Browsing archives for 'Entrevistas'
Sara Vial recuerda a su amiga MarIa Luisa Bombal: “Sufrió muchísimo. Por eso bebía”
Desde su regreso a Chile, la autora de “La amortajada” se vio casi todos los días con la poeta Sara Vial. Ella la cuidó, acompañó y escuchó. Por eso, tiene miedo de ver la película, “Bombal”, que retrata la parte más “salvaje” de su entrañable amiga.
Por Juan Carlos Ramírez F. para La Segunda, 27 de diciembre 2011.
“Me da rabia que la muestren siempre como una mujer borracha y licenciosa”, reconoce la poeta Sara Vial, posiblemente la persona más cercana a María Luisa Bombal tras su regreso definitivo al país en 1971.
Como eran vecinas en Viña del Mar se veían prácticamente todos los días hasta su muerte en 1980. Se reían, hablaban de libros, planificaban respuestas para las numerosas entrevistas que solicitaban a la autora de “La amortajada”.
La escritora le confesó también que nunca pudo olvidar al aviador -y playboy – Eulogio Sánchez Errázuriz, aunque estaba contenta de que los tres balazos que le dio en el Hotel Crillón en 1941 no lograran matarlo (fallecería años después en un accidente de aviación). “Ahora que tengo una relación personal con Dios, Sarita, no podría habérmelo perdonado”, le decía con tono apenado.
Por eso, la entrevistada tiene miedo de ver “Bombal”, la película de Marcelo Ferrari que se estrenará el 5 de enero y con Blanca Lewin encarnando a su amiga escritora. “Seguramente no la mostrarán en su proceso de escritura ni el sentido del humor que tenía”.
-¿Cómo se hizo amiga de María Luisa Bombal?
-En un almuerzo en la casa de Eduardo Anguita. Recuerdo que estaba Alone también. Ella era una mujer fina. Recuerdo su elegancia cuando sostenía una copa, como si fuera un pétalo. Yo eché una talla y ella me lo celebró de inmediato. Después le diría que no me esperaba esa reacción de ella, porque pensaba que era una mujer terrible. ¡Y nada que ver!
-Y se cayeron bien y empezaron a juntarse…
-Es que las dos oscilábamos entre el bajoneo y la alegría. Ella se reía conmigo. Pero también cuando se sentía mal me llamaba por teléfono y me decía: “Estoy tan triste; ¿te puedo ir a ver?”. Y yo le decía que ni siquiera tenía que preguntar, que mis hijas y marido la adoraban y que mi casa era su casa.
-¿Era una especie de refugio para ella, tras su vuelta a Chile?
-Sí. Nosotros la cuidábamos. Mi marido la iba a dejar en auto a la casa. También la protegíamos cuando la iban a entrevistar. Le echaba agua al vino blanco y ella decía que era el más malo que había probado. Y nos prologábamos los libros. Ella se reía de todo esto y me decía que íbamos a fundar nuestra propia sociedad de socorros mutuos.
-Usted una vez contó que había un maletín negro con material inédito que ella guardaba celosamente. ¿Habrá aparecido?
- No, que yo sepa. Aunque yo tengo un montón de cartas inéditas de los años cuarenta y apuntes que me dejó. Ninguna novela, lamentablemente. Aunque “The house of mist”, que escribió para la Paramount, aún no es traducida al español.
-¿Cree que María Luisa Bombal, como escritora, no es valorada como se debería en Chile?
-Acá todos los escritores terminan mal. Especialmente los que no saben marketearse. Nosotras no sabíamos hacerlo. Todos los años le hice una campaña para que obtuviera el Premio Nacional y no pasaba nada.
-Es interesante la admiración mutua entre ustedes: narradora y poeta, respectivamente…
-Su prosa era poética y le encantaba que yo me diera cuenta de eso. “María Luisa, no necesitas escribir en versos porque te saldrían prosa”. Ella sabía que el sentido poético de la vida la dominaba a través de la prosa.
-Aunque, como usted dice, ella tenía su lado alegre, también hay una parte trágica…
-La recuerdo en estas fechas, al lado del árbol de Navidad, con sus ojos tristes. Ella no lloraba mucho. Era muy alemana para algunas cosas. ¿Por qué tomaba? Porque lo pasaba mal. Su marido (el banquero francés Raphäel de Saint-Phalle) le dejaba vodka en el velador y ella, que le tenía temor a la soledad, se la tomaba entera. Su hija la menospreciaba. Ella sufrió muchísimo. Por eso bebía. Todas las circunstancias de su vida la impulsaron a eso. Y la pobrecita, cuando tomaba moderadamente, se ponía tan feliz.
-¿Cree que estas profundas heridas personales han sido vistas con frivolidad por el resto?
