“I WANT THE WORLD TO STOP / SUICIDE GIRL” – BELLE AND SEBASTIAN (SINGLE, 2011)

Uncategorized 7 February 2011 | 1 Comment

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La cada b se llama “Suicide Girl” (bonus de iTunes y que recuerda mucho a The Cars, debo decirlo) y los bonos son “Blue eyes of a millionaire” (el otro de iTunes) y “Last Trip” (de Amazon)

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“O COME, O COME, EMMANUEL” – BELLE AND SEBASTIAN (2010)

Uncategorized 20 December 2010 | 0 Comments

Sabemos por la biografía de Paul Whitelaw que Stuart Murdoch es el único cristiano practicante del indiepop. O al menos el único que lo dice con orgullo. Así entendemos como su banda recreó con sublime belleza este himno adventista. Por cierto, Emmanuel en hebreo significa “Dios con nosotros”·

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BELLE AND SEBASTIAN: SIN PILOTO AUTOMÁTICO

Uncategorized 15 November 2010 | 0 Comments

El grupo de la escosesa Glasgow desmotró por qué son una banda singular en el mundo del pop. Más allá del indie, Belle & Sebastian figuran hoy como la última experiencia de una banda de culto. Con esa categoría arrasaron en su debut en Santiago.

Por J.C. Ramírez Figueroa para Emol, 15 de noviembre 2010

Intentaron disimularlo hablando de sexo oral en sus canciones. Metiendo guitarras glam o teclados ochenteros.Declarando que también eran malvados, borrachines y con ganas de ser masivos. Asegurando que detestaban todo el twee y jangle pop ochentero con que los asocian. Pero todos los intentos de Belle and Sebastian por ser una banda ruda, se deshacen al verlos en vivo. O, precisamente los convierten en lo que son: la última banda de culto.

Desde “I didn´t see it coming” la apertura (que abre también su flamante disco Write about love) hasta el cierre con “Another sunny day”, el debut de los escoceses en Santiago bastante “distinto” a un show de rock convencional. Primero, la actitud bailarina de Stuart Murdoch (cantante y director de la banda) que hizo que el público fuera imitándole sus pasos aprendidos del northern soul. Segundo, los excelentes arreglos de vientos, cuerdas, guitarras eléctricas, voces y percusiones. Lo que se conoce como pop de cámara, que sostienen canciones tan enormes como “The stars of track and field”, la sublime “Fox in the snow” o “If you find yourself caught in love”. Tercero, la actirud de los músicos que tocaron sin piloto automático, frases cliché ni divismos.

Si bien el recital por momentos, se cargó a algunas canciones “menores” como “Sukie in the graveyard”  (inexplicable las ausencias de “Funny little frog” o “The state i am in”) también hubo rescates como la extraordinaria “There´s too much in love” o las geniales guitarras gemelas de “I´m a cuckoo”. También destacó el guitarrista y segundo cantante del grupo Stevie Jackson, que, a diferencia del líder se mantuvo entre la concentración o los gestos a lo “guitar hero”.

Claro que hubo histeria, declaraciones de amor a Murdoch o Sarah Martin, murmullos demasiado altos, comentarios maliciosos sobre la “nueva melomanía pelo lais” (tal como se habla de la nueva derecha) a propósito de las niñas que subieron al escenario a bailar. Pero lo más destacable es que al fin hubo un show donde las canciones eran lo más importante. No por nada al final hubo un aplauso mutuo entre músicos y público. Como dijo un asistente: esto es como Glee pero en versión indie. Exactamente.

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BELLE AND SEBASTIAN: ¿LA ÚLTIMA BANDA “DE CULTO”?

Uncategorized 13 November 2010 | 0 Comments

No daban entrevistas ni aceptaban fotos. Rechazaron al descubridor de Madonna y The Ramones, porque “no lo reconocieron”. Grabaron algunos de los discos de pop orquestal más perfectos de las últimas décadas. Y ahora que sacaron nuevo disco (“Write about love”) debutan en Chile este 14 de noviembre.


