De Saloon – “De Saloon” (GmbH, 2003)
Por J.C. Ramírez Figueroa para Frente Sonora, junio 2003.
Para qué andamos con cosas. El debut de De Saloon no fue la bomba atómica que esperábamos, pero sí resultó una notable exhibición del armamento de este trío proveniente de Concepción, pero instalado hace cinco años en Santiago. Esto último es un detalle importante para los desubicados que piensan que, por venir del Biobío, necesariamente se debe estar influenciado por The Beatles, usar chasquilla y revalorizar la cueca.
De partida, encontramos la sólida base de Ricardo Barrenechea en la batería y Roberto “Otto” Arancibia a cargo del bajo. Y esto no es por rellenar, sino que es una cualidad que potencia al grupo, especialmente en vivo. Lo anterior, unido a la voz y guitarras de Jean Pierre Duhart, salvan a las canciones de caer en monótonos lamentos o rocanrolitos britpop sin trascendencia. Porque algo malo debió pasarle a “Piero” Duhart que los doce temas de la placa están marcados por una presencia femenina que se esfumó sin muchas explicaciones. Bueno, a todos nos ha pasado eso, pero la gracia de la música es que sabe cómo contar bien la historia.
Y desde la calmada “Dos” hasta la infinitamente triste “X”, hay una pena que ni todo el entusiasmo de “Esfumar” o “Te” pueden camuflar. Esa es la línea por la que se mueve el disco: entre la depresión y el ánimo. Por algo hay dos canciones seguidas que se llaman “Hombre Muerto” y “Hombre Sonriente”. Como cuando uno despierta un sábado por la mañana y está libre de la rutina, pero da lata salir para ver qué sorpresas nos depara el día. Entre la muerte y la sonrisa.
Claro que los mejores momentos del álbum son los tristes o “muertos”. La atmósfera sónica recuerda a The Smiths y al “Sea Change” de Beck. Esto debido al correcto trabajo de producción de Claudio “Lucybell” Valenzuela, Cristian “Imposibles” López y Leo Cáceres.
Muchos han criticado versos como “Con tus besos/ son de queso”, pero lo sorprendente es que no han reparado en la intensidad musical y lírica de “Quédate”, el vals “Hombre Sonriente” y “Miel”, donde el vocalista (o tal vez debería decirse “cantante”) le dice a la chica “Como decir que te amo así / y todas las noches rezo por ti / Como decir que te quiero (No) / Como violarte en el suelo (Yo)”. Sin embargo, en “Vibraciones” o “Ultraline” la poca ambición melódica hace perder un poco el hilo afectivo del disco. Estos son parte de los temas “rápidos” que, por alguna razón, no se quedan en ese disco duro de canciones que nos salvan siempre.
Lo importante es que De Saloon logró sacar su primer disco, con todo el aprendizaje que esto implica. Para correr hay que aprender a caminar, dicen.
De Saloon – “De Saloon” (GmbH, 2003)
1. Dos, 2. Te, 3. Vibraciones, 4. Quédate, 5. Brígida, 6. Hombre Muerto, 7. Hombre Sonriente, 8. Esfumar, 9. Fui Feliz, 10. Miel, 11. Ultraline, 12. X
“Tal vez el amor sea el castigo para los que no saben estar solos. Aunque yo no lo creo así”, reflexionó Ismael Serrano en su show del pasado viernes. El público que repletó la Sala 2 del Teatro Concepción, cerca de 450 espectadores, entendió el mensaje a la perfección. De hecho varias mujeres subieron al escenario para regalarle botellas de vino, pancartas o simplemente darle un beso.

Para los que se criaron con “El festival de la una”, Willy Benítez es un personaje emblemático. Con sus payasadas y esa particular cara que ponía (con los ojos gigantescos), se instaló definitivamente en el inconsciente colectivo nacional.
