037. Neblina
Vengo llegando del puerto. Me armé un compilado pero ni siquiera lo escuché con atención. Apagué el mp3 player y me quedé mirando como la neblina empezaba a nublarlo todo, mientras atardecía, olor a mar incluído. No es ese olor a pez, claro, sino olor a agua, como cuando aprendía a nadar en la laguna San Pedro a los doce. Las casonas, fuentes de soda, plazas, el cerro y la infraestructura portuaria de acá me la sé de memoria. Y me gusta. No por nada pasé toda mi época escolar acá y uno le agarra cariño a sus años formativos. Llegué hasta el terminal, compré los diarios, unos cuchuflís y tomé el colectivo para volver y escribir todo esto.






















