Santiago Weekend

Desayuno fútbol: llegué cuando ni siquiera tenían puestas las mesas. El administrador, sin embargo, me deja sentarme en el mejor lugar del local: frente a la tele. Alemania va ganando y me deprimo. El restaurant es germano y -estoy seguro- los mozos se rieron cuando salté y celebré el gol (anulado). De todas formas pedí dos néctar, seis tostadas, un expreso, un kuchen y un té. El tiò de lentes del lado era el único triste. “Eran una máquina”, le dije y salí.
Bistró: Invité a almorzar a Daniela (tal como se lo prometí) en uno de los mejores restaurants de la ciudad. Venía de una disertación bibliotecóloga que había sido un éxito. Y yo, por otro lado, estoy con varias alternativas laborales interesantes. No había mucha gente aun y eso nos encanta. El viernes ya habíamos ido al otro local francés que nos gustaba a tomar once. Estabamos muy felices conversando y comiendo y riéndonos.
Lecturas: En mi escritorio se acumula prensa. El NY Times habla sobre el “populismo” del museo de la ciudad y en el suplemento de ciencias aparece una foto a toda página con un monito que es llevado en la espalda por su madre (“Paternal bonrd. special and strange”), además de unas fotos increíbles con la mirada de los insectos. El Pais trae un reportaje sobre la “masculinidad frente al cambio de paradigma”. Y me compré un libro escrito por un bicho de redacciones que usa ejemplos de diarios latinoamericanos para demostrar lo mal que están escritos, en general.
Videos: Public Enemy tienen dos momentos geniales: cuando convierten marihuana en libros -lo que realmente es políticamente incorrecto- y cuando queman un cine que repite una y otra vez las imágenes colonialistas de afroamericanos sirvientes y serviles ante sus amos blancos. Me cae bien “Him” de She & Him: no pesca a nadie, no posa de indie sensible y toca con el amplificador en primer plano en el video. Y a propósito de colonialismo ¿por qué en vez de “Waka-Waka”, “Cape Cod Kwassa Kwassa”, mejor?
Idea: Tengo que hacer una nota sobre guitarras eléctricas. Y pienso que Wedding Present dejó la velocidad del thrash y el hardcore en ridículo. Porque hacer jangle es más difícil que atacar con un riff.
¿Repetimos las salidas, Danielita?


4 ever!