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Maravillas De La Condición Humana

Autobiografia 16 November 2009 | 1 Comment

Dentro de las numerosas operaciones políticas más o menos encubiertas de la Transición -pasta base en poblaciones, venta de recursos naturales a transnacionales, eliminación del periodismo investigativo- la más sorprendente es el desprestigio del resentimiento.

Desde mitad de los noventa, estar enrabiado -o “sentido” con la realidad- era celebrado sólo en tipos como Jorge González cuya ciclotimia autoritaria/desvalida enloquece a los chilenos, porque cumple el rol paterno necesario en un país de huachos, no de huérfanos, pero ese es otro tema.

El asunto es que cuando dejé la Universidad y sobretodo ese líquido amniótico que es Concepción me enfrenté desnudo a  Santiago. Una ciudad sucia, calurosa y saturada de gente. Incluso para compra una revista había que hacer cola. Pero lo peor de la capital son sus interacciones sociales. La gente era arrogante en ciertos espacios -área de servicios, chocando en el metro- pero estúpidamente tímida si les preguntas la hora o hay un asalto en plena calle. Se habla mal de los demás, pero en persona se le sonríe. “Es que el medio es chico, hay que cuidarse”, parece ser la filosofía utilitaria en todos los microuniversos laborales. El CV se gestiona en las fiestas. Y la clase alta, los que verdaderamente cortan el queque, son más caricaturescos que los pobres empleados que se creían jefes en Concepción: católicos fundamentalistas, reprimidos sexuales y con ese tono idiota para hablar.

El diario donde trabajaba era una reproducción a escala de todo esto. Era como una sitcom: escuchaba dialogos chistosos, de repente debía entrevistar -y pelearme- con gente como Miguel Bosé o … ¡la banda Guiso! y generalmente ningún tema que ofrecía me lo compraban.

Me pasaba navegando, caminando, leyendo la prensa en inglés y nada. Ningún tema que ofrecía a los editores valía la pena. Ni siquiera una industria de Talcahuano que provoca mutaciones genéticas en los niños.

Entonces me llenaba de furia y le comentaba mis penurias al primer jetón que encontrara. Y claro, a la gente le daba lo mismo, me dejaban hablando solo o me hacían algún comentario tonto.

Ayer cumplí dos años y un mes con Daniela y pensé en todo esto.

Seguro que de no haberla conocido estaría tratando a esta misma gente con una @ antes del nombre.

O me amargaría por los criterios de editores lobotomizados.

Por eso -y millones de cosas más- Te Amo.

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¡Mi Debut En Reportajes de El Mercurio!

Autobiografia 1 November 2009 | 1 Comment

Una nueva oleada de japos nos invade.

Y eso también es política.

Japanización

También se puede leer desde acá.

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Exiliado de las Calles Principales

Autobiografia 28 October 2009 | 0 Comments

Si, tal como los Rolling Stones en su último disco bueno, prefiero contemplar el mundo por la ventana.

Ya me lo dijo un editor del primer suplemento juvenil donde escribí: “es que tú vives al lado del camino”.

Pero yo me enojé. No sólo porque citó a Fito Paez (existiendo Javier Aguirre), sino porque él mismo decidió “abortarme”.

Que horrible suena la palabra.

Les explico:  cuando llegué a Santiago mi jefe vio en mí algo así como la promesa del periodismo corporativo. El tipo que se metería en lugares peligrosos, escribiría con frases cortas y publicaría grandes crónicas sobre temas increíbles que reporteó borracho tras una noche de juerga. Cuando comprobó que eso no era lo mío, dejó de comprarme temas, responder el teléfono o encargarme reportajes.

Pienso esto, mientras leo que hay otra nueva encuesta, donde esta vez no gana Piñera.

En vez de cuestionar la función de “herramienta”de estos sondeos, los periodistas se ponen a discutir sobre sus resultados.

Una pérdida de tiempo, si sabemos que irá cambiando semana tras semana.

Están esos ágiles de la prensa  y  por otro lado, los que han convertido a Faith No More en una banda buena.

Foto vía SkyCrapperCity

Acá, la gente intrusea tu refrigerador sin pedirte permiso

Autobiografia 23 October 2009 | 1 Comment

 

Nunca entendí la nostalgia hasta que me vine a vivir a Santiago.

No es que piense en mis papás y necesite ir corriendo a la casa. Tampoco se trata de extrañar a Concepción (que después de todo es una reproducción a escala de Providencia con toques ñuñoínos). Y ni hablar de recodar a mis amigos de allá. En verdad nunca estuve seguro si lo fueron, porque acá estoy y nadie hizo esfuerzos por encontrarme.

El asunto es climático.

