Observatorio El Elke: el universo en el patio de la casa.

Archivo Periodistico,Entrevistas,Reportajes 18 March 2008 | 0 Comments

El Elke es el sueño de cualquier astrónomo y su heredero Paris Bustos lo sabe. Hijo de un célebre investigador, consiguió fondos y auspicios para terminar este delirio de la tecnología que además de acercar las galaxias a la comunidad de la Octava Región, le permite estar cerca del cielo, sin salir de su casa.

Por J. C. Ramírez Figueroa Figueroa para La Nación, 18 de marzo 2008.

En la carretera que une Concepción con Tomé, entre un montón de casas de madera, se divisa una cúpula blanca. Una sorprendente estructura futurista visible también para los camioneros de la autopista interportuaria Talcahuano-Penco o buses interregionales que deben pasar obligatoriamente por la cercana Chillán. Es el observatorio astronómico Elke, ubicado en la parte más alta de Villa Los Radales, en Penco, allí donde las calles tienen nombres de estrellas como Antares, Canopus o Sirio.

“Fue una iniciativa de Arnoldo, mi padre. Logró que la Municipalidad de Penco las bautizara con el nombre de las estrellas que están justo sobre nosotros”, explica Paris Bustos (28 años), su hijo y heredero del proyecto inaugurado en 1962.

En efecto, fue el fallecido Arnoldo Bustos, un astrónomo aficionado que llegó tan lejos como su objetos de estudio: diseñó y construyó el observatorio, se hizo célebre por sus talleres en la Universidad del Biobío o la Técnica Federico Santa María y fue un gestor cultural que,en la época del cometa Halley en los ochenta, tenía hasta una tribuna en la televisión regional. “Todo lo aprendí de él. Cuando niño me empezaba a hablar de las estrellas, el espacio, las constelaciones. Me llevaba a sus charlas para apoyarlo con la información que me enseñaba”, explica Paris con nostalgia.

Éste no sólo heredó este delirio llamado Elke, sino que también la fuerza de la porfía. Más que sorprender por los cientos de proyectos en que participa, lo notable es que los gana. Precisamente el Fondart, la Municipalidad de Penco y el Observatorio Europeo Austral (ESO) permiten que el observatorio esté equipado y en perfecto funcionamiento.

ODISEA EN EL ESPACIO. Paris se ríe, pero literalmente es capaz de llegar al cielo sin salir de su casa. “A veces me quedo toda la noche escudriñando las galaxias con el telescopio”, explica. En lugar de la calma de los observatorios gigantes del norte del país, acá se escuchan micros, ladridos de perros y a veces hasta reggaeton proveniente de las fiestas de barrio. Pero a él no le importa mucho.

Este verano realizó, como cada año, “La Semana del cielo”, un apasionante inicio de temporada que logra juntar a los niños, pobladores de las villas cercanas y a los astrónomos profesionales de la zona. En el primer piso hay un escenario para las charlas donde se explica el origen del cosmos, los eclipses o cómo a partir de una fotografía se puede estudiar la composición de una estrella. En el segundo está el telescopio principal, además de otros secundarios, una máquina para tomar fotos y computador. “Es una de las cosas novedosas que hay en la comuna. No creo que haya otro abierto al público, ya que generalmente pertenecen al ámbito de las universidades. Vivo cerca y hace un año que lo voy a ayudar. Incluso Paris me ha enseñado a manejar los telescopios. Es infatigable, pero siento que necesita más apoyo. “, dice Roberto Villanueva (31 años).

En la municipalidad, en tanto, aplauden a Paris. “No en todos lados tenemos la posibilidad de contar con un observatorio “a la mano” como ocurre con el Elke. Es importantísimo para la comunidad y para la enseñanza. La mayoría de los colegios lo visitan. Además turísticamente es importante. La gente que viene en el verano pregunta por él para visitarlo. Por eso lo apoyamos”, dicen en la municipalidad.

UN LUJO PARA LA COMUNA. Tanta actividad tiene a Paris tranquilo, aunque algo tenso. Quiere dedicarse a la astronomía profesionalmente (ha estudiado otras carreras) y está reuniendo dinero para eso. Mientras tanto, construye telescopios a pedido, dicta clases en colegios y centros turísticos y continúa administrando el sueño de su padre.

“Somos hijos de una estrella que dejó su reflejo sobre nosotros, moviéndonos hacia lo desconocido. Tenemos que ser partícipes de nuestro pasado y viajar hacia el conocimiento de las estrellas”, dice Paris.

Paris Bustos, el responsable.

Este joven penquista tiene un observatorio en el patio de su casa. Y aparte de hacer telescopios e investigar la formación del universo, tiene un proyecto electrónico con Yogui Alvarado (Emociones Clandestinas) ¿Un genio? Mejor que eso: un tipo dando tumbos que duerme mirando las estrellas.

Por Juan Carlos Figueroa para La Nación Domingo, 24 de septiembre 2006,

Cuando explico que tengo un observatorio astronómico en el patio de mi casa, la gente me mira de arriba hacia abajo y no me cree. Es cosa de tomar una micro a Penco y bajarse en la villa Los Rodales. Distinguirás la cúpula blanca entre los techos y antenas. Arnoldo Bustos, mi papá, era un astrónomo autodidacta. De aquellos tipos desesperados por saber qué había sobre su cabeza. Con el primer sueldo en la refinería de azúcar CRAV donde trabajaba, compró un telescopio. No le costó conseguir financiamiento para su proyecto estrella, el Centro Astronómico Elque, inaugurado en 1962. Para mí, era un genio: hacía clases en la Universidad del Biobío, la Técnica Federico Santa María y Diego Portales, organizaba talleres en la comuna y tenía un espacio en la televisión. Sufrí mucho cuando falleció de un infarto el año 2000. En verdad, fue una mierda todo, pero entendí lo que significa ser el heredero de esto. Y me gusta.