-La mayoría de la gente no conoce el drama que vivió. Lo infeliz que fue en el amor, en la vida familiar, en lo económico. Mi madre, que es músico, le hizo un vals y lo grabó en casete. A ella le gustaba tanto. Dijo que sólo podía ser feliz con Mozart y ese vals. Se llama “María Luisa Bombal” y debe estar en alguna parte.
-¿Fue consciente en vida de su legado como escritora?
-Me decía: “¿Sabes Sara? ¡Yo soy un mito!”.
Su tributo a Miguel Hernández
Sara Vial es una admiradora de Miguel Hernández, a quien considera “más grande aun que García Lorca, precisamente por haber sufrido más”. Ella cree que el dolor impulsa a escribir de una forma más intensa aún.
Esa es la premisa de “Miguel Hernández o la muerte de un ruiseñor” (Editorial Siníndice), un conjunto de sonetos dedicados a la memoria del poeta español, con motivo de su centenario.
Con prólogo de Enrique Robertson y la presentación de Altor Larradibe de la Fundación Cultural Miguel Harnández, el libro ahonda en el trágico destino del poeta en la Guerra Civil. .
“Sufrió de una manera que nadie se lo puede imaginar, muriendo en una celda, tres años después que terminó la guerra. Me siento cercana a él”, explica Vial.
Dice que le gustan los libros pequeños y bellos como éste de cuarenta y cinco páginas. “Así se debe leer la poesía”.
Para ella el soneto, como género, es uno de los más difíciles, pero también más intensos.
Es cosa de leer versos (incluidos en el libro) como “No sé explicar cuanto te leo / y tus palabras quedan en mi oído / ¿De qué estrella bajaste lo aprendido? / ¿De qué agua la piedra en que me veo?”, escribe Vial.
Alejandro Kemp (aka Jano Soto): “En los ’90 había que ser rockero y me salió pésimo”
El músico regresa con Ay, bonita, un disco inspirado en Elvis, Sinatra y los boleros, y del que ya se desprende el single “Cerquita mío”. Jano la compara con la fruta que te dan a probar en la feria del domingo. “Así ves si te decides a comprar el resto”.
Por J.C. Ramírez figueroa para Emol, 13 de septiembre 2011
Jano Soto era un pseudónimo más que reconocible en el pop chileno de los ’90. Canciones -y videos- como “La luz del cuerpo” competían en iguales condiciones con bandas rápidamente consagradas como Los Tres, Chancho en Piedra o La Ley. Sin embargo, Alejandro Kemp (su verdadero nombre) comenzó a combinar su trabajo como publicista con intereses musicales alejados del hit radial. De ahi salieron dos discos: El último vuelo (1997) y Lágrimas de hombre (2005). Además de música para teatro y trabajar con músicos que posteriormente formaron la banda funky Matahari.
Ay bonita! es su nuevo disco, del que ya puede escucharse “Cerquita mío”. Una pieza que, tal como el disco de boleros de Carlos Cabezas, demuestra que acercarse a la canción popular clásica -por más melodramáticas que hayan parecido para el viejo rock noventero- es un recurso más que interesante.
-¿Cual fue el disparador para componer las canciones de este disco?
-El disparador principal fue, paradójicamente, dejar de hacer canciones por muchos años. Alejarme de la música, desde un lugar emocional, incrementó mis ganas de volver a ella. Sobre todo, dejar los discos anteriores bien atrás en el tiempo. Y así, limpiarme de esa experiencia para encontrar una nueva voz artística. Y cuando la encontré, me decidí.
-¿Y qué música influyó directamente en este proceso?
-Diría que son dos reencuentros. El primero, fue con artistas que siempre estuvieron sonando en mi casa desde niño y que, por tonteras de inseguridad o simple estupidez, los olvidé: Tito Rodríguez, Sinatra, Lucho Gatica, Pedro Infante, Roy Orbison, Elvis y otros. En esa época había que ser “rockero”. O algo parecido a eso. Y, bueno, me salió pésimo.
-Sabemos que influyó un recorrido que hiciste por Latinoamérica…
-El segundo reencuentro fue con la música latinoamericana. Volví a descubrirla, aprovechando varios viajes de trabajo por la región. Me di cuenta que mucho de mi identidad estaba ligada a ella.
-¿Cómo fue el proceso de grabación? ¿Ensayaste mucho o inventaste cosas en el estudio?
-El proceso fue rápido. Junto al productor, Ernesto Duboy, trabajamos las maquetas primarias de las canciones. Paralela y separadamente. Por otro lado, desarrollé los coros con el músico Marcelo Vergara. Después, juntamos a la banda y comenzaron los arreglos finales. No fueron tantos ensayos. Yo tenía bastante claro lo que quería, lo conversamos con Ernesto, y cuando se sumaron los demás músicos todo fluyó muy rápido y fácil.
