Everybody`s Talking

El Fanta no sólo traicionó a sus mejores amigos sino que le gustó la tonterita y empezó a matar gente con el auspicio de la DINA. Moris canta que pronto vendrán los amaneceres con taxi, sábados en la noche donde recorreras la ciudad y que volverás al bosque y estarás contento de verdad. La señora de la caja me devuelve mi carnet, diciéndome “está cambiado usted” y yo me miro en la ventana, los “bucles”, la palidez extrema, mi chaqueta de terno, “es la vejez” y ella se ríe. Me compro un libro de periodismo. “Estás resfriadísimo, che, te falta una mujer, pero no esas pendejitas con trastornos de personalidad que te gustan”, me dice Romina por teléfono. Ella está enamorada, entró la alegría en su vida y anda proyectando. Tomo café expreso y un amigo me pregunta cómo logré empezar a escribir acá si no conocía a nadie. Puta, huevón, durmiendo en un cine, persiguiendo editores, mandando el mail a la hora justa en que entraban a pauta, equivocándome en todo y sobretodo motivado por escapar de la mala vida. Porque hace dos años era un delincuente juvenil, decepcionaba a la gente (es bueno hacerlo) y le tiraba vasos con whisky a las idiotas. Hace uno me juntaba con pura gente así. Y me fui nomás. Voy en un taxi, hablando por teléfono y pensando si las decisiones que tomo son las correctas, después de todo son las primeras de mi vida “en serio”. Lo que sé es que no quiero que me mencionen como garantía de nada, que acá las huevadas me las gano yo (es decir el 50% del control que tenemos los humanos sobre nuestras vidas, no?) y que cuando encienda el mac y el pc y me tire en el sillón cama y venga la niña que conocí y que me acompaña a todos lados, no le pediré perdón a nadie, ni visitaré los lugares de antes, ni repararé nada, porque ya está bueno y diré “rit it up and start again”, así, cosmopolitamente.

