Ok Go – “Of the blue colour of the sky” (2010, EMI)

Uncategorized 18 February 2010 | 0 Comments

Del hype viral a la lata indie mainstream americana

Por J.C. Ramírez Figueroa para Emol, 18 de febrero 2010.

Esta es la banda que se hizo famosa el 2006 por un video donde ejercían una extraña coreografía en una sala de ejercicios. Esta producción de YouTube (“Here it goes again”) fue linkeada, repetida e incluso parodiada en Los Simpsons. Detrás de este ruido mediático, el grupo no destacó demasiado. Simplemente fueron uno de los hitos de la viralización del pop por Internet. Y otro one hit wonder para las compilaciones americanas de power pop.

Para Of the blue colour of the sky, su primer álbum tras Oh no (2005), donde se incluía aquel single, los muchachos intentan comenzar de nuevo. Para esto reclutaron a Dave Fridmann, ex Mercury Rev y productor del Soft bulletin (1999) de Flaming Lips. De ahí la “psicodelia” de su producción en canciones como “WTF?”,  “While you were asleep”, “In the glass” o “Back from Kathmandu”, saturadas, sobreproducidas y a kilómetros de la amabilidad de los singles que los hicieron famosos.

Pero, como buenos indies estadounidenses, el monocordismo les puede jugar malas pasadas. “This to shall pass”, tendrá baterías altísimas en la mezcla, un piano y efectos “épicos”, pero esta fundado sobre los mismos tres acordes rockandrolleros de “La bamba”. Esta idea de saturar canciones vulgares con efectos “novedosos” persigue a todo el disco: la reverberancia y saturación de “All is not lost”, la distorsión del bajo a lo Primus en “Needing gething”, el funky con estupefacientes de “White knuckles”.


Sólo cuando los OK Go son ellos mismos -o al menos como los conocimos- la cosa funciona. “Skycrapers” es una melancólica pieza soul, con saludable “aire” entre la percusión, el bajo, el jangle de la guitarra y la voz. Nada de saturaciones. Al igual que “I want you so bad I can’t breathe”. Triste, contenida, guitarreada, más cercana a Stevie Wonder que Flaming Lips. “Before the earth was round” cantada con vocoder o el synthpop de “End love”, que recuerdan el disco de Julian Casablancas, también funcionan. Incluso hay una baladita con guitarra acústica: “Last leaf”.

Esta dualidad entre la megaproducción indie estadounidense y el sonido negro hacen que el disco suene contradictorio. Está claro que OK Go es una banda que se acerca peligrosamente al montón de agrupaciones que buscan nuestra atención por Internet. Pero que tuvieron el ingenio y la inteligencia de tener como “capital simbólico” el video de YouTube. ¿Cuantas más lograron eso en la década pasada?

Ok Go / ”Of the blue colour of the sky” (2010, EMI)

1. WTF?, 2. This too shall pass, 3. All is not lost, 4. Needing/Getting, 5. Skycrapers, 6. White knuckles, 7. I want you so bad i can`t breathe, 8. End love, 9. Before the earth was round, 10. Last leaf, 11. Back from Kathmandu, 12. While you were asleep, 13. In the glass

Músicos: Damian Kulash (voz y guitarra), Andy Ross (guitarra, teclados y coros), Tim Nordwind (bajo y coros) y Dan Konopka (batería).

www.okgo.net
www.myspace.com/okgo


más reseñas de discos acá.

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La silenciosa “japonización” adolescente

Archivo Periodistico,Reportajes 1 November 2009 | 0 Comments

En cinco días se agotaron las entradas VIP para el único concierto en Chile de Dir en Grey, padres del rock japonés moderno. Además, las inscripciones en el Instituto Cultural Chileno Japonés se duplicaron este año. Y el interés por la cultura japonesa va en aumento al punto de armar bandas folclóricas de música de ese país. A continuación una mirada a un fenómeno que va más allá de los dibujos animados.

Por Juan Carlos Ramírez Figueroa, para Reportajes El Mercurio, 1 de noviembre 2009.

Cinco rockeros orientales posan frente al Paseo Ahumada. Los adultos que pasan los miran extrañados. En cambio, los adolescentes que vuelven del Eurocentro comentan sueltamente el precio de las entradas. Es el afiche gigante de Dir en Grey, quizá la banda más popular del rock japonés contemporáneo, instalado en la disquería Feria Mix.

El recital, anunciado para el viernes 6 de noviembre en el court central del Estadio Nacional, será el debut de una banda de rock oriental en el recinto y la coronación de la insólita serie de visitas de estrellas del JMusic (música pop japonesa) a nuestro país en el último tiempo.

Artistas como Eizo Zakamoto (agosto, 2008), el dúo LM.C (enero 2009), los cantantes Hiroshi Kitadani y Massaki Endoh (11 y 12 de octubre, 2009) o los rockeros Mucc el 29 de octubre. Muchos incluso vienen directo a Chile como Dir en Grey y continúan su gira en el Hemisferio norte.