-¿Cuales son para ti los puntos más altos de este disco?
-Esto es como preguntarle a un papá a qué hijo quiere más (sonríe). Yo quedé razonablemente feliz con cada una de las canciones. Es posible que un crítico diga algo distinto, pero cada una de ellas tiene una función muy relevante en el andamiaje del disco.
-Es muy bueno el video promocional de “Cerquita mío”, ¿nos puedes contar como nació?
-Quería baile y coreografía. Barajamos varias posibilidades de guión, pero no nos satisfacía ni uno por completo. En un momento, la coreógrafa me ordenó: “si quieres coreografías, dinos con qué pasos te sientes cómodo, y lo trabajamos”. Una semana después les mostré a los directores la idea de estos tres personajes en un primer plano con sus respectivas coreografías. Las ajustamos, agregamos otras, y cambiamos algunas. Y sobre esa base se sumaron las parejas que están en el fondo.
El tiempo que dure la canción
-A nivel musical, vemos que te interesan otras “músicas”, distintas al funk pop de los ’90 ¿Cuáles son las cosas más importantes que han ido influyendo en el último tiempo en tu trabajo?
-Lo que hoy me interesa comunicar con mis canciones es cierto estado de ánimo. Cierta emoción. Todo recurso que sirva para cumplir el objetivo, bienvenido sea. Si una persona se emociona o, al menos, se entretiene con Ay, bonita!, estoy pagado. Este es un disco poco pretencioso, simple, sencillo. ¡Es pop, no olvidemos! Es para que la gente sea feliz, aunque sea por el tiempo que dure una canción.
-¿Qué te parece el escenario musical chileno? Sigue siendo sorprendente la cantidad de jóvenes que siguen el viejo modelo: esperan que los “descubran”, pasen en la radio o llegar a la televisión…
-Tengo la impresión que la autogestión es el modelo cada vez más usado, y me parece muy bien. Este camino te obliga a conocer todos y cada uno de los eslabones de la cadena de producción. Por ende tienes más y mejor conocimiento de lo que significa producir cultura, música popular en este caso.
-¿Alguna nostalgia por esos ’90, donde la industria discográfica pre-internet estaba en su apogeo?
-Ni una.
Canciones en la feria del domingo
Ay, bonita! se presentará durante todos los jueves de octubre, en un formato desenchufado. “Seguro que se irán sumando más fechas. Esto es un camino de largo aliento, y estamos recién calentando motores”, dice el compositor. Pero antes, a fines de este mes se presentará el segundo single, con su respectivo video.
“Así como en la feria, en donde te dan de probar la fruta antes de comprar, estamos regalando ‘Cerquita mío’ en Portaldisc. Y si les gustó, puede sobrevolar el disco y descagarlo en la misma página”, explica con humor Kemp.
“A la gente si le gustó Ay, bonita!, sugiero que lo compre. No sólo por este proyecto, sino por la música chilena en general. Ustedes son el último y más importante eslabón. Son los que dinamizan la escena yendo a conciertos y comprando discos. Si no pasa esto último, todo se va a las pailas. De verdad”.
ENTREVISTA A SIMON REYNOLDS: “LLEGABA A LA MELODY MAKER COMO MOISÉS CON LAS TABLAS DE LA LEY”
Estoy enganchado a Jack Derrida
Leo cada una de sus páginas
Y ya sé lo que necesito:
Deconstruirle el corazón a mi nena
Traducción libre de “Jacques Derrida”, Scritti Polliti
Simon Reynolds (1963, Londres) es un ensayista y crítico musical británico considerado el más influyente de los últimos veinte años. Ha escrito en medios como Melody Maker, The Wire, The New York Times, Spin, Rolling Stone, Mojo y The Guardian.
Ha publicado libros como The sex revolts (estudio de género, junto a su esposa Joy Press, ¡vaya nombre!), Rit it up and start again (sobre el post-punk y la new wave) y Energy flash (electrónica y dance).
Su antologador, Pablo Schanton, sostiene que el periodista logró eludir el “lirocentrismo” y la “sociología”, los dos grandes clichés analíticos del rock. Reynolds prefiere centrarse en la materialidad sonora (el “sonic bliss”)
¿Y cual es su técnica? “samplear” -pero jamás sobreintelectualizar- las ideas de la filosofía francesa, teoría post-marxista o la sociología clásica para centrarse en esta “materialidad” y “política” del sonido. Usando ese marco teórico, Reynolds intenta explicar fenómenos como el punk, ruidismo, las raves, el glam o la psicodelia. Por otro lado, es quien mejor ha explicado el post-punk y la escena electrónica.
Sobre los cambios actuales en la música popular escribe: “Estamos lidiando con cultura, y no con ciencia: los datos blandos y escurridizos de la percepción y el afecto”.