Donde vivo, las calles tienen el nombre de la estrella que pasa por encima de ellas: Canopus, Antares, Sirio. Yo vivo en Alfa Centauro. Fue otra idea de mi papá. Tenía seis años cuando pasó el cometa Halley y los vecinos estaban vueltos locos acá y él les enseñaba feliz de la vida. A mí me interesaba el fútbol solamente. Recién a los 11 años, con un eclipse que vi -por la tele, más encima-, algo hizo click. Era como encontrar un pasadizo secreto en tu pieza y perderte allá adentro.

AISLADO. En el colegio no me pescaban mucho. O sea, hablaba de astronomía y mis profesores me hacían callar. Nunca me entendieron. Creían que yo estaba rayado o algo así. Es que no sabía quedarme callado. Lo que me salvaba eran los congresos de astronomía en los que me inscribía. Era genial para un adolescente penquista viajar, recorrer los observatorios grandes, como La Silla o El Tololo, y compartir con gente de mi edad que estaba en la misma. Ahí uno se siente acompañado. Mi viejo realmente me tomó en serio, cuando lo acompañé a una reunión con el director del Observatorio Europeo Austral.

“Paris, estoy orgulloso de ti. De verdad”. Eso me dijo en el bus de vuelta. Ahí sí que se me infló el pecho. Y créeme que no es normal que alguien de 17 años se demore menos de diez segundos en tener el objeto listo en el telescopio, de saberse la ubicación de cinco mil estrellas y que realmente pueda disertar de corrido las teorías sobre el origen de la galaxia o la composición de ella. Sentí una especie de vértigo. Me llegaba a dar miedo.

ADIÓS, PLUTÓN. Ahora yo soy responsable de este observatorio. El 2001 logré sacar adelante un proyecto Fondart y lo remodelamos. Ahora tiene una sala de conferencias, además de nueva implementación. Cinco telescopios, una cámara para fotografiar galaxias, un computador, biblioteca, sala de clases y una oficina. A pesar de dictar charlas, hacer cursos en colegios o centros vacacionales como las Termas de Chillán, estudiar astronomía bajo un convenio con la Universidad de Lancashire de Inglaterra siento que no he logrado tanto. Yo quiero ser astrónomo, pero siempre hay algo que me impide lograrlo. No sé muy bien qué es.

En los veranos organizo la Semana del Cielo. Es bacán porque vienen todas las familias, incluyendo los cabros chicos, a ver las estrellas. Les muestro mi observatorio, les cuento anécdotas, les explico cómo es posible saber de qué está hecho el universo con sólo fotografiar una galaxia. También estoy con el Yogui Alvarado, de Emociones Clandestinas, en un proyecto llamado Cosmofonic. Él se dedica a hacer música electrónica y yo voy lanzándole imágenes de galaxias. En estos momentos estoy investigando las estrellas de tipo binario en contacto, se llaman estrellas variables cataclísmicas. Puedo estudiar su evolución y compartimiento solamente por los cambios en su luminosidad. También construyo telescopios a pedido.

¿Plutón? Ya pasó a la historia. Ahora es un planeta menor, porque son restos de la formación del sistema solar hace 4.600 millones de años. Es bueno saber eso, porque vamos precisando cómo se comporta nuestro sistema. Esa es la gracia de la ciencia: cambiar el curso de lo que se conoce. Antes, por ejemplo, se creía que el universo estaba fijo, ahora en expansión.

Me gusta mucho esta vida. Tal vez estoy loco, no sé. Lo único que quiero es que mi padre siga estando orgulloso de mí. Y bueno, ¿sabes qué es lo mejor de todo? Que yo duermo acá, en el observatorio. O sea, lo más cerca del cielo que se puede estar en Penco.

En acción

Observatorio Elque. Centauro 13, Villa Los Radales, Penco. VIII Región. Concertar visitas: (41) 245 84 37.

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Nacho Vegas, por el lado salvaje

Archivo Periodistico,Entrevistas,Musica 19 November 2006 | 0 Comments

Oscuro, literario y rockero, Nacho Vegas transita por la misma senda de Nick Cave y Bob Dylan, pero en nuestro idioma. Ahora prepara su desembarco como solista y con un proyecto paralelo junto al ex Héroes del Silencio Enrique Bunbury. A fin de año viene a Argentina y tal vez inyecte su veneno en Santiago. Esta es su primera entrevista para Chile.

Por J.C. Ramírez Figueroa para La Nación Domingo, 19 de noviembre 2006.

Detrás de un cristal, cuatro putas invitan al extranjero a entrar mientras bailan un transpirado vals. Un padre no puede evitar mirar la mancha oscura que dejó su hijo Simón en el colchón después de suicidarse. Ante el juez, Ramona dice que mató a un hombre por culpa del calor y la humedad, y además porque esta vida iba a ser otra y algo salió mal. En el Bar La Sed Mortal, un borracho comienza a pedir perdón por todas las cosas y un payaso le cuenta que hasta los perros se ponen tristes después de eyacular.

Nacho Vegas (31 años, Gijón) escribe canciones que no sólo se escuchan, sino que también se leen. Y si una buena canción es aquella que te obliga a dejar cualquier cosa que estabas haciendo, el compositor español da en el blanco. Pedazos de un hombre/espejo roto que duele y muchas veces corta, desde “Actos inexplicables” (2001) y “Cajas de música difíciles de parar” (2003) hasta los simultáneos “Desaparezca aquí” (Limbo Starr) y “El tiempo de las cerezas” (Emi) –álbum doble junto al ex Héroes del Silencio Enrique Bunbury–, este flaco se ha convertido en el secreto mejor guardado del rock ibérico.

