Las siete vidas de Litto Nebbia
La mítica banda argentina Los Gatos vuelven. A cuatro décadas de su canción “La Balsa”, aquella que fundó el rock argentino y lo convirtió en algo tan porteño como el tango. Y vienen a Chile.

Por J.C. Ramírez Figueroa para La Nación Domingo, 27 de julio 2007.
Cuando el single La Balsa/Ayer Nomás atracó en las disquerías argentinas -exactamente hace 40 años- el rock aun no estaba completamente inventado. Los Beatles podían meter una orquesta sinfónica o Jimi Hendrix quemar una stratocaster (aun sonando) en el escenario. El factor sorpresa, tan natural en los sesentas, hacía que los ejecutivos de los sellos y promotores de shows hicieran negocios todavía mirando desde lejos. Por eso esta música era peligrosa. Y acá, en Sudamérica, se cantaba en inglés.
“Estábamos más complicados aun” -dice desde el teléfono Litto Nebbia compositor del histórico single- “Era una época de dictadura, censura y toda esa mierda. Algo difícil de imaginar para un muchacho de ahora. Entonces, si vos tocabas rock la policía te jodía. De verdad que era así”.
Nebbia tenía 19 años cuando con Los Gatos llegaron al número uno. “La Balsa”, la canción más importante de la del rock argentino tanto para músicos como Andrés Calamaro o Fito Paez como para la Rolling Stone y MTV. El tema fundacional, ese que fue ideado por Tanguito (el de la película Tango Feroz), aquel que dice “estoy muy solo y triste acá en este mundo abandonado/ tengo una idea, es la irme al lugar que yo más quiera/ me falta algo para ir/ pues caminando yo no puedo/ construiré una balsa/ y me iré a naufragar”
Y ahora, Los Gatos están de vuelta, celebrando sus cuatro décadas. “El 23 de agosto comenzaremos una gira tocando en el Gran Rex. Luego iremos al interior, para en el verano tocar en Uruguay, Bolivia y Chile. La fecha y el lugar aun no están confirmados, pero es seguro que iremos”, dice Nebbia. Yeah.
GATOS UNDERGROUND. Los Gatos protagonizaron la primera oleada de rock en Argentina. Esa que comenzó en Rosario con los Gatos Salvajes, donde tocaba el mismo Lito, y en Buenos Aires con los Beatnicks y su single “Rebelde” del 66. Ese mismo año, tras separarse de su banda Lito y el tecladista Ciro Fogliatta llegan a la capital y se sumerjen en la bohemia rocker (condeándose con Moris, Miguel Abuelo o el mismo Tanguito) los discos importados, las librerías abiertas hasta las dos de la mañana.
En esta efervencencia sesentera, era obvio que la actitud del rock and roll se encontrara con el viejo tango y se fueran de fiesta juntos.”Ambos, junto al folclore forman nuestra música popular. Si escuchas nuestros primeros discos verás que no sonabamos ingleses ni estadounidenses, había una cadencia local. El rock argentino ya tiene una discografía muy amplia y para las nuevas generaciones ocupa un calendario de recuerdos, tal como antes Gardel”.
Y es verdad: “Los Gatos” (1967), “Seremos Amigos” (1968) y su colección de singles (editados en Chile) son claves para entender el origen del rock trasandino. Primero, la nacionalización de la invasión británica y el pop estadounidense, agregándole, como si fuera lo más natural del mundo, una armonía tanguera o una progresión típica del bolero. Segundo, una melancolía que te aprieta la garganta pero camuflada en un sonido eléctrico, con el piano en primerísimo plano. Tercero, esas letras, repletas de fábulas y pequeñas historias protagonizadas por pajaritos, reyes o vagabundos.
“Es verdad, canciones como “El Niño y el Mar” o “El Rey Lloró”, nacieron para pasarnos la censura. Había que tener ingenio y picardía para crear esos pequeños cuentos”.
El mérito de Nebbia en Los Gatos no sólo fue escapar de la Oficina de Censura, sino también de eludir el metaforón inentendible, para escoger imágenes universales, casi bíblicas. Como “Viento Dile a la Lluvia” o “La Balsa”, que ahora puede interpretarse básicamente como la historia de un chico resistiendo a la Dictadura desde su pieza, en lugar de ampararse en la masa.
“El movimiento era muy underground aun. Yo no le doy mucha importancia al fenómeno de La Balsa, pero reconozco que fue el primer suceso en América Latina de un grupo argentino, donde se vendieron dos millones de discos y fue el puntapié inicial para otras bandas, armando un bloque”, piensa el músico.
ACTIVISTA DE LA CANCIÓN. En estos mismos momentos, Nebbia está ensayando con Los Gatos: Gaetano “Kay” Galifi (guitarras, regresa a Argentina, después de 30 años), Alfredo Coth (bajo), Rodolfo García y Daniel Columbres (que se turnarán para reemplazar a Oscar Moro, el fallecido batero) y Fogliatta (teclados). La banda ya tuvo un emotivo debut en Rosario ante 15 mil personas. Todo un éxito.
Pero Nebbia no sólo es una leyenda, sino también es un activista de la música popular argentina. Desde su sello/estudio de grabación Melopea edita rockeros, tangueros y músicos de folclore. También participó junto a su banda La Luz en “El Palacio de las Flores” de Andrés Calamaro. Algo que debería aprender acá, nuestra SCD que se dedica a cerrar blogs de mp3 y anunciar la condena eterna a quien se atreva incluso a bajar un disco descatalogado de la red.
“La gente piratea porque los discos son muy caros y la industria ha convertido las canciones en algo mecánico. La música más arriesgada, que se atreve a no está en la televisión. Pero salir a buscar, es trabajo tuyo, pero si te quedas terminarás solamente leyendo el bestseller o escuchando el ranking, sabiendo que se hacen toneladas de canciones interesantes en el mundo. Y lo terrible es que nadie las escuchará!”
Si le haces caso a Litto, el rock tal vez volvería a ser peligroso.
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