“Después del rock” (Caja Negra) es su primer libro traducido al castellano. Un conjunto de ensayos donde la música pop -tal como la leemos/conocemos- es deconstruída, analizada y reconstruída para entenderla mejor.
Por J.C. Ramírez Figueroa para LuchaLibro, marzo de 2011.
I. UN POCO DE AMOR FRANCÉS. O DE CÓMO ROLAND BARTHES PUEDE EXPLICAR A BUTTHOLE SURFERS
SAMPLEAR LA FILOSOFÍA O TEORÍA CRÍTICA FRANCESA es algo que aprendí de todos los periodistas de música que me impresionaron al leerlos por primera vez, cuando adolescente. En concreto: el New Musical Express (NME) y sus redactores: Barney Hoskyns, Ian Penman, Paul Morley y Chris Bohn, quien es ahora el editor de la revista The Wire.
Ellos siempre incluían pequeños bocadillos de teoría en sus reportajes y entrevistas de una manera emocionante y provocadora. Citaban a gente como Roland Barthes, Michel Foucault, Friedrich Nietzsche, Julia Kristeva, Georges Bataille. Yo, como adolescente, ya leía filosofía y política (feminismo radical, un poco de marxismo, teoría freudiana). También cosas de los años sesenta como Norman O. Brown. Después, a través del punk y leyendo sobre Malcom McLaren, descubrí el situacionismo.
Así se formó mi gusto por este tipo de escritura.
EN VERDAD, YO QUERÍA ESTUDIAR POLÍTICA Y FILOSOFÍA EN OXFORD (finalmente me ofrecieron un puesto para estudiar Historia). Pero cuando leí a estos tipos en la NME, el mundo teórico se me hizo más “venenoso” y atractivo. Además, el giro que estaba dando la música en esa época era muy emocionante y radical: el post-punk y lo que se creó alrededor de él.
Esto fue propiciando la mezcla de música con la teoría. Una especie de sinergia mutua que los farmacólogos llaman “potenciación“: cuando tú tomas dos medicamentos diferentes y se obtiene un efecto más fuerte, de mayor grado.
Pero más que usar la teoría para legitimar la música, fue la música transformando a la teoría en algo interesante y estimulante, en la forma que a mi me interesaba y que me parecía estar en la vanguardia cultural. Por supuesto que están todos los teóricos franceses y, naturalmente, Nietzsche. Todos, grandes estilistas de la prosa que incluso traducidos conservan la elegancia y carisma.
Empecé a leer las cosas francesas, en mi tiempo libre en Oxford y, cuando empecé a escribir sobre música terminó saliendo así. Nada particularmente forzado. ¡Como si George Bataille se relacionara de manera natural con Butthole Surfers!
II. LIROCENTRISMO Y SOCIOLOGÍA: ¿DOS CLICHÉS DE LA CRÍTICA ROCK?
NO SÉ SI HE ELUDIDO LA SOCIOLOGÍA EN LA PRENSA MUSICAL, porque siempre he hecho un poco de análisis sociologíco. Siempre he estado consciente de la lucha de clases como factor de cambio social y musical. Siempre he advertido como la música transforma el mapa de las divisiones sociales.
Además, he leído a todos estos autores como Dick Hebdige que estuvo involucrado en el análisis de las subculturas juveniles, influenciado por el marxismo y, mirando a los rituales subculturales como expresiones de resistencia inconsciente a la estructura de clases, la vida industrial y el capitalismo.
También he leído a gente como Simon Frith, que en verdad es tanto sociólogo como crítico de rock.
PERO SÍ, EL ÉNFASIS EXCESIVO EN ANALIZAR LAS LETRAS ES ALGO QUE PRONTO ENCONTRE FRUSTRANTE. Parecía que pocos estaban escribiendo sobre música, enfocándose en el sonido, la producción y el papel de la tecnología. La mayoría de periodismo musical en los años ochenta se orientó en torno a la canción, el cantante y las letras como una forma de contar historias.
Ellos analizaban las canciones, ya sea como posición (político o existencial) o como narraciones: mini-dramas, refugios de sabiduría popular, enfoque vivencial del amor y la condición humana…
Estaba bien, pero se perdía gran parte de lo que era la música. Especiualmente porque no decían nada sobre lo que más me interesaba en ese momento: el éxtasis, el goce, la jouissance (1).
Lo no-verbal y lo difícil-de-verbalizar intensificado en la música, ritmo, textura sonora, ruida. Mi enfoque de esto viene de Barney Hoskyns de la NME y libros como “El placer del texto” de Roland Barthes.
La verdad es que la exigencia de escribir así era parte del desafío. Además. cuando tratas como escritor de hacerte un nombre y construir un pequeño espacio intelectual, aprendes a cruzar las lagunas y accidentes geográficos que otros no han advertido.