Aunque –tras sus constantes apariciones como artista o disco del año en la revista “Rockdelux”, el lanzamiento continental del disco con Bunbury y la bendición del YouTube de Internet– no es difícil encontrarlo, con sus gafas oscuras y su chaqueta de terno, caminando la senda de Nick Drake, Leonard Cohen o Nick Cave.

LOS CUATRO PASOS. Lo primero fue escuchar a Morrissey. “Era sensibilidad, ambigüedad sexual, provocación, belleza… todo. ¿Qué más se le puede dar a un adolescente desencantado con el mundo y hambriento de mitos a los que aferrarse?”, escribió el propio Vegas en un fanzine español dedicado al cine.

Luego, aprendió guitarra –inspirado en Sonic Youth– y formó bandas como Eliminator Jr. y Manta Ray. Después se encerró a leer y empezó a escribir letras en castellano. “Uno de los defectos de mi generación es abusar del inglés que oculta carencias y pone una frontera entre tú y lo que quieres decir”, manifiesta. Finalmente decide cantar en solitario.

Esos fueron los cuatro pasos de Nacho para convertirse en Nacho Vegas. Un compositor que ha sido saludado por “Página 12”, “Rolling Stone” e “Inrockuptibles”, y que ya inició el desembarco en nuestro continente con su sello Limbo Starr. El primer puerto es Argentina.

“El rock tiene una urgencia particular que lo hace muy excitante, especialmente cuando eres joven. La poesía es más sintética. El peligro es que puedes escuchar música lavándote los dientes, adoptando un papel pasivo, mientras que un libro siempre es activo. Los discos que más disfrutas también son activos”, explica Vegas al teléfono desde Gijón.

Y en su música, que alterna la electricidad despiadada y una perversa calma acústica, se detecta fácil un ADN de bibliotecas y rock. Pero, además, Nacho Vegas se salta el recurso del estribillo tarareable para caer en una zona del alma del oyente a la que pocos saben llegar. Historias de culpa, drogas, insomnio, muerte y amor condensadas en personajes miserables y atrapados por el destino como en los grandes dramas griegos.

“Unamuno decía que la gente prefiere el infierno a la nada. Lo único bueno del sufrimiento es que te hace sentir vivo. Y una de las cosas que más luces arroja sobre la naturaleza humana son los dilemas morales, el enfrentamiento con uno mismo”, dice soltando una bocanada de humo al auricular.

Aunque reconoce que hay un sentido del humor implícito en sus textos, se percibe un exquisito cinismo de cantautor a negarse a explicar lo que las canciones evidencian. “Es necesario llegar a un punto donde se crea una distancia entre la canción y el autor, trascender el puro relato autobiográfico. Las canciones sirven para cuestionarse a uno mismo y lo que te rodea, y uno puede intentar reconocer sus errores sin dramatizar todo. La tentación, cuando utilizas la primera persona, es caer en el ombliguismo”, explica.

Vegas estaría tocando a fin de año en Ciudad de México, iniciando su plan de promoción junto a Bunbury –del cual ya se desprende el single “Días extraños”, con aires a canción de carretera y al “Everybody’s talking” de Harry Nilsson– y además aprovechará de visitar Buenos Aires en plan solista, aunque no se descarta un showcase en Santiago de Chile.

“Yo creo que las canciones salen del desorden, de los sentimientos confusos y encontrados, un caos que escapa de la lógica y que uno necesita ponerle melodía y letra. La gente cree que mis canciones son tristes, pero eso es reducirlas. Transmitir esa sensación de absurdo es difícil”.

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THE BEATLES, como recién exprimidos [Artes y Letras, El Mercurio. PDF]

Archivo Periodistico,Ensayos,Musica 12 November 2006 | 0 Comments

Por J.C. Ramírez Figueroa para Artes y Letras, 12 de noviembre 2006

YA NO ES LA PULPA CONCENTRADA en el “Álbum Blanco”, “Revolver”, “Abbey Road” o “Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band”; sus obras maestras. Tampoco la apetitosa cáscara de sus sesiones para la BBC o la remasterización de la película “A Hard Days Night” o el DVD de su primera gira por EE.UU. o los inéditos y tomas alternativas del rotundo disco/documental “Anthology”. Ni siquiera las vitaminas de sus hits planetarios reunidas en “One”. La gota de Paul, John, Ringo y George que nos ofrecen para cerrar este 2006 se llama “Love” y verá la luz el 20 de noviembre. Una palabra que será disco y ya es neón en Las Vegas anunciando el musical del Cirque du Soleil que lo utiliza de banda sonora. La manzana Beatle sigue exprimiéndose.

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BEASTIE BOYS. El Regreso de Los Chicos Bestiales [Artes y Letras, El Mercurio, PDF]

Archivo Periodistico,Ensayos,Musica 29 October 2006 | 0 Comments

El trío de rap neoyorquino cerrará el festival Santiago Urbano Electrónico (SUE) el próximo sábado. Hace 20 años revolucionaron el hip hop al fusionarlo con rock y letras irreverentes, llegando al tope del Billboard. En Chile acusan recibo.

Por J.C. Ramírez Figueroa para Artes y Letras, 29 de octubre 2006.

HACE 20 AÑOS, un Boeing 727 aceleró tanto, que terminó reventando contra la primera montaña que se puso por delante. No fue un choque en el espacio aéreo, sino en el musical, que se estremeció con la aparición de un disco -su carátula traía la imagen del avión- que mezcló al hip hop con el rock and roll, trepó al número uno del Billboard y demostró que los blancos también sabían animar la fiesta. Tres judío-neoyorquinos tuvieron la culpa: Los Beastie Boys y su disco “Licensed To Ill” brillará eternamente en las listas de discos que hay que escuchar antes de morir.