J. C. Ramírez Figueroa para Artes y Letras, 7 de noviembre 2010

“¿Has visto a esta banda?” La pregunta, que imitaba los avisos buscando niños perdidos, fue tema central de la desaparecida revista Select en 1998, describiendo mejor que nadie la paradoja de los escoceses Belle and Sebastian.

La ilustración -un retrato hablado de sus integrantes- reforzaba la idea de unos músicos en fuga, cuya política -explicaba la bajada- era “no dar entrevistas, no hacerse fotos y ofrecer sólo un puñado de recitales”.

El grupo, un ensamble más bien, entre seis y siete integrantes estables, había publicado un disco extraordinario: If you’re feeling sinister (1996). Una obra que, sin campaña mediática alguna, trepó en todas las listas de “lo mejor del año”. Un milagro de pop orquestado (plumillas, cuerdas, vientos), letras que se leen como cuentos y melodías por sobre la media.

Esto hizo descubrir su verdadero origen y debut: Tigermilk , publicado apenas unos meses antes. Lo grabaron en un salón parroquial, tras ganarse unos fondos de la municipalidad de Glasgow para músicos desempleados. Las mil copias de ese disco, tan brillante como el otro, repartidas a amigos, ya se habían esfumado.

Pop subversivo

“Belle and Sebastian es lo más alejado del punk si se piensa como suenan sus canciones, pero tiene la actitud más punk de todos los grupos con los que he trabajado”, declaró Steve Draids, su tour manager, en la indispensable biografía “Una historia de rock moderna”, de Paul Whitelaw (Metropolitan, 2009).


En ese contexto, que Belle and Sebastian hayan rechazado la disciplina del rock comercial (fotos, entrevistas, ensayos metódicos) es perfectamente entendible. Incluso, prepararon una guía de respuestas, donde explicaban el origen del nombre más allá de la serie de dibujos animados en que efectivamente se basa.

Así como su carrera de ocho discos y cerca de quince singles que pasan del pop de cámara al glam, y del folk al pop de sintetizadores sin aburrir jamás. O que todas sus carátulas sean de distintos colores y parodiando la estética del cine francés o inglés de posguerra. O invitar a los fans a aparecer en los videos, en vez de ellos. O sus referencias a Salinger, Bob Dylan, Marx y el northern soul al mismo tiempo que cantan sobre cafés, matonaje escolar o perros. Hasta podían hacer un videoclip sobre la fantasía de perderse en una biblioteca (“Wrapped up in books”) y luego otro (“Step into my office, baby”) sobre un limpiador de vidrios que se convierte en objeto de deseo de un empresa llena de mujeres.

Cuando los invitaron a Brasil, aceptaron aparecer en un late show, donde el conductor apenas sabía de ellos, sólo por la experiencia. Y cuando se ganaron un premio Brit en 1999, compararon su triunfo “como si Albion Rovers goleara al Inter de Milán”. Pero la mejor historia fue con el magnate y descubridor de Ramones, Madonna y Depeche Mode: Seymour Stein.

Stuart Murdoch, el director de la banda y principal compositor, no toleró que éste le pidiera un concierto privado. “Aunque haya viajado de Nueva York a Glasgow, no tendrá atenciones especiales”, dijo. Después de tocar de mala gana dos canciones, la banda fue a cenar y Stein pidió ¡todo lo que había! La banda terminó echando la comida en bolsas para perros, el tipo nunca volvió a llamar.

“Digámoslo así: Belle and Sebastian como la banda de culto perfecta, la banda pop para gente que le gusta leer, la banda para enamorarte y para que te rompan el corazón, la banda que existe y suena nada más que para uno y por uno” resumió Rodrigo Fresán en una columna para Página/12.

Escribiendo sobre el amor

Write about love (2010) ha sido celebrado como cada nuevo disco lanzado por la banda. Aunque fue comparado con God help the girl, el proyecto de Murdoch cuyo disco homónimo fue compuesto por él y cantado por tres chicas que respondieron a un aviso publicado en un diario escocés.