Al mismo tiempo eso es jouissance
¡Y músical, aunque suene extraño!
(1): Nota de Editor: concepto lacaniano referente al disfrute o goce) .
III. PROCESAR LA EXPERIENCIA MUSICAL: DESMONTANDO AL PERIODISTA DE ROCK
UN PROBLEMA ACTUAL ES EL PAPEL MEDIADOR DEL PERIODISTA COMO “GUARDIÁN“: la persona que tiene el poder y la responsabilidad de presentar a la gente un nuevo sonido.
Eso ya pasó.
Cualquier persona puede consultar -en Youtube o mp3- cualquier cosa por ellos mismos. Así que el rol del que escribe sobre música ahora es más bien para hacer las conexiones, procesar la experiencia musical. Tratar de inyectar significado a esta situación, en un contexto de “hemorragia” debido a la sobrecarga de música.
En realidad, esa fue siempre parte de la función del periodista musical. Pero en los viejos tiempos también existía la tarea de presentarle cosas nuevas a la gente. Podías recomendar y apuntar cosas, porque ellos no podían darse el lujo de comprar todos los discos. Ahora la cuestión del coste es irrevelante.
El nuevo problema es que debido a que no se paga por la música, uno no se siente obligado a prestar atención a ella. Escuchas cosas a medias, distraído y desenganchado de ellas
Soy tan culpable de esto como cualquiera.
Hay un adelgazamiento de la experiencia musical. Hablaré de esto en mi nuevo libro Retromanía.
IV. ¿SI CREO QUE LAS REVOLUCIONES INCOMPLETAS DEL PUNK, ELECTRÓNICA O PSICODELIA LLEGARÁN A CONSUMARSE?
OCUPO ESTA IDEA EN EL PRÓLOGO DE RIT IT UP… DONDE ME LA JUEGO POR LA IMPORTANCIA DEL POST-PUNK POR ENCIMA DEL PUNK. La tesis es que el punk fue la revolución inconclusa: hablaban de revolución, pero ésta no llegó a la música (la mayoría del punk tenía una base hard-rock mal tocada). Además en términos de política económica de producción, la mayoría de los grupos de la primera oleada fueron contratadas por grandes sellos.
Gang Of Four, héroes de la generación post-punk
El post-punk, en cambio, cumplió la promesa revolucionaria del punk haciendo música más radical y con una explosión de sellos independientes. Sin embargo, el post-punk llegó a una especie de callejón sin salida, obligando a evolucionar hacia lo que en Uk se llamo “New Pop“. Bandas y música tratando de cambiar el sistema desde dentro.
La misma dinámica de lo que llamo música post-psicodélica, nacida en unos sesentas llenos de idealismo que decae gradualmente en el llamado “capitalismo hippie“.
Así que, básicamente, veo la música como una evolución a través de esta dialéctica.
ES DECIR, SE ABRE UN NUEVO CAMINO MUSICAL QUE, CON EL TIEMPO, INEVITABLEMENTE LLEVA A UN CALLEJÓN SIN SALIDA y, para evitar la pesadilla del estancamiento, este relato vira hacia una nueva dirección. Éste a su vez lleva a un nuevo callejón sin salida.
Este proceso tiene que ver con las contradicciones intrínsecas de intentar ofrecer una revolución a través de la música que se vende como mercancia (grabaciones) y espectáculo (recitales en vivo). Siempre habrán explosiones de energía que parecen abrir posibilidades utópicas, no sólo en formas musicales sino también en prácticas y comunidades musicales.
Pero este mismo impulso, en una última instancia, limita las posibilidades estéticas, porque siempre volverá a caer en algún tipo de mercantilización. Un nicho en el mercado de los bienes culturales de elite.
Es decir, siempre habrá un fallo en estas revoluciones musicales. Y seguirá habiéndolos, porque al final todas estas revoluciones sónicas son a medias, diversiones/desvios en torno a la política real.
ES UNA VISIÓN POCO OPTIMISTA, PERO CREO QUE ES VERDAD: en Gran Bretaña, sobre todo, donde nunca hemos tenido una Revolución. Sólo interminables “revoluciones” musicales y de moda (además de todo el discurso que las envuelve) Siempre desde el aspecto entretenido y glamoroso de la revolución. Sin jamás tener el cansancio, sacrificio y peligro de la política real.
V. MI MÉTODO DE ESCRITURA
VARIOS TEXTO
S DE DESPUÉS DEL ROCK LOS HICE ANTES DE CASARME, cuando vivía solo y no tenía computadora. Esto fue a fines de los ochenta y principios de los noventa y me llevó a mi actual estilo de mi vida donde trabajo toda la noche.