La fiesta era el eje del “disco de rap favorito de los que no soportan el hip-hop” como señaló un crítico. Una placa donde los riffs de Kerry King (Slayer), las baterías programadas, sampleos de Creedence Clearwater Revival o The Clash y letras exaltando el desmadre, lograron sacar al rap y al hip hop del ghetto, pavimentando el éxito de N.W.A o Public Enemy entre el público blanco. Después, con “Check Your Head” (1992) y el multiventas “Ill Communication” (1994) los B.B. se abrirían al jazz, las bases electrónicas, el hardcore punk de sus inicios y la conciencia social, clamando por la liberación del Tíbet. Y así aterrizaron en abril del 95 en el Teatro Monumental de Santiago ante 6.500 personas, cuando la escena hip hop nacional aún se agitaba en la periferia y de vez en cuando asomaba su cabeza a la radio con De Kiruza, Panteras Negras o La Pozze Latina, sus teloneros en esa ocasión.

Ducha fría a la transición

Algo habrán dejado en el aire estos neoyorquinos, que al poco tiempo Tiro de Gracia y Makiza -cuya líder Anita Tijoux es hija de exiliados en Francia- editaron “Ser Humano!” (1997) y “Aerolíneas Makiza” (1999), respectivamente. Una ducha fría y certera lectura social del Chile empantanado en la transición. Las sesenta mil copias del primero demostraron que se podía hablar de política o injusticias sociales y ser escuchado tal como Los Prisioneros en los ochenta. La clave era encontrar la forma de decirlo.

Una teoría que se repite es que el estilo fue traído a Chile por hijos de exiliados, que recibieron la traducción francesa, alemana o italiana que se hacía del hip hop norteamericano, enriqueciéndolo y volviéndolo más elegante e, incluso, más inteligente.

“Ahora el hip hop tiene su espacio en la cultura nacional, pero también se están separando las aguas, entre una escena mercantil y otra popular y combativa”, piensa Lalo de Legua York. Su banda, radical e izquierdista, se inserta dentro de una escena que cree en la acción social y el hip hop como forma de educar. “No creo que exista una clase media. Al final, todos son pobladores, que trabajan de sol a sol y que viven en un sistema desigual. A ellos va nuestra música. A nosotros nos gusta vivir con las patas en el barro”. Lalo cree en volver a las raíces y hacerle la cruz al mainstream.

La nueva generación chilena

Pero también existe un grupo de gente menos politizada, aunque no por eso inconsciente. Gente que en su adolescencia escuchó estos discos, pero no quiso integrar una escena, y que usando el hip hop de plataforma e internet como medio, están dando una nueva vuelta de tuerca, tal como los B.B. el año 86 cuando comenzaron a rapear para olvidar su fracaso como banda punk rabiosa.

“Makiza y Tiro de Gracia nos enseñaron a hacer cosas nuevas, sin limitarse a copiar el hip hop gringo”, piensa Gabriel Díaz, quien estuvo en el debut de B.B. y forma parte de CHC, colectivo que rima y junta palabras que suenan bien con bases originales y bien ejecutadas. Otro que no acata los esquemas “gringos” es Colectivo Etéreo, grupo formado por chicos que se conocieron por internet. Ellos comenzaron tocando en festivales hip hoperos disfrazados de rockeros o de frutas, mientras el público espantado les gritaba “maricones”. “Ocupamos el formato, pero no nos metemos en el movimiento. Creo que los hip hoperos nacionales son muy falsos, con esas ropas y actitud copiadas de los gringos, de machotes, de tipos rudos. Les debe chocar que nosotros hablemos de sentimientos”, dice Diego Vergara miembro de la banda. Su primer disco “Ijniaaa!!” es una colección de canciones sobre corazones rotos. Nerdcore -líricas nerds- como alternativa al rap gangsteril y al hip hop metafórico. Una nueva escena que también podrían integrar Compiuters o Dilema Industria, quienes ocupan los códigos del hip hop para hablar de otras cosas y cuyas canciones pueden bajarse de manera gratuita por internet.

Exposición mediática y lenguaje propio

El próximo sábado 4 de noviembre, cuando los B.B. toquen en Espacio Riesco, promocionando “Awesome; I Fuckin’ Shot That” -un DVD en vivo con 50 voluntarios del público grabándolos en un show en el Madison Square Garden el 2004-, serán teloneados por Tiro de Gracia. El dato no es menor, ya que el grupo fue uno de los antecedentes de la profesionalización del estilo. Un ejemplo de las contradicciones del género, que pelea entre la exposición mediática y la búsqueda de un lenguaje propio. Asunto que los neoyorquinos superaron desde el principio.

El primer disco

Iba a titularse “Dont be a Faggot”, forma vulgar de referirse a los homosexuales, pero que también podía interpretarse como “No seas mamón”. Revisando el clip de “(You Gotta) Fight for Your Right (to Party)” -su primer single- es obvio que Mike D., Adrock y MCA -los chicos bestiales- se referían a lo segundo. Allí, el trío maravilla aleccionaba a una pareja de nerds sobre cómo tener actitud en plena era Reagan y, de paso, hacer guerras de comida y seducir chicas, mientras sus amigotes metaleros destruían la casa.

“El aporte de la banda es su ironía y el mensaje propositivo que esconden en ella. Porque también tienen conciencia social. Son emblemáticos”, opina Lalo York. “Ellos trascendieron el hip hop, porque lograron con la mezcla de estilo algo de buena calidad, un estilo integral. Lo mejor de la banda es su desprejuicio”, sostiene Gabriel Díaz de CHC.