Más que el smog o el calor, lo que me enferma es que nunca llueve de verdad. Jamás. En verano pasamos perfecto los 35 grados y en invierno hace un frío relativamente soportable. Lo terrible es que para los santiaguinos una lluvia de dos horas es un temporal. Y esa falta de agua me afecta, me desarma la percepción.

En Higueras uno puede quedarse toda la noche escuchando llover. O sentarse a ver tele mientras el cielo descarga su furia y el aire marino purifica todo. Las sopaipillas son buenas de verdad y el café, aunque sea nescafé, tiene sentido.

El primer año fue una novedad. El segundo me encontró escribiendo (y fracasando) en el diario más importante del país.Al final no pude soportarlo: odiaba a Santiago y su clima. Me hacía mal ese aire hispanico-campesino que infecta sus calles, fuentes de soda y oficinas. No podía entender que la gente fuera alterada o extremadamente sumisa. Me cargaba el sistema de transporte, las colas para comprar cualquier cosa y que no hubieran ni librerías ni cafés ni lugares donde respirar y vivir decentemente.

Hasta que fui a juntarme con una señorita afuera de La Moneda.

Ahora, me tomo una sopa apurado, mientras el gato me mira sorprendido. Sigo exiliado de las calles principales del periodismo y la escritura, lo sé, pero al menos estoy inventando cosas acá en el departamento. Compruebo que está lloviendo y corro a buscarla al cine.

Sólo falta Jonathan Richman cantando sobre esto.

la foto es de acá

Non Fiction

Autobiografia 22 October 2009 | 0 Comments

Nunca me dejaron escribir en primera persona.

Los editores decían que mis opiniones no le interesaban a nadie.

Me pasaban el texto de vuelta y debía reemplazar el “Yo” por una neutral tercera persona.

Después, abría el diario del domingo y veía como los demás sí tenían la libertad para hacerlo.

Incluso podían ocupar frases o tesis mías, sin darme el crédito (y el editor los felicitaba)

Pero eso es lo normal, lo sé.

Parece que sólo los periodistas estadounidenses de non fiction son personas.

Esto pasa en Brooklyn

Autobiografia 12 August 2009 | 0 Comments

El Elliot andaría feliz.

Vía Urban75

073. Resfriado

Autobiografia 6 July 2009 | 0 Comments

Terminé un libro con entrevistas más un ensayo sobre Woody Allen y “Matadero 5“. Inmediatamente me puse a googlear fotos e información de Dresde. Como dice Vonnegut sobre el libro (y esto ha sido citado muchas veces):

“si es tan corto, confuso y discutible, es porque no hay nada inteligente que decir sobre una matanza. Después de una carnicería sólo queda gente muerta que nada dice ni nada desea; todo queda silencioso para siempre. Sólo los pájaros cantan. ¿Y qué pueden decir los pájaros? Todo lo que puede decirse sobre una matanza; así como: ¿Pío-pío-pí?”

Hoy en la mañana acabé de leer también “Into the wild“. Me sorprende la dureza de los pobladores de Alska para juzgar a Mc Candless. También que sus “amigos” del college calificaran apenas como “extraña” una noche en que los llevó a dar alimento y conversación a vagabundos y homeless. Obviamente admiro que haya podido sobrevivir tanto y que pudiera trabajar y recibir un sueldo sin que le pidieran papeles ni estupideces.

Ahora estoy leyendo “Deberes y delicias“, una extensa entrevista de Catherine Portevin a Tzevetan Torodov. Estoy de acuerdo que la literatura obedece a una estructura (lengua, signo, significante, semántica, símbolo) que hay que saber manejar, no sólo a una “historia” y “contexto”. Esto en 1968 en París no se hacía, según explica. Me gusta este párrafo:

“Una hermosa foto lo muestra (a Barthes) a punto de escribir en el pizarron negro una ecuación pseudo matemática, del tipo significante/significado, etcétera. menos intimidante que la de Lévi-Strauss, pero así y todo tiene una ecuación; tiene la tiza en la mano y al mismo tiempo sonríe como para proyectar una dosis de ironía a su propio gesto. Desdichadamente, la sonrisa no siempre llega a los libros, es una pena, porque en círculos pequeños bromeaba sin cesar sobre sus propias construcciones. No se puede tomar en serio significante/significado, connotación/denotación. La terminología académica sólo sirve para exhibirse (…)”

Con Daniela fuimos a ver El Super Agente 86, porque era noche de viernes y había que divertirse. Y vaya que nos divertimos antes también. La película tiene un timming esplendorosamente estúpido al menos hasta que 86 le dice al ruso musculoso: “Lo sé, tu señora te engaña”. Pero bueno, la película anterior que vimos era de David Lynch (“Elephant Man”), así que todo bien. Ahora, me resfrié eso si. Y estoy ordenando la semana, con novedades laborales incluidas.

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