Pero uno de los hitos fue la primera presentación en Chile de Miyavi, un compositor de rock japonés. Las 4.000 entradas para su show del 22 de mayo de 2008 en el Teatro Teletón se agotaron en apenas quince minutos. Los organizadores no lo podían creer. Al igual que la gente que pasaba por ahí, al ver los raros peinados de los fans y escenas de fanatismo dignas de barra brava, con chicos cantando a gritos, casi en trance.

Pop naciente. Definir la JMusic y sus ramificaciones es complicado. Tanto como intentar separarlo de lo “visual kei”, término que engloba la estética de las bandas y sus fans: pelos de colores, trajes victorianos, diseños orientalistas. Básicamente es la forma en que Japón procesa el rock y pop estadounidense, pero con guitarras fuertes, ritmos bailables rápidos, baladas muy melodramáticas y puesta en escena teatral.

Para Sebastián Quevedo (20), estudiante de bibliotecología y seguidor de la música oriental, esta generación se formó a consecuencia de las oleadas de información japonesa. “En los ochenta, las series del programa Pipiripao (“Candy”, “Meteoro”). En los noventa, las exposiciones de comic del dibujante Fito Manga y los ciclos de cine del Cine Arte Alameda. Y en el pasado reciente, el programa Resident Hit de la radio Fm Hit”.

Para él hay un renovado interés que se nota caminando por Ahumada los viernes por la tarde y viendo que está repleto de jóvenes “hablando de cosas japonesas”. También gracias a los sushi-bar (hay más de 50 locales locales en Santiago y al menos 3 cadenas importantes) y los juegos de baile como el “Dance Dance Revolution” o el “ParaParaParadise” donde ellos se suben a una plataforma y deben seguir las complicadas coreografías que aparecen en la pantalla.

Esto ha permitido el surgimiento de eventos como el “Anime Festival”, “Anime Expo” o las comunidades Otakuyakuza.cl y Otaku-Usach.cl. El nivel de organización llega a que grupos en el sitio Facebook pidan llevar a la banda “L’Arc~En~Ciel” al Festival de Viña del Mar.

Pensar en japonés. Mientras cae la última lluvia sobre Santiago, un grupo de jóvenes se refugia en una casona de Alcántara para exponer sobre rock o política. Pero no en castellano, sino en japonés.

Es difícil entender sus extrañas modulaciones y sonidos. Por eso antes, repartieron al público asistente fotocopias con los textos traducidos al castellano. Se trata de la versión 27 del Concurso de Oratoria en idioma Japonés, celebrada el sábado 24 de octubre y cuyo premio consistió en becas para seguir estudiando el idioma en el Instituto Chileno Japonés.

“El boom por estudiar japonés viene del animé y el rock. La diferencia con las generaciones anteriores que también rayaban con lo ‘japo’, es que ahora existe internet como disparador de la curiosidad. Así, pueden ver las series en su idioma original y de ahí empezar a investigar la cultura de donde provienen”, explica María Cristina Pérez de Arce, la encargada de asuntos culturales.

El Instituto se formó en 1940 y hoy está ubicado en una casa de cuatro pisos de calle Seminario. En la entrada hay folletos anunciando el mes de Japón que se está celebrando entre octubre y noviembre. También afiches, cuadros costumbristas orientales y hasta una figurita de acción de un transformer. Y, por supuesto, muchos alumnos repasando las materias o estudiando en grupo. El año pasado había treinta inscritos. Ahora hay sesenta, y quedaron decenas en la lista de espera.

Los cursos duran cuatro años, ya que el idioma japonés es bastante más complejo que el inglés. Se compone de dos silabarios distintos: hiragana y katakana, además del kanji, los conocidos ideogramas que son representaciones gráficas del idioma.

Fabiola Niefergold (20) estudia bibliotecología en la UTEM y habla japonés. En el colegio, empezó a asistir a los ciclos de animé del Cine Arte Alameda. Antes de google, estos festivales junto a las revistas y las tiendas especializadas eran las únicas instancias para japonizarse. “De repente empezó a llegar mucha gente. A veces se llenaba tanto que quedaba público afuera”, explica.

A la salida de una de estas proyecciones se quedó leyendo un folleto del Centro de Estudios Integrales de Japón (CEIJA), la otra institución que imparte el idioma en nuestro país. “Viendo estas series en el idioma original a uno le despierta la curiosidad por entender qué dicen. Uno se interesa por su cultura y códigos. Sobre todo al entender cómo ellos, que son muy reservados, explotan a través de sus animaciones. Acá aun se relaciona con algo para niños, pero allá todo el mundo lee y se identifica con las historietas. Y cuando a ti te gusta algo distinto a lo occidental que se te impone, se te abre el mundo”.

Lo mismo piensa Marcelo da Venecia, ex bajista de la banda Weichafe, que armó junto a un par de amigos hijos de japoneses, la banda Akatambo. Ellos hacen folclore japonés usando instrumentos occidentales como violín o flauta traversa y editaron el año pasado el disco “Camino de la luna”. “Antes de unirme a ellos no conocía nada de la música japonesa. Está muy arraigada con la naturaleza: si la letra te habla del océano, las notas intentan reproducir lo que te provocan las olas”. Da Venecia aclara que lo que tocan no tiene nada que ver con la JMusic (pop japonés) sino con raíces mas ancestrales. Ya están invitados para las Semanas Musicales de Frutillar.