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Dirty Pop, una aproximación a la escena electrogay santiaguina

Archivo Periodistico,Reportajes 10 September 2006 | 0 Comments

El soundtrack de algunos chicos en el Forestal y de discoteques de Santiago lleva escote, color, roce e histeria. Grupos musicales que hablan de sexo, venganza y placer. Coreografías sadomasoquistas y videos porno en conciertos son parte de una escena que, entre otras hierbas, acoge a un muchacho talquino que canta “Maraco poblacional”.

Por J.C. Ramírez Figueroa para La Nación Domingo, 10 de septiembre 2006.

Annie tiene 23 y el año pasado aterrizó de Chiloé a la pista de baile santiaguina casi sin escalas. Huevona, tenís que olvidar a ese pelmazo. Al la mierda la moral”, le dijo una amiga arrastrándola a las puertas del Bokhara.

Recién terminó el show de Drag Queens y mientras Kylie Minogue gime, dos tipas se frotan en la esquina más oscura del lugar. Annie las mira de reojo y se ríe. Los tipos, en cambio, corean a la diva australiana felices de la vida. Hace calor y el DJ, con ganas de sacarse la polera de una buena vez, programa “Bailando”, de Alaska y Dinarama, un clásico del electropop ibérico. (“Tengo los huesos desencajados/ el fémur tengo muy dislocado/ tengo el cuerpo muy mal/ pero una gran vida social”).

Entonces, Annie, animada, se mete a bailar con ellos. Non stop. Hasta que cierren el local.

Si vienes de región y no conoces gente, al menos tienes el chat: “Loco, lo pasé la raja. Los gallos eran demasiado prendidos, entretenidos, sensibles. Me sentí a salvo. Eso me gustó”. Y mientras Annie discutía con el “pelmazo”, revisaba fotologs y my spaces nacionales. Una cosa llevó a la otra. Hizo amigos, fue a fiestas y terminó siendo parte de la escena poppy. O dirtypop. O electrogay. O electroglam.

Una movida que empezó hace tres años con Lulu Jam!, aquel insólito trío que cantaba cosas como “Bombombeame el corazón” y “Si quiero te lo doy”. Para muchos, ese look japonés-rosadito-calentón fue un mal chiste. Y los odiaron. “Pensaban que éramos unos huecos. Pero aguantamos, trabajamos, sacamos el disco Corazón caliente y encontramos nuestro público. Nosotros no teníamos referentes acá. Ahora, nosotros somos el referente”, dice Sofía Oportot, actriz y cantante de Lulu Jam!

Y el público -universitario y con Internet- empezó a armar un movimiento que camina por la cuerda floja entre el juego y el profesionalismo. “Ahora se verá la caducidad del producto. Si es al peo no durará mucho”, dice Ignacio Redard, productor de Lulu Jam!, Kinder Porno y anish, entre otros. Además, toca con Redulce, un trío electropop que recuerda a New Order.

¿PUNK ROSA?. Las cosas en su lugar. El electropop o pop caliente no es el nuevo punk. Pero podría serlo, porque es un colectivo con las cosas claras. Primero, el concepto: seducir -y excitar- al público. Segundo, las canciones: escarbemos la basura y saquemos algo bueno. Tercero, la actitud: aunque nos odien, a la mierda, tenemos las ganas, la voz y el computador. Y en un ambiente donde las bandas rockeras se declaran “indies” y pontifican sobre la autoproducción -cuando los músicos de rancheras y cueca lo hacen hace décadas- es todo un logro. Un triunfo casi.

Al principio (2004-2005) era el Club Bizarre, en el Metro Los Héroes con sus fiestas temáticas como “Dirty Dancing” o “Latex”. Allí, las Kinder Porno -“Spiniak es una opción”, su eslogan- cantaban vestidas de colegialas “Duele, duele” de Frecuencia Mod o “Toda la noche” de Supernova. Muchos dicen haber visto parejas perdiéndose en las piezas del segundo y tercer piso de la casona, que cerró el año pasado. Después, la fiesta se trasladó al Club Miel, la Blondie y, especialmente, a las fiestas que produce Redard en el Cine Arte Alameda.

Mientras los teens, seguidores de t.A.t.U se toman de la mano y se besan nerviosamente entre ellos, acá el asunto es turbio de frentón. Calenturiento, digamos, pero siempre en plan chiste. Los besos son apasionados, la gente se toca mucho y se ríe todo el tiempo. Y la banda hace su espectáculo. Como Miranda! pero con menos recursos.

¿CUÁNTO VALE EL SHOW?. Nara (17), es hija de coreanos y aún va al colegio. Cuando se sube al escenario se llama aNISH y explota su look lolita. “Es un personaje. Acá la imagen es muy importante para la música, así como en el rock es la técnica. Me gusta que la gente asocie el movimiento a algo lúdico y sexón”, dice aNish.

La chica de Quiero Star es una mujer fatal que se viste como una Cindy Lauper de paseo por la ropa usada de Bandera. Andrés -aka Androk- (23) usaba una coqueta camisa de leopardo para cantar covers de Yuri y Pablito Ruiz, hasta que se la robaron. “El pop es algo que debe vender rápido. Y para eso es necesario atraer con la imagen”, explica Androk.

La escena “Poppy” nacional se nutre de teclados viejos y pop basura. Ese que empezó a revalorizarse en las fiestas kitsch. Pero más que reírse de Camilo Sesto o Ace of Base se les toma en serio. Y lo pasan bien, con esos peinados raros, trajes de colores y lentes de sol gigantes.

