29. LA MAGNITUD DE LA TRAGEDIA

La compilación de imagenes televisivas más brutales que he visto.

La compilación de imagenes televisivas más brutales que he visto.

Sólo decir que no hay nada como volver a levantarse, prender el mac y escuchar como quedó la grabación -buena o mala- de anoche.
“Me encanta una anécdota, seguramente apócrifa, de la Primera Guerra Mundial. Un puesto militar alemán escribe un telegrama a sus aliados austriacos: “Aquí la situación es seria, pero no catastrófica”. La respuesta dice : “Aquí la situación es catastrófica, pero no seria”. Esta última frase define nuestra época. Nos cuesta tomar en serio la debacle a la que nos enfrentamos. No soy un ingenuo, ni un utópico; sé que no habrá una gran revolución. A pesar de todo, se pueden hacer cosas útiles, como señalar los límites del sistema. Muchos sabemos que unas cuantas reformas no van a sacarnos del atolladero”
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Hoy estoy feliz, laboralmente.
Gané unas vacaciones en el diario.
Tengo algunos proyectos interesantes, algunos en ejecución.
Encontré una buena forma de organizar mi moleskine y todo indica que estos días son para armar el mapa de escritura y lecturas, más que para escribir en sí.
En la foto, la gata amiga de Daniela en el GAM, disfrutando de la vida.
He escuchado con atención dos posiciones sobre el Lollapalooza. La primera, que es una gran oportunidad para la cultura musical chilena. La segunda, que el festival es una basura para arribistas. O, en su versión más analítica, que su cartel no tiene suficientes artistas de peso, como la versión estadounidense (que ya va en decadencia). Lo curioso es quienes las sotienen: periodistas musicales y público, respectivamente.
Entiendo que hay compromisos. O legitimo interés por un festival internacional. O ambas cosas mezcladas que hacen que mis colegas obvien el segundo punto. También, que hagan como si no fuera importante que el evento coincide justo con la Gran Maratón de Santiago, que las entradas son relativamente caras, que han habido promociones tardías mucho más baratas que la preventa, que no se puede salir y entrar, que no se puede entrar con comida.
[ actualización 3 de abril ] De todas formas el festival será un éxito en todos los aspectos e incluso los mismos cuestionadores terminaron yendo. Esto sólo refuerza el mercado de los festivales de rock en Chile, un país excesivamente generoso con esta Retromanía que denunció Simon Reynolds.
Es obvio que cualquier festival con “estrellas” que tuvieron éxito en décadas pre-festivales le irá bien. Brasil tiene Rock en Río y en Argentina, Bob Dylan fue telonero de los Rolling Stones. Da lo mismo que Flaming Lips o James hayan dado su último disco realmente bueno hace casi diez años. O bandas como Datarock son aquellas que se bajan en una noche para “conocerlas” y luego decir lo buenas que son. O que Kanye West está sobrevalorado por una crítica de rock que necesita hacerse la entendida en hip hop. Etcétera.
Lo cierto es que, por esas maravillas del capitalismo global, Chile será un paraíso para las bandas. Aunque el rock ya no haga más que desilusionar a los que no quieren recordar épocas antiguas o andar con lentes de colores después de haber fumado.
Sigo en este estado que un periodista de rock normal definiría como “lisérgico”. Algo que no ayuda mucho en avanzar el proyecto literario, pero que al menos podría terminar en una buena estrategia para escribir hasta fin de año. El asunto es que eran las 5:50 y en el cielo había una luz que tintineaba. Yo duermo sin cortinas, precisamente para no quedarme dormido y poder orientarme, y, puedo asegurar, nunca había visto algo así. Me quedé mirando el extraño circulo -más grande que cualquier estrella- que se encendía y apagaba sn moverse siquiera.
Me puse la bufanda y fui a tomar el bus del diario. Como está oscuro y no veo nada, le hice insistentes señales a lo que creía que era el bus. En realidad era una patrulla de carabineros que me miraron extrañados, pensando si llevarme seguramente: hoy es el día del joven combatiente.
Llego al diario y no hay nadie. La cafetera del casino está mala. Me compro un cereal con yogurth y me quedo escribiendo hasta que termina de amanecer. Escucho The roots of power pop II. Que buena es “There she goes”. Me sube el animo a este resfrío. Debo hacerle caso a Daniela e irme a chequear. ¿Y si seguiré enfermo toda la vida?