Acá, la gente intrusea tu refrigerador sin pedirte permiso

Nunca entendí la nostalgia hasta que me vine a vivir a Santiago.
No es que piense en mis papás y necesite ir corriendo a la casa. Tampoco se trata de extrañar a Concepción (que después de todo es una reproducción a escala de Providencia con toques ñuñoínos). Y ni hablar de recodar a mis amigos de allá. En verdad nunca estuve seguro si lo fueron, porque acá estoy y nadie hizo esfuerzos por encontrarme.
El asunto es climático.
Más que el smog o el calor, lo que me enferma es que nunca llueve de verdad. Jamás. En verano pasamos perfecto los 35 grados y en invierno hace un frío relativamente soportable. Lo terrible es que para los santiaguinos una lluvia de dos horas es un temporal. Y esa falta de agua me afecta, me desarma la percepción.
En Higueras uno puede quedarse toda la noche escuchando llover. O sentarse a ver tele mientras el cielo descarga su furia y el aire marino purifica todo. Las sopaipillas son buenas de verdad y el café, aunque sea nescafé, tiene sentido.
El primer año fue una novedad. El segundo me encontró escribiendo (y fracasando) en el diario más importante del país.Al final no pude soportarlo: odiaba a Santiago y su clima. Me hacía mal ese aire hispanico-campesino que infecta sus calles, fuentes de soda y oficinas. No podía entender que la gente fuera alterada o extremadamente sumisa. Me cargaba el sistema de transporte, las colas para comprar cualquier cosa y que no hubieran ni librerías ni cafés ni lugares donde respirar y vivir decentemente.
Hasta que fui a juntarme con una señorita afuera de La Moneda.
Ahora, me tomo una sopa apurado, mientras el gato me mira sorprendido. Sigo exiliado de las calles principales del periodismo y la escritura, lo sé, pero al menos estoy inventando cosas acá en el departamento. Compruebo que está lloviendo y corro a buscarla al cine.
Sólo falta Jonathan Richman cantando sobre esto.
la foto es de acá


debo mencionar que esa vez me dejaste esperando como una hora y media a todo el sol en la moneda. pero no importa. porque eras un lindo. y eres mi amor, como dice mi primo carlitos.
te amo (L)