“El público siempre estuvo, lo que pasa es que ahora la cosa explotó”, piensa Patricio Subiabre asesor comunicacional de Bizarro, productora del show de Dir en Grey. En apenas cinco días se agotaron las 500 entradas VIP de $49.500. Otra prueba más que la mejor promoción se hace por internet, ya que esta banda jamás ha sonado en los medios tradicionales.

“Fue gracias a internet y las redes sociales. Antes habría sido imposible acceder a esta música, y ahora hay un interés genuino”, explica Rodrigo Sáez, de Backstage Producciones, responsable también del regreso de Miyavi el 17 de octubre y el debut de la banda Mucc en el Teatro Novedades.

Y Subiabre remata: “Los adolescentes chilenos son una generación tan huérfana de identidad nacional que están abiertos a recibir culturas extranjeras. Si te bombardean con reggaeton, es obvio que vas a buscar algo más. Y estas bandas japonesas lo tienen”.

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Nacho Vegas: “Sé Que No Soy El Mejor Cantante, Pero Siempre Pienso En Bob Dylan”

Archivo Periodistico,Entrevistas,Musica 27 October 2009 | 0 Comments

Hablé con Nacho Vegas por teléfono. Aun no entiendo cómo un songwriter que canta sobre violaciones, heroína e infernales grietas espirituales sea  tan tímido y educado

Una de las primeras canciones de Nacho Vegas (Gijón, 1974) que sonó en Chile fue “El ángel Simón”. Venía en el cedé de regalo que acompañaba a la revista catalana Rockdelux en un número dedicado a lo mejor de 2001. El tema era un impresionante monólogo de un padre ante su hijo recién suicidado donde le decía cosas como “y desde cualquier lugar / dondequiera que ahora te estés pudriendo / sólo quiero que sepas / que ya no te tengo miedo / que ahora estoy cansado / y sólo tengo miedo de mi propia vida”. Ocho minutos de piano y bandoneón que apretaban la garganta como pocos songwriters en español saben hacerlo.

Esta pieza abre la antología doble Canciones inexplicables, recién editada en Chile por el sello Infanta Terrible. Son veintitrés temas que demuestran cómo Nacho Vegas ha “hispanizado” como nadie la belleza y sordidez de pilares de la canción de autor americana. Dos ejes por los que transitan y padecen los héroes que protagonizan las canciones de Tom Waits, Leonard Cohen o el propio Bob Dylan. Al mismo tiempo podemos detectar radiaciones noise que vienen de su participación en grupos históricos del indie español de los ’90 como Eliminator Jr. y Manta Ray.

Sin embargo el músico también ha investigado la extensa tradición de la música asturiana en canciones como “Añada de Ana la friolera”, que es una canción de cuna regional (que en Asturias llaman “añadas”), o el proyecto Lucas XV. Además ha coescrito discos junto a Enrique Bunbury, Aroah y la recordada Christina Rosevinge, junto con publicar el año pasado el libro “Política de hechos consumados” que también edita aquí Infanta Terrible. En esas páginas el músico aprovecha de extender las correrías de sus personajes e intenta una especie de autobiografía donde admite que “hay que arder hasta apagarse”.

La entrevista a Nacho Vegas, sus escritos sobre canciones como la citada y una reseña a su libro Política de Hechos Consumados tras el salto [...]

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Sol y Lluvia: “Fuimos Rockeros Y Folklóricos De Siemprel

Archivo Periodistico,Entrevistas,Musica 9 September 2009 | 0 Comments

Perseguidos por la CNI, autores de grandiosos himnos de protesta y capaces de llevar más de 60 mil personas a sus recitales, Sol y Lluvia celebran sus treinta años de historias y anuncian nuevo disco. Hablamos con Amaro Labra, voz y guitarra emblemático del conjunto.

Por JC Ramírez Figueroa
En nuestra cartografía musical Sol y Lluvia encarna el mismo rol que Los Redonditos de Ricota en Argentina o The Grateful Dead en Estados Unidos. Agrupaciones que desarrollaron un “rock-pop de raíces”, capaz de representar y movilizar tanto al público universitario como a las clases obreras.

Amaro Labra (voz y guitarra) celebra la comparación con la banda del fallecido Jerry García. No por nada, Sol y Lluvia se formó en 1979 gracias al interés de sus miembros por el rock clásico (que tiene mucho de country, blues y folk) y la Nueva Canción Chilena, arrasada por el Golpe de Estado.

-Es cierto, tenemos esa onda. Y quienes escuchan también son capaces de viajar largas distancias -dice contento.

La banda nació en La Legua a partir de un taller de serigrafía instalado por Amaro junto a su hermano Charles Labra en 1975. Aunque no eran propiamente “católicos”, si estaban ligados a la Iglesia Cristo Rey a la que asistían desde chicos y que sirvió de oasis en tiempos duros. Espirituales, folclóricos y rockeros comienzan un dúo llamado Antuanca (Sol Rebelde en mapudungun) para convertirse, tres años, después en Sol y Lluvia. Su disco debut se llamaría Canto + vida (1980) y sería un éxito dentro del circuito de resistencia a la par que el dúo se convertía en banda con percusiones e instrumentos eléctricos.