En esa época, los artículos se armaban en forma de “notas”, que eran varios segmentos que debían pegarse, en secuen cia, en la página. Todavía tengo mis transcipciones de entrevistas, con los pedazos marcadas que debían ensamblarse. Todo esto debía armarlos rápidamente en una noche de locos, para luego llevarlos al diario.
Aunque el único est imulante que usaba era el café, terminaba en un estado maníaco al amanecer. Dura nte un tiempo te sientes fatal, tu cuerpo desvaneciéndote y, de repente, la química del cerebro te deja en “estado de alerta” sin que puedas irte a dormir, inundandote la corteza cerebral con anfetaminas naturales.
ASÍ QUE, A LAS 7 AM ENTRABA EN UN ESTADO QUE PODRÍA LLAMAR “NIETZCHEANO”. Lleno de grandeza y convencido que estaba experimentado grandes revelaciones. Llegaba con las copias a la oficina del Melody Maker -no tenían fax, aunque ya estaba lleno de ellos y, obviamente menos e-mail- como si fuera Moisés con las Tablas de la Ley.
Casi todas mis historias y artículos de opinión fueron escritos así: durante la noche. Cosas como reseñas y textos pequeñas las hacía durante el día. Pero había algo en la desesperación del deadline (2) que le dio un tremendo impetus al acto de escribir. Y como no era un trabajo en equipo, uno debía impulsarse, donde cada frase era un compromiso, porque cuando entregabas lo escrito no podías volver atrás y cambiarlo.
OBVIAMENTE, CUANDO EMPIEZAS A VIVIR CON ALGUIEN NO PUEDES SEGUIR CON UNA VIDA ASÍ. Yo mismo me sorprendí de cómo terminé aprendiendo a escribir de forma disciplinada y regular. Trataba a mi pieza como una oficina y terminé trabajando a las 10 AM. Pero sería un error decir que soy disciplinado, porque la verdad es que me paso mucho tiempo posponiendo el momento de la escritura.
ANTES DE INTERNET, SOLÍA ESCAPARME DEL ESCRITORIO E IRME A HOJEAR LIBROS. La mayoría, textos de referencia sobre música. Por supuesto, ahora puedo escaparme de mi trabajo sin tener que moverme del asiento. Pero la cantidad de tiempo que he perdido en internet es terrible. Habría escrito dos o tres libros, posiblemente
La gente, probablemente, pienso que soy increíble productivo porque Retromania es mi cuarto libro completamente nuevo (los otros tres son colecciones de ensayos o spin-off como Después del rock o la antología brasileña Beijar o Cléu) (3) Pero en verdad, podría haber escrito mucho más, si tuviera la habilidad de enfocar mejor.
ESCUCHO TODO TIPO DE MÚSICA MIENTRAS TRABAJO. Básicamente porque realizo múltiples tareas (4) porque hay muchísima música que revisar. Algunas veces, claro, es música relacionado con el trabajo específico que estoy haciendo. Pero siempre estoy chequeando CDs, descargas, etc. No es la mejor forma de escuchar música, ya que sucede que terminó el disco y no recuerdas nada de él. Si estás concentrado en tu trabajo, como tiene que ser, no escucharás la música correctamente.
(2): El plazo máximo para entregar un texto. Aunque hay editores -y jefes- más flexibles que otros, en generla habla pésimo de un periodista entregarlo fuera de esa fecha. Sobre todo si no avisa antes.
(3): La bibliografía de Reynolds puede chequearse acá (via Wikipedia)
(4): Reynolds usa el término “multitask”, término aplicado especialmente en el trabajo de internet y traducido como “multitarea”.
LO NUEVO: RETROMANIA
LOS DIEZ PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO 21, EN VEZ DE SER EL UMBRAL DEL FUTURO, VIERON COMO EL PRESENTE DEL POP ES DESPLAZADO POR LOS SONIDOS DE AYER. Los archivos y memorias de los años gloriosos de la historia del rock. Las lixiviación (5) de estilos arcaicos en manos de las bandas contemporáneas. El resultado: en vez de desarrollarse en si misma, la década de 2.000 ha sido cada década anterior sucediendo de nuevo. El tiempo del pop erosionando cualquier sentido de presente y tampoco diferenciando esta época con una identidad o sentido particular.
RETROMANIA ES MI INTENTO DE DAR SENTIDO A LA DÉCADA DE 2000, la década pop que acaba de pasar. Una investigación de la industria del rock retro: las etiquetas de nueva emisión, los museos de rock, la locura por las bandas para llevar a cabo su discografía en la secuencia clásica de las bandas famosas , el boom de documentales de rock.