“Se trata de hacer ruido visual”, explica Redard. Algo muy lógico porque el sonido, desafinado, anfetamínico, precario, agarrado de las bases y sintetizadores cosecha 1984 debe compensarse con look y onda. Aunque absolutamente todos los músicos afirmen que esto es el principio, que no van a estar toda la vida trabajando con lo mínimo, que esto es un aprendizaje. “Lo mejor de esta música es que es muy fácil de hacer. Ocupo los programas del computador y, como canto afinado, estoy listo”, explica Androk. Como el pop español, que se sostuvo en el talento de bandas como Fangoria o el mismo Berlanga -quien trabajó para Almodóvar y falleció de sida hace unos años-, hasta profesionalizarse con bandas como La Monja Enana, Chico y Chica, Ellos o Superputa. “Hay una necesidad de resolver la falta de instrumentos con otras cosas. Coreografias y vestuario. Más es mejor”, dice Redard.

LA COSA SEXUAL. “No me gusta decir que el público es exclusivamente gay. Al principio, claro, es el público que esta música atrapó en sus inicios”, dice Redard. Pero es cosa de ir a una de estas fiestas y comprobar que más de la mitad del público es gay. Eso se nota en los gestos, los abrazos, la forma de moverse. Como una disco funk de Nueva York en los ’70. Pero con más escote, roces, histeria. Y las letras. Todas las bandas hablan de sexo, abandonos, venganza y, claro, placer. “Control sexual”, como dicen Quiero Star.

“Nadie quiere aceptar que su mundo es gay. Sin ellos no estarían en el circuito y si miras sus fotologs hay casi puros fotologs de gays en sus favoritos. Ahora sacarán un disco donde esperan masificar el proyecto, pero estoy seguro que lo comprará básicamente el mundo homosexual. Antes de darles la espalda deberían agradecer su apoyo incondicional”, dice Benjamín (20), quien toca en Flancé, banda producida por Cristián Arroyo (Canal Magdalena).

Redard piensa que cerrarnos en lo sexual sería reducir el movimiento. Las coreografías sadomasoquistas y los videos porno proyectados son parte del juego. Por algo sacará un disco y no un DVD, “ePOP”, un compilatorio que testifica el movimiento a nivel sudamericano: Taxiboy, Muá, Stigma y un largo etcétera. Habrá que escucharlo.

Chico Snob es el alter ego -coqueto y de bigote- de Ignacio Salas (24). Él no estará en el disco, pero seguro se hará famoso. Si sigue grabando cosas como “Maraco poblacional”, por ejemplo. Vive en Talca -“ciudad rara, conservadora y costumbrista”- y dice que no sabe tocar ningún instrumento, pero que está aprendiendo a usar los programas para crear música en el PC. Felipe Avello lo invitó a “SQP” este verano, pero no lo dejaron actuar. “La productora, que no cachaba nada, nos cortó”.

“En Chile es fácil cantar sobre temas sexuales. Nadie lo había hecho y está bien que exista Pornogolosina. De hecho, me gustan mucho. Pero hay que tener cuidado en convertirse en anécdota, en algo irrisorio”, dice Chico Snob, quien cree que esto del asunto gay no es tan importante como la reacción del público, donde los hombres generalmente lo odian, a diferencia de las chicas. “La idea es avanzar y usar esta música básica y fácil de hacer para hablar de otras cosas”, remata Chico Snob.

Annie dice que lo mejor es poder sacar el lado b. “Todos tenemos un lado turbio, juguetón, perverso. Por eso vamos a estas fiestas y la pasamos bien”.

Sexualidad con ritmo de juguete. Es pop caliente, mamá.

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Marky Ramone: ¿El último de los mohicanos?

Archivo Periodistico,Entrevistas,Musica 1 September 2006 | 0 Comments

Marky Ramone es el único sobreviviente de la banda que creó el punk. Él sabe que acá, la locura por los Ramones es mayor que en EE.UU, donde los Pistols se llevaron casi todo el crédito y Green Day la plata. “Para mí los Pistols son las Spice Girls del punk”, fue una de las frases para el bronce que se mandó en la entrevista. Pero le da lo mismo, él sabe que es leyenda.


Por J.C. Ramírez Figueroa (en colaboración con Guillermo Scott) para Zona de Contacto, 1 de septiembre 2006.

DON RAMÓN. Si no fuera por las arrugas, Marky se vería idéntico a como aparece en las tapas de sus discos con los Ramones. La misma chaqueta de cuero, la misma chasquilla y, obvio, las mismas converses. Mientras come una ensalada, se queda pegado en una vieja foto del trompetista Joe Sullivan que reposa sobre una pared del restaurante Bluebird de Providencia. Entonces mira a los ojos para responder la primera pregunta. “Claro que soy un sobreviviente. Mírenme: estoy vivo y respirando”, dice recordando a Joey, Johnny y Dee Dee, el resto de la familia Ramone que ya no está.

Marky Ramone es un punk amable. Y sigue siéndolo hasta que unos tipos de terno dejan la puerta abierta, a pesar que él les había pedido cortésmente que la cerraran porque hacía frío. Probablemente ni sabían quien era. Entonces, el baterista que a los 26 años abandonó el apellido Bell, grabó “I wanna be sedated” (78) y se fue a girar con la banda que creó el punk, levanta su metro 85 de estatura, les grita “asshole” y se vuelve a sentar aguantándose las ganas de ponerles un combo.

Marky llegó a los Ramones en 1978, como un suplente recomendado por el entonces baterista titular, Tommy Ramone. Marky entró a la cancha y supo jugar bien entre cada “one, two, three, four”, durante cada noche, ciudad y show. “No tuve que adaptar nada. Tommy y yo venimos de la escuela Ringo Starr. Él es grande, fresco, el mejor. Yo sólo tocaba un poco más rápido que Tommy. Y no pienses que nuestro estilo es fácil. Hay que ser muy preciso”

-¿Cuando te diste cuenta que ya eras un Ramone, que estabas integrado?

-Siempre lo fui. Hasta cuando me salí de la banda, aun seguía recibiendo dinero. En esa época (1981) yo estaba tratando dejar el alcohol. Ramones es lo que yo soy: un tipo normal al que le gusta tocar la batería”.

