My Maudlin Career
De como me metí en el extraño mundo del periodismo cultural

Un profesor de Televisión 2 me dio el dato: en Chilevisión “podrían necesitar” un periodista de cultura y espectáculos.
Él -como el resto de mis compañeros- estaba convencido que mi única gracia era entrevistar famosillos y reseñar eventos.
Asi que viajé a Santiago con su teléfono y la plata justa para almorzar.
Estuve esperando una mañana entera afuera del canal, hasta que logré localizar a la editora de contenidos recomendada.
Me dijo que no, que periodistas como yo sobraban. Luego, algo arrepentida abrió su agenda y me dijo: este tipo te puede ayudar.
Y salí con el celular de Julio César Rodriguez.
El resto de la tarde esperé en la portería de La Nación.
No tenía idea quien era, en verdad.
-”¡Ése que va bajando es Julito!”, dijo el guardia que a esta altura conocía todos mis fracasos buscando trabajo.
Me presenté a toda velocidad.
Él sonrió.
Màs tarde diría que le recordé a William Miller (el que prefería el Led Zeppelin III al Here Comes The Warm Jets)
Rodriguez me habló de los nuevos medios, la revolución de los contenidos, Joaquin Sabina, lo barato que está Buenos Aires y si se me ocurrían temas para el diario. Después saludó a todos los otros ágiles de la prensa y sin darme cuenta estaba en una pauta.
No dije mucho en verdad, pero parece que les caí bien a todos.
Después Rodriguez me invitó a cenar con su novia de entonces. Me pasó toda la colección de LND y me dijo que me iba a hacer famoso. Nunca entendí si yo iba a serlo, o él como editor general iba a convertirme un periodista estrella.
A las dos semanas siguiente estaba publicado. Mi foto al lado de John Cusack.
El texto -bien malo en verdad, una antología de canciones que me gustaban a lo Nick Hornby- jamás lo pude encontrar por internet.
Tampoco me pagaron. Pero si me aceptó otro tema con tono de “que lata, si ya lo publicamos”.
No tenía computador para escribir tranquilo en el sur y unas semanas después el staff completo renunció al diario. Lo leí en el laboratorio de mi universidad.
De todas formas, insistí, pero la nueva editora editora gorda y malhumorada se dio cuenta lo novato (y provinciano) que era.”Vuelve cuando tengas una buena colección de temas, a ver si te publicamos alguno”.
Era el 2002 y ni siquiera me daba cuenta en el lío laboral que me estaba metiendo.


lo único bueno de julio césar es que trajo a jaime bayly cuando animaba La tele o yo.
Te amo (L)
Si pues.
Y que se dio cuenta que era un muchacho talentoso.
Te amo también :)