Después del disco La vida siempre (2000, Alerce), Charles se separa del grupo, formando el grupo Antu kai Mawen (Sol y Lluvia en mapudungun) que, según ha declarado en entrevistas, busca recuperar el sentido original de la banda. Sin embargo Sol y Lluvia ha seguido activo gracias a discos como La conspiración de la esperanza (2004, Universal) o el DVD Sol y Lluvia vive!!! (2005).

Este sábado 12 de septiembre en el Velódromo del Estadio Nacional, la banda probará, una vez más, su poder de convocatoria para festejar sus 30 años. El grupo está formado en la actualidad por Amaro Labra (voz y guitarra), su hermano Johnny Labra (bajo), su hijo Harley Labra(batería y percusión), además de Patricio Quilodrán (quena, zampoña, charango y voz), Marcelo Concha (quena, zampoña, charango y coros) y Joseph Barahona (quena y zampoña).

Sol y Lluvia tiene una carrera con hitos como la creación de “Un largo tour” y “Para que nunca más”, grandiosos himnos de resistencia ante la dictadura militar, o la largada de 40 mil copias vendidas de A desatar esperanza (1987) y + personas (1988), ambas promociones independientes y que no gozaron de ninguna publicidad. A eso se suma el hecho de ser la primera banda chilena en llenar el Estadio Nacional en un concierto individual, en 1999.

-Estamos creando un nuevo disco ahora y lo pasamos muy bien con eso. Nuestro flujo de discos es a escala humana. Tres o cuatro años pasan entre ellos. Ese ritmo de trabajo nos tiene felices, los medios replican bien la cosa, la gente necesita creer en algo y nosotros buscamos ayudarlos a ellos en esa búsqueda. Hay Sol y Lluvia para rato.

-Imagino que están concientes de que son una de las bandas más populares de la historia de Chile, que muchas canciones han trascendido el tiempo, ¿cómo manejan ese legado?

-Nos hemos ido dando cuenta muy lentamente en realidad. No era una preocupación nuestra, pero ha habido una respuesta increíble por parte de la gente. El año pasado estábamos el 11 de septiembre en la Universidad del Bío-Bío y habían más de siete mil jóvenes de entre 17 y 22 años que cantaban, armando un coro impresionante. Fue una sorpresa bastante grande ver como estos jóvenes nos conocían, y no sólo una sino casi todas las canciones. Ahí uno piensa que es un hito dentro de la música chilena y que crece hasta el día de hoy. Seguimos viviendo al ritmo de estos años.

-Sorprende comprobar que en los ‘80 ustedes como grupo no estaban comprometidos con ningún partido político, más bien pasaban por encima.

-No había militancias partidarias en el grupo. Hay diferentes tendencias, menos una (se ríe). Estamos marcados por una cultura de los Derechos Humanos y de la libertad que creemos no existe en la derecha de este país.

-A propósito de eso, ¿piensas que los grupos actuales, a diferencia de los ‘80, no se vinculan a los procesos sociales y políticos del país?

-Estamos llegando a una etapa en que debería reactivarse el compromiso. Hay extensas etapas de recreo en que no se siente amenazada la vida. Pero ahora efectivamente está amenazada la vida y el medio ambiente. En Centroamérica, que no está muy lejos de nosotros, ya hay una dictadura instalada en Honduras, por ejemplo. Cuando terminó la dictadura militar acá hubo un recreo, pero uno no puede ser tonto todo el tiempo y tampoco desprenderse de lo que pasa a tu alrededor. Yo creo que hay de todo, gente que se compromete y gente que no. Lo que si siento es que hay muy buenos músicos…

-Entonces, ¿eres optimista respecto a nuestros jóvenes?

-Acá hay un tremendo capital funcionando. Creo que pronto van a surgir personalidades y preocupaciones más políticas. Hay escuelas gigantescas como Violeta Parra y Víctor Jara, que regalaron una forma de hacer canciones no sólo en la música, sino también en las letras. Uno no puede competir con Estados Unidos haciendo jazz o rock. Uno tiene que remitirse a su identidad y creo que acá se está desarrollando una música asociada nuestra tierra. Hay un sonido santiaguino, hay un sonido de Concepción. Están brotando músicos y considero que ésta es una etapa bien potente. El mismo hecho que a nosotros los jóvenes nos valoren, significa algo.

-Sol y Lluvia fusionó intuitivamente rock y raíces latinoamericanas…

-Tenemos una escuela rockera fuerte. Jimi Hendrix, Lennon, Led Zeppelin, Grand Funk, The Doors. Pero también tenemos la Nueva Canción Chilena, Inti-Illimani, Violeta, Víctor Jara. Éramos jóvenes antes del Golpe y alcanzamos a vivir esa etapa, cuando se estaba desarrollando esa fusión entre rock y folclor por los Blops o Los Jaivas. Pero nunca fue tan pensado. Desde los quince años que yo componía y me interesó el folclor porque era lo que se escuchaba en ese momento. Cuando integramos percusión comenzó a nacer un sonido “de tribu”, que podríamos llamar “música santiaguina”. De occidente recibimos el rock, del norte el charango y del sur tenemos la música campesina. Todo eso llegaba a Santiago. Y a principios de los ‘70 sonaba en la radio. Por ejemplo, Patricio Manns, que era todo un hit, incluso a fines de los ‘60.