HEY HO, LET´S GO. 1978. En el CBGB´s los Ramones juegan de local y los Sex pistols son la visita que por entonces, se llevaba los créditos como creadores del estilo. Intimidados, los ingleses beben cerveza y miran de reojo al camarín. No saben como abordar a la banda que creó el estilo que ellos escaneron. Siguen bebiendo hasta que deciden acercarse a Los Ramones. Los neoyorkinos no pescan demasiado y en lugar de saludarlos, le pasan una chela a Johnny Rotten. La cerveza estaba meada. Los británicos ni se enteraron.

Los Ramones punkeando a los punks británicos. La historia la cuenta Marky entre risas, asegurando que es verdad.

-¿Es cierto que Syd Vicious les temía?

-El quería que nos presentaran. Estaba con Nancy y estaba seriamente borracho. Sid cuando chupaba se ponía muy odioso, rudo, quería pelear conmigo. Eso te dice como era su carácter y cuando supo que yo era un Ramone nos hicimos amigos, el era un fan de Dee Dee. Nos hicimos amigos porque nos juntábamos a tomar juntos, carreteábamos y eso. Una relación muy wasted.

-¿Qué pensabas realmente del punk inglés?

- “Para mí los Pistols son las Spice Girls del punk. Malcolm Mclaren, los juntó, los peinó, los vistió y les puso el Sex a los pistols. Eran punks fashion y eso es. Pero no eran una mala banda, no hacían mal punk. Eso sí, sin los Ramones no serían nada, ellos solo eran una banda de pop rock, se sentaban con sus pelos largos y tocaban la guitarra, eran unos hippies no hay ninguna diferencia entre ellos y Neil Young. Los ingleses tiene esa fijación con ser los que cambiaron la historia, ellos siempre dicen que inventaron el rock o el punk. Pero los que partieron todo fueron Elvis, Chuck Berry, Little Richard y tipos como ellos”.

-¿Por qué crees que durante mucho tiempo en EE.UU el crédito del punk se lo llevaran los Pistols por sobre ustedes?

-“Nunca fuimos portada de Rolling Stone porque éramos una banda nueva, el punk era nuevo, no era tan grande como ahora. Las bandas que la llevaban eran los Stones, Neil Young, Grateful Dead, Jefferson Airplane. Los hippies seguían dándole a estas bandas y la prensa no le dio a los Ramones una chance. Le dieron una portada a los Pistols y a nosotros, que inventamos el punk, no. Al final dijimos, jodánse, ¿a quien le importa?”

-Cuando ingresaron al Salón de la Fama Eddie Vedder los presentó. ¿Quien te hubiera gustado que los presentara?

-Me hubiera encantado que fuera Little Richard, Jerry lee Lewis o Dion de Dion & the Belmonts.

PUNKSTAR. Marky es una estrella de rock, pero se comporta como si nunca hubiera salido del garage. “Dylan ni en broma haría esto, ¿pero qué más da?”, dice mientras algunos oficinistas parecen reconocerlo pero no se atreven a saludarlo.

Marky se siente el responsable de mantener vivo el legado de los Ramones, mal que mal, es el último de lo mohicanos. Viaja por el mundo cantando los hits de la banda, está escribiendo un libro y tiene un programa de radio en la estación punk más importante de Estados Unidos (Satelite radio). Y acaba de formar una nueva banda, con las leyendas americanas del punk. Así se gana sus monedas. Mejor eso, que andar macheteando como los chilean punks.

-Cuéntanos del proyecto OsakaPopStars.

-“Es una idea que tuve con mi amigo John Cafiero. Él juntó a la gente: Jerry Only, bajista de los Misfits, Dez Cadena guitarrista de Black Flag e Ivan Jullian, guitarrista de Richard Hell & the Voidoids. Yo escuché los demos y me enamoré del proyecto. Hicimos unos shows para ver como funcionaba y me gustó la onda. En verdad, durante mucho tiempo no quería hacer nada aparte de tocar los temas de los Ramones. Con Osaka hicimos un muy buen álbum así que vamos a tratar de hacer una buena gira”.

-¿Qué escuchas por estos días?

-”Escucho a tipos como Mozart, Bach, Beethoven y Wagner. Ellos eran verdaderos punks, no tenían electricidad ni baños, sus condiciones de trabajo eran una mierda, morían muy jóvenes pero hacían excelente música y por eso los respeto”.

-Plop… ¿Cuál es tu relación con Pablo Echaurren, el pintor chileno hijo de Matta?

-Es un amigo. Su padre es un genio, un verdadero artista. En mi última visita a Italia, Pablo me regaló un cuadro muy bonito de los Ramones tocando. Es un gran tipo

-Por último, ¿qué opinas del la escena emo?

-Es mejor que escuchen eso a que se influencien por bandas como Cinderella, Wasp, Whitesnake o Poison. Prefiero el emo mil veces.

Se ríe y agrega “pero no soy gay. Jajaja”

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Gloria Trevi, rompe el silencio

Archivo Periodistico,Entrevistas 6 August 2006 | 0 Comments

La Locatrevi

Sedujo a Vodanovic el año ’93 en Viña, y “Voy a traer el pelo suelto” se coló en todas las radios. El ’99 la acusaron de abuso y corrupción de menores y terminó en una cárcel de Brasil. Ahí retuvieron su placenta para hacerle un examen de ADN. Había un embarazo y 76 sospechosos. Ahora habla de su nuevo disco y sin arrugarse se compara con Picasso. Esto no es una teleserie mexicana. Es una “trevolución”.

Por J.C. Ramírez Figueroa para La Nación Domingo, 6 de agosto 2006.

