Niño Rico Con Tristeza

El Rubber Soul de la Parlophone me mira y dice “cómprame”. Yo observo a Lennon y lo pienso -y lo seguiré pensando- mientras me acompañan en mi bolso de -agonizante por fatiga de materiales- los 1001 discos que hay que escuchar antes de morir, los nueve cuentos de Sallinger y la autobiografía de esa chica que publicó una columna en el New York Times y J.D. le comenzó a enviar cartas y todo eso. En fin. Me vuelvo loco: vinilos y singles de Cream, Rolling Stones, Deep Purple, Abba, The Who, Residents, The Smiths. Entonces me voy a sentar en un café a la 1 y media de la mañana y escribo lo que debería ser el post de hoy pero que por descompensación se me borra y queda mal escrito. Estoy feliz -y libre- en Buenos Aires. Ya era hora.
/Escucho “Desaparezca aquí” de Nacho Vegas






