-De hecho Manns utilizaba teclado eléctrico.

-Hay algo que quedó trunco en esa época. Me acuerdo de Víctor Jara con los Blops (“El derecho de vivir en paz”). Nosotros sentimos que somos continuadores de esa idea. Nunca lo planeamos, eso sí. Recién ahora que miramos hacia atrás nos damos cuenta de eso. Al final, simplemente somos una guitarra, una voz y alguien que hace canciones, que soy yo. Después se agregó un bombo, charango y un bajo eléctrico. Era la lógica hacerlo así, fuimos rockeros y folclóricos desde siempre.

-¿Cuándo se dieron cuenta que tenían un arrastre popular que otrs grupos no tenían?

-Yo creo que fuimos los primeros que mezclamos un asunto rítmico con esperanza. Había alegría y protesta, pero siempre con la idea de construir algo distinto. Es lo que hacemos con nuestras vidas. Todo lo que escuchas es lo que vivimos. No es que nos sentemos a construir una canción así. Son respuestas y soluciones que nosotros creemos.

-Lo que ustedes retrataban en los ’80 es actual aún.

-El tema de la pobreza no avanza. Y nos referimos también a la pobreza de no crecer como personas. Queremos que haya juicio de verdad. Es irrenunciable para nosotros. Sin bronca, pero con justicia. Sentimos que hay que hablar y construir y dejar de hacernos los tontos. A principios de los ’90 había gente que pensaba que Sol y Lluvia no tenía nada que decir, cómo si nosotros fuésemos solamente un instrumento antidictatorial. Y acá estamos.

-¿Es verdad que fueron perseguidos por la CNI?

-Nosotros fabricábamos nuestros afiches. Nos detuvieron cuando estábamos repartiendo junto a mi hermano panfletos y también intentaron quemar nuestro taller. En el primero estuvimos secuestrado dos días. Al menos no hubo tortura física, porque era el período en que la DINA estaba convirtiéndose en la CNI. Lo segundo fue un atentado un día domingo, no tengo bien clara la fecha. Por suerte estábamos en el taller y alcanzamos a apagar el incendio. Sin embargo no quisimos difundir mucho eso, sólo a la Vicaría de la Solidaridad. Hacerlo público hacía más mal que bien, porque se estimulaba el terror y el miedo.

-“Para que nunca más” es una de sus grandes canciones, ¿Nos podrías hablar de ella?

-Había una campaña de la Iglesia que tenía el mismo nombre. Nosotros propusimos esa canción. Salió sola, porque acá no hay mucho pensamiento ni nada. Salen simplemente. Hay tantas canciones… me he dedicado a repasar, porque ya puedo mirarlas como si no fuera yo quien las  construyó y es muy loco. Hay temas que me alucinan hasta hoy.

-¿Qué pasó en los ’90 con ustedes? ¿Hubo algún cambio profundo en su propuesta?

-Fue duro del ’90 al ’94, porque nos dimos cuenta que debíamos empezar de nuevo. Creíamos que si teníamos presencia dentro de los medios alternativos en el anterior régimen, con la democracia deberíamos estar presentes. Por ejemplo en la televisión. Pero eso no pasó y tuvimos que empezar de nuevo el recorrido. Y eso llegó a su punto cúlmine el ’99 cuando llenamos el Estadio Nacional. Eso nos refuerza. Si me preguntas por qué somos tan importantes para la gente, simplemente lo hacemos. Y sabemos que ellos necesitan estar juntos, necesitan reconocerse como gente bonita, trabajadora y bajo un paraguas que la proteja de un sol demasiado fuerte y de un invierno demasiado crudo. Y nos sentimos capaces de eso. Tenemos los apoyos y tenemos el recambio que nos ayuda en eso.

-¿Te das cuenta que Sol y Lluvia fue capaz de llenar un Nacional sin pertenecer jamás a la industria ni a lo establecido?

-Yo creo que lo que nos salva de volvernos loquitos es no pescar mucho el cuento que somos tan conocidos y tan grandes. Eso hay que sentirlo, hace bien para el ego, pero hay que hacer el ejercicio de parar y sentir que somos del público. Que todos somos capaces de generar una fuerza suficiente y construir país y derrotar dictaduras. Qué estemos en un escenario es accidental. Esa división es simplemente para que instalemos los instrumentos y toquemos. Todavía me acuerdo cuando perdió Pinochet en las elecciones del ’88 el Fortín Mapocho publicó: “Adiós General. Intérprete: El pueblo. Autor: Sol y Lluvia”.

Treinta años en vivo

Sin la presencia del histórico hermano del entrevistado, Charles Labra, a cargo del grupo Antu Kai Mawen, el concierto estará cargado tanto a los hits históricos como “Un largo tour” y “Adiós General”, como a sus nuevos éxitos populares (“Prestado al sol”, “La píldora”).

-La idea de este recital, es hacer un recorrido lo más fiel posible de lo que han sido estos 30 años en la fabricación y construcción de canciones. O mejor dicho “crónicas”, porque nos consideramos observadores y protagonistas de los acontecimientos. Lo hemos mantenido en el tiempo.

