Pre-Prólogo

Uncategorized 17 December 2009 | 1 Comment

SI SE FIJAN, NO HAY HITS EN INGLÉS SOBRE NO PODER LLEGAR A FIN DE MES.  O donde al protagonista lo llaman a entrevistas de trabajo pero no le contestan jamás. Tampoco hay letras sobre cuando se acaba el confort, el baño se rebalsa o no tienes cómo pagar los gastos comunes.

Pueden dedicarle canciones a un ratón (“Ben”, Michael Jackson), a la camioneta/estudio de grabaciones de los Rolling Stones (“Smoke on the Water”, Deep Purple) o lo alto que se ve un alemán en Japón (“Big in Japan”, Alphaville), pero a tener apuros económicos no.

¿Acaso en el mundo desarrollado cualquier sueldo basta para pagar el arriendo, los comestibles y salir de “carrete” todos los fines de semana?

Más infidencias, críticas y rabia condensada acá

¿O relacionarán los baños y su limpieza con los inmigrantes y no quieran ensuciarse con ellos?

Este tipo de teorías siempre las ando disparando, en ese estilo mío de hablar hasta por los codos para ocultar la timidez. En la redacción del diario más importante del país. Tomandome un café un editor del diario oficialista (que miraba su reloj todo el tiempo y hablaba por celular interrumpiéndome). Chateando en messenger, cuando me conectaba y saltaban los contactos.

Y acá ocurre una contradicción sólo atribuible a mi falta de “roce social santiaguino”, o derechamente a mi anterior costumbre de pelearme con todo el mundo: nunca me han dejado escribir en primera persona ni tampoco opinar, pero al mismo tiempo mis frases y chistes aparecen citadas por otros en esos mismos medios corporativos.

Algunos, tienen la decencia de citarme (lo que no es mucho en verdad, porque me presentan apenas como “periodista de cultura”, lo que en Chile al menos equivale a fracasado). Otros ponen mi nombre completo, pero el editor en un acto de mal humor lo borran porque consideran que yo no soy referente de nada. A pesar de haber tenido el 2003 uno de los fotologs y blogs más leídos de Sudamerica.

Esa historia es buena. Acostumbrado a tener internet sólo en la universidad, cuando tuve mi own private wifi aproveche de hiperventilarme. Traducía textos, escribía sobre lo mal que lo pasaba en Concepción (nunca decía Talcahuano) y cuando me enojaba borraba todo y empezaba de nuevo. Y aun así la gente me posteaba, la mayoría de veces para destacar lo bien que escribía (no es muy halagador: ese público nunca ha leído una novela buena), a veces para insultarme y otras para corregirme algún dato o fecha.

Ser un bloggero exitoso en una época donde los que twittean ni siquiera sabían usar rapidshare, es una metáfora tal vez de mi trabajo periodístico. Soy algo así como un Big Star, un Replacements, un Jirafa Ardiendo del periodismo. Lo que no me impide reirme cuando veo a tipos que usan Facebook desde hace dos años, riéndose el entusiasmo de los que lo usan hace cinco meses. Je, yo hice una nota sobre el “fenómeno” el 2006. Pero volviendo a la mala leche, lo terrible es que tal vez lo mío no es el periodismo, aunque creo que lo hago bastante bien. Lo mío es en el ensayo, la teoría, escribir estudios culturales dividiendo los párrafos por números. No sé bien cómo, pero creo que se puede hacer algo en esa veta, quizá lo único virgen periodisticamente hablando,  en este país de mal sexo desenfrenado (es una metáfora).

No sé bien como en una época pude vivir del freelanceo. Y aguantar las apropiaciones de material propio. Una vez vi como en un diario que me rechazó todo, pusieron una entrevista que le hice a un famosillo sin citarme.

O que un famoso periodista de una franquicia estadounidense diga que mi articulo (una investigación sobre cómo una empresa del sur está provocando graves mutuaciones en los pobladores y a la vez se los compra con miserables regalos) no es del estilo de la revista, siendo que tengo la compilación de articulos clásicos donde me inspiré para estructurarlo.

Me gustaría tener alguna certeza profesional sobre el futuro, obviamente. ¿Quien no?

Al menos sé que Daniela, mi novia, me ama tal cual yo la amo a ella. Y que nuestro gato es una bonita metáfora de estos años de estabilidad emocional y  maremotos económicos.

También sé que mis amigos -¿2? ¿3?- no sólo me recuerdan por las actualizaciones de Facebook.

Y que no había otro remedio que el sucidio social para sobrevivir.

Pero, como Cristiano crecido en la tradición de G.K. Chesterton es tiempo de resucitar.

Aunque -en la tradición del cinismo agnóstico del 90% de la gente que conozco- me muera de nuevo.

Y resucite otra vez -la definitiva, volviendo no sólo a Chesterton sino a la sabiduría de la Torá y el Nuevo Testamento (remitirse a mi ensayo sobre el disco navideño de Bob Dylan que sale mañana en Emol)

Porque siempre me ha gustado tener la última palabra.

Y la mejor revancha es la que tenemos con nosotros mismos.

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One Response on “Pre-Prólogo”

  1. Es cierto eso de las canciones en inglés. Supongo que es por el estilo de vida que llevan los músicos, muy distinta al del pobre tipo que se levanta todos los días a las 6 de la mañana para ir a encerrarse a una oficina (típico ejemplo de vida que dicen odiar). Más aun si son grupos exitosos con hits, quienes a esa altura ya están completamente ajenos a la realidad.
    Y seguramente si escribieran ese tipo de canciones los acusarían de falsos o de no saber de lo que hablan.

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