El músico, que ha sido señalado por su biógrafo como “probablemente el único cristiano practicante del indie-pop (o al menos, el único al que no le importa admitirlo)” ha declarado que si no fuera cantante sería predicador. Y también que aparecer en los medios y que sus álbumes sean elogiados “no tiene nada de glamoroso”. Incluso, dijo que no le entusiasmaba que su banda fuese mencionada en películas hollywoodenses como “Juno” o “(500) Days of summer”.

Es curioso que la mayoría de los comentarios sobre el Write about love comiencen desde la idealización de la banda, más que desde su “momento artístico”. Como por ejemplo utilizar el léxico indiepop: “canciones para caminar junto a la lluvia”, “melodías soleadas”, “maravillas orquestadas”. O juicios de valor que oscilarán entre el autoengaño (“el mejor disco de su carrera”), la extrañeza (“¡Qué hace Norah Jones cantando acá!”) y la frustración (“Eran mejores los discos antiguos”)

Pero la verdad es que el disco suena como a un reinicio. O más bien su definitivo paso a la adultez. Ellos mismos han reconocido los errores que han cometido, por ignorancia o arrogancia, y que les han impedido llegar a un público más masivo. Por eso, a pesar de los ripios y baches, hay un puñado de temas extraordinarios: especialmente “I want the world to stop”, “Write about love” y “Sunday’s pretty icons”. En ellos hay un nivel musical que es totalmente Belle and Sebastian. Una síntesis de todos los estilos y triunfos de sus discos anteriores que deberían en algún momento ser la tónica de todo un disco.

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BELLE AND SEBASTIAN – Write About Love (Rough Trade/Matador, 2010)

Anorak City,Archivo Periodistico,Críticas,Musica 8 October 2010 | 0 Comments

Por J.C. Ramírez Figueroa para Emol, 8 de octubre 2010

La discografía de Belle and Sebastian fácilmente puede interpretarse como la lucha por sensibilizar el cancionero pop-rock sin volverse cursi en el intento: desde el pop de cámara -a lo Left Banke o The Association- de Tigermilk (1996) hasta las guitarras glam y viejos sintetizadores del The life pursuit (2006). Era una propuesta integral que afectaba melodías, arreglos, letras, estribillos. Pero también eran sus escasas declaraciones a la prensa, apariciones en televisión y los libretos interiores de los discos. Así, es fácil entender la adoración y el sentimiento de “excepcionalidad” que hacen que sus fans se sientan los únicos en el mundo con derecho a escucharlos. A pesar de ser una agupación bastante popular, basta recordar los premios y la difusión -hasta en MTV y revista Rolling Stone- del If you`re feeling sinister (1996). Pero es entendible, si pensamos en el tipo de música que dominó dominó esos años: rap-metal, indietrónica, rock de garage.

Por eso es curioso que la mayoría de los comentarios sobre el Write about love partan desde la idealización de la banda, más que desde su “momento artístico”. Como por ejemplo utilizar el léxico indiepop:  “canciones para caminar junto a la lluvia”, “melodías soleadas”, “maravillas orquestadas”. O juicios de valor que oscilarán entre el autoengaño (“el mejor disco de su carrera”), la extrañeza (“¡Qué hace Norah Jones cantando acá!”) y la frustración (“Era mejor God Help The Girl“, el proyecto solista de Stuart Murdoch).

Pero la verdad es que el disco suena como a un reinicio. O más bien su definitivo paso a la adultez. Ellos mismos han recomnocido los errores que han cometido, por ignorancia o arrogancia y que les han impedido llegar a un público más masivo. Por eso, a pesar de los ripios y baches, hay un puñado de temas extraordinarios: “I’m not living in the real world”,  “I can see your future”, “Come on sister” y especialmente “I want the world to stop”, “Write about love”  y “Sunday’s pretty icons”. En ellos hay un nivel musical que es totalmente Belle and Sebastian. Una síntesis de todos los estilos y triunfos de sus discos anteriores que deberían en algún momento ser la tónica de todo un disco. Un disco que haga que sus mismos fans dejen de justificarlos, como relataba graciosamente Paul Whitelaw en la biografía “Una historia de rock moderna”: “¡Les gusta el fútbol! ¡Y beber! ¡Y hacer cosas malas, entre ellas aparearse como moscas con representantes del sexo opuesto! ¡Como putos adultos, vaya!”