-Me imagino que hay nervios, aunque seguro que van a llenar el estadio una vez más.

-Luis Jara dijo una vez que cualquiera llena el Nacional a dos lucas. Eso es un juicio sobre lo que valen las personas. Es como si las personas que pagan dos lucas son menos importantes. Nosotros trabajamos en la idea de “la revolución de lo cotidiano”. Nosotros estamos preocupados de fomentar las mejores relaciones entre las personas. Lo hago con harta humildad. Porque uno igua comete errores. Pero lo importante es que somos reales, como las fotos de los afiches.

-¿Y esto se va convertir en DVD?

-Creo que es súper necesario registrarlo. Depende de cómo salgan las cosas, podríamos editarlos.

Publicado en Emol, 9 de septiembre 2009

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Ignacio Hernández: Héroe del Acordeón

Archivo Periodistico,Entrevistas,Musica 14 July 2009 | 0 Comments

En Chile no existen muchos de estos solistas. Eso lo sabía Ignacio Hernández cuando decidió dedicarse por completo a sus teclas y fuelle. Primero fue el folclor y luego el musette francés. Acaba de lanzar su debut solista, A contramano, un muestrario de las variantes y las noblezas del instrumento.

Por J.C. Ramírez Figueroa

Ignacio Hernández acordeónFue amor a primera vista. Mientras la mayoría de sus compañeros elegía la guitarra o la batería, desde chico Ignacio Hernández (30) se quedó con el acordeón. “Es su sonido lo que me atrapó y volvió loco”, explica en la Escuela de Música de la U de Chile, donde imparte clases en la cátedra de Acordeón. El músico acaba de lanzar el disco A contramano, su debut tras haber sido seleccionado en el concurso del Sello Azul. El registro es una panorámica de estilos que van desde el desenfreno estadounidense de “Dizzy fingers” al clásico sonido francés de “Reine mussete”. Desde la “música ciudadana” de “Tango uno” al foxtrot con líneas R&B de “Adiós Rabanito”. Esta última, un homenaje al fallecido cuequero Rafael Berríos (1926-2005), una de sus influencias.

“Yo soy bien perfeccionista y quería grabar un disco que sonara bien, que fuera acústico” -explica el músico- “pero las canciones nos salieron en una toma. Me gustaba tanto como quedaban que no había necesidad de hacerlas de nuevo. Es que los músicos que trabajaron conmigo eran muy buenos”. Se refiere al baterista Félix Lecaros, al contrabajista Pablo Menares en contrabajo y al guitarrista Cristóbal Gómez (“que viene de la escuela de la guitarra francesa”). Lo grabaron durante una mañana de lunes y el martes ya estaba mezclado.

-¿Cómo fue que elegiste el acordeón?
-Yo tocaba folclor con Los Chenitas, un grupo de San Bernardo, desde los doce años más o menos. Llegaba con un carrito de instrumentos: charango, mandolina, guitarra, percusiones. Pero el acordeón me gustó mucho más. Su sonido, sobretodo. Lo escuché y dije: “esto la lleva”. Pero era un instrumento muy caro. Mi papá fue baterista en la época de la Nueva Ola y junto a mi mamá siempre me apoyaron. Por eso me compraron este instrumento. Yo tuve el síndrome Guillain-Barré, una rara enfermedad que me tuvo inmovilizado por seis meses. Lo peor era que no podía tocarlo. Tenía que usar un teclado y apoyarlo en el pecho, para guiarme con las notas. Es muy importante esto, y nadie me lo había preguntado en las entrevistas.

-Después te pusiste a estudiar. ¿Había una especialidad en el instrumento acá?
-Me formé con la cueca. Escuchaba las grabaciones de oído y las sacaba. Tenía facilidad para eso. El problema fue cuando salí del colegio. Tenía como opción la veterinaria y la música. Elegí la música. Total, pensé, los músicos buenos siempre tienen trabajo. Entonces decidí ser un músico bueno y me voy a sacar la mierda trabajando para serlo. El problema es que no había una especialidad de acordeón. Afortunadamente conocí gente como Hugo Rivera, profesor “organero” que me empezó a mostrar la música francesa y la italiana. Pero yo prefería el folclor porque sentía que la otra música era muy difícil de tocar, muy lejana, demasiado virtuosa.

Ignacio Hernández acordeón 2 -¿Participaste en grabaciones durante esa época? ¿Tocabas con otra gente?
-Con Los Chenitas. También fundé Las Capitalinas y Los Santiaguinos. Y se me olvidaba… a los 18 años fui a Europa. Toqué y grabé con el cantor Héctor Pavez (Song & dances from Chile, 1997). También estudié en París con el maestro Jo Lavere.

-¿Y al final donde estudiaste?
-Me metí a la Escuela Moderna de Música. Como no existía la especialidad, estudié piano, que era lo más parecido. Lo que sucede es que hay muchos músicos que tocan el acordeón y lo enseñan, pero no es su instrumento principal. Seguía practicando como loco, sin profesor. Escuchaba los discos y sacaba de oído. La técnica es tocar muy lento primero, porque aunque saques las notas más o menos bien, si no lo haces lento se te van a notar las pifias. Buscando por Internet el año 2005 supe de un concurso de acordeón de Brasil. Decidí postular, sabiendo que los países que participaban tenían una tradición de acordeón y lo mío era más intuitivo. Pero gané: saqué el primer lugar.

