mano y grabó en su último álbum “The return of Jackie and Judy”.
3.”¿Que pasará arriba”? le preguntó Waits a Martin Perez (editor de Radar de Pagina 12 y uno de los engargados de conducir la entrevista). “Este teatro está lleno de gente que no sabe inglés. pero sabe las letras de todas tus canciones, lo que sea que hagas va a estar bien”, le respondió, pero el músico no se convencía. “Me sorprendió lo nervioso que estaba, al punto que necesitó usarnos a nosotros, los que lo entrevistamos para tranquilizarse” -confidencia Martin- “Como artista, es un sobreviviente de las guerras de los setentas, el que más se dedicó al alcohol. Y realmente es uno de los mejores letristas desde Johnny Mercer, algo que nadie podría negar después de escuchar Orphans, el disco triple de baladas que recién editó”.
2. Joaquin Sabina: “Yo quería ser como Tom Waits, sabiendo que si hubiese nacido en España jamás hubiese encontrado disquera. Waits también es rock and roll”
1. Medio en broma, medio en serio Waits señaló: “Buenos Aires me facina. Estuve en el cementerio, una tienda de mascotas y un conscesionario de autos”.
El Rubber Soul de la Parlophone me mira y dice “cómprame”. Yo observo a Lennon y lo pienso -y lo seguiré pensando- mientras me acompañan en mi bolso de -agonizante por fatiga de materiales- los 1001 discos que hay que escuchar antes de morir, los nueve cuentos de Sallinger y la autobiografía de esa chica que publicó una columna en el New York Times y J.D. le comenzó a enviar cartas y todo eso. En fin. Me vuelvo loco: vinilos y singles de Cream, Rolling Stones, Deep Purple, Abba, The Who, Residents, The Smiths. Entonces me voy a sentar en un café a la 1 y media de la mañana y escribo lo que debería ser el post de hoy pero que por descompensación se me borra y queda mal escrito. Estoy feliz -y libre- en Buenos Aires. Ya era hora.
Juan Carlos Ramírez Figueroa, (1979, Higueras Talcahuano). Periodista Profesional, reportero freelance y ensayista especializado en contenidos digitales y reconvertido a los estudios culturales. He escrito para La Nación Domingo, El Mercurio, Zona de Contacto, Artes y Letras, RTV/Mira (revista de tv cable), El Guachaca, Rockaxis, Mira El Péndulo (Lima/Miami) y La Mano (Buenos Aires), entre otros. También he sido columnista/productor en radio Rock and Pop y brevemente "columnista" de Via X. Actualmente escribo en Paula y La Nación Domingo. Todos los viernes critico discos en Emol. Y también presento Lucha Libro en Radio Uno (97.1 FM) desde las 8:30. Acá ordeno y recopilo mis publicaciones, artículos, links y textos dispersos.