Además de estas polémicas, hay una visión despiadada de la cultura de la retrospección y reciclaje. Una crítica total, desde el renacimiento infinito de los ochenta en la década pasada (6) hasta el mash-up. Desde el delirio de los cantantes aficionados en Youtube al impacto del iPod y el intercambio de archivos. Y es también una meditación profundamente personal sobre la relación de la música con el tiempo, la memoria, la nostalgia y el extravío.
(5) Reynolds habla de lixiviación, que es básicamentecuando un disolvente líquido toca un sólido pilverizado hasta que uno de los componentes del sólido desaparezca.
(6) El entrevistado usa el término noughties que es la forma en que la prensa inglesa bautizó a la década 2000-20010
EPÍLOGO: SOBRE SER TRADUCIDO AL ESPAÑOL
ESTOY EMOCIONADO Y CONTENTO DE TENER MI OBRA TRADCIDA AL ESPAÑOL. Algo que me ha hecho muy feliz. Además de la recepción en Argentina y Chile, por supuesto. Algo realmente gratificante.
Al principio no sabía que iba a suceder realmente. Tenía claro que había un montón de actividad relacionda al rock desde los años sesenta, abarcando todas las formas, desde la psicodelia y rock progresivo al punk y new wave, además de diversas escenas bailables y techno.
Pero no conocía el tipo de tradición de crítica de rock existente en estos países. O cual eran los enfoques o tratamiento intelectual del rock y pop.
LO QUE ENCONTRÉ A TRAVÉS DE MIS VIAJES Y CONFERENCIAS por Europa y otros lugares es que muy pocos países han desarrollado tradiciones críticas serias de la música popular. Y no sólo en el ámbito académico, sino en las revistas de música locales.
Así, por ejemplo en Alemania y en Turquía, he conocido a personas que son el equivalente local a Greil Marcus, Ian MacDonald, Eshun Kodwo. Y he estado aprendiendo que el mismo tipo de gente existe en Argentina y Chile y otros países de habla española. He estado haciendo varias entrevistas de “alto poder” (7) Algo maravilloso.
(7) Evidentemente se refiera a las buenas entrevistas que se le han hecho, incluyendo -esperemos- esta.
Sólo desearía poder leer los trabajos que se han hecho en estos países en los últimos años. Pero, por desgracia yo no hablo ni leo español. Creo que es porque, en general, el periodismo musical tiende a ser tanto idiomáticamente lleno de jerga y juegos de palabras. Sería muy difícil para mi leer periodismo musical en lenguas extranjeras, incluso habiéndolas estudiado en el colegio, como el francés. LL
DESPUÉS DEL ROCK. PSICODELIA, POSTPUNK, ELECTRÓNICA Y OTRAS REVOLUCIONES INCONCLUSAS. Ensayos sobre música pop contemporánea. Por Simon Reynolds. Editorial Caja Negra. Buenos Aires, 2010. 232 páginas. Distribuído en Chile por Cuarto Propio.
LA TIGRESA DEL ORIENTE: “¡SOY FELIZ HACIENDO ESTO!”
La célebre cantante de cumbia peruana se presentará este fin de semana en Santiago y Valparaíso. Humilde, a pesar del revuelo provocado por sus videos, tiene bien claro que lo suyo es un personaje.
Por J.C. Ramírez Figueroa para La Segunda, 31 de marzo 2011
Cuando Judith Bustos Ahuite (Iquitos, 1944), conocida universalmente como la Tigresa del Oriente, cruza la puerta del Hotel Asturias, los transeúntes de Plaza Italia se quedan mirándola asombrados.
Está vestida exactamente como en sus comentadísimos videos colgados a internet: melena rubia, malla de tela brillante “cameleónica”, uñas rojas y tacos de 12 centímetros.
Una estética felina que ha disparado la fama de esta cantante de cumbias: “Nuevo amanecer”, su primer hit de 2007, sumó 14 millones de visitas en Youtube. Esto la ha hecho conceder decenas de entrevistas, presentarse en televisión (en una incluso abofeteó a un animador que se había burlado de su arte) y grabar tres discos (el último se llama “Fiesta Felina”). Además de su intensa agenda de shows en países comoVenezuela, México, Argentina y Chile tiene planificada una gira a Israel.
La Tigresa llegó esta madrugada a Santiago. Tras arreglarse durante largo rato, baja sonriente junto a su tímido maquillador. Posa para las fotos, feliz de la vida. Luego de esquivar las miradas se sube al auto con dirección a Canal 13: estará de invitada en “Bienvenidos”.
Acá se presentará este viernes a las 22 horas en El Clan de Bellavista, en un show calificado de “íntimo”. El sábado será por partida doble: a las 00:00 en El Huevo de Valparaíso y en la Blondie a las 3 de la mañana.
“Estoy súper contenta. Emocionada. No aguanto la hora de hacer el show y dar lo mejor de mí a los hermanos chilenos”, dice.