GLORIA TREVI, callebo sueto, celular en mano, incendia las autopistas mexicanas rumbo a Televisa.

Sin avisar, bajó de la suite al estacionamiento del hotel, mientras el encargado del sello se desespera buscándola y solicita –muy diplomáticamente– aguardar en línea, por favor.

Es la promoción de “La trayectoria”, disco en vivo donde asistimos al exorcismo definitivo de esta Linda Blair (o Madonna sudaca) de Monterrey, quien intentó hacer rock and roll y terminó componiendo baladas latinas con bases electropop. Melodías con frases guarras (“y aparte de todo quieres ser mi rey / no mames güey”) que la romperían en una fiesta kitsch o disco gay. Clásicos de fuente de soda que recordamos todos.

Aquí su particular operación retorno, directamente desde las ardientes cárceles brasileñas y la telenovelesca justicia mexicana.

–¿Aló, Gloria? Escuché el disco y tienes buenos estribillos y tu banda toca súper, aunque no necesitas esos solos de saxo sensual, porque con tu guitarrista basta y…

–Espere cinco minutos más. Estamos haciendo el contacto.

CHICA RITALÍN. Sucedió en el Festival de Viña de 1993. La banda toca “Borregos” (“brincan, brincan los borregos / dentro de un corral”) y la Trevi (25 años) salta, grita y corre de un lado a otro del escenario. Ni Mike Patton pudo rockear a la concha acústica como ella.

Era la revolución, las niñas querían andar de pelo suelto. Al año sacaría un disco con el impresentable título de “Más turbada que nunca”, acosaría a Vodanovic y se montaría sobre Peter Dragicevic en directo por Megavisión. Según la prensa de la época, ella fue “la primera latinoamericana que habló de sexo al aire” y pronto sería “la más ardiente latin lover desde Rodolfo Valentino”.

–¡Hola! Soy Gloria. Pos, espero que hablemos solamente de mi nuevo disco.

De fondo se escuchan los autos.

–Ehhh…

Lo dice tan amablemente que no queda otra que escucharla. “Para mí, los años no han pasado. Es como si me hubiese metido en una máquina del tiempo y desperté ahora. La gente me quiere igual que antes. Y lo mejor es que estreno nuevas canciones, como ‘Todos me miran’, que habla de lo que me pasa a mí, de enfrentarme a los demás”. También explica que está en medio de una apretada agenda que la tiene viajando a Miami, grabando videos y ensayando. “Por suerte, tengo tiempo para mi hija, Ana Dalai, que es lo central en mi vida”.

SI PICASSO PUDO. Y uno intenta preguntarle por detalles escabrosos de su vida carcelaria, pero ella, que no es tonta, deriva la conversación a interminables frases promocionales de buena crianza, de esas donde no puedes salir, pero con entrelíneas. “Bueno, también te darás cuenta que tuve mucho tiempo para componer”.

Y ese mucho tiempo, seguro es el encarcelamiento en el país del samba hace seis años, donde huyó junto a su pareja y productor, Sergio Andrade –quien le dio cuerda desde que se emparejó con ella cuando tenía 15–, tras ser buscados por acusaciones de corrupción de menores.

La cantante se parece también a estas tías locas que nos ofrecen un jugo sonrientes y si se lo pedimos lo sirve a regañadientes. Puede ser muy cordial narrando cómo compone (“No uso ni piano, ni guitarra. Todo lo que hago es con la voz. Voy cantando y así van saliendo los temas”), pero no se puede dejar de pensar que hasta su prima Brandy Ruiz declaró ser abusada sexualmente por Andrade ante el silencio de la artista. Se dice que el representante tendría sexo con las adolescentes que reclutaba como coristas para la banda, como Mary “Boquitas”, quien escapó con ellos a Brasil. Episodios más oscuros que cualquier biografía de los Rolling Stones, a quienes, por cierto, versionó alguna vez con “Satisfecha”.

“Yo sólo quiero pedirles que se fijen en mi música. Del resto de las cosas prefiero dejar que la gente hable, que se inventen cosas. Yo estoy acá por mis canciones. Por eso quiero ser conocida. ¿A quién le importa que Picasso haya tenido siete amantes? Eso definitivamente no influye en su obra, pues todo esto tampoco debería hacerlo en la mía”, concluye.

También desmiente que recién haya encontrado a Dios en ese período oscuro, que concluyó el 2004 cuando fue absuelta por la justicia mexicana. “Siempre fui católica. Dios me da fuerzas para avanzar”, dice. Cuatro años antes, en Brasil, la policía había ordenado guardar su placenta para un examen de ADN tras su sorprendente embarazo. Los 76 hombres –delegados, celadores, presos– de la cárcel de Brasilia se volvieron sospechosos. El padre, se descubrió, era Andrade. Cuando le preguntan por él, ella dice: “Haz de cuenta que olvidé la pregunta”.

“NO LE CREAS A LA PRENSA”. Gloria dice que le gusta Chile, que no aguanta las ganas de tocar acá. Que su nueva placa no es solamente su nuevo punto de partida, sino que demuestra que está más viva que nunca. “Me aventuré con una cumbia llamada ‘Sufran con lo que gozo’. Te gusta el título, ¿ah?”, explicando que es una declaración de principios. En definitiva, deja en claro que es una chica plena y feliz. Y uno quiere terminar los rodeos y escuchar su versión de la historia.

–Gloria, lo que más sabemos de ti es por tus escándalos. Y frente a las versiones de prensa que leemos, nos gustaría saber la tuya, de primera fuente. Cuéntanos.

–No le creas a la prensa. Escuchen mi música. Y, ¿sabes? Justo estoy llegando a Televisa. Muchas gracias. Un abrazo para los amigos chilenos. ¡Chao!

Y corta. Como esa tía loca que te cambia de tema. Como ella sola.

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