-Quizás eso de no adherirse a una tradición potenció tu estilo…
-Puede ser. El 2007 volví a participar y salí segundo. Pero ahí gané una beca para especializarme durante un año en Brasil. Estudié acordeón clásico con el maestro Dante D. Alonzo. Es increíble allá. Hay muy buena música. A la vuelta decidí grabar un disco para mostrar lo que había aprendido, todos los estilos que estaba practicando. Junté plata para contratar músicos y un estudio filete. Quería un sonido más acústico, más jazzístico, con plumillas. Preparé un repertorio que abarcaba varias tendencias y formas de tocar el acordeón, desde el clásico sonido musette que vemos en las películas hasta cosas más virtuosas. Entramos a las 10 de la mañana y grabamos las bases prácticamente de una. Después toqué el acordeón encima y al otro día ya estaba mezclado.

Ignacio Hernandez acordeón 3-Como se grababa antes…
-Sí. ¿Para qué grabar otra toma, si la primera que hiciste salió tal como querías? Si bien es muy difícil reunir a la banda original porque todos tienen muchos compromisos musicales, los músicos (de jazz) que me acompañan son muy buenos también. Mi idea es hacer una gran presentación. Es lo que estoy planificando. Me gustaría encontrar lugares donde mostrar A contramano, como clubes de jazz.

-Aparte de la grabación ¿cuáles son los puntos más altos del disco?
-Me encanta “Argento vivo”. Si te fijas la ejecución es muy exigente en esa pieza. También me gusta como quedó “Indifference”. Suena increíble. Es importante también haber incluido en el disco “Scivolando”. Y también “Adiós Rabanito”. Él era muy buen músico, de esa generación que en los ’50 tocaba foxtrot porque era la música popular de la época. La canción no iba a quedar en el disco y a última hora decidimos hacerla.

-¿Sientes que la enseñanza del acordeón ha cambiado desde que te convertiste en músico profesional?
-De todas maneras. Este año se abrió la cátedra de Acordeón en el Conservatorio de la Universidad de Chile, de la que estoy a cargo. También existe el Club de Acordeonistas de Chile (nota: Hernández fue su fundador). Y también hay muchos jóvenes interesados en el instrumento. Eso es excelente.

Los botones del acordeón colorado

Hernández se ha convertido en un nuevo referente del acordeón en Chile. Su currículum es impecable: ha grabado con la Orquesta Tango-Swing del maestro René Arangua, la Orquesta Sinfónica de Chile, la Orquesta de Cámara de Chile y la Orquesta Folklórica de Chile del Festival del Huaso de Olmué.

Su versatilidad lo ha llevado, además del folclor con Las Capitalinas, Los Santiaguinos y sus queridos Chenitas de San Bernardo, a la música pop. En efecto ha tocado con Chancho en Piedra, Saiko, Luis Jara, Denisse Malebrán, Gloria Simonetti y Palmenia Pizarro entre otras estrellas. Y como todo héroe de un instrumento, el músico acaba de encargar un acordeón personalizado de color rojo y con más botones. Un capo.

http://www.myspace.com/ignaciohernandez
www.myspace.com/ignaciohernandez

Publicado en Emol, 14 de julio 2009

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Las cinco de Colombina Parra

Archivo Periodistico,Entrevistas,Musica 24 April 2009 | 0 Comments

Colombina Parra y sus muchachos están de vuelta con Pistola de plástico, un disco doble que tiene una parte bien alegre y otra para morirse de pena. Sobre el álbum, tener una banda de rock y el Bicentenario, nos habla la hiperactiva compositora.

Por J. C. Ramírez Figueroa para Paula.cl, 24 de abril 2009.

1. ¡No puedo tirarme un peo y grabarlo! Pistola de plástico explora territorios más cómicos. Un disco doble con caras bien definidas: un lado muy oscuro, casi para cortarse las venas, y otro que es para estar jugando o surfeando. Cuando entramos al estudio no había nada definido, para mi fue como ¿qué vamos hacer? Hernán Edwards (guitarra) me puso la pistola al cuello y me dijo “estamos en el estudio y vamos a hacer nuestro tercer disco”. Respondí “¡imposible!” Yo tengo que tener las canciones hechas desde la casa, ¡no puedo tirarme un peo y grabarlo! Después, toda la banda presionó y no me quedó otra que acceder a este experimento”.

2. Con buena letra. “Es cierto que en el rock nacional las letras se descuidan. Escribir una buena letra es prácticamente todo. Siempre me acuerdo de una frase que dijo Jorge González en la canción Trata de escribir, que habla de escribir la historia que está dentro de ti. Parece una frase vulgar y siútica pero para mi ésa es la clave. Para mi la letra es la foto, una foto de un momento. Si la foto se ve armada artificialmente no sirve. Tiene que ser una foto espontánea pero con una dirección definida del tipo que está tomando la foto” .

