¿Por qué la clase media/trabajadora vota por la Derecha?

1. Mientras espero un giro en Chile Express leo en un Le Monde Diplomatique de abril de 2008 (los reparten gratis en San Antonio 434, Local 14) el ensayo Sarkozy: presidente “bling bling”. La autora, Mona Chollet, parte con un ejemplo real sacado de la tele.
Un animador le dice a un entrenador que está a punto de ser nombrado Secretario de Estado de Deportes en broma: “El escudo fiscal, eso también debe venirle bien…”. Y el deportista le responde: “¡Oh, no tanto como a usted!”. El público ríe de buena gana, cómplice.
Chollet interprta esta reacción (las risas de los asistentes al programa) como la plebe aplaudiendo la buena broma de su propia expoliación. Es decir, la apropiación violenta e injusta de algo que les pertenece (su trabajo, su dinero).
Y esa complicidad le brinda el sentimiento adulador de “pertenecer”.
Son los que se ríen con las declaraciones de Piñera sobre sus “defectos” en los pasados debates. O sus ridículos bailes en El Hormiguero (saludos, Copano que estás gozando del hotel media estrella de Viña y que a la vuelta me invitarás a almorzar). Son los que salieron a celebrar con la elite cuando ganó y tuvieron que devolverse en micro a la casa.
2. Según la autora del ensayo, la mejor forma de contener a los trabajadores es permitirles ser espectadores de los juegos de poder e intrigas de palacio. Como quien lee los suplementos domingueros, la revista Qué Pasa o los blogs políticos escritos “desde” y “para” el poder, y se siente incluído en el debate, en el diálogo republicano. Es participar del júbilo de la elite que se siente feliz de haberlos (habernos) engañado.
Incluirnos en las guerrillas políticas e invitarnos coquetamente a reirnos con ellos, es un crimen perfecto que -ojo- es tan poco denunciado como la idiotez suprema del documental Zeitgeist. Es más fácil creer en las conspiraciones que en la brecha económica.
De hecho conozco a varios colegas que son fanáticos del documental y a la vez transpiran, alegan y analizan las patéticas noticias políticas diarias, sin tener una cuota de participación en ella.
3. SI Marx propone abandonar esa mentalidad servil y autodespreciativa, que evita sentirse parte del resto, la “ingeniería de la derecha” invirtió el esquema, dice la autora. Y se apoya en Thomas Frank que ha investigado por qué los pobres votan por la Derecha: “En adelante el trabajador se identifica con los ricos y se compara a los que comparten su condición: el inmigrante cobraría subsidios y él no, el desocupado duerme hasta tarde mientras él “se levanta temprano” para ir a trabajar… De esa manera su resentimiento se desvía hábilmente de su legímitimo objetivo y se observa como se pone en marcha un temible círculo vicioso: cuanto más se deterioran las condiciones de vida, más vota por políticas que la deteriorarán más aun”.
La conclusión es terrible: “Dado que el bombardeo mediático incita a que cada uno piense que está rodeado de haraganes, parásitos y sinvergüenzas que quieren chuparle la sangre, tanto en sentido literal como figurado, sólo le resta cultivar esperanzas estrictamente individuales. No imagina cambiar las normas a fin de mejorar la suerte común y para lograrlo aliarse con otros, sino tan sólo salir a flote”
Extraña sincronía: ahora escucho a Paul Weller con toda su furia mod-clase-obrera que es la misma a la que pertenezco y jamás he renegado.
Más información del cuadro original aquí. La parodia acá.


ayer con la pollita estábamos viendo 7º vicio y promocionaron (otra vez) el documental de la klein, la doctrina del shock. y en realidad en bien cierto.
la gente votó por la derecha para salvarse de la crisis, porque como la clase alta tiene plata, sabe como manejarla. o por lo menos eso cree la gente. y la verdad es que las crisis son causadas por ellos mismos. pero nos cagan a nosotros. es cíclico. y pa qué andamos con cosas, en general el ser humano es bien ahueonao. que algunos hayan salido brillantes, es una mera casualidad, y no representa a la humanidad en su totalidad.
te amo (L)