Belle and Sebastian / ”Write about love” (Rough Trade/Matador, 2010)

1. I didn`t see it coming, 2. Come on sister, 3. Calculating Bimbo, 4. I want the world to stop, 5. Little Lou, Ugly Jack, Prophet John, 6. Write about love, 7. I`m not living in the real world, 8. The ghost of Rockschool, 9. Read the blessed pages, 10. I can see your future, 11. Sunday`s pretty icons.

Stuard Murdoch (voz), Stevie Jackson (guitarras, harmonica), Chris Geddes (teclados), Richard Colburn (batería, percusiones), Sarah Martin (violín), Mick Cooke (trompeta, bajo), Bobby Kidea (bajo, guitarra)

Invitados: Carey Mulligan y Norah Jones (voz, coros) Tony Hoffer (programaciones), Bruce Otto (trombón), Lauren Chipman (viola), Noah Glastone (trombón); Eric Gorfain, Wes Precourt, Melissa Reiner, Amy Wickman y Daphne Chen (violin); John Krovoza, Matt Cooker y Richard Dodd (chelo); Stephanie OKeefe y Danielle Ondarza (french horn).

www.belleandsebastian.com

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Belle and Sebastian – Write About Love (2010)

Uncategorized 7 October 2010 | 2 Comments

Todas las reseñas blogger del Write about love -y por extensión a B&S- son parecidas. Primero alabarán algún tópico separatista del clásico “mundo del rock”  (las referencias literarias, esa sensibilidad tan Velvet/Felt/The Smiths, sus portadas de colores). Después intentarán aproximarse a su música desde el léxico indiepop:  “canciones para caminar junto a la lluvia”, “melodías soleadas”, “maravillas orquestadas”. Y finalmente  intentarán algún juicio que oscile entre el autoengaño (“el mejor disco de su carrera”), la extrañeza (“¡Qué hace Norah Jones acá!”)  y la frustración (“Era mejor God Help The Girl“).

Yo prefiero celebrar “I´m not living in the real world” (7/10)  “I can see your future” (7/10), “Come on sister” (8/10),  “I want the world to stop” (9/10), “Write about love” (9/10) y “Sunday´s pretty icons” (10/10)

También destacar una entrevista donde Stuart Murdoch explica como conoció a Carey Mulligan (vió An Education “en modo GHTG”), hablan un poco del disco y repasan su carrera.

Y, por supuesto, poner este link para bajarse el disco que ya descargué de un sitio que posiblemente fue -o será- atacado por la “policía del rock” que quita los discos online.

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Instrucciones de Uso

Uncategorized 22 September 2010 | 4 Comments

Arturo Rodriguez me trajo la biografía de B&S. Dice que era la última copia disponible en la FNAC de Barcelona. Excelente.

¿Cuales son vuestras influencias? Si nos preguntáis eso, moveremos el culo en la silla con inquietud y trataremos de sortear la pregunta.

¿Por qué? Porque no os iba a gustar la respuesta. ¿Qué cuales son nuestras influencias? Nuestras mamás, nuestros papás, aquel chico del colegio que nos habló de sexo por primera vez… Os gustaría que os hiciésemos una lista larguísima de la música que nos gusta. Pero ya os podéis imaginar que eso es lo último en lo que pensamos cuando estamos tocando. ¿Acaso Eric Cantona piensa en George Best cuando juega xontra el Liverpool? No lo creo.

“Es posible que fuésemos un poco sobrados, pero en aquel momento no nos lo parecía”, dice Stevie, que enseguida se dio cuenta de que, ya que la prensa sólo tenía interés en hablar con la persona que escribía las canciones, no tenía mucho sentido que los demás concedieran entrevistas. Y así fue como el mito comenzó a crecer. La prensa, a la que se le negaba un punto de vista, creó el suyo propio a partir del hecho de que los miembros del grupo no querían hablar.

pp 169-170

Bajar capítulo I, centrado en Stuart Murdoch, su adolescencia, cristianismo y extraño amor por el hard rock (pdf)

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