3. Riffs de mujer. “No, no me molesta la etiqueta de rock hecho por mujeres porque yo no me siento más mujer que hombre. Soy una cosa que le llaman mujer nomás. Me da risa esa manera de ver las cosas de hombre/mujer. Somos una cosa rara que no sabemos. Yo no sé qué soy. ¿Alguien lo sabe? Bueno, pongámosle que mujer porque tengo la voz fina y me salieron pechugas”.

4. Un Ex liberador. “Si no toco me lo pasaría en esas terapias en que anda medio mundo, no resistiría. Con Los Ex me libero de la rabia, la angustia de las colas en los bancos, del tipo que hecha la choreada en la calle. Del smog,  los bocinazos, los rollos familiares. Mientras más debilidades, más fortaleza hay dentro de mi para hacer música. Si mi guitarra es como el forro, le pego hasta que suene”.

5. El futuro de Chile y de Los Ex. “La palabra Bicentenario me da una cosa como vergüenza ajena. Para mí no significa nada porque para el mapuche no significa nada. La palabra chilenidad, me huele a cueca quinchera. Y me odio a mi misma porque formo parte de eso en alguna forma. El capital de Chile es la música mapuche, pero estamos muy lejos de darnos cuenta. Es lo único realmente bueno que tenemos. Pero tampoco tendremos y por eso seguirá siendo lo único bueno.

Los Ex mostraran Pistola de plástico el miércoles 20 de mayo en la SCD Bellavista. Más info sobre donde conseguir el disco acá: www.myspace.com/bandalosex

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Las cinco de Alicia Scherson

Uncategorized 17 April 2009 | 0 Comments

La directora de Play está presentando su última película Turistas, aun sin fecha de estreno en Chile. De esto y sus nuevos proyectos conversamos con la directora, que está contenta de que hayan más cineastas nuevos y que, por ende, se puedan organizar asados más animados entre ellos.

Por J.C. Ramírez Figueroa para Paula.cl, 17 de abril 2009.

1. Turismo aventura.Turistas es una película de camping. Carla (Aline Kuppenheim) es una mujer santiaguina, casada, que de camino a sus vacaciones de verano pelea con su marido y se queda sola. Pero en vez de volver, decide seguir viaje con Ulrik, un mochilero noruego que encuentra en el camino. Tal como Carla, yo tenía ganas de salir de Santiago. Pero no quería armar una historia  desde una mirada rural, sino que quería la distancia del turista, que es la que yo conozco mejor. Me interesa la idea de la Reserva nacional, la idea de guardar un pedacito de naturaleza, con mapitas y señales y caminos marcados con piedra. La ilusión de control sobre ella, pero con riesgos y un peligro siempre escondido ahí en el medio del bosque. Me gustaba poner a una mujer en crisis justo ahí, en la aparente paz y control  del entorno pero siempre al borde del precipicio”.

2. Personajes antipáticos. “Cuando escribo no puedo mantener un personaje que me parezca demasiado antipático por muchas páginas. Sin darme cuenta termino haciéndolo por lo menos gracioso. Es duro tener que convivir con un tipo desagradable durante la escritura, el rodaje y el montaje. No son personajes buenos: mienten mucho, se engañan, se hieren. Pero sí que les tengo cariño a todos. Todos están siempre un poco fuera de lugar, algo incómodos. Y eso es una sensación con la que empatizo”.

3. La cosa chilena. “Es divertido, pero me han dicho que Turistas es más chilena que Play. Eso me sorprendió porque está grabada en un bosque, sin ninguna identidad específica. Es un camping que podría ser cualquiera y allí todos vienen de otros lugares de Chile y del mundo. No pienso en lo chileno mucho. Me fijo en algunas personalidades y en maneras de hablar que me hacen gracia, pero supongo que el chilenismo de la película es parecido a su marca de género o de edad. Viene de fábrica , es simplemente inevitable”.

4. ¿Una nueva generación de directores? “No sabía que en el Festival Bafici argentino se hablara del Nuevo Cine Chileno (NCC). No hay unidad estilística y a decir verdad tampoco miradas parecidas. Pero es innegable que es nuevo, es cine y es chileno. Además, en la mayoría es digital y producido de forma independiente con presupuestos bajos. Y lo más importante: con miradas personales. En ese sentido me entusiasma mucho, me caen bien casi todos los cineastas nuevos. Es maravilloso que cada vez haya más y que podamos hacer asados más grandes. Lo digo sin ironía pero tampoco con ingenuidad.”

5. Un año agitado.
“Estamos definiendo fecha de estreno y esperando que CORFO defina sus nuevas bases para apoyar la distribución. Por supuesto seguiremos festivaleando con Turistas durante este año y el próximo. La mostré en el Festival de Rotterdam, que tiene un público especial, bien cinéfilo y disciplinado. También en Guadalajara, donde el público disfrutó de la película de  manera diferente. No sé si los chilenos seremos más mexicanos u holandeses, quien sabe. Además, estoy preparando el rodaje de El futuro, basado en una novelita lumpen de Bolaño. Su estreno, creo, será el 2010. Además estoy involucrada en el desarrollo de un proyecto de varios cortos sobre Santiago llamado SCL en el que estamos casi todos los del asado, jejeje”.

Página oficial de la película www.turistaslapelicula.cl

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