“Nunca quise ser famosa; hice el video para darme el gusto”
—¿Vienes con banda?
—Ahora vengo sola. Me subiré al escenario, me pondrán unas bases y cantaré. Allá tengo mi grupo: Los Tigrillos del Ritmo Caliente. Pero, lamentablemente no se pudo traer.
—¿Cuándo te diste cuenta que con la Tigresa había nacido un personaje que podría tener éxito?
—Primero hice canciones para mí. Siempre como jugando. Me grababa, alguien ponía la música y listo. Ni siquiera sabía que era compositora, pero desde jovencita siempre había querido cantar. Lo consulté con mis dos hijas. “Dále mamita”, me dijeron. Me inventé el nombre artístico. Y como nací en la selva, porque mi padre había sido contratado para trabajar el caucho y me tuvieron ahí, se me ocurrió ser una tigresa. Todo el traje lo hice yo.
—El video vino después, entonces…
—Nunca quise ser famosa; lo hice para darme el gusto, ya que no había podido hacerlo de jovencita. Lo hicimos en la selva, en un zoológico. Me asusté cuando me pusieron una anaconda en el cuello, pero después me explicaron que eso era peor, así que tuve que quedarme tranquila. Yo nunca supe que editaron el video y lo subieron a Youtube hasta que empezaron a llamarme y felicitarme.
(hacer click para leer versión original del diario)
—¿Influyó en la creación de La Tigresa que hayas trabajado en la televisión?
— Sí. Porque yo, como estilista, siempre he trabajado detrás de las cámara. Y mirando este ambiente, he podido desarrollarme cuando me tocó a mí enfrentar la grabación de los videos.
—Sabemos que estás casada. ¿Qué opina tu marido de que seas una celebridad continental?
— Ehh, en verdad no estamos tan cercanos ahora. Tú sabes cómo funcionan las parejas…
—¿Algún secreto para mantenerse saludable a pesar del paso de los años?
—Es que a estas alturas, la edad ya no importa. No vale la pena pensar en eso. Mientras Dios me sigua ayudando con este poquito de talento, seguiré haciéndolo. Aunque no me creo ni cantante ni que quiero agradar a todo el mundo. ¡Soy feliz haciendo esto!
—¿Es cierto que te han amenazado de muerte?
—Uyy. Fue muy fuerte. Pienso que hay mucha gente de la farándula de mi país que tienen envidia. Si yo te contara la cantidad de anécdotas e historias que tengo…
Foto: Ismael Muñoz
Nacho Vegas: “Sé Que No Soy El Mejor Cantante, Pero Siempre Pienso En Bob Dylan”
Hablé con Nacho Vegas por teléfono. Aun no entiendo cómo un songwriter que canta sobre violaciones, heroína e infernales grietas espirituales sea tan tímido y educado
Una de las primeras canciones de Nacho Vegas (Gijón, 1974) que sonó en Chile fue “El ángel Simón”. Venía en el cedé de regalo que acompañaba a la revista catalana Rockdelux en un número dedicado a lo mejor de 2001. El tema era un impresionante monólogo de un padre ante su hijo recién suicidado donde le decía cosas como “y desde cualquier lugar / dondequiera que ahora te estés pudriendo / sólo quiero que sepas / que ya no te tengo miedo / que ahora estoy cansado / y sólo tengo miedo de mi propia vida”. Ocho minutos de piano y bandoneón que apretaban la garganta como pocos songwriters en español saben hacerlo.
Esta pieza abre la antología doble Canciones inexplicables, recién editada en Chile por el sello Infanta Terrible. Son veintitrés temas que demuestran cómo Nacho Vegas ha “hispanizado” como nadie la belleza y sordidez de pilares de la canción de autor americana. Dos ejes por los que transitan y padecen los héroes que protagonizan las canciones de Tom Waits, Leonard Cohen o el propio Bob Dylan. Al mismo tiempo podemos detectar radiaciones noise que vienen de su participación en grupos históricos del indie español de los ’90 como Eliminator Jr. y Manta Ray.
Sin embargo el músico también ha investigado la extensa tradición de la música asturiana en canciones como “Añada de Ana la friolera”, que es una canción de cuna regional (que en Asturias llaman “añadas”), o el proyecto Lucas XV. Además ha coescrito discos junto a Enrique Bunbury, Aroah y la recordada Christina Rosevinge, junto con publicar el año pasado el libro “Política de hechos consumados” que también edita aquí Infanta Terrible. En esas páginas el músico aprovecha de extender las correrías de sus personajes e intenta una especie de autobiografía donde admite que “hay que arder hasta apagarse”.
La entrevista a Nacho Vegas, sus escritos sobre canciones como la citada y una reseña a su libro Política de Hechos Consumados tras el salto [...]















