Películas Que La Cagan

Uncategorized 13 January 2010 | 1 Comment

Precaución: hay spoilers (si es que alguna vez alguien quiera ver una película tan asquerosamente mala según Metacritic)

EXISTE UNA EMOCIÓN qué sólo puedo decribir como “proyección desprejuiciadamente devastadora”. Algo que me pasó hace un año cuando fui a ver Seven Pounds, de la dupla Will Smith/Gabriele Muccino. Los mismos de esa convincente fábula sobre el capitalismo llamada En busca de la felicidad. La película comienza con un enloquecido Smith insultando por teléfono a un tipo ciego. Después de destrozarlo verbalmente (sin que él diga nada) se pone a llorar y rompe una mesa. Sólo después nos enteramos que es parte de un plan de redención: en un accidente automovilístico mató a siete personas, incluyendo su esposa. Entonces, él decidió salvar a siete desconocidos, donándose “a si mismo”. A su hermano le dona un lóbulo pulmonar, a un entrenador de hockey le regala médula osea, a otro un hígado. El personaje inicia una demencial carnicería interna que se complica cuando el tipo conoce a una mujer,  que necesita urgente un transplante de corazón. Aunque Seven Pounds es fragmentada, intentando “sorprender” al espectador, no hay que ser un experto en Charlie Kaufman para intuir cómo terminará este puzzle melodramático.

Confesiones cinéfilas, crítica a 500 days of summer y La 10 Cosas Que Cagaron Al Indie tras el salto

En una de las escenas más terribles de la cinta. el personaje de Will Smith se encierra en un motel (su vieja casa se la donó a una mexicana que necesitaba escapar de su marido abusador) y se mete a una tina con hielo. Pero no está solo: lo acompaña una medusa asesina que mantuvo varios días en un estanque de agua. La crítica y el mismo público la consideró una mierda (en Rotten Tomatoes obtuvo un 27%). Pero a mi me afectó por las mismas razones que era rechazada: el efectismo, la manipulación emocional del director, el excesivo dramatismo. La primera vez la vi solo en el Hoyts de Estación Central. La segunda invité a mi novia, a un día de que ella misma fuese sometida a una operación. Ambos sufrimos con el pobre Smith, que cada vez estaba más flaco y demacrado.

LO QUE ME PERTURBA de estas películas (como ciertas canciones o cuentos infantiles que, como dice Saracino, “uno queda medio maricón si dice que le gustan”) es que funcionan como parábolas de lo que estoy viviendo. Pueden ser malas, cursis, desordenadas, pero si se produce la conexión conmigo, se salvaron. Una vez en la universidad, leyendo Le Monde Diplomatique, encontré un ensayo sobre cómo Hollywood interpretó históricamente el inconsciente (lo adjunto acá). Su autor, Serge Tisseron dice que la relación que tenemos con el cine depende de lo que el espectador quiera escapar. Básicamente malestares “inexplicables” o preocupaciones “identificadas”,

“Cuando el malestar que experimenta es difuso y no está claramente identificado, busca espectáculos que puedan proveerle un sentido. Cuando uno vive sentimientos penosos difíciles de identificar y que no tiene manera de dominar, primero intenta aliviarlos vinculándolos, al menos por el lapso de un espectáculo, con causas claras. Quien se siente humillado sin conseguir ponerle un nombre a la situación va a ver películas en las cuales puede identificarse alternadamente con la víctima y el verdugo, y quien se siente mal amado sin saber por qué, va a ver películas en las que se presenta a un personaje en una situación afectiva difícil, sean cuales fueren las razones, siempre y cuando sean visibles”

Y continúa: “Por el contrario, cuando un espectador ha identificado claramente las razones de su malestar y los medios para remediarlo –dicho de otro modo, cuando su malestar personal está referenciado por la opinión social–, suele tender a buscar espectáculos que lo hacen reír, llorar o temblar… para olvidar provisoriamente la angustia, el miedo o el disgusto que experimenta en una situación real que le es demasiado conocida. El deseo ya no es unir el malestar experimentado a una causa, dado que es conocida, sino olvidar provisoriamente. Por esta vía, lo maravilloso hace maravillas…”

Es decir, el cine como teatro de operaciones de los conflictos internos.

QUIZÁ AHÍ ESTÁ LA CLAVE de la identificación que provocaron en mi generación Almost Famous y High Fidelity. Dos películas que a la distancia son más que discutibles. En la primera, William, el protagonista es un proyecto de periodista que prefiera a Led Zeppelin en lugar de Brian Eno o al menos Roxy Music. Además se enamora de la groupie que según la revista Rolling Stone “encarna el rock and roll”. ¡Pero si es la hermana la que le pasa los discos eléctricos de Simon & Garfunkel!. La película hacía ver el periodismo de rock como una cuestión de principios, sin embargo trataba más bien de cómo hacerle relaciones públicas a una banda. La otra cinta, mostraba a un tipo inmaduro que se dedicaba a hacer listas de canciones (donde convivía Marvin Gaye con Primal Scream). Acá, en lugar de centrarnos como vivir en las superestructuras del rock/pop como ocurre en Almost, el problema es la misma estructura de la música que nos gusta. Y todo se reduce al sufrimiento.

dos extraños amantes indie mainstream

Lo triste es que a todos nos afecta la música por igual. No te vuelve “especial” como postulan ambas cintas. ¿Acaso hay alguna diferencia entre los efectos que provoca Arjona y Broadcast en sus respectivos fans? Eso debe pasarle a la gente que verá -o ya se bajó- 500 days of summer. No les importa que las referencias a Belle and Sebastian sean pre-Funny Little Frog o que “There is a light… suena en la radio todo el tiempo. Ellos quieren vivir algo así. La idealización del indie mainstream a través de una pareja con un postmodernismo pasado de moda.

Yo en cambio, sigo prefiriendo cintas como la de Will Smith.

Y disculpeme, Godard, pero soy de los que creen que un travelling no es asunto moral, sino solamente un movimiento de cámara.

Aunque ese es otro tema.

PD: EL SÁBADO, ANTES DE IR A LA FERIA googleé la palabra “feria” y llegué a un par de webs femeninas/estúpidas donde las redactoras se sorprendían porque los feriantes tenían celulares. Los cándidos posteos reafirmaban esta manía de reducir la clase obrera al buensalvajismo. Para sacarme tanta estupidez cargué este podcast y me reí mucho. Las 10 cosas que cagaron al indie.

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One Response on “Películas Que La Cagan”

  1. Bird says:

    Grrrrrrrrraaaaaaaa me carrrrrrrga 500 días de summer. es una mierda. hay weás bacanes en serio como wicker park -aunque la protagonista sea una bitch demente- o Unhitched que es chistosa y tbn tiene una canción de belle and sebastian, o Más extraño que la ficción. pero bueno.
    yo creo que no es tanto el director o la pelicula en si con Siete almas. yo creo que la gente le perdió el respeto a Smith con, no sé, Yo Robot xD, Hombres de Negro xD o el Príncipe del rap. Como que lo condenan cuando no hace comedia. No sé. La gente es tonta. todos están felices porque viene Arjona al festival ponte tú. aaaaah iahfkrhfgzxs me duele la panza :